28 de enero de 2010

Fotografias en color de la vida de Hitler

A continuación presento algunas fotografías en color que el fotógrafo Hugo Jaeger hizo del entorno de Hitler. Merecen la pena porque se trata de fotografías de gran calidad que estuvieron muchos años sin salir a la luz. 



A la izquierda, el camino de Leonding, Austria, donde Hitler creció desde 1898 hasta 1905.
Aquí vemos la primera escuela a la que asistió el Führer.





























Arriba vemos la tumba de los padres de Hitler y a la derecha la tumba de su hermana Paula.



Aquí podemos ver dos fotografías de la casa del Führer en el Berghof .
A continuación vemos unas fotografías de los despachos de Hitler y otros rincones de la Nueva Cancillería:



Finalmente, en la fotografía de la izquierda vemos el despacho de Hitler en Múnich.

22 de enero de 2010

Hitler y sus chóferes

En esta rara foto vemos a Hitler con su fusta en un acto del partido durante los años 20. Por aquella época era habitual verle con su fusta. Esto no nos debe extrañar, ya que era una costumbre de la época. Sin embargo, después ya no se le vio posteriormente con la fusta. Pero hoy quisiera detenerme en un aspecto poco conocido del Führer. Se trata de la relación que tuvo con sus distintos chóferes.  Como sabemos, Hitler fue un amante del automovilismo y disfrutaba enormemente viajando. Nada había más placentero para él que relajarse mientras contemplaba el paisaje, paraba en medio del campo a merendar o charlaba animadamente con su chófer. Cuando Hitler salió de la prisión de Landsberg lo primero que hizo fue subir a un coche junto a su impresor Adolf Müller y su fotógrafo Hoffmann. Hitler estaba emocionado y dijo, ¡Qué alegría siento al viajar de nuevo en automóvil ! Poco después el Führer se permitió un viejo capricho, la compra de su propio coche. Se trataba de un Mercedes rojo. Principalmente lo utilizó para recorrer la campiña bávara con sus amigos. Emil Maurice, que compartió prisión con el Führer, fue uno de sus chóferes. Hitler siempre le tuvo en gran estima. Maurice era un jóven deportista que se afilió al partido en una fecha tan temprana como 1919. Desde 1921 fue el chófer de Hitler y uno de sus íntimos. Tanto quería Hitler a su chófer que incluso vestían de forma similar y se divertían mucho estando juntos. Les gustaba ir con pantalones de cuero, camisas blancas y chaquetas tirolesas azules. Para los no bávaros esa ropa era poco habitual. A Goebbles ese atuendo le parecía divertido. Maurice divertía mucho a Hitler cuando iban con ese atuendo. Su amistad era tan grande que incluso utilizaban motes entre ellos. Hitler le llamaba con el diminutivo "Maurizl" y Maurice llamaba a Hitler "mi querido Hitler". Tal era el grado de confianza de Hitler hacia él que incluso tenía llaves del piso del Führer. En las imágenes posteriores vemos a Hitler junto a Maurice con ese atuendo, en la prisión de Landsberg. En la otra foto, Maurice con uno de su primeros vehículos.
 Quizá el incidente más conocido de Maurice fue cuando Hitler le sorprendió en la habitación de Geli Raubal. Precisamente Hitler llevaba su fusta de montar y amenazó a su chófer con ella. Este incidente les alejó por un tiempo. Pero Hitler no se mostró muy duro con su amigo. Años después, cuando Maurice se casó, Hitler puso a disposición de Maurice su piso para la celebración y le entregó 1000 marcos como regalo de boda.

El siguiente chófer, y miembro fundador de la guardia personal de Hitler, fue Julius Schreck. Desde 1928 no se separó de Hitler. Para el Führer, Schreck fue mucho más que un chófer. Se trataba de un hombre con una imponente fuerza física y muy astuto. Tenía una habilidad al volante que complacía mucho a Hitler. En 1936 Schreck contrajo meningitis y murió el 16 de mayo. Su fallecimiento resultó un trauma para Hitler. Tanto es así que Hitler apenas pudo hablar durante su entierro y después colocó un retrato de su fiel chófer en su casa, junto a otro de su madre y el de Geli Raubal.

En la imagen superior vemos a Hitler junto a Schreck al volante. En la imagen posterior, durante el entierro de su chófer.

El siguiente chófer de Hitler, quizá el más conocido, fue Erich Kempka. Comenzó a trabajar para Hitler en el año 1932, a pesar de su juventud, ya que solo contaba con 22 años. Kempka fue elegido tras una breve selección en donde demostró sus dotes como conductor. El mismo Hitler seleccionaba a su personal, algo impensable en cualquier otro jefe. Al Führer le gustaba preguntar directamente a los aspirantes y siempre sorprendía por su alto grado de conocimientos: "¿qué marcas de coches ha conducido usted hasta ahora?... ¿conoce usted el Mercedes con motor de compresor de ocho litros? ¿cuántos caballos tiene? ¿cómo procedería usted en una curva en ese, sin visibilidad, cuando el cuentakilómetros marca ochenta y aparece otro vehículo en dirección contraria? Como vemos, Hitler se involucraba enormemente en esos detalles. Finalmente, Hitler se decidió por contratarlo. Desde entonces, hasta la muerte de Hitler, Kempka no se separó de su Führer. Durante ese año de 1932 recorrió más de ciento veinte mil kilómetros junto a Hitler:

"Día y noche rodábamos por todas las regiones de Alemania y en el transcurso de estos viajes viví muchos momentos gratos. Nunca tuve la sensación de viajar con un jefe, sino más bien con un buen amigo mayor que yo y paternal en su trato. Casi nunca me hablaba Adolf Hitler de sus problemas políticos, pero yo sabía  que podía y debía contarle mis dificultades y preocupaciones de orden personal. Me escuchaba con la máxima atención y siempre estaba dispuesto a hacerlo. Constantemente se preocupaba de que los conductores fuésemos bien alojados y atendidos en ruta, y muchas veces le oí decir que sus conductores y sus aviadores éramos sus mejores amigos y que a nuestras manos confiaba su vida."

La posición de Kempka cambió una vez que Hitler se hizo con el poder. Le acompañaba en todos sus viajes, dentro y fuera de Alemania y siempre figuraba en el séquito del Führer como invitado particular. Kempka se convirtió también en el jefe del Parque Móvil del Führer y fue ascendido a Sturmbannführer. Bajo su inspección se construyeron muchos coches para Hitler y colaboró directamente con la casa Daimler Benz. Kempka ha pasado a la historia por ser quien se encargó de la incineración de los cadáveres de Hitler y Eva Braun. Tal era el grado de confianza que solo a él le encomendó esa tarea tan importante. Al finalizar la guerra, Kempka escribió sus memorias con el sugerente título de "Yo quemé a Hitler".  Se trata de un interesante librito lleno de anécdotas.

12 de enero de 2010

Hitler, chivo expiatorio

Recuerdo una escena de la película "Hitler el Reinado del Mal" en donde el protagonista que encarna a Hitler golpea con sadismo a su perrito indefenso. Esa escena es inventada y falsa a todas luces. Hitler nunca maltrató a ningún animal, es más, no solo estaba en contra de ello sino que fue un gran amante de los animales durante toda su vida. La escena es ciertamente inverosímil, puesto que Hitler fue un vegetariano ético, pero sirve para demostrar lo calumniado que está el personaje. Este ejemplo es ilustrativo de que contra Hitler todo vale. Y ciertamente al final el público cree que Hitler fue un sádico salvaje. Curiosamente hoy, un director de cine tan conocido como Oliver Stone ha sido noticia porque se ha atrevido a decir que "Hitler fue un chivo expiatorio". Las declaraciones del director resultan muy interesantes, aunque habrá que esperar a ver su documental, ya que como sabemos, la prensa nos ofrece las noticias muy sesgadas. En todo caso, lo cierto es que el hecho de que Oliver Stone haya nombrado a Hitler, entre otros personajes, le ha servido para hacerse publicidad gratis. Porque si no lo hubiera nombrado no habría resultado escandaloso.

Hitler no fue un sádico y nunca obtuvo placer con el sufrimiento de sus enemigos. En contra de lo que apuntan muchos historiadores, Hitler no vio las películas de las ejecuciones de los conspiradores del 20 de julio. Aunque aún existen historiadores que, a falta de pruebas, prefieren decir que no se sabe si las vio o no. John Lukacs asegura que no las vio. Conociendo un poco a Hitler, uno no se lo imagina disfrutando mientras ve ejecuciones. Por otra parte, tampoco está claro si existen esas filmaciones. ¿Alguien las ha visto? Al parecer durante la guerra los aliados hicieron una película falsa en las que se veían las supuestas ejecuciones. De lo que no me cabe ninguna duda es de que si hubiera testigos presenciales nos lo habrían relatado. Pero nadie del círculo íntimo de Hitler ha dicho que el Führer ni nadie vio la famosa filmación. Me resulta del todo inconcebible que nadie que haya visto la película junto a Hitler no lo pudiera recordar tras la guerra, sobretodo sabiendo que el público demandaba historias como esas.

Otra mentira difundida también por el cine, es la famosa frase "¿Arde París?" y que atribuye a Hitler la intención de destruir la capital francesa. París era una ciudad muy admirada por Hitler. De hecho, Hitler dio órdenes precisamente de lo contrario, de no destruir ni París ni Roma. Aunque no es menos cierto que no le importaba en absoluto la destrucción de otras ciudades, como Moscú. En un principio se negó a bombardear Lóndres. Es más, Hitler siempre fue muy titubeante cuando tenía que tomar una decisión de esas características. La ironía del destino ha querido que la imagen de una Europa apocalíptica sea atribuida a Hitler, cuando fueron sus enemigos quienes la bombardearon con mayor intensidad.



En 1940, en el apogeo de su poder, Hitler se encontró con su amigo de juventud Kubizek. La escena me resulta sobrecogedora. Precisamente es una escena muy cinematográfica. Hitler le dijo a su amigo:

- Tengo todavía infinitas cosas por hacer. ¿Quién va a hacerlas si no? Y aquí me ves, cruzado de brazos, observando cómo la guerra me roba mis mejores años... Nos hacemos viejos, Kubizek. Dentro de no muchos años, será tarde para hacer lo que queda por hacer.


5 de enero de 2010

¿Fue Hitler un inconsciente al declarar la guerra a Rusia y a Estados Unidos?

La cuestión es muy peliaguda porque la historia acepta que la mayor locura de Hitler fue su declaración de guerra a la Unión Soviética primero y a Estados Unidos después. Es habitual el tener una imagen de Hitler de megalomanía sin control. La imagen de un Hitler jugando con un globo terráqueo es muy conocida. ¿Pero realmente era Hitler un loco? Existen muchas evidencias que demuestran que Hitler no tuvo otro remedio que declarar la guerra a estos dos países. Voy a exponer la tesis de nuevo del historiador John Lukacs, del que hablé hace poco:

"Sólo fue detenido a las puertas de Moscú. No todos los errores de la estrategia militar alemana en Rusia se le pueden atribuir. Si la decisión de conservar Stalingrado fue un error, su a menudo criticada orden de no dirigirse directamente a Moscú en julio de 1941, haciendo caso omiso a sus generales, es al menos discutible, y su firme orden de prohibir una retirada general en diciembre de 1941 demostró ser sorprendentemente efectiva."

El mismo Hitler explicó en sus conversaciones de sobremesa su decisión de atacar a la Unión Soviética:

" Puesto que el tiempo -y siempre es el tiempo, como habrás notado- se habría vuelto cada vez más en nuestra contra. A fin de convencer a Gran Bretaña  de que recogiera sus cosas, para obligarla a firmar la paz, era esencial privarla  de su esperanza de ser todavía capaz de enfrentarnos, en el propio continente, a un adversario de igual talla que nosotros. No teníamos otra elección, teníamos que borrar el elemento ruso del balance europeo a cualquier precio. Había otra razón, igualmente válida, para nuestra acción: la amenaza mortal que suponía Rusia para nuestra existencia, puesto que era absolutamente cierto que un día u otro nos atacaría. "

Una conclusión que saca Lukacs es que dentro de los motivos que nos ofrece Hitler para atacar a Rusia, no aparece para nada la palabra "Lebensraum". Según el historiador, es absolutamente equivocado pensar que fue únicamente el Lebensraum el motivo de la invasión hitleriana. Para Lukacs la invasión de Rusia se debió a que Hitler quería demostrar a Gran Bretaña y a Estados Unidos"la inutilidad de la guerra contra él".

La declaración de guerra a Estados Unidos ha sido catalogada como una locura por parte de Hitler. Lukacs se detiene en este particular. Antes de la declaración de guerra, ya existía entre Alemania y Estados Unidos un estado de guerra. Sin embargo fue Hitler quien ordenó evitar cualquier acción hostil contra unidades norteamericanas. Hitler estaba ligado a un pacto con los japoneses y fue ese pacto quien decidió la declaración de guerra de Hitler.

Es habitual oír que Hitler desconocía por completo la realidad norteamericana y que desconocía su potencial. Para Lukacs esto es falso. Hay muchas pruebas de lo contrario:

"Hitler estaba interesado en los Estados Unidos y todo lo estadounidense desde su primera juventud. Era un ávido lector de las historias del Oeste y los indios del escritor alemán Karl May, a cuya última conferencia y a su funeral asistió en Viena. También hemos visto que Hitler expresó a menudo su afición y hasta admiración, por la industria norteamericana y sus técnicas. En suma, no estaba desinformado sobre los Estados Unidos, incluidas algunas tendencias políticas norteamericanas. Leía con asiduidad , en 1940, los informes de uno de los pocos agregados militares alemanes en Washington, el general Von Boetticher. Prestaba atención a todo tipo de indicios de opiniones contrarias a Roosevelt o "aislacionistas" por parte de los nacionalistas radicales estadounidenses. Él y Stalin fueron los primeros hombres de estado extranjeros que quisieron incluir el calendario electoral estadounidense en su cálculos (Stalin al decirle a Molotov que no viajara a Berlín hasta después de las elecciones presidenciales de noviembre de 1940; Hitler al decirle a Mussolini que debería haber retrasado su ataque a Grecia hasta después de esas elecciones). A lo largo de la guerra, y bastante después de diciembre de 1941, Hitler estuvo informado sobre ciertas corrientes de opinión estadounidenses... En sus últimas conversaciones de sobremesa dijo que la guerra contra los Estados Unidos era "una tragedia"  y hasta el último momento albergó esperanzas de una ruptura entre Washington y Moscú de la que podría beneficiarse después."

Para Lukacs, Hitler ya sabía en una fecha tan temprana como noviembre de 1941, que ya no podía ganar la guerra:

"El retrato de un Hitler cegado por su fanatismo, que creyó hasta el final que la guerra no se perdería, porque no podía perderse, es en el mejor de los casos una excesiva simplificación y, en el peor, falso."

31 de diciembre de 2009

Feliz año a todos


Bueno, nos encontramos en el último día del año y desde aquí quiero desear a todos los lectores un feliz año 2010. También deseo dar las gracias a todos por ser tan fieles al blog. Espero seguir contando cosas sobre Hitler, que es el personaje que nos interesa. A mucha gente le resulta extravagante dedicar un blog a un personaje como Hitler, pero no debemos olvidar que su figura interesa mucho, con independencia de ideologías políticas, ya que este no es un blog político en absoluto. Como regalo, cuatro fotos de Hitler en Navidad, a color y escaneadas con gran calidad. Un consejo: cuidado con el alcohol, que a veces es mejor comenzar el año en perfecto estado de salud. Saludos a todos.


24 de diciembre de 2009

Navidad

Bueno, estamos en época de Navidad. El año pasado ya vimos un episodio de Hitler de Navidad. Este año nos vamos hasta el año 1937.  Nunca le gustó la Navidad pero ese año estaba muy satisfecho. Según cuenta Toland en Nochebuena se mostró jovial. Estaba junto a su ayudante Krause. Estaban en el apartamento de Hitler envolviendo regalos.  Curiosamente mientras lo hacían, su ayudante anudó un dedo de Hitler. Al Führer le hizo mucha gracia y después decidió celebrar la Navidad de una forma curiosa. Cogieron sus chaquetas, evitaron a los guardias de las SS y salieron a la calle, donde cogieron un taxi.  Durante dos horas el taxista dio vueltas por Múnich, cambiando de rumbo varias veces, hasta que Hitler le indicó el destino: el café Luitpold.

El taxista no tenía ni idea de quién era su ilustre pasajero y pareció aliviado cuando se fue. Seguro pensó que se trataba de dos chiflados. Sin embargo, en vez de entrar en el café Hitler caminó hacia la Königsplatz. El ayudante se asustó, pero Hitler le tranquilizó, "No tema. Nadie se creerá que Adolf Hitler, en Múnich, camina solo por la calle." Sin embargo, cada vez que pasaba alguien, Hitler agachaba la cabeza.  De pronto, comenzó a llover. Hitler llevaba unos zapatos de charol muy resbaladizos y caminaron sin parar hasta que regresaron al apartamento. Cuando llegaron, Hitler se mostró muy satisfecho de su travesura. Al parecer, caminar como un ciudadano más le proporcionó un gran placer. Al día siguiente, el mismo Himmler reprendió a Krause por no informar a las SS.

18 de diciembre de 2009

El Hitler de la historia


El Hitler de la Historia - John Lukacs

Un libro interesante de leer es "El Hitler de la Historia" de John Lukacs. Para los que no lo sepan, Lukacs es uno de los historiadores más enfrentados con David Irving, así que viene bien recordarlo ya que hay muchos que piensan que  solo me abono a los historiadores partidarios de Hitler, como David Irving, o que  intento defender a Hitler.  El libro en cuestión es un repaso a los historiadores de Hitler y contiene reflexiones muy interesantes que hay que tener en cuenta a la hora de hablar sobre Hitler. Vamos a repasar alguna.

En primer lugar Lukacs advierte que "la historia, en sentido amplio, es revisionista; la historia implica enfrentarse múltiples veces a las acusaciones, vuelve una y otra vez a juzgar a las personas y los acontecimientos, sin una ley que lo impida". El término "revisionista" hablando de Hitler parece que ha sido apropiado por los defensores de Hitler, pero yo creo que el revisionismo es siempre importante porque la historia es muy susceptible y cambiante. Lo que durante años resulta un credo para los lectores, es desmontado años después.

Lukacs dice que existen más de cien biografías de Hitler "y sin embargo no puede asegurarse que la ciento uno no vaya a aportar algo nuevo y válido". Mientras Hitler vivió no permitió que se escribiera una biografía suya mostrando sus alabanzas. Nunca me canso de repetirlo: Hitler nunca tuvo ningún interés en que su figura fuera venerada. Se tiende a ver en la figura de Hitler a una persona llena de ansias de poder y gloria. No es cierto. Se puede decir en ese sentido que Hitler fue siempre más modesto que contemporáneos suyos como Churchill o Mussolini, quien sí permitió que se escribieran biografías suyas. También nos dice Lukacs que Hitler "hubiera estado poco dispuesto a escribir o dictar sus memorias". Eso nos da una idea de por qué  es tan fácil verter responsabilidades en Hitler y tan complicado no hallarle culpable de muchos hechos. En una ocasión Hitler dijo que "me tiene sin cuidado lo que diga la historia de mi". Claro que estoy seguro de que cuando pronunció esa frase (muy avanzada la guerra) no se pudo ni imaginar los ríos de tinta que su nombre iba a correr.

Sobre el por qué Hitler resulta un personaje tan atrayente Lukacs dice que "Hitler era más interesante que Stalin, y los nazis que los comunistas... el interés popular por Hitler está tan extendido como antes, en muchos lugares del mundo y en muchos niveles." Esto es perfectamente palpable. No hay día en que no se nombre a Hitler. Incluso es utilizado como arma arrojadiza, casi siempre de manera ignorante y vergonzosa. El más reciente ha tenido lugar estos días tras el debate sobre las corridas de toros en Cataluña. Los taurinos han acusado a los animalistas de ser como Hitler. Esto supone una ignorancia tremenda, por cuanto Hitler ha sido quizá el mandatario más radical por los derechos de los animales que ha tenido la historia. Pero en general se usa el nombre de Hitler como arma arrojadiza.

Interesante resulta el hecho de que Lukacs defienda, al igual que otros historiadores, el hecho de que Hitler "no fue un fenómeno demoníaco sino una figura histórica, que poseía  atributos humanos y estaba dotada de talentos reconocibles."

Para Lukacs la mejor biografía corta sobre Hitler la escribió Ernst Deuerlein y la mejor biografía larga es la de Fest.  Lukacs dice que si tuviera que recomendar una biografía breve recomendaría la de Deuerlein. Yo no he tenido la ocasión de leerla puesto que creo no existe en el mercado español. Corregidme si me equivoco. Sin embargo durante un tiempo he recomendado la biografía de Fest, a falta de una mejor, puesto que Fest incurre en ciertos errores. El problema de las biografías de Hitler es que en ocasiones resultan excesivamente largas. Son verdaderos ladrillos si tenemos en cuenta que Hitler gobernó durante un periodo relativamente breve en la historia. Como sabemos Fest recurre a Albert Speer en muchas ocasiones para estudiar a Hitler. No cabe duda de que Speer representa una parte importante en el estudio de Hitler ya que estuvo muy unido a Hitler, en especial durante la guerra. Sin embargo Speer no resulta en absoluto aclaratorio ya que, tras la guerra, quiso lavar su imagen y quedó a merced del juicio de la historia, lo que le inhabilita en parte. El aspecto que menos me gusta de Fest es la manipulación evidente que tuvo con Speer.

Otro historiador del que habla Luckacs es el ahora muy conocido John Toland, ya que su biografía se ha reeditado hace poco. Yo mismo me encuentro inmerso en su larga lectura. Lukacs dice que Toland estaba fascinado por Hitler. Según Luckacs la novedad de Toland estriba en que Toland hizo numerosos viajes y entrevistas para realizar su biografía. Para hacer su biografía Toland entrevistó a ciento cincuenta y nueve personas entre los que se encontraban secretarias, cocineros, criados y guardaespaldas de Hitler. Sin embargo Luckacs reprocha a Toland el  no haberse involucrado apenas en los archivos históricos. También dice que Toland "tampoco presentó documentación para algunas de su afirmaciones, a menudo sorprendentes." A modo de defensa,  diré que me resulta más relajado leer a un Toland que a un Kershaw, ya que por lo menos trata de no involucrarse personalmente en su biografía y no nos da tantas lecciones de moral innecesarias como acostumbra Kershaw.

Sobre David Irving, Luckacs dice que publicó la primera obra de rehabilitación parcial sobre Hitler. Sin embargo Luckacs no niega que no puede pasarse por alto la contribución de Irving al estudio de Hitler. De hecho, Irving pudo reunir una mayor cantidad de información que Toland para su estudio sobre Hitler.

Con todo, el libro de Luckacs contiene frases que merece la pena recordar:

" El definir a Hitler como loco lo releva de toda responsabilidad, en especial en este siglo en el que una declaración de enfermedad mental exime de una condena judicial. Hitler, sin embargo, no estaba loco. Hitler era un ser humano normal. "

"Hitler no solo poseía un talento intelectual muy considerable, también era valiente, seguro de sí, tenaz en muchas ocasiones, leal con sus amigos y con quienes trabajaban con él, autodisciplinado y frugal en sus necesidades materiales. "

"Una verdad a medias es peor que una mentira puesto que no tiene en ningún caso un cincuenta por ciento de verdad; es la mezcla de una verdad y una mentira al ciento por ciento. En matemáticas, con unos números rígidamente fijados e inmóviles, cien y cien suman doscientos; en la vida humana cien y cien suman otra forma diferente de cien. "

"Puede que Hitler haya sido el líder revolucionario más popular de la historia del mundo moderno. Él era absolutamente distinto, fue capaz, más que ninguno, de estimular a la mayoría de un gran pueblo... los condujo a la prosperidad y al orgullo, inspirándoles una confianza con la que conquistaron casi toda Europa y logrando una hegemonía alemana que se perdió pronto porque se sobrepasó a sí mismo. "

"Hay historiadores que describen a Hitler como un típico hombre de clase media baja, un pequeñoburgués convertido en fanático. Esa imagen es totalmente incorrecta: sí que había unos pocos elementos pequeñoburgueses en sus gustos y modales (cómo no iba a haberlos: nadie puede despojarse por completo de sus orígenes o su infancia); sin embargo, era mucho más importante su aversión a la burguesía."

"Sin embargo, Hitler fue un oponente tanto del capitalismo internacional como del socialismo internacional. De hecho, apreciaba algo más a los comunistas e incluso a ciertos socialistas que a los capitalistas. "

En esta última afirmación encontramos la causa del fracaso de Hitler: él combatió al mundo entero, a los capitalistas y a los comunistas. Una apuesta tan arriesgada como esa estaba ciertamente condenada al fracaso. Sin embargo, Hitler lo intentó. Todo lo que conocemos después de Hitler, han sido añadidos (si se me permite la expresión) y disculpas a la segunda guerra mundial. En los crímenes atribuidos a Hitler la historia moderna encuentra su justificación. Sin embargo, cuando el mundo declaró la guerra a Hitler, no fueron sus crímenes el motivo. El motivo fue que Hitler representaba un peligro para casi todo el mundo.



13 de diciembre de 2009

Noticias Mein Kampf

Al final de la guerra hubo un extraño juicio, sin abogado, y muy breve. La sentencia otorgó al estado de Baviera los derechos de autor del libro de Hitler, Mi lucha, y de todas las propiedades de Hitler. Desde entonces el ministerio de finanzas de Baviera es quien ha luchado por evitar la difusión del libro. Cada vez que alguien ha intentado sacar una edición del libro, el estado tiene un complicado mecanismo, a través del ministerio de exteriores, que prohíbe que el libro llegue a distribuirse. Es por esto, que es tan difícil editar el libro, por no decir imposible. El caso es que no lo han conseguido. Es una batalla perdida. A pesar de que las ediciones que circulan por ahí no son muy buenas, se puede decir que si uno quiere hacerse con el libro maldito, lo puede conseguir. Además, Internet ha posibilitado que se pueda distribuir gratis. Y contra esto, los enemigos de Hitler no pueden luchar. El estado de Baviera tampoco puede hacer nada por evitar la venta del libro en Gran Bretaña ni en Estados Unidos ya que, mientras Hitler estaba vivo, su editorial vendió los derechos a dos editoriales de esos países. Así que, ante semejante panorama, los enemigos de Hitler han decidido realizar otra trama.

La cuestión es que, a partir del año 2015 expiran los derechos del libro. Eso quiere decir que los descendientes de Hitler, es decir, sus sobrinos nietos, podrían distribuir el libro libremente. Así que, vistas las orejas al lobo, el Instituto de Historia Contemporánea de Múnich ha puesto en marcha una operación con las autoridades bávaras, que consiste en editar el libro en una versión comentada. Como han constatado que prohibir el libro es un absurdo, pretenden editar Mein Kampf con comentarios de investigadores que refuten una a una las ideas de Hitler. Es decir, se editará el libro intentando que nadie se lo crea.

"Una edición como la que tenemos planeada terminaría con todos los mitos que rodean a Mein Kampf", ha declarado Horst Moller, director del Instituto. A la propuesta se ha unido el historiador Ian Kershaw, con la desfachatez que acostumbra: "Una democracia madura como Alemania no tiene por qué temer que un volumen tan despreciable como el de Hitler constituya una amenaza para la sociedad".

 "La iniciativa tiene sentido. Creemos que es importante publicar una edición que incluya comentarios críticos. Preparar un volumen de este tipo es necesario para impedir que los grupos neonazis se sigan aprovechando del texto" ha declarado Stephan Kramer, secretario general de una organización judía.

Yo me pregunto qué favor van a hacer a la historia publicando un libro que pretenden rebatir punto por punto lo que el autor quiso decir. ¿Qué sentido tiene la lectura de un libro del que sabes de antemano que han publicado para que no te lo creas? Mucho me temo que lo que se pretende es eliminar de la historia el libro, que no exista. Pero eso es tan descabellado como pretender eliminar al mismo Hitler de la historia.

10 de diciembre de 2009

Otro encuentro casual


Bueno, parece que los objetos de Hitler más variopintos aparecen siempre semi olvidados en garajes o en estanterías. Lo último es un álbum del Führer que un soldado americano recogió del Berghof cuando lo tomaron en el año 1945. El soldado, que aun vive, se lama Pistone (vaya nombre, por cierto). Cuando entró en la casa de Hitler se fijó en unas estanterías y vio un álbum de fotografías de pinturas. Ni corto ni perezoso se lo llevó de recuerdo. Lo curioso de esta historia es que el álbum, como no, ha estado olvidado durante todos estos años y ha sido ahora cuando el anciano se ha dado cuenta del significado del álbum: forma parte de una serie de recopilaciones que Hitler proyectaba para su museo de Linz.

El famoso álbum va a ser devuelto a Alemania mediante una ceremonia en el departamento de estado norteamericano. Al parecer, en Alemania ya disponen de 19 álbumes descubiertos en Berchtesgaden y que formaban parte del proyecto de Hitler del museo en la ciudad de Linz.

La historiadora alemana de arte, Birgit Schwarz, está convencida de la autenticidad del álbum.

Lo que me parece increíble es el saqueo del que fue objeto Alemania mientras fue invadida. No puedo entender que se conquiste la casa de Hitler y dejaran entrar a los soldados alegremente y se llevaran todo cuando quisieran sin que ningún superior lo impidiera. Tampoco puedo entender esa actitud propia de cosacos, cuando supongo que cualquier documento que se encontrara en una casa de Hitler pudiera tratarse con la suficiente confidencialidad. Pues no amigos, parece que quienes liberaron Europa en 1944 y 1945 se dedicaron única y exclusivamente a saquear cuanto pudieron para llevárselo como recuerdo. Y eso que se han pasado la vida explicando el consabido "expolio nazi" de obras de arte. En fin...

En otro orden de cosas, hace poco un portal británico ha divulgado el historial militar de Hitler durante la primera guerra mundial. He intentado acceder al historial del Führer pero tengo la impresión de que, como no, es de pago. El documento describe a Hitler como "cabo, artista, católico y mensajero". Se puede visitar en esta dirección: http://www.ancestry.co.uk/ Quizá alguno tenga más suerte que yo. En todo caso, es increíble pero tengo la impresión de que han divulgado la noticia de Hitler para hacerse publicidad. Seguro que tienen más busquedas con la palabra "Hitler" que con otra.

En el registro se puede encontrar más o menos lo siguiente:

Se cuentan sus heridas como “ligeramente herido en Le Barque por una granada de artillería en el muslo” en octubre de 1916 y “gaseado en La Montagne, llevado al hospital” en octubre de 1918. También se detallan todas las condecoraciones que obtuvo Hitler, algo que ya hemos tratado en este blog.

8 de diciembre de 2009

Seguimos a vueltas con el cadáver de Hitler

Ya vimos hace poco que unos investigadores llegaron a la conclusión de que los restos del cráneo de Hitler que se encuentran en Moscú pertenecían al cadáver de una mujer. Ahora los rusos han salido al paso de esa noticia diciendo que guardan la mandíbula y partes del cráneo de Hitler. Dicen que los restos de Hitler fueron destruidos por orden de los dirigentes soviéticos. También aseguran que su tumba en Alemania Oriental se guardó en secreto para que no se convirtiera en un santuario de neonazis y que sus cenizas fueron esparcidas a un río. Eso sí, aseguran que guardaron un trozo de cráneo y mandíbula que se encuentran en la sede  del Servicio Federal de Seguridad, lo que antes era conocido como KGB.





El actual jefe del Servicio Federal de Seguridad  Yuri Jritoforov, ha reiterado que los restos de Hiter y otros dirigentes del III Reich fueron destruidos para evitar que sus tumbas se convirtieran en un centro de peregrinación. Asegura que el 4 de abril de 1970 sus cuerpos fueron incinerados y sus restos arrojados al río Biederithz.  Al ser preguntado por las informaciones publicadas por científicos de la Universidad de Connecticut en donde se aseguraba que los restos que quedan pertenecen al cadáver de una mujer el general ruso ha dicho que "ningún investigador norteamericano ha presentado una solicitud al Archivo del FSB "y aunque permitiéramos tomar muestras de ADN, nos preguntamos con qué compararían esos datos".

Evidentemente en esta historia algo falla. Nos encontramos ante un problema a la hora de contrastar las informaciones ya que la Unión Soviética jugó durante muchos años al engaño con el asunto del cadáver de Hitler. Y parece que la actual Rusia sigue la misma táctica.

Uno de los encargados de quemar el cadáver de Hitler fue su chófer  Erich Kempka. En su libro "Yo quemé a Hitler" asegura que el fuego consumió los cadáveres de Hitler y Eva Braun pero que "una incineración completa parecía imposible debido a la constante caída de granadas soviéticas. La operación duró desde las 14 horas hasta las 19.30 aproximadamente. En el transcurso de la tarde conseguí que mis hombres se procurasen , en las más difíciles condiciones que cabe imaginar, varios cientos de litros más de gasolina."

Más adelante Kempka asegura que "los restos carbonizados de Hitler y su mujer fueron recogidos a continuación y sepultados en una pequeña tumba al pie del muro de la que había sido mi vivienda."

Como vemos, por mucho que los rusos se empeñen, todo son rumores en torno al cadáver de Hitler. Las noticias más inverosímiles surgen cada cierto tiempo. Yo tengo la sospecha de que, ante semejante  caos de información, se pretende engañar al público de manera descarada. Se oculta información, se engaña y se miente de manera deliberada. Como siempre, debemos de ser muy cautos y no creer la información ambigua que nos llega.

4 de diciembre de 2009

Un coche de Hitler

En los últimos meses se viene hablando de un coche que perteneció al Führer, un Mercedes 770 K de edición limitada, que un multimillonario estaba dispuesto a comprar. Un comerciante alemán llamado Michael Fröhlich se ha encargado de localizarlo (en la imagen junto al vehículo). Este hombre asegura que el vehículo se ha localizado en un garaje a las afueras de Düsseldorf. En el mismo garaje había otros cinco vehículos, uno de ellos el utilizado por el ministro de asuntos exteriores Ribbentrop. El comerciante asegura que no hay duda de que ese coche era el del Führer pues dispone de una carta del fabricante Mercedes.

La historia del vehículo es la siguiente: al terminar la guerra el coche fue a parar a Austria, después estuvo en un museo del automóvil en Las Vegas y de allí fue a parar de nuevo a Alemania comprado por un millonario magnate de la cerveza.  Cuando este millonario murió en 2008 su viuda lo vendió, pero se ignora el comprador.


El nuevo propietario es un multimillonario ruso que esta dispuesto a pagar por el vehículo entre 4 y 10 millones de euros. Así pues, el coche de Hitler puede que acabe en Rusia, ya que la operación aun no está cerrada.

El Mercedes de Hitler se fabricó en Alemania durante los años 30 y 40. Sólo se fabricaron 300 unidades y en su momento fue el coche más caro de Alemania.

28 de noviembre de 2009

Hitler en Bangladesh

La fama de Hitler es tan grande que hasta en las calles de Dhaka, en Bangladesh, se vende su Mein Kampf. En la foto vemos a un vendedor callejero que dice que se vende tan bien que todos los días vende varios ejemplares. Y no es el único que lo hace. Muchos vendedores ambulantes venden Mein Kampf porque al parecer se los quitan de las manos.

"Por alguna razón, el libro de Hitler está de moda entre la gente educada. Creo que muchas personas han visto a Hitler en el cine y quieren saber más de él" dice Mabul, el chico de 15 años de la imagen.

 La popularidad de Hitler nunca deja de sorprendernos.

26 de noviembre de 2009

Sellos y monedas del III Reich




Recientemente he tenido la suerte de que me han regalado estas monedas y sellos del III Reich. Nunca he sido coleccionista de objetos del III Reich, supongo que porque siempre había pensado que conseguir objetos debía de resultar caro y costoso. Pero parece que con Internet la cosa es más fácil, además, las monedas y los sellos del III Reich son relativamente baratos. El caso es que al poco de recibir las monedas, un amigo bloggero ha tenido la amabilidad de enviarme los sellos. Me ha hecho mucha ilusión tener unos objetos que representan una pequeña parte de la historia. Una cosa que yo no sabía es que no existen monedas con la imagen de Hitler, sin embargo sí existen sellos. Desconozco el motivo pero ya lo voy a investigar. Si os fijáis, hay un sello con la imagen de Heydrich. Es un sello realmente bonito. Pertenece a una serie de homenaje al protector de Bohemia y Moravia tras su asesinato. Al parecer hubo un acto oficial al que asistió Hitler para conmemorar la figura de Heydrich y después se autorizó la emisión del sello. 

18 de noviembre de 2009

Los éxitos de Hitler

El nombre de Hitler se asocia a lo peor del ser humano. Constantemente se intenta que todas las generaciones sepan quién fue Hitler. La prensa, el cine, los colegios y las universidades se encargan de ello constantemente. Recientemente una encuesta británica llegó a la absurda conclusión de que 1 de cada 20 escolares identificaba a Hitler con un entrenador de fútbol. Pero la conclusión es ilusoria porque en todas las encuestas los encargados ofrecen varias respuestas, así que si hubieran puesto como respuesta "Hitler fue un famoso cocinero" el titular habría sido "1 de cada 20 estudiantes cree que Hitler fue un cocinero". En todo caso, que 19 de cada 20 estudiantes sepan quién fue Hitler, nos da una idea de lo popular del personaje. Aun así, alguien pretende que el 100% de la población identifique a Hitler a la perfección. Para mi es un misterio ese empeño. No ocurre con ningún otro personaje histórico. Lo que tampoco logro entender es que la sociedad ponga el grito en el cielo cuando aparecen bandas de neonazis, cuando lo cierto es que la información sobre Hitler es abrumadora. No es de extrañar pues, que tras semejante promoción de Hitler, siempre surjan admiradores. Incluso aunque esa promoción sea tan negativa como es el caso de Hitler.

Pero hubo una época en la que Hitler fue un personaje muy popular, admirado y querido, tanto en Alemania como en el extranjero. Hacia 1937 Hitler consiguió éxitos impresionantes.  En solo cuatro años logró elevar la calidad de vida de los alemanes a unos niveles no conocidos. Consiguió elevar la calidad de los servicios sanitarios "a un grado tal que muchos extranjeros quedaron impresionados" (J.Toland). La mortalidad infantil se redujo drásticamente. Muchas enfermedades, como la tuberculosis, disminuyeron notablemente. Los jóvenes tenían una buena forma física. El diputado británico Arnold Wilson quedó tan impresionado que escribió "hasta las personas más pobres van mejor vestidas que antes, y sus rostros alegres atestiguan su buena salud psicológica". Continuo con Toland: "las condiciones de trabajo mejoraron con más ventanas, menos hacinamientos y mejores lavabos. Todas las oficinas y talleres se mantenían limpios y ordenados; había flores en abundancia, de modo que los trabajadores pudieran también disfrutar su entorno. Nunca el obrero había gozado de privilegios semejantes". A los obreros se les ofrecía acceso a la cultura y podían ver gratis teatro, exposiciones, películas y cursos educativos. Como ya hemos visto, se inicio lo que ahora conocemos como "turismo". Hitler pretendió extender la igualdad en todo el país. Incluso el explorador judío Sven Hedin escribió que "Hitler estaba dotado de una pasión irrefrenable por la justicia, una visión política inspirada, una perspicacia infalible y una preocupación genuina por el bienestar de los conciudadanos".

Toland dijo que si Hitler hubiera muerto en 1937 "sin lugar a dudas habría bajado a la tumba como una de las figuras más grandes de la historia alemana". De la misma forma que no se puede dudar de que Hitler fue un personaje nefasto para millones de personas, tampoco se puede dudar de su preocupación por el bienestar de sus ciudadanos. En alguna ocasión ya he hablado sobre las ideas de Hitler. Muchas de ellas nos parecen ahora lógicas, pero no cabe duda de que fue un adelantado a su época. Según Toland " preveía otras innovaciones para el futuro. En las grandes ciudades habría aparcamientos subterráneos automatizados, centros libres de tránsito, numerosos parques y espacios verdes, y un control estricto de la contaminación. Como parte de su obsesión personal por la limpieza, el problema de la polución lo preocupaba de tal modo que exhortaba a la industria a comprometerse con la eliminación completa de los gases nocivos". Como vemos, Hitler ya se anticipó a los problemas de contaminación que sufrimos en la actualidad y cabe preguntarse si con un Hitler triunfante hubiera sido posible el deterioro de la capa de ozono.

Otro logro importante en la política de Hitler fue la consecución del pleno empleo, algo que pocos regímenes han conseguido. Como es conocido, Hitler fue un apasionado de la arquitectura y el urbanismo. En la biografía de Toland podemos leer en boca de Hitler:

"El espacio es esencial y me deleita ver a nuestros arquitectos trazar proyectos amplios y espaciosos. Sólo así evitaremos el surgimiento de ciudades en las que las casas están amontonadas casi unas encima de las otras, como puede verse en Zwickau, Gelsenkirchen y muchas más. Si me desterraran a una ciudad de este tipo, privada de toda belleza, perdería el ánimo y la alegría con tanta seguridad como si me desterraran de mi patria. Por lo tanto estoy decidido a que por lo menos cierto grado de cultura y belleza penetre hasta la más humilde de nuestras aldeas para que, paso a paso, el atractivo de todas nuestras ciudades alcance un grado elevado"

En todo caso, lo cierto es que las democracias ven en Hitler a un peligro porque su régimen ha sido la única alternativa con éxito que ha surgido en la historia. Ningún otro régimen cosechó los éxitos de Hitler. Es evidente que las democracias "copiaron" muchas de las ideas de Hitler.

9 de noviembre de 2009

La casa donde nació Hitler

A la izquierda vemos la casa donde nació Hitler, en Braunau am Inn en 1889. La imagen corresponde a una postal editada durante el III Reich.  Durante años la casa ha sido una biblioteca, incluso un banco. En la actualidad la casa se utiliza como ayuda a minusválidos. Sin embargo en la actualidad la casa está en venta por un módico precio de tres millones de euros. Los vecinos temen que la compre alguien que la utilice como un destino de peregrinaje de grupos neonazis. El caso es que el alcalde de la ciudad ha asegurado que va a hacer todo lo posible para que eso no suceda. El problema es que el ayuntamiento no tiene suficiente dinero para ello. Muchos historiadores han sugerido que la casa se convierta en un museo, sin embargo el alcalde se niega. En la ciudad viven con el lastre de que Hitler nació allí y supongo que no hay día que no se lo recuerden. Es como una maldición. Los franceses, sin embargo, siempre han sabido explotar todos sus productos maravillosamente. Convirtieron a un Napoleón derrotado en un héroe y hoy podemos ver en Francia todos sus monumentos, tumba etc y los franceses no se sonrojan en absoluto. Comprendo que hacer de Hitler un Napoleón es un ejercicio muy arriesgado, pero creo que en Braunau se debería intentar algo. El problema de Hitler es que, si no hablas mal de él. Se corre el riesgo de que surjan oleadas de admiradores. Hitler es así. Tiene aún suficiente carisma. Y claro, Hitler, que hasta la fecha ha sido la única alternativa con éxito de las democracias, ha de ser presentado siempre como un demonio. ¿Qué ocurrirá? Bueno, de una cosa estoy seguro: no se va a convertir en un santuario nazi. Si el ayuntamiento no tiene dinero, alguien lo pondrá. Eso contando con que no se derribe la casa por algún motivo. Siempre se puede decir que la casa está a punto de derrumbarse, que no se por qué no se ha dicho antes. Vamos a esperar a ver qué ocurre. 

6 de noviembre de 2009

El asunto Röhm en diferentes versiones


He estado comparando la forma de narrar los hechos del asesinato de Röhm con cuatro historiadores bien diferentes: John Toland, David Irving, Ian Kershaw y Joachim Fest.

Como es bien conocido, el jefe de las SA era Röhm. Desde hacía años existía descontento entre el ejército, el presidente Hindemburg, los industriales y el creciente poder de las SA. Röhm pretendía continuar una revolución más radical. Lo cierto es que Hitler siempre se mostró indeciso y le costaba tomar una decisión. No hay que olvidar los lazos de amistad que le unían a Röhm. En infinidad de ocasiones le defendió, como cuando fue acusado de homosexual, algo que por aquella época no solo estaba penado sino que estaba muy mal visto, no solo en Alemania, también en la mayoría de los países. Sin embargo Hitler nunca quiso saber nada de la vida personal de Röhm, a quien incluso tuteaba y apreciaba. Pero cuando comprendió que su amigo era un incordio para asegurarle en el poder, y cuando la soga estaba muy tensada, tuvo que tomar una de las decisiones más difíciles de su vida, como él mismo admitió.

El mismo Führer se presentó en el hotel en donde descansaba Röhm, en Bad Wiessee. Le acusó de traidor y le informó de que estaba detenido. Después Hitler se dirigió a la Casa Parda. Es muy propio de Ian Kershaw el que diga que "la atmósfera era asesina".  Después Kershaw enumera varias posibilidades sobre la vacilación de Hitler a la hora de ejecutar a Röhm. Como Kershaw tiene un odio patológico hacia Hitler parece que encontró lo que para él es "la principal razón de que Hitler no ordenase matar a Röhm": Hitler vaciló porque matar a Röhm significaría una pérdida de prestigio. Los motivos personales, ni la propia sensiblidad de Hitler no cuentan en absoluto para Kershaw. Este historiador siempre encuentra algún motivo abyecto en todos los actos de Hitler. Pero nunca da pruebas. Es muy típico de él que sus conclusiones vayan acompañadas del consabido "probablemente" para después soltar su propia opinión.  Es por esto por lo que Kershaw me resulta tan molesto. En vez de narrar los hechos de manera imparcial, suelta su opinión a diestro y siniestro, algo que creo que se debe de evitar en una biografía seria.

En donde parece que sí hay un consenso es en que Hitler nunca quiso matar a Röhm. Todos los historiadores coinciden en que fueron Himmler y Göring quienes presionaron a Hitler para que acabase con la vida del jefe de las SA.

Joachim Fest, hace una reflexión muy interesante a propósito del la Noche de los Cuchillos Largos, como la historia ha llamado a la depuración:

"Es muy probable errar en la polémica contemporánea que le mostraba como un sádico sediento de sangre, como la que convertía en placer estético sus ansias asesinas haciendo referencia a partidos príncipes del Renacimiento; y también yerran, posiblemente, los que pretenden verle eliminando a camaradas de muchos años de amistad, partidarios, amigos íntimos, con una despreocupación anímica y con la frialdad del impotente emocional. En realidad, lo uno se ajusta más a la forma de proceder de Göring, lo otro a la de Himmler, quienes llevaban a cabo su negocio asesino con una falta de escrúpulos sumaria. Hitler, por el contrario, parecía hallarse expuesto a una considerable presión interior, cosa que no sucedía con los demás."

Continua Fest diciendo que Hitler tuvo motivos sentimentales en su vacilación a la hora de mandar asesinar a Röhm: "el reflejo de una unión sentimental, la cual, al menos durante algunas horas, se mostró más poderosa que la razón de poder". Después Fest llega a la conclusión de que Hitler no tuvo otra alternativa: "Aun siendo sumamente repugnantes las circunstancias que acompañaron este asesinato del amigo, debe preguntarse si Hitler tenía realmente otra elección. "

Veamos ahora el relato del controvertido David Irving:

"El avión de Hitler aterrizó y el Führer bajó a tierra, mortalmente pálido y muy serio. Felicitó a Göring por la guardia de honor de cuatrocientos soldados de aviación especialmente seleccionados que le aguardaban formados sobre la pista de aterrizaje, luciendo el todavía secreto uniforme de la Luftwaffe. Ya en la cancillería le comunicó a Göring que había ordenado la ejecución de todos los secuaces destacados de Röhm, pero que tenía intención de perdonarle la vida a su viejo amigo, en recuerdo de los tiempos pasados.
Göring se burló de esta muestra de sentimentalismo. Él y Himmler se pasaron todo el día siguiente, el domingo 1 de julio, intentando convencer a Hitler para que usiera el despiadado y lógico colofón a la purga."

La conclusión que saca Irving es que "Se había hecho tabla rasa, una buena limpieza, con unos medios que no eran totalmente del agrado de Hitler.... Lleno de remordimientos, Hitler, desencajado tras el derramamiento de sangre, ordenó el pago de indemnizaciones por los errores y la concesión de pensiones a todos los familiares directos."

Ésta no iba a ser la primera vez que Hitler daba pensiones e indemnizaciones a los familiares de personas condenadas a muerte. Muchos años después, tras el 20 de Julio de 1944, Hitler también ordenó dar pensiones a las viudas y familiares de los militares que participaron en el atentado.

Como vemos, existen muchas formas de narrar los hechos. Y la manera de hacerlo es vital para las impresiones que saca el lector.