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21 de octubre de 2012

Hitler y la religión

Ya hemos tratado en no pocas ocasiones el asunto de "Hitler y la religión" ocasionando con ello debates más o menos encendidos. Personalmente opino que en este asunto existen tantas versiones como cada uno quiera. Por eso, cuando alguien quiere defender a un Hitler religioso obtiene material abundante para hacerlo. Pero lo mismo ocurre a la inversa: se poseen no pocas declaraciones del Führer criticando las religiones y en particular a la Iglesia. Werner Maser trató el asunto en su biografía. Comienza con esta declaración de Hitler:

- Al regular mi vida fundándome en los conocimientos que Dios me ha dado, puedo equivocarme, pero no mentir.

Maser afirma que Hitler se tenía por una persona religiosa y "profundamente piadosa" pero que rechazaba a la Iglesia. Sin embargo Maser acepta que resulta difícil conocer quiénes fueron los modelos en los que basó sus convicciones espirituales. Que Hitler demostró aversión hacia la Iglesia está bastante demostrado, aunque lo cierto es que perteneció a ella hasta su muerte. Según Maser, Hitler opinaba que el hombre del siglo XX, debido a los avances científicos, no debería tomar en serio a la Iglesia. Sin embargo, opinaba que la religión es beneficiosa para la humanidad. Y cita una declaración de Hitler de noviembre de 1941:

- Para el ser humano, una profundización del sentimiento íntimo es algo completamente maravilloso. 

O estas:

- Lo cierto es que somos criaturas y que existe una fuerza creadora. El pretender negar este hecho es una tontería. Todo aquel que cree en algo, aunque sea algo erróneo, es superior a aquel que no cree en nada. 


- No quiero imponerle mi filosofía a una viejecita campesina. La enseñanza de la Iglesia es también una especie de filosofía, aunque no se esfuerza en ir tras la verdad. Como los hombres no pueden pensar cosas grandes a coro, eso no perjudica en nada. De una manera u otra, todo desemboca en un reconocimiento de la impotencia del hombre ante la ley natural eterna. Esto no causa ningún perjuicio si llegamos al conocimiento... de que la salvación del hombre consiste en tratar de comprender la Providencia divina sin que crea que puede rebelarse contra esa Ley. Si el hombre se adapta humildemente a las leyes, es digno de admiración.

Como observamos, Hitler sustituía el concepto de Dios por el de "Providencia".  Los estoicos empelaron esta palabra para designar la fuerza que gobernaba todos los acontecimientos de la tierra y toda la vida humana ( Werner Maser biografía). El propio Maser llegó a esta conclusión:

- Cuando Hitler hablaba de Providencia lo hacía en el sentido de la providencia estoica que todo lo ve y que ha creado el mundo para dirigirlo y gobernarlo según sus propios fines. Numerosas pruebas demuestran que estaba firmemente convencido de encontrarse bajo la influencia divina. Tanto en público como en privado solía interpretar sus éxitos o sus fracasos bajo esta perspectiva. 

Hitler, que contrariamente a lo que se cree, se creía responsable de sus fracasos, le dijo a su otorrinolaringólogo Giesing, en relación a la derrota de Stalingrado:

- La suerte suele repartir de vez en cuando reveses como el de Stalingrado; yo se que la Providencia ha tenido también en cuenta a la parte contraria y en el futuro la tendrá todavía más.

En otra ocasión, y hablando sobre el atentado de julio de 1944 dijo:

- Si en alguna ocasión me han asaltado dudas sobre la tarea que me ha encomendado la Providencia, ya se me han disipado por completo. Día tras día considero un auténtico milagro haber salido con vida de entre tantos montones de ruinas.

Poco antes de suicidarse, Hitler le dijo a su médico:

- La Providencia me ha guiado hasta ahora con toda seguridad; continuaré por el camino que me ha marcado a pesar de todos los obstáculos intermedios. 

Según Maser Hitler sustituyó la palabra "Dios" por "Providencia" porque consideraba que la Iglesia hacía un mal uso de la palabra "Dios". Hitler creía también en convicciones científicas.

En 1941 dijo:

- Cuando se dice que el rayo es enviado por el buen Dios, no se está expresando ninguna inexactitud. Pero lo que si es seguro es que el buen Dios no ha enviado el rayo en la forma que afirma la Iglesia. La definición de la Iglesia es un uso impropio de la palabra para fines terrenales. 

Hitler pensaba que la religión había surgido para que los hombres "pudieran comprender intelectualmente las imágenes de un pasado remoto, que se habían convertido en esquemas, adornándolas con los símbolos externos que habían de servir para que la Iglesia conservara su influencia."

Hitler creía que la religión había influido positivamente en el proceso evolutivo  durante un periodo determinado, al mismo tiempo que profetizaba que la transformación de las relaciones económicas, establecida por el comunismo, acabaría por superarla. Hitler, por el contrario, no estaba convencido de ello ni deseaba que se produjera semejante evolución. En su opinión, la religión "había sido mas humana en sus comienzos" pero quería conservarla a toda costa -quizá por considerarla un medio idóneo para someter a los hombres y para reforzar el poder- aunque no así a la Iglesia. En su prisma, esta última no tenía reservado ningún lugar positivo en la historia. Sobre la Edad Media opinaba:

- El periodo que va desde mediados del siglo III hasta mediados del XVII ha sido seguramente la época más atroz de rebajamiento humano. La sed de sangre, la mezquindad, y la mentira dominaban esos tiempos.

En 1942 declaró:

- Yo no soy de la opinión de que tenga que quedar algo de lo que hubo antes. La Providencia le ha dado al hombre razón para que obre conforme a ella. La razón me muestra que el dominio de la mentira será quebrantado. También me muestra que eso no se conseguirá ahora... No es que me de miedo la lucha, pues si llega el momento la entablaré sin el menor titubeo, actuando con rapidez en cuanto tenga la prueba de que ello pueda suceder.

En una ocasión Hitler confesó que en su juventud había defendido la idea de destruir a la Iglesia de un modo radical, como con dinamita, para así borrarla de la faz de la tierra. Sin embargo después Hitler quiso obrar con inteligencia.

Por supuesto, en los debates sobre religión y Hitler se habla a menudo del anticlericalismo de muchos dirigentes nazis, como Bormann o Himmler. Y se habla del misticismo de Himmler y de sus estrambóticas ideas que quería imponer. Pero lo cierto es que Hitler no comulgó jamás con la ideología de Himmler y apenas le daba importancia. Tampoco Hitler fue partidario de que las masas le veneraran como a un Dios. Quién sabe, pero tengo la impresión de que el concepto de religión que tenemos aún hoy, sería muy diferente de haber triunfado Hitler. De lo que no cabe duda, es de que Hitler ha sido el único líder histórico que se planteó cambiar la religión de un modo absolutamente único en la historia. El comunismo, con su ateísmo radical, no ha logrado erradicar las creencias de las personas que dominó. La prueba más evidente es que en países en donde el comunismo gobernó durante décadas, como Polonia o Rusia, la religión tiene hoy en día muchísima influencia.

Seguiré en futuros posts hablando sobre Hitler y la religión. Por supuesto, se que el asunto da para miles de interpretaciones y que cada cual intenta obtener conclusiones para un lado u otro. El hecho de que Hitler sea considerado hoy en día la encarnación del mal y del mismo diablo nos da una idea de lo peligroso del asunto y de cómo la religión, en cierta forma, condiciona también nuestros pensamientos. 


11 de diciembre de 2011

El Camino de la guerra, David Irving

En el blog hemos hablado mucho sobre David Irving. Pero no he comentado uno de sus libros más famosos, El camino de la guerra. Voy a resaltar alguna frase significativa del libro:

- Hitler se convirtió en un dirigente más o menos político, descuidado e indeciso, que dejaba paralizados muchos asuntos de estado. Aunque a menudo se mostraba brutal e insensible, no tenía la habilidad de ser despiadado cuando más falta hacía. Se negó a bombardear Londres hasta que Churchill le forzó a tomar esa decisión a finales de agosto de 1940.

- Se opuso a todos los intentos de utilización de gases venenosos porque habría violado la Convención de Ginebra.

- El mayor problema que nos plantea dar un tratamiento analítico a la figura de Hitler, es la aversión que nos produce después de muchos años de propaganda bélica, y después de toda la emotiva historiografía de la posguerra.

- Ante el fenómeno del mismo Hitler, los historiadores son incapaces de comprender que era una persona normal y corriente, que daba paseos, que hablaba, que pesaba alrededor de setenta kilos, que tenía el cabello entrecano, casi todos los dientes postizos, y que sufría graves problemas digestivos. Para ellos Hitler es la encarnación del demonio, y así tiene que ser; sobre todo, por los sacrificios que tuvimos que hacer para destruirle.

- Al final, con una Alemania sumida de nuevo en la derrota, sus enemigos tuvieron que recurrir a unos métodos punitivos totalmente draconianos,, como juicios masivos, confiscaciones, expropiaciones, internamientos y programas de reeducación, para poder arrancar las semillas que Hitler había sembrado.

- Se puede decir muy poco con seguridad sobre el trato que había entre Hitler y Himmler. Este solía hacer listas, con su estilo pedante y torturado, con los temas que quería tratar con el Führer, a los que a veces añadía decisiones que Hitler tomaba en cada caso. Estas notas revelan la existencia de unos vacíos tan sorprendentes que podemos arriesgarnos a pensar que Himmler mantenía al Führer en la ignorancia de muchas de sus nefastas decisiones. 

- Estoy absolutamente convencido de que a un obrero le bastan diez minutos a la semana en compañía del Führer para multiplicar por diez su capacidad de trabajo. (Declaración de Fritz Todt).

- El sábado se convirtió en el día preferido por Hitler para dar sus golpes de teatro.

- Las primeras impresiones que Wilson comunicó a Roosevelt fueron sobre el carácter del rostro del Führer, las manos artísticas y delicadas, la sencillez, la franqueza y la modestia.

- Hitler dio instrucciones a Ribbentrop para que el ex canciller Schuschnigg recibiera un trato digno y se le proporcionara un refugio tranquilo en cualquier parte. Pero al cabo de unos años -como tantas otras órdenes de Hitler- esto acabó por olvidarse, y Schuschnigg fue internado en un campo de concentración hasta que le liberaron en 1945.

- Vemos a Hitler estudiando la posibilidad de fabricar cigarrillos sin nicotina; unos cuantos días después decide que no se fumará más en el Berghof.

- Este era el "dictador del pueblo": amigo de las artes, benefactor de los necesitados, defensor del inocente, perseguidor del delincuente.

- Cualquier miembro del personal de Hitler que tuviera la intención de casarse antes debía pedirle permiso, desde el más augusto mariscal de campo hasta el más humilde cabo.

- El mismo desfile de cumpleaños demostró la gran capacidad de resistencia física que tenía Hitler. Las tropas, los transportes, la artillería y los tanques, marcharon durante cuatro horas en medio de un gran estruendo por delante de la tribuna. Su secretaria Schroeder escribiría después "El desfile de ayer fue gigantesco y parecía que no acababa nunca... No dejo de preguntarme de donde demonios saca las fuerzas, porque debe de ser condenadamente agotador estar de pie saludando durante cuatro horas. Estábamos rendidos sólo de mirarle... por lo menos yo."

- Los archivos médicos que hay sobre él muestran que su sangre era del tipo A. Tenía la piel pálida y de textura fina; tenía el pecho y la espalda blancos y sin vello. El cráneo era pálido y simétrico, con una expresión que, según sus médicos, tenía "una intensidad que dominaba y cautivaba". El ojo izquierdo era un poco más grande que el derecho; tenía los ojos azules con una leve sombra de color gris. Siempre tuvo un poco de exoftalmia, salida de los globos oculares.

-"Era inconstante, unas veces inquieto y otras peculiar, distraía con facilidad. Emocionalmente era muy lábil; sus predilecciones y aversiones eran muy pronunciadas. El flujo de su pensamiento mostraba continuidad. Su forma de hablar no era lenta ni rápida y siempre era apropiada" No presentaba ningún síntoma común de demencia. Los médicos concluían diciendo que en Hitler "no estaban presentes alucinaciones, ilusiones, ni inclinaciones paranoicas".

- Este era el escudo que protegía a Hitler en 1939: era un dictador por consenso; a un asesino jamás le habrían perdonado ni comprendido. Esta férrea solidaridad entre el Führer y el pueblo persistió hasta el final, a pesar de lo que han fingido las generaciones posteriores.

- Desde febrero de 1938 el control del personal militar de Hitler se puso en manos de Rudolf Schmundt. Este coronel del ejército con orejas muy grandes y nacido en Metz hacía cuarenta y dos años había recibido una preparación impecable en un famoso regimiento de Potsdam, y se mostraba muy inclinado hacia el nacionalsocialismo. Tenía veneración por Ludwig Beck hasta que la disputa suscitad por el general contra el sistema de mando del OKW hizo imposible que siguiera con aquella admiración. Desde junio de 1937 el ayudante de Hitler para la Luftwaffe fue el capitán Nicolaus von Below, un tranquilo pomerano de treinta y un años que había recibido en secreto un entrenamiento de vuelo en Lipetsk, en la Unión Soviética, y que en 1935 se convirtió en el ayudante del escuadrón de Richthofen. A partir de mayo de 1938 Hitler tuvo como ayudante del ejército de tierra al capitán de treinta y tres años Gerhard Engel; con su descaro y buen humor se ganó el favor de los mandos más bajos, pero no siempre tuvo el de Hitler (que le enviaría al frente en 1943).



Frases de Hitler incluidas en el libro:

- Soy incapaz de decir una mentira para mi provecho, pero no hay falsedad que no esté dispuesto a cometer en beneficio de Alemania.

- Cuando en enero de 1933 tomé posesión del gobierno, creí que me esperaba un camino ancho y bien pavimentado. Pero este camino no tardó en estrecharse y el estado del firme empeoró. Pronto se convirtió en un estrecho sendero, y hoy tengo la sensación de que avanzo por centímetros en una cuerda floja, soportando nuevas cargas, un día por la derecha y otro día por la izquierda. 

- Me tiene sin cuidado lo que diga la posteridad.

- Nos hemos equivocado de bando en España. Habríamos hecho mejor apoyando a los republicanos. Ellos representan al pueblo. Siempre se hubiera podido convertir a esos socialistas en buenos nacionalsocialistas. Franco está rodeado de clérigos reaccionarios, aristócratas y ricachones, gente que no tiene nada que ver con nosotros, los nacionalsocialistas.

- Soy contrario al uso de la pena de muerte porque es irreversible. La pena de muerte debería reservarse solo para los crímenes más graves, especialmente los políticos.

- Nunca sabrá qué es lo que pienso de verdad. Ni siquiera mis colaboradores más próximos, y eso que ellos están convencidos de saberlo. (Hitler al general Halder)

-  A los verdaderos soldados no se les reconoce por sus victorias, sino después de sus derrotas.

- Pero quiero dejar algo muy claro. Las iglesias pueden decidir lo que les ocurrirá a los alemanes en la otra vida, pero es la nación alemana y su Führer los que ahora deciden. Nuestra nación no fue creada por Dios para que el clero la rompa en pedazos.

- Me parece absurdo hacer del Cielo algo atractivo si la misma Iglesia nos dice que solo los que no lo han hecho tan bien en la vida podrán entrar en él, como por ejemplo los retrasados mentales y similares. No será muy bonito que cuando entremos en él encontremos a toda esa gente que -a pesar de su beatitud: "Bienaventurados los pobres de espíritu" - ya han sido una bendita molestia cuando estaba viva. Qué clase de atractivo es éste si ahí arriba no vamos a encontrar más que mujeres feas y mentalmente insípidas.

- El periodo clásico constituyó una época de ilustración. Con el comienzo del Cristianismo se detuvo la investigación científica, y en su lugar se empezó a investigar en las visiones de los santos, y no en las cosas que Dios nos ha dado. Investigar la naturaleza se convirtió en un pecado.

- En cuanto a la crueldad, el Cristianismo tiene todos los récords. El Cristianismo es la venganza del judío errante. Dónde estaríamos hoy si no hubiera existido el Cristianismo: tendríamos la misma inteligencia, pero nos habríamos evitado un vacío de mil quinientos años... Lo terrible es que millones de personas creen, o actúan como si creyeran, en todo esto: fingen creerlo todo. Si hubiéramos sido mahometanos, hoy el mundo sería nuestro.

- La libertad, la igualdad y la fraternidad son una verdadera tontería. La libertad excluye automáticamente la igualdad, porque la libertad conduce automáticamente al adelanto de los más sanos, de los mejores y de los más hábiles, y por eso hay menos igualdad.

- Todo lo que hago se dirige contra Rusia. Si occidente se muestra incapaz de comprender esto, entonces me veré obligado a llegar a un acuerdo con los rusos y volverme contra occidente primero para después dirigir todas mis fuerzas contra la URSS.

- En realidad no soy un político.

- Emprenderé cada operación de tal manera que las mujeres y los niños nunca sean el objetivo ni las víctimas. 




17 de junio de 2009

¿Quiso Hitler asesinar al papa?


Hoy la prensa nos ofrece una nueva noticia sobre Hitler. Esta vez es que quiso asesinar al papa Pío XII. La noticia tiene su origen en el hijo del coronel Wessel Freytag von Loringhoven quien lo ha asegurado a la prensa. Lo curioso es que esta noticia se filtre ahora y no se haya hablado antes. Mi primera reacción es de incredulidad absoluta. Porque no va con el carácter de Hitler, lo primero. Y porque, si Hitler hubiera querido asesinar al papa, lo podría haber hecho sin problemas. Pero dudo mucho que Hitler, que nació católico, se aventurara en una acción tan descabellada. Según nos cuentan, el plan pretendía ser una respuesta por el arresto de Mussolini.

El problema de este tipo de informaciones sobre Hitler es que se lanzan de vez en cuando y después ni siquiera se contrastan. El resultado es que se lanzan sobre Hitler toda clase de acusaciones que la gente cree. Existen muchas declaraciones de Hitler sobre la iglesia. Admiraba su organización y el hecho de haber sobrevivido tanto tiempo. En alguna ocasión Hitler dijo que era mejor dejar que la Iglesia se pudriera por si sola.

Yo dudo mucho que Hitler pretendiera asesinar a Pío XII. Son muchas las ocasiones en las que Hitler se mostró muy sensible a la opinión pública. Y una acción de este tipo, a no ser que se hubiera hecho sin dejar huellas, habría puesto a Hitler en contra de la opinión pública.

17 de marzo de 2009

Hitler, la Iglesia y su intuición


Es conocido que Hitler, a pesar de haber nacido bajo el seno de una familia católica, nunca practicó la religión. Sin embargo a Hitler le encantaba visitar las iglesias. Siempre se fijaba entusiasmado en su arquitectura, las pinturas, esculturas... Incluso admiraba la organización de la Iglesia Católica, por haber perdurado durante tantos siglos. Impulsado por su amor al arte, visitó un gran número de iglesias, capillas y conventos. En una ocasión, al salir de una Iglesia, Hoffmann le fotografió bajo una cruz dorada del pórtico. Al fotógrafo le pareció una instantánea interesante y la publicó dentro de su libro "Hitler desconocido". Entonces Hoffmann fue acusado de haber presentado a Hitler como católico practicante. Como es sabido, dentro del partido existía toda una corriente en contra de la religión. El propio Hess le pidió a Hoffmann que retirara la foto de su libro. Sin embargo, Hoffmann era amigo íntimo de Hitler y le explicó al Führer lo ocurrido. Hitler le dijo:








- Es cierto que visito la iglesias. Lo que en ese día eran mis pensamientos, su foto no podría decirlo, ni es usted quien ha colocado la cruz por encima de mi cabeza. Déjelo, por tanto, tal como está; si el pueblo cree que soy devoto, eso no me ocasionará perjuicio alguno...



Hoffmann explica que, aunque Hitler se refiriera en muchas ocasiones a la Providencia, no era un hombre religioso. Dijo que ciertamente parecía que el Führer estaba protegido por la Providencia puesto que fueron muchas las ocasiones en que salvó la vida. Antes de la llegada al poder, arrojaban a Hitler cientos de piedras a la cabeza y ni una le rozó. Según Hoffmann, que viajó con él miles de kilómetros, Hitler se libró de la muerte "por un pelo" muchas veces.

Hitler sin embargo, creía en sus intuiciones. Así pues, antes del suicidio de su sobrina Geli Raubal, Hitler se mostró muy inquieto. También decidió en una ocasión variar sus planes: durante un discurso en la Bruergerbrauekeller presintió algo extraño y se marchó. Poco después explotó una bomba.

Al término de la guerra se suscitó una discusión en torno qué estadista moriría primero.

- Roosevelt caerá el primero -dijo Hitler- y esta muerte no hará cambiar nada.

Quince días después Roosevelt murió.

30 de septiembre de 2008

Hitler y la Religión


"El cristianismo ha significado un retraso de dos mil años en el desarrollo natural del mundo. La humanidad ha sido escandalosamente explotada y privada de sus derechos más elementales. La fe en un más allá mejor ha alienado al hombre de sus realidades terrestres y de los deberes que contrae, al nacer, con la humanidad."

"Si la Iglesia católica no hubiera abusado de su influencia, ingiriéndose constantemente en los asuntos de Estado, no habría ningún motivo para no tolerar sus prácticas religiosas."

Fuente: "Doce años junto a Hitler" Christa Schroeder