31 de octubre de 2011

Discurso de Adolf Hitler con motivo del 8º aniversario del levantamiento nacionalsocialista

Transcribo seguidamente otro discurso de Hitler. Es sumamente interesante. Merece la pena leerlo con atención. Se que muchos me habéis pedido que los transcriba íntegros. Lamentablemente no dispongo de tanto tiempo. Sin embargo, el discurso lo he copiado casi en su totalidad. No obstante, al final del post, incluyo un link al discurso completo, aunque en inglés. 

Discurso de Adolf Hitler con motivo del 8º aniversario del levantamiento nacionalsocialista, en el Sportpalast de Berlín, el 30 de Enero de 1941

- Los campos de concentración no han sido inventados en Alemania, sino que son los ingleses sus inventores, para, por medio de tales instituciones, quebrar paulatinamente la columna vertebral de otros pueblos, desmoralizar y disolver su resistencia nacional y para disponer así al fin, a los mismos a aceptar el yugo británico de la democracia.

- Cuando se piensa cuán piadosos y creyentes se muestran al exterior estos hombres que con absoluta sangre fría arrastran a un pueblo tras otro a una lucha que solo sirve a sus intereses materiales, solo se puede decir una cosa: rara vez ha llegado la hipocresía humana a un grado de tanta magnitud como el que ha alcanzado en la actualidad entre los ingleses. En cualquier caso, el resultado de esos 300 años sangrientos recorridos por la historia inglesa, es el hecho de que 46 millones de ingleses en la metrópoli dominen hoy dimensionalmente y también demográficamente una cuarta parte de la superficie terrestre, es decir, que a 46 millones de hombres corresponde un espacio de 40 millones de kilómetros cuadrados en números redondos.

- Es de suma importancia, compatriotas, que repitamos esto siempre de nuevo en alta voz ante el mundo, porque los desvergonzados difamadores demócratas se presentan, sosteniendo que los llamados Estados totalitarios quieren conquistar la tierra, mientras que en realidad nuestros antiguos enemigos vienen siendo desde siempre los conquistadores del mundo.

- Cuando consideramos la singular génesis de ese Imperio británico, entonces se nos presenta inteligible ese proceso a través del hecho de la eliminación total del continente europeo, como un factor en sí, frente a ese desarrollo. Esto se documentó, ante todo, con la eliminación del Reich. A lo largo de 300 años no ha existido prácticamente Alemania. Mientras los ingleses hablaban de Dios y pensaban no obstante en sus intereses económicos, el pueblo alemán ha vivido entregado durante siglos enteros a sangrientas guerras internas, provocadas por una exageración de las cuestiones religiosas en litigio, lo que ha constituido una de las condiciones previas para la creación del Imperio universal británico.

- A pesar de su conquista del mundo, Inglaterra es en el interior el estado más retrógrado , socialmente, que hay en Europa.

- También aquí se recurre a frases, se habla de libertad y, sin embargo, solo se entiende por ello la estabilización del régimen de una clase social que tiene la prensa en sus manos, gracias a su capital, la organiza y dirige y forma con ello la "opinión pública".

- El país que es un paraíso para unos pocos, es, en realidad, para la masa, solo una infinita miseria: miseria en la alimentación; miseria en el vestido; miseria, sobre todo, en la vivienda, en la seguridad de la remuneración y de toda la legislación social.

- En Europa, el despertar de los pueblos ha suprimido ya la denominada teoría del equilibrio, por consiguiente, el principio de la desorganización del continente. En ese continente desorganizado se ha iniciado el proceso que ha convertido en un nuevo pueblo a la nación alemana y con ello, la constitución del nuevo Reich. A nuestro sur siguió Italia el mismo camino. De este modo han surgido nuevos elementos que han hecho que se convirtiese en una quimera el equilibrio de las fuerzas. Y en ello vemos la causa profunda y real de la Guerra Mundial.

- Desde 1871, desde que los pueblos alemanes empezaron a organizarse y bajo la dirección de un estadista genial formaron de nuevo un Reich, por consiguiente, desde que el renacimiento nacional del pueblo alemán que venía anunciándose largo tiempo encontró la unidad estatal, los ingleses empezaron a perseguir con su odio a esa nueva creación.

- También esa Guerra Mundial solo la pudo hacer Inglaterra con ayuda extraña. Es interesante al considerar esto, el examinar el desarrollo de esa política imperialista británica desde unos 400 años. Primero, la lucha contra España con apoyo de los holandeses; luego, contra los holandeses con el auxilio de otros estados europeos, entre ellos Francia; después contra Francia con la ayuda de Europa y, por último, contra Alemania contando también con Europa y con el resto del mundo que se hallaba a su disposición. La Guerra Mundial, que conmovió a Europa desde 1914 a 1918, fue exclusivamente el producto querido por la política inglesa. A pesar de que entonces se movilizó al mundo entero contra Alemania, ésta no fue vencida en realidad. Esto lo podemos decir tranquilos. Yo n quiero ser un crítico del pasado en tanto no lo haya hecho mejor. Pero hoy puedo, como hombre que ha actuado mejor, observar también críticamente el pasado y juzgarlo. Y solo puedo decir, que el éxito del año 18 es resultado exclusivamente de una rara acumulación de incapacidades personales en la dirección de nuestro pueblo, una acumulación única que, pueden creérmelo, no se presentó hasta ahora jamás en la historia y que no se repetirá en el futuro.

- Cuando se pregunta: ¿Por qué se ha arrojado usted en brazos de una ideología completamente nueva? Porque la vieja ha fracasado deplorablemente

- Cuando concurrían de 40 a 50 partidos, con sus intereses ideológicos, que partiendo de la idea de propiedad, tenían en cuenta tanto la de una asociación de ciclistas como la de los propietarios de casas, entonces era ya ello en si mismo una cosa sumamente deficiente. 

- Algo me parecía claro: todo verdadero resurgimiento no podía venir del exterior, sino que solo debía tener un principio en el interior. En primer lugar, la nación alemana tenía que experimentar una nueva ordenación de su vida política interior, que hiciera posible aunar de nuevo toda la fuerza de Alemania y particularmente la idealista. Esta última se encontraba, dada la situación de entonces, en dos campos: en el socialista y en el nacionalista. Precisamente esos dos partidos que se hostilizaban cruelmente y se combatían a muerte, tenían que ser fusionados en una nueva unidad. 

- El eterno cambio de gobierno impedía toda previsión a largo plazo. Los proyectos a más de tres meses de plazo no tenían sentido alguno, porque el que los hacía podía saber de antemano que dentro de tres meses ya no gobernaría. El uno decía "¿Por qué voy a hacerlo mejor, si va a venir después otro a aprovecharse?"

- El nacionalsocialismo es una superación del individualismo no en el sentido de que cercena la capacidad individual o paralice la iniciativa personal, sino únicamente en el sentido de que sobre la libertad individual y sobre toda iniciativa personal está el interés común y que este interés común es lo que regula, lo que determina, si es preciso lo que reprime, pero si es preciso también, lo que ordena.

- Yo no podía obligar a nadie a venir conmigo, a entrar en mi organización. Todos tenían que estar convencidos interiormente y solo por ese convencimiento interior han aceptado luego el gran sacrificio. Esta lucha tenía que librarse verdaderamente con el espíritu, es decir, con la fuerza del discurso, de la palabra, del escrito y, por consiguiente, de la persuasión.

- La llamada Revolución Nacionalsocialista ha vencido en la democracia a la democracia con la democracia.

- La Revolución Nacionalsocialista se aseguró todos los medios de poder por caminos estrictamente legales. Hoy mismo estoy ante vosotros por virtud del mandato de la nación alemana, un mandato más amplio del que actualmente tiene ningún estadista llamado democrático.

- Mi orgullo era realizar esa revolución sin que en Alemania se rompiese un cristal siquiera, una revolución que condujese a las mayores transformaciones que jamás se hubiesen efectuado en el mundo y que no destruyese lo más mínimo de los valores, sino que lo fuese ordenando paulatinamente todo, que fuese cambiando un disco tras otro hasta que, finalmente, encontrase la gran comunidad su nueva forma. Este era nuestro fin.

- Y lo mismo era en política exterior. Mi programa aquí fue: eliminación de Versalles. Que no pretenda ahora neciamente el mundo hacer ver que éste es un programa que yo no descubrí hasta 1933, 1935 o 1937. En vez de escuchar esos señores la estúpida palabrería de los emigrados, deberían haber leído lo que he escrito miles de veces.

- Versalles era la mayor injusticia y el trato más vil de un gran pueblo que se haya registrado en la historia y sin la eliminación de ese instrumento de coacción y aniquilamiento de Alemania habría sido imposible conservar en el futuro la vida de nuestro pueblo.

- Cuando llegué al poder no me dije, como los políticos democráticos: ahora, conseguida la finalidad, podemos desecharle, sino que en ese momento dije: gracias Señor, por haberme llevado adonde puedo realizar por fin mi programa.

- Tampoco quise realizar por la fuerza este programa, sino que he hablado cuanto un hombre puede hablar. Testimonio de ello son mis discursos en el Reichstag  que no hay estadista democrático que pueda hacerlos desaparecer de la historia. ¡Cuántas ofertas no les he hecho! ¡Cuánto no les he pedido que fuesen razonables y no cortasen a un gran pueblo sus posibilidades de vida y de existencia! ¡Cuánto no les he demostrado que esto no les reportaría a ellos ninguna ventaja, que era insensato y que no haría más que perjudicarles a ellos mismos! ¡Cuánto no he hecho en estos largos años para facilitarles el camino de una inteligencia! No habría sido necesario llegar a esta carrera de armamentos si los otros no hubiesen querido. Yo les he hecho proposiciones. Pero el ser yo el que hacía toda proposición bastaba para que inmediatamente cierta clique capitalista internacional y judía se soliviantase lo mismo, compatriotas, que en la misma Alemania donde también toda proposición razonable hecha por los nacionalistas se rechazaba desde luego por el mero hecho de proceder de nosotros.

- Nuestros enemigos nos han confundido siempre,al parecer, con las gentes con quienes tenían que ver desde noviembre de 1918. Pero ni el pueblo alemán, ni nosotros tenemos nada en común con esta gente. ¡Esto no era Alemania! ¡Esto era un par de miserables sujetos pagados por ingleses y franceses y mantenidos por judíos! ¡Esto no era el pueblo alemán! ¡El pueblo alemán no tenía nada que ver con ellos! ¡Ponernos en relación con ello es un ultraje para nosotros!

- En mi vida, hasta ahora, no me he entrometido nunca en lo de nadie. Quien no quiera hablar conmigo, no necesita hacerlo. Yo no lo necesito.

- Somos 85 millones de alemanes y estos alemanes tampoco lo necesitan, pues tienen un formidable pasado histórico. Fueron ya un imperio cuando Inglaterra era todavía una pequeña isla. Y, por cierto, hace algo más de 300 años..

- Pero la desconsideración de estos plutócratas capitalistas estalló nuevamente en poco tiempo, fomentada por emigrantes que daban de la situación alemana un cuadro que, naturalmente, solo era insensato, pero que fue creído porque parecía agradable y que, naturalmente, fructificó gracias al odio judío. Esta coalición de intereses plutocráticos por una parte, instintos de odio judíos y el placer vengativo de los emigrantes, por otra, han conseguido ofuscar cada vez más al mundo, ofuscarlo con frases y excitarlo contra el Reich alemán de hoy, exactamente lo mismo que antes contra el que nos procedió. Entonces tenían algo contra la Alemania imperial. Ahora contra la Alemania nacionalsocialista. ¡En realidad, por consiguiente, contra la Alemania de siempre!

- Ahora, por cierto, estaba tomada mi decisión de no dejarme arrebatar bajo ninguna circunstancia nada de nuestros derechos, pues no se trataba ya de teorías, sino de sacrificar en el porvenir la vida de millones de hombres. Pero yo no renuncio a ningún punto de mi programa de partido, pues yo no sacrifico el porvenir de nuestra raza.

- A partir del año 1934, he procedido al rearme. Cuando en septiembre de 1939 di a conocer en el Reichstag el nivel de los armamentos alemanes, los otros no lo creyeron. Esto puede ser comprensible, pues, quien solo vive de la patraña, cree que tampoco los otros hacen más que mentir. Nosotros hemos presenciado también esto en el interior. Tampoco en Alemania me creyeron nunca mis adversarios. Cada profecía era objeto de irrisión, cada declaración presentada como algo cómico, cada cuadro del porvenir calificado de quimera. En el exterior hemos presenciado esto exactamente como entonces en el interior. Pero yo solo puedo decir al mundo: Sin embargo yo he armado, y, por cierto, he armado mucho. Este pueblo alemán lo sabe bien hoy. Pero no lo sabe en toda su extensión ni todo. Pero tampoco es absolutamente necesario que todo se diga. Lo decisivo es que todo se haya hecho.

- No hemos exigido nada de los otros. Cuando Francia entró en esta guerra no tenía absolutamente ningún motivo. Era sencillamente el placer de luchar nuevamente contra Alemania. Decían: "¡Queremos Renania! ¡Queremos despedazar el Reich! ¡Queremos arrancar Austria, disolver Alemania!" Así incurrieron en salvajes fantasías que son enteramente imposibles en el siglo XX, en el siglo de la idea de las nacionalidades. Todo es simplemente pueril.

- ¿E Inglaterra? Yo lo he tendido la mano reiteradamente. Era precisamente un punto de mi programa llegar a una avenencia con el pueblo inglés. No teníamos absolutamente ningún punto litigioso. Solo había una cuestión: restitución de las colonias alemanas y sobre ello dije: sobre esto queremos tratar alguna vez... No fijé absolutamente ningún plazo. Las colonias no tienen finalidad para Inglaterra, que dispone de 40 millones de kilómetros cuadrados. ¿Qué hace con ellos? Absolutamente nada. Es solo la codicia de viejos usureros que no quieren desprenderse de lo que poseen. Son seres enfermizos que ven cómo su vecino no tiene nada que comer, que ven que no pueden consumir lo que poseen, pero prefieren arrojarlo al mar antes que entregarlo; les horripila la idea de que podrían perder algo. Yo no he exigido absolutamente nada de lo que ha pertenecido a los ingleses, sino solamente lo que nos han robado y arrebatado en los años 1918 y 1919. Robado y arrebatado en contraste con la solemne seguridad del Presidente americano Wilson. Nosotros no hemos exigido ni solicitado nada de ellos. Les di siempre la mano de nuevo y, a pesar de ello, todo fue inútil. Las razones son claras para nosotros. Es la primera, en si misma, la unión alemana. Odian a este nuestro Estado, sea cualquiera su forma externa, imperial o nacionalsocialista, demócrata o autoritaria. Esto les resulta indiferente. En segundo término aborrecen ante todo el auge social de este Reich.

- El mundo social será al fin vencedor. En todos los pueblos comenzará a palpitar la conciencia social. Pueden hacer guerras por sus intereses capitalistas, pero las mismas guerras serán, en último término, las que preparen el camino de la exaltación social en el seno de los pueblos.

- Quédense ustedes con sus ideas, señores míos, que es material viejo, ya archivado por nosotros, anticuado ya desde hace tiempo. Si quieren ustedes saber cómo se hace algo así, no deben aceptar programas que eran modernos entre nosotros allá por los años ochenta o noventa. Deben llegarse a nosotros, señores míos y estudiarnos, si desean aprender cómo se hace esto.

- El movimiento no es tampoco la aparición temporal de un hombre. Antes de ahora, yo he dicho ya en nuestra lucha: el Nacionalsocialismo determinará los milenios venideros de la historia alemana. Ya no es posible ignorarlo. Solo pasará cuando los puntos de su programa se hayan transformado en algo natural.

- Inmediatamente después de la guerra de Polonia volví a tender la mano. Yo no he exigido nada de Francia ni de Inglaterra. Fue en balde. Entonces, a renglón seguido del desmoronamiento en el Oeste, volví a ofrecer la mano a Inglaterra. Solo recibí griterío y escarnio. Escupieron formalmente sobre mi. Estaban indignados. Bueno también. Por consiguiente todo ha sido estéril. Los intereses financieros prevalecieron sobre los verdaderos intereses nacionales. Por lo tanto, la sangre de los pueblos debe ponerse nuevamente al servicio del dinero de este pequeño grupo de intereses internacionales.

- El pueblo alemán no tiene nada contra el pueblo norteamericano. Alemania no ha defendido jamás intereses en el continente americano a no ser el que los alemanes hayan luchado también por la libertad de ese continente. Si ahora los estados de ese continente intentan quizá intervenir en el conflicto europeo, los fines se cambiarán entonces rápidamente. Entonces será Europa la que se defenderá.

- ¡Estamos en una guerra que nosotros no hemos querido. Al contrario! No se puede tender al adversario la mano más de lo que lo he hecho. Pero si los adversarios quieren la lucha y se proponen extirpar a la nación alemana, se van a llevar un chasco.

- El Duce y yo, nosotros dos, no somos ni judíos ni especuladores. Si nosotros nos damos la mano, esa mano es de hombres que tienen honor.

- Nosotros hemos organizado nuestra vida. De antemano sabíamos que en la guerra no puede haber abundancia. Pero hambre no pasará el pueblo alemán jamás. ¡Jamás! Antes el inglés. De esto pueden estar seguros esos señores.

- ¿Falta de materias primas? También lo hemos previsto todo. De ahí el plan cuadrienal. Quizá se han dado cuenta de ello algunos ingleses. No queda más que una cosa y es que crean verdaderamente poder engañar otra vez al pueblo alemán con sus imposturas y con sus frases.

- El pueblo alemán hará todo lo que sea necesario para sus intereses; y seguirá a su mando. El sabe que sus jefes solo tienen una meta; sabe que hoy se halla a la cabeza del Reich un hombre que tampoco tiene en el bolsillo un lote de acciones o que persigue sus intereses personales. Este pueblo alemán (lo se y estoy orgulloso de ello) está juramentado conmigo y me sigue incondicionalmente.

- Cuando dicen: "Si, pero las faltas que hacen" ¡Dios mío! ¿Quién es el que no hace faltas? Hoy por la mañana he leído que un ministro inglés -no se cual- ha calculado por un procedimiento especial, que en el año pasado, cometí 7 faltas, ¡7 faltas! El hombre se ha equivocado. Yo he vuelto a repasar la cuenta y no he cometido 7 faltas sino 724. Pero he seguido contando, y resulta, que mis adversarios han hecho 4.385.3000. Me lo pueden creer: lo he calculado exactamente.

- Los meses y los años venideros demostrarán que también aquí vi claramente. Ya hoy se va apoderando de un pueblo tras otro nuestra idea de las razas, y espero que también aquellos que todavía son nuestros enemigos, reconocerán un día cuál es su mayor enemigo interior, y que entonces formarán con nosotros en un mismo frente: el frente contra la explotación y desmoralización judía de los pueblos.

- Aun cuando en su totalidad el número de muertos y heridos es pequeño comparado con el de anteriores guerras, es sin embargo grande el sacrificio para todos aquellos a quienes individualmente afecta. Nuestro reconocimiento, cariño y atención pertenecen a todos aquellos que han tenido que hacer un sacrificio. Ellos han sufrido lo que generaciones anteriores a la nuestra tuvieron que sufrir. Pero también cada alemán ha aportado su sacrificio. La nación ha trabajado en todos los sectores y sustituyendo al hombre ha trabajado particularmente la mujer. Es una maravillosa idea de la comunidad la que domina a nuestro pueblo.

- Sea nuestro deseo en el día de hoy, que esta idea nos sea conservada en toda su fuerza para el año venidero. Nuestra promesa, que queremos trabajar para esa comunidad. Nuestra fe y confianza, que en el servicio a esa comunidad logremos la victoria. Y nuestra oración, que Dios no quiera abandonarnos en la lucha del próximo año.

¡Alemania Sieg Heil!



23 de octubre de 2011

Discurso de Adolf Hitler XXI Aniversario de la fundación del Partido

Un buen amigo me ha facilitado tres discursos de Hitler. Se lo agradezco enormemente. Como son un poco largos para leerlos en un blog, he extractado los párrafos que he creído más interesantes:

DISCURSO DE ADOLF HITLER CON MOTIVO DEL VEINTIUN ANIVERSARIO DE LA FUNDACION DEL PARTIDO, PRONUNCIADO EN MUNICH EL 24 DE FEBRERO DE 1941

- Nació un movimiento, que por primera vez y desde buen principio declaró que no era su intención defender intereses definidos y concretos de determinadas capas sociales; un movimiento, que por primera vez desistió desde un principio de entregarse a una determinada parte de la nación, que no era la representación de intereses burgueses, lo mismo que no lo era de determinadas regiones... no se prescribió ni a las derechas ni a las izquierdas, como se solía dividir en aquel entonces a la nación, sino que también aquí persiguió desde un principio una sola finalidad, que era la del pueblo alemán en su totalidad. 

- En la época en que yo aparecí por primera vez, ningún hombre sensato podía contar con que pudiera llegarse aquí a un claro triunfo.

- Yo empecé precisamente aquí, en esta ciudad, mi lucha, mi lucha política, con un llamamiento contra Versalles. Vosotros lo sabéis, viejos camaradas. ¡Cuántas veces he hablado contra Versalles! He estudiado ese Tratado como ningún otro y no lo he olvidado, y tampoco ahora lo olvido. El contrato no podía eliminarse con humildad, con sumisión, sino solo mediante la conciencia de si mismo, mediante la fuerza de la nación alemana.


- Así se inició una durísima lucha que forzosamente condujo a una selección en los mandos políticos. Si hoy me presento ante la nación y veo la guardia de todos aquellos hombres que hoy me rodean, bien puede calificarse ella de un conjunto de verdaderos hombres, -en Baviera diríamos de "buenos mozos"- de hombres hechos y derechos que representan algo. Si por el contrario contemplo los gabinetes de mis adversarios, solo puedo decir, que no son capaces de ser jefes políticos ni siquiera de barrio. Aquella época ha practicado una selección de hombres de primer orden con los cuales naturalmente se tenían de vez en cuando quebraderos de cabeza. Porque es así, que todos aquellos hombres que valen para algo son tozudos y algo espinosos en el trato, y en tiempos normales es difícil de hacer que esas espinas vayan con el mismo paso y no una en contra de la otra. Pero en el momento en que acechen peligros, son los hombres más decididos que hay.

- Si por el contrario contemplo el otro mundo, no puedo por menos que decir que se ha dormido al perpetrarse este milagro y tampoco hoy quiere llegar a comprenderlo. No quieren comprender lo que somos, ni quieren saber en lo que nos hemos convertido. Ellos siguen como la Justicia con los ojos vendados.

- No comprenden que dos revoluciones han creado algo imponentemente nuevo en Europa; pues de esto estamos plenamente convencidos, de que paralelamente a nuestra revolución hubo otra, la fascista, que condujo a los mismos resultados y de que entre ambas existe no solo una identidad absoluta en los objetivos, sino en su marcha, y además de que hay una amistad que es más que un mero colaborar determinado utilitariamente. 

- Tampoco comprenden nuestros adversarios que cuando yo considero una vez a un hombre como mi amigo, estoy siempre a su lado y que con esta amistad no hago ningún negocio mercantil; pues no soy demócrata y por consiguiente, tampoco un especulador. No soy tampoco uno que se beneficie de la guerra, sino un hombre que desea que, por lo menos una vez después de su muerte, se le haga justicia de reconocer que la lucha de toda su vida solo persigue un gran ideal.

- Nosotros tuvimos que tener paciencia durante muchos años, y también aquí puedo decir lo siguiente: si mis adversarios creen que me pueden asustar con el tiempo, yo he aprendido a esperar, pero nunca, en el tiempo de espera, he permanecido inactivo.

- El movimiento que se formó en el año 1933 era otro que aquel del año 1923, nosotros aprovechamos el tiempo. Pero tampoco me arredran tales amenazas. La finalidad nuestra no fue nunca como ésta: el primero de marzo, el 15 de junio o el 7 de septiembre tiene que haberse terminado tal o cual cosa. Eso solo lo saben los periodistas de nuestros adversarios. Esos también lo sabían antes. Porque decían: "si los nacionalsocialistas no han llegado al poder hasta octubre de 1929, estarán perdidos", pero nosotros no estuvimos perdidos; "Si los nacionalsocialistas no reciben el poder después de las elecciones de septiembre de 1930, habrá caducado el nacionalsocialismo"; pero no caducó a pesar de que no llegamos al poder. Y en 1932 decían: "ahora ha muerto definitivamente el nacionalsocialismo, el Führer ha rechazado el poder, no quiere responsabilidad, es demasiado cobarde; eso lo hemos dicho siempre, nosotros lo sabíamos, ese hombre rehuye toda responsabilidad". Eso, lo sabían perfectamente entonces aquellos entendidos que ahora se encuentran, por cierto, en Inglaterra porque entre nosotros ya no están.

- También yo me presenté entonces de la misma manera ante el mundo y dije: "No quiero tener más que lo que tengan los demás; estoy dispuesto a desarmar hasta lo último". He hecho constantemente nuevas propuestas. Se han burlado de ellas y se rechazaron lo mismo que en el interior Yo dije "Quiero resolverlo todo por vía de negociaciones". No puede haber nada mejor que conseguir algo por vía de negociaciones, porque cuesta menos y ahorra sangre. ¿Quién va  a ser tan insensato que quiera tomar por la fuerza algo que puede recibir con la razón?

- Nosotros venimos realizando la política económica que redunde en beneficio del pueblo alemán. Yo tampoco me meto en los asuntos de los demás.

- Los resultados de nuestra política económica dicen en pro nuestro y no en pro de los hombres del patrón oro; porque no queríamos seguir venerando esta locura y porque nosotros vemos toda nuestra vida económica como un problema de la producción y no como un problema de meros intereses capitalistas.

- No se puede hoy reconstruir ningún Estado más sobre una base capitalista. A la larga los pueblos se van llenando de vida, y cuando hay gente que cree que puede impedir por la guerra el despertar de los pueblos, lo que harán es lo contrario, acelerarlo. Esos estados se hundirán en catástrofes financieras, que destruirán las bases de su actual política capitalista. De esta guerra no saldrá como vencedor el patrón oro, sino las economías nacionales y éstas llevarán a cabo entre si el comercio que necesiten. Si les gusta esto o no, a algunos banqueros del mundo, es por completo indiferente.

- Y ahora soy yo un socialista fanático que siempre tiene presente los intereses totales de su pueblo. Yo no soy criado de algunos de estos consorcios bancarios internacionales. No estoy comprometido con ninguna clase de grupo capitalista.

- Si el otro mundo dice ahora: Entonces, por lo tanto, guerra, yo solo puedo decir: Bien, yo no la quiero, pero ni el más resignado puede permanecer tranquilo si no le place al vecino maligno. Yo no soy de aquellos que ven venir una guerra semejante y comienzan a gemir. Yo he hablado y he hecho lo que podía hacer y hablar, he hecho proposiciones a Inglaterra, siempre nuevas proposiciones a Francia. Constantemente se han rechazado solo con burla y escarnio. Se han reído de ellas.

- Hace solo pocos días, un general americano declaró ante la comisión investigadora del Congreso americano que en 1936 le aseguró personalmente Churchill: "Alemania se nos hace demasiado fuerte, debe ser destruida y haré todo lo posible para iniciar esta destrucción". Algo más tarde, he prevenido -por primera vez públicamente- contra este hombre y su actividad. Yo no quería inquietar prematuramente a la nación y quizás entonces se perdieron, sin embargo, posibles ventajas.

- Pero yo puedo decir: cuando comparezca ante la Historia y vea  a mis adversarios de estos otros países, no temeré compulsar nuestros credos. ¿Quiénes son estos egoístas? Cada uno de ellos surge solo para defender los intereses de su clase. Tras todos ellos están o el judío, o la propia bolsa. Todos ellos no son más que logreros, viven del beneficio de esta guerra. De ello no puede salir ningún bien.






17 de octubre de 2011

"Mein Kampf" Historia de un libro

El periodista Antoine Vitkine ha escrito un libro sobre la historia de Mein Kampf. Al poco tiempo de leerlo te das cuenta que el autor lo ha escrito con muy poco respeto. Llama a Hitler "joven chivato al servicio del ejército", en lugar de llamarle lo correcto, que sería "informador" o si se quiere, "espía". Así pues, el libro comienza con malos augurios. Con todo, el autor nos ofrece reflexiones interesantes:

- En verdad que hoy es imposible leer Mein Kampf sin tener presente que el proyecto que contiene fue realizado casi en totalidad, sin pensar en los crímenes cometidos por su autor. Pero ésta no es la situación de un contemporáneo que abre Mein Kampf en 1925. Éste tiene ante los ojos un libro político y un testimonio de una actualidad al rojo vivo.

No obstante, Vitkine arranca su obra con unos complejos muy manidos sobre Hitler. Son los de siempre:

- Todo proceso de escritura tiene origen en conocimientos y razonamientos, pero también, conscientemente o no, en una psique. A este respecto, la psique del escritor Hitler es extremadamente atormentada. 

Es decir, Vikine ha escrito un libro con las mismas premisas de siempre: que Hitler tuvo una mente atormentada y enferma. Piensa que Hitler fue un hombre frustrado y con dificultades, un hombre lleno de odio "poseído por una manía persecutoria".  Yo difiero bastante de esas apreciaciones. Es evidente que Hitler se sintió frustrado y lleno de odio cuando acabo la I Guerra Mundial. Y yo apunto: ¡como todos los alemanes de la época! Hitler fue un producto de su época, por supuesto, pero sus proyectos van mucho más allá de eso. Él tuvo siempre un proyecto de futuro. Su "obra", si se me permite la expresión, no es solo contemporánea. Él pensaba siempre en el futuro. Este aspecto lo omiten siempre sus biógrafos y escritores puntuales. No obstante, el autor se da cuenta también de eso:

-  Mein Kampf es en gran parte el reflejo -y el producto- de su época.

Sin embargo, nos regala frases tan facilonas y manidas como siempre:

- Mein Kampf, por tanto, no es únicamente el libro del Tercer Reich, sino un breviario del odio, surgido del lado oscuro de Occidente.

Una curiosidad del Mein Kampf: a partir de 1933, el libro se publicó en una edición en braille, de seis volúmenes. El libro se puede consultar en la biblioteca universitaria de Múnich.

Se calcula que al final de la guerra se habrían distribuido un total de 12.450.000 ejemplares del Mein Kampf.

Otro error, a mi modo de ver garrafal y malintencionado, es incluir citas en el libro de Hermann Rauschning.  Como ha quedado bien claro las declaraciones de Rauschning fueron inventadas. Que a estas alturas se sigan utilizando las citas de Rauschning me parece, como poco, deshonesto. Basta investigar más bien poco para saber que Rauschning fue un farsante: http://en.wikipedia.org/wiki/Hermann_Rauschning. Incluso se atreve a poner frases de Rauschning en el libro, como esa frase falsamente atribuida a Hitler: "yo sí quiero la guerra y todos los medios para llegar a ella serán válidos". La frase salió de la boca de Rauschning, no de Hitler. No contento con eso, Vitkine sigue poniendo citas de Rauschning a lo largo de todo el libro. No solo eso, Vitkine tiene la desfachatez de mencionar, más adelante: "aun cuando los historiadores cuestionen hoy la exactitud de estas conversaciones, merece la pena citar la introducción redactada por Rauschning". Vamos, que menos vergüenza no se puede tener.

El libro tiene muchas contradicciones. Por ejemplo, tan pronto dice que Hitler se opuso a las publicaciones de extractos de Mein Kampf como, varias páginas después, decir que se editaron libros con fragmentos para escolares. También menciona la publicación de libros basados en Mein Kampf, como "Madre, háblanos de Adolf Hitler" de Johanna Haarer. Dice el autor que al final Hitler acabó prohibiendo los extractos de su libro. No he podido comprobar esa información. Desconocemos si fue por una cuestión política o editorial.

Vitkine parece justificar a Stalin cuando afirma que pactó con Hitler "con el fin de liberarse de la presión nazi." Pero ¿quién puede creerse semejante afirmación?

También afirma que "El Tercer Reich puede jactarse de haber cumplido prácticamente todo lo que su Führer había preconizado en Mein Kampf: un estado racista y totalitario, el alistamiento de la juventud, leyes raciales, medidas de eutanasia -aunque con éxito moderado-, el Anschluss, la expansión territorial, el ataque a Francia, la guerra total y cruel al Este o incluso el exterminio de las razas inferiores, judía y gitana." Y afirma que Hitler no se desvió "de la línea constituida por sus ideas de juventud, las de Landsberg, de veinte años atrás." Sin embargo no pone ejemplos. En todo caso, ya se ha discutido mucho sobre la política hitleriana de los años 30. Por supuesto el ideario de Hitler estaba presente siempre, pero la política se basa siempre en acontecimientos presentes e inevitables, algo a lo que Hitler tampoco pudo escapar.

El autor hace responsable a Hitler de los veinte millones de muertos soviéticos.

El tema principal del libro, aparte de contar con poca fortuna la historia de Mein Kampf, es intentar culpar a la población alemana de lo ocurrido en la guerra, ya que casi todos los alemanes leyeron el libro.

Después hace un repaso sobre las ventas del libro en la actualidad. Por ejemplo, dice que muchos alemanes compran Mein Kampf en una librería alemana de Ibiza (España).

También hace alusión el autor a la polémica sobre legalizar el libro. Ya comenté hace un tiempo que existe el proyecto de editar Mein Kampf con comentarios. Es decir, se tratará de que la gente no se haga una idea por si misma de lo que lee.

Sobre la prohibición de tener el libro, el autor aclara que los libros editados antes de 1945 son perfectamente legales, ya que se compraron de manera legal. De forma que se puede tener en casa un Mein Kampf original de la época (considerablemente más caros, por cierto) pero no las ediciones posteriores que circulan por Internet.

El libro termina con una invitación al debate sobre la legalización del Mein Kampf en Alemania y en otros países. Y se hace eco de las, cada vez más voces, que opinan:

- "Nuestras víctimas han sufrido, pero nosotros también hemos sufrido". Según Vitkine, cada vez más alemanes opinan así.Ciertamente sobre Hitler y el nazismo apenas se da tregua  a la población. Siempre está en boca de todos: políticos, prensa, televisión, escándalos mediáticos... No hay personaje histórico con más presencia que Hitler.

 Se describe en el libro el asunto de Eva Hermann en 2007, famosa presentadora de televisión que dijo "No todo ha sido negativo en el nazismo" y que fue despedida por ese motivo.

Queda poco tiempo para que en el año 2015 el libro se pueda editar sin que el estado de Baviera pueda reclamar, ya que a los 70 años los libros se pueden publicar directamente. No sabemos lo que decidirá el estado de Baviera si permitir su publicación (comentada, a buen seguro) o continuar con la prohibición creando alguna nueva ley ex profeso.

Sin embargo Mein Kampf es un libro tremendamente popular en todo el mundo. En India es muy popular y apreciado. En Turquía es un bestseller...nada puede frenar la difusión de ese libro. Al final Vitkine saca siete lecciones, siendo la última esta:

- Prohibir Mein Kampf no sirve para nada, es inútil mantenerlo a distancia u ocultarlo en el fondo de los inconscientes colectivos, aun cuando eso fuera posible. Mein Kampf está entre nosotros, y estará entre nosotros todavía por mucho tiempo.

6 de octubre de 2011

Hitler en Francia en 1941 - Coleccionismo

Últimamente estoy adquiriendo objetos relacionados con el III Reich:
Un ejemplar del coleccionable Weltkrieg correspondiente a la visita de Hitler a París, que contiene fotos muy interesantes como estas:






La  revista española "Destino",  con el famoso montaje de fotos de Hitler desde que era un bebé hasta su final:
Cuatro sellos italianos conmemorativos de Hitler y Mussolini:


Y un libro que llevaba tiempo queriendo tener,  un Mein Kampf original:


El ejemplar data de 1933 y, para tener casi 80 años, está bien conservado, si exceptuamos el lomo, que esta un poco deteriorado. 

Parece buen momento para adquirir objetos personales de Hitler ya que se va a celebrar a finales de octubre en la famosa casa de subastas "Herman Historica München", la subasta de muchos objetos personales de Hitler:
Anteojos de Hitler con un precio de salida de 4800 euros

Salero con las iniciales de Hitler por 2000 euros

Caja en plata por un valor de 10.000 euros

5000 Euros por la lámpara que Hitler tenía en su apartamento de Múnich



Insignia de las juventudes hitlerianas en oro, diamantes y rubíes valorada en 22.000 euros


También se van a subastar joyas y una lujosa edición del Mein Kampf que Hitler dedicó a Rudolf Hess y que es el objeto de deseo de la subasta. Para poder adquirir cualquier objeto, el comprador se compromete a utilizar los objetos para uso exclusivo de investigación histórica. Bueno, ya me dirán qué se puede estudiar con unas pinzas para coger azúcar, por ejemplo. Se trata de un requisito legal, pero bastante absurdo.