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Este cuadro, llamado "Paisaje nocturno marino" (como no podía ser de otra manera al contemplarlo), ha sido vendido en 32.000 euros. El comprador no ha querido revelar su identidad. Lo cierto es que yo nunca había visto este cuadro atribuido a Hitler. Ni siquiera tiene su estilo. No dudo de su autenticidad pero me sorprende. De hecho, uno puede poner este paisaje como fondo de escritorio y nadie sabrá quién fue su autor, je je.

Estos cubiertos, como tantos objetos de Hitler, fueron robados por ejército americano. Según informa EFE los cubiertos fueron encontrados por un soldado y se utilizaron durante las celebraciones del 50 aniversario de Hitler. Están grabados con las iniciales AH.

Bien, el tema "estrella" de estos días ha sido Mein Kampf. La editorial inglesa "Alberta" pretende publicar extractos del libro.También un periódico alemán pretendía publicar extractos.  Sin embargo, el Ministerio de Financias de Baviera, que tiene la propiedad intelectual de la obra, ha paralizado la publicación. Al parecer los extractos eran demasiado largos. Ya hemos hablado en alguna ocasión de este asunto. Como se acerca el año 2015, año en que Mein Kampf quedará libre de derechos, existen varios proyectos para publicar la obra con comentarios. ¿No es algo completamente disparatado? ¿Acaso temen tanto la palabra de Hitler que es necesario rebatirla? Personalmente me parece una aberración publicar una obra con anotaciones, y más si las anotaciones son claramente en contra. ¿Qué sentido tiene leer una afirmación, o un pensamiento, para que después una anotación te diga que lo que acabas de leer es mentira? Además, me parece un insulto al lector. Otra cuestión es que se editen libros que interpreten la obra. De todos modos, tengo la impresión de que el libro no se editará nunca. Existen presiones internacionales para que no se haga.

Finalizó la encuesta del blog. En realidad yo quería saber el público que tiene. Los resultados son estos:


Soy Nacionalsocialista
  150 (28%)
Me fascina Hitler sin ser nazi
  214 (40%)
Me gusta la historia
  206 (38%)
Es un blog en donde se puede hablar de Hitler tranquilamente
  139 (26%)


Podemos observar que la opción "me fascina Hitler sin ser nazi" es la más votada. La cuestión está clara. No creo que haya que dar muchas explicaciones. Hitler fascina incluso después de muerto. No os sintáis culpables por ello je je. Tampoco hagáis mucho caso a quienes dicen odiarle y se pasan la vida leyendo sobre él. Los que están mal de la cabeza son ellos, no nosotros. Por lo menos nosotros no somos hipócritas.

Cierro este post con varias fotografías correspondientes al 20 de Abril de 1939, año en que el Führer cumplió 50 años. Las fotos son impresionantes. Por cierto, cada poco tiempo alguien se inventa que se han descubierto fotos nuevas de Hitler. Casi nunca es cierto. Creo que quedan muy pocas imágenes inéditas del Führer.












Una mujer en Berlín


Para hacer un paréntesis en mis lecturas, acabo de terminar "Una mujer en Berlín" el libro que recoge el diario de una mujer que vivió el Berlín recién ocupado por las tropas soviéticas. Todos conocemos, o nos imaginamos, las tropelías del ejército soviético. Existen muchos libros al respecto. Sin embargo, este diario anónimo se ha convertido en cierta manera en una Ana Frank a la inversa. Pero, mi impresión es que, a pesar del relativo éxito, el diario no refleja en absoluto las desgracias del pueblo alemán durante la invasión soviética, como veremos. Cuesta creer que la escritora escribiera todo con un lápiz  y trozos de papel. Pero cuesta más aun creer que lo escribiera al momento, no solo por la precisión sino porque en semejantes condiciones de vida, es relativamente difícil escribir a la vista de todo el mundo. Sabemos que el diario fue retocado después y tengo la impresión de que contiene muchos añadidos posteriores.

El diario comienza el 20 de abril de 1945, último cumpleaños de Hitler, hecho que la anónima mujer no debe recordar hasta el día siguiente. Es interesante cómo describe el ambiente en los refugios antiaéreos, y los bombardeos aéreos. Los berlineses disponían de un diario editado por Goebbels en el que se recordaba el aniversario de Hitler, hecho que la anónima describe como "una fecha que la mayoría ya no recordaba para nada". Sin embargo, es curioso que aun en esos días había alemanes que creían en la victoria y seguían confiando en Hitler. El último mote que recibió Hitler en esos días era "Aquel" y la escritora describe a un ciudadano que aun confiaba en Hitler: "sabe exactamente lo que se lleva entre manos", al que define como "loco". Otra señora confiaba igualmente en Hitler de quien dijo que había que tener esperanza. Sin embargo, por lo que dice la escritora, los berlineses no hablaban de Hitler directamente. Hay una descripción que hace, que define bien el espíritu de los alemanes: "Nos hemos convertido en una nación de mudos". Sin embargo, los alemanes no perdían el sentido del humor y la anónima cuenta a menudo mucho chistes que circulaban, como por ejemplo cuando escuchó "lo bien que estaríamos ahora si Adolf hubiera sido un aborto". 

Otra cuestión que me llama la atención es lo ordenados que son los alemanes en todas las situaciones. Después de un bombardeo, la escritora dice: "me tocó presenciar cómo incluso los sepultados entre los escombros, los heridos, los trastornados, desaparecían del escenario muy disciplinadamente".

Siempre me he preguntado cómo se deberían sentir los alemanes al ser invadidos por el ejército soviético, precedido por la propaganda alemana, que lo describía como unas hordas de salvajes y violadores. La sensación de pánico debía de ser agobiante. Los rusos se dedicaban a saquear todo cuanto podían, pero especialmente tenían preferencia por los relojes. Cada soldado iba en busca y captura de cuantos relojes podían: "¿Por qué razón van todos detrás de los relojes? No es por su valor monetario, pues no se interesan tanto por anillos, pendientes o pulseras. No, todo eso lo pasan por alto si pueden pescar un reloj. Probablemente se debe a que allá en su país no todo el mundo puede tener un reloj."

"No hay nada en esta ciudad que no les perteneciera si lo quisieran. Es sencillamente demasiado. Ya no pueden abarcar con la vista toda esa cantidad de objetos. Agarran indolentemente aquello que les llama la atención, lo pierden o o vuelven a regalar. Cargan objetos que más tarde acaban tirando porque les pesan demasiado... por lo general son muy torpes en la valoración de los objetos. No tienen ni idea de lo que significa caro y buena calidad. Agarran lo primero que se les pone a la vista. ¿Y qué otra cosa podrían hacer? Toda su vida se han vestido con las prendas que les han asignado. No saben clasificar ni elegir..."

Lo increíble es que el ejército soviético, por muchas lecciones de comunismo que recibiera, se dedicara a saquear todo tipo de objetos en Alemania, dejando muy claro que el comunismo en si fue un fracaso absoluto. 

A menudo la escritora se pregunta cómo ese ejército de salvajes pudo invadir Alemania: "Una vez más un espécimen completamente nuevo de la inagotable colección de modelos que nos ha enviado la Unión Soviética". 

Los berlineses quemaban libros que pudieran "intranquilizar a los rusos". A veces me pregunto cómo pudo ser posible "salvar" tantos Mein Kampf, ya que aún se siguen vendiendo ejemplares del libro de Hitler originales de la época. El 5 de mayo escribe:

"Estoy sentada en el taburete delante de nuestra lumbre alimentada miserablemente con todo tipo de libros nazis. Si toda la gente hace lo mismo -y realmente lo está haciendo así- el Mein Kampf de Adolf acabará siendo otra vez una rareza para bibliófilos". Ciertamente no fue así.


Los rusos solían emplear las palabras "Gitler Durak" que significa "Hitler es un imbécil", a lo que la escritora replica "como si fuera un descubrimiento suyo". A principios de mayo aun existía confusión sobre el paradero de Hitler. Así pues, la escritora dice "En estos días tengo a menudo la sensación de que nada de lo que se afirma es verdad, que Adolf quizás hace mucho que se embarcó en un submarino y ahora está en un castillo en España con Franco haciendo planes para Truman sobre cómo enviar a los rusos a casa. Sin embargo, en lo más profundo de todo, está siempre presente la sensación de la derrota, de nuestro estar a merced de otros".  Sin embargo, más adelante, la escritora saca alguna información de los soviéticos:

"De Adolf no puede decir nada, pero confirma en cambio el suicidio de Goebbels junto a su mujer y todos los hijos". Este hecho nos demuestra que ya entonces se comenzó a crear el mito de un Hitler superviviente de la guerra. También llegaban noticias falsas, como cuando la anónima escritora oyó que Göring había sido hecho prisionero y que lloró como un niño.

Se describe también en el diario el cambio ideológico que conllevó la invasión:

"En el vestíbulo había un hombre con mazo y escoplo golpeando la escultura en relieve de Adolf. Vi cómo se le desprendía la nariz. ¿Qué es la piedra? ¿Qué son los monumentos? Una iconoclastia sin precedentes recorre estos días Alemania de punta a punta. ¿Podrá haber nunca una resurrección de los dirigentes nazis? En cuanto tenga la cabeza un poco más despejada, me dedicaré al estudio de Napoleón, a quien desterraron en su tiempo tratando de borrar su recuerdo y a quien, sin embargo, volvieron a buscar y ensalzar. 

El diario es famoso por describir las violaciones que sufrieron las alemanas por parte del ejército soviético. Ya el primer día de la ocupación la escritora es violada: "huele a aguardiente y a caballo... entonces, el que está encima de mí deja caer lentamente en mi boca la saliva acumulada en su boca". Sin embargo la escritora pronto llega a la conclusión de que es mejor tener buenos aliados en el ejército de ocupación y procura hacerse la protegida de oficiales rusos ya que, además, ella habla ligeramente ruso, lo que le salva de muchas situaciones. Ese hecho resta dramatismo al libro, ya que la escritora llega a hacer amistad con varios de sus violadores. Se comprende que se trata de una manera de supervivencia pero resta dramatismo ya que en poco tiempo, la escritora recibe abundante comida de los rusos gracias a sus protegidos soviéticos. Voy a omitir las descripciones que la autora hace de varias mujeres violadas de su entorno ya que resultan ciertamente repugnantes. La escritora cree que gran culpa de las violaciones se debieron a que las hordas soviéticas encontraron en Alemania grandes cantidades de alcohol. Sin embargo, llega un momento en que la escritora se lamenta cuando no tiene a ningún protegido ruso: "no hay ningún nuevo comandante a la vista". Yo creo que este hecho resta importancia a un hecho tan grave como fueron las violaciones. La escritora da a entender que está esperando un violador para sentirse segura, lo cual se puede entender perfectamente, más vale un violador educado que no muchos salvajes. Sin embargo, a la narración le falta el dramatismo por ejemplo más vivo de los libros sobre las ocupaciones alemanas y que son tan famosos. 

Sorprende comprobar cómo los violadores rusos eran a menudo niños de 16 años. ¿Podemos imaginar escenas más dantescas, como niños de 16 años violando ancianas alemanas? Es algo ciertamente que se escapa a toda lógica. También se dieron casos de violaciones a niñas de 12 años.

Los rusos llamaban a las violaciones con el eufemismo de "relaciones coactivas". 

"Nuestros vencedores pasarán factura al pueblo" dice la escritora. Y a continuación reproduce una frase que comenzó a circular por Alemania: "Los nuestros no lo hicieron de manera muy diferente allí", lo que no se ajusta a la realidad, ya que el ejército alemán cometió actos de extrema crueldad en los territorios ocupados, pero nunca se promovió la violación de las mujeres rusas, por ejemplo, algo que iba en contra de las leyes alemanas. 

Otra declaración que me llama la atención es esta:

"Nosotros, los alemanes, no somos un pueblo de partisanos. Necesitamos un mando, órdenes." Esto explica por si solo la conducta de Alemania no solo bajo el III Reich. Después dice: " la mayoría de los alemanes tiene horror a contravenir directamente la ley". 

Llama la atención es que en el Berlín de 1945 existieran casas en pie. No solo eso, sino que la gente viviera en ellas y existiera agua corriente e incluso electricidad. Cuesta imaginarlo. Durante el relato del diario apenas podemos ser testigos de la hambruna que sufrieron los alemanes. La escritora dice:

"Se nos pintó tantas veces en las paredes que las potencias enemigas nos llevarían a la muerte por hambre y a la completa extinción física, que cada pedazo de pan, cada alusión a que se nos va a seguir suministrando alimentos, nos deja pasmados. En ese sentido, Goebbels preparó perfectamente el terreno a los vencedores. Cada pedazo de pan de su mano nos parece un regalo."

También menciona la escritora la cuestión judía:

"Más tarde se me pasaría por la cabeza que de entre todos los improperios y reproches que me dirigieron los rusos, nunca me reprocharon las persecuciones a judíos." La escritora anónima estuvo en Rusia antes de la guerra y recuerda que "en los formularios que todo el mundo tenía que rellenar en Rusia cuando estuve allí, figuraba la palabra 'judío' en la correspondiente columna etnográfica, igual que 'tártaro' o armenio".

El libro describe también la historia de un abogado alemán que se casó con una judía. Sorprende que el matrimonio viviera en Berlín al final de la guerra. Al parecer, el matrimonio esperaba ansioso la llegada del Ejército Rojo, pero cuando llegaron, una bala alcanzó al marido, que le mató. La mujer gritaba que era judía pero no le sirvió de nada. El relato da a entender que la judía también fue violada. El suceso se describe como una ironía cruel del destino.

En las hojas finales del diario, se relata perfectamente el expolio ruso de las fabricas alemanas. Tornillo a tornillo se desmontaron las más importantes fabricas y se trasladaron a la Unión Soviética. La escritora vio cómo "los rusos se están llevando todas las máquinas alemanas". Fueron los propios alemanes los que fueron obligados a hacerlo en condiciones inhumanas. Sin embargo, los alemanes estaban asombrados: "no me explico cómo esta gente ha podido ganar la guerra. Tienen menos cabeza que un escolar alemán."

"No somos nada más que polvo bajo sus botas.." llega a escribir. 

Al poco tiempo de la invasión, la escritora describió "Ya no queda apenas nada que pueda llamarse alemán en nuestra ciudad".

Un encuentro entre amigos


John Toland narra en su libro un momento emotivo en la vida de Hitler. El 3 de agosto de 1939, durante el Festival Wagner, tuvo un encuentro entre el Führer y su amigo de juventud Kubizek. Un oficial de las SS acompañó a Kubizek hasta Hitler, quien le tomó sus dos manos. Kubizek apenas podía hablar de la emoción. Kubizek sacó un grueso manojo de tarjetas con fotografías del Führer y le preguntó si podía firmarlas para sus amigos. Hitler se puso las gafas y firmó obedientemente las postales. Después Hitler le llevó por el jardín que conducía a la tumba de Wagner y le dijo a su amigo:

- Me siento feliz de que nos encontremos una vez más en este lugar, que siempre ha sido para nosotros dos el sitio más venerable.

En el epílogo del libro de Kubizek nos cuenta éste las veces que se encontró con Hitler una vez se convirtió en canciller. Podemos imaginar lo especial que tuvo que ser para los dos el reencuentro. Desde que separaron sus destinos, siendo unos jovenzuelos llenos de ilusiones, no se habían visto. Y ahora, Hitler era el flamante canciller del Reich y uno de los hombres más poderosos y famosos del mundo. Se me antoja muy interesante el hecho, ya que nos dice mucho de la personalidad de Hitler. Éste se mostró siempre con bastante modestia, lejos de la arrogancia que podría mostrar. Es importante notar que Kubizek no se diera a conocer alardeando de haber sido amigo de Hitler cuando más lo pudo hacer. Ello nos indica que fueron amigos de verdad. Dejemos que sea el propio Kubizek quien narre su experiencia:

- A las dos se presentó un oficial de las SS en mi alojamiento y me invitó a seguirle. No había un gran trecho hasta Wahnfried. En el vestíbulo de la casa me aguardaba el Obergruppenführer Julius Schaub, quien me condujo a vestíbulo mayor en la que se hallaban numerosas personalidades que conocía por haberlas visto en Linz o en las revistas ilustradas. La señora Winifred Wagner sostenía allí una animada charla con el ministro del Reich Hess. El Obergruppenführer Brückner charlaba con el señor Von Neurath y unos generales. Había muchos militares en la sala y de repente recordé que la situación política estaba muy tensa, sobre todo por lo que hacía referencia a Polonia y que continuamente se hablaba de tener que tomar una decisión por la fuerza. En aquel ambiente tan cargado me encontraba muy desplazado y aquella sensación que ya me había dominado en el vestíbulo del Hotel Weinzinger se volvió a apoderar de mi. No cabía la menor duda de que el Reichskanzler, antes de regresar a la capital, quería intercambiar unas palabras conmigo. Mientras el corazón me latía rápidamente, traté de encontrar unas palabras de agradecimiento. El ayudante que estaba de guardia a la misma hizo una señal al Obergruppenführer Schaub, a lo cual éste se acercó a mi y me acompañó hasta la puerta en cuestión. Abrió la puerta y anunció: "¡Mi Führer, el señor Kubizek!" Dio unos pasos atrás y cerró la puerta a mis espaldas. Yo estaba a solas con el Canciller del Reich.

     Sus claros ojos brillaban por la alegría de nuestro encuentro. Con rostro resplandeciente avanzó hacia mí. Nada permitía adivinar en aquel momento la gigantesca responsabilidad que cargaba sobre sus hombros. A mí me dio la impresión de ser uno más de los invitados que habían asistido a los Festivales. Aquella atmósfera de felicidad que se respiraba por doquier en Bayreuth también le había prendido a él. Me cogió la mano derecha entre las suyas y me dio la más cordial bienvenida. Aquel saludo íntimo en un lugar tan sagrado me conmovió tan profundamente que apenas tenía fuerzas para hablar. Mis palabras de agradecimiento debieron sonar ridículas y emití un suspiro de alivio cuando dijo "¡Sentémonos!"

Durante el encuentro, los dos viejos amigos hablaron de los viejos tiempos, de las representaciones de Wagner que vieron. Hitler también se mostró muy satisfecho porque dijo que ahora el pueblo podía acudir al Festival. Y Hitler le dijo:

- Ahora le tengo a usted como testigo aquí en Bayreuth, Kubizek, puesto que es el único que sabe que desarrollé por primera vez estos pensamientos cuando todavía era un hombre pobre y desconocido. Por aquel entonces me preguntó usted cómo pensaba desarrollar estos planes. Y ahora es testigo de la realización de los mismos.

Después Hitler le presentó a su amigo a Winifred Wagner.  Hitler enseñó a su amigo el piano de cola de Wagner y la grandiosa biblioteca. Hitler también le presentó a la señora Wagner. Entonces Hitler recordó el episodio vivido junto a su amigo y que ya relaté en el blog: http://www.estudiodehitler.com/2010/02/la-vision.html y Hitler dijo en ese momento:

- ¡Fue entonces cuando todo empezó!

Al despedirse de su amigo, Hitler le dijo:

- Quiero tenerle siempre aquí a mi lado.

Recomiendo leer las memorias de Zubizek, tituladas "Adolf Hitler, mi amigo de juventud". Nos rebelan muchos e interesantes datos sobre la personalidad de Hitler. Nos hacen ver que Hitler fue una persona perfectamente capacitada para la amistad y no como el ser huraño y huidizo que nos quieren presentar. 



Novedades

National Geographics va a emitir el 8 de enero dos documentales sobre la vida de Hitler, uno titulado "La Amenaza" y el otro "Apocalipsis: El Führer". El reclamo es que dicen incluir material inédito. El primer episodio narra la juventud de Hitler hasta su llegada a la política. El segundo hasta la víspera de la 2 Guerra Mundial. Bueno, estaremos atentos, creo que TVE lo va a emitir también ese día. Aunque no hay que alegrarse en exceso, es evidente que los documentales sobre Hitler y esa época son un desastre. Muchas de las imágenes no coinciden en absoluto con lo que se está narrando. Y, en el caso del material inédito prometido, mucho me temo que se trate de antiguo material gráfico coloreado para la ocasión. Como siempre digo: mejor ver el documental sin volumen.

El próximo día 6 de febrero se celebra el centenario del nacimiento de Eva Braun. Se va a publicar una biografía de Eva Braun con tal motivo, titulado "Eva Braun. Una vida con Hitler". Tampoco esperemos nada de esta biografía ya que, según he podido saber, se basa en un estudio del entorno personal de Hitler a través de personajes como Speer o Hoffmann, es decir, nada que no sepamos. La biografía está escrita por HEIKE B. GOERTEMAKER   y por lo que veo, el libro saldrá a la venta en los próximos días. Nada nuevo, por supuesto, pero me haré con el libro para destrozarlo por aquí próximamente je je.

El periódico ABC ha anunciado también la próxima publicación de un libro sobre Hitler como soldado en la   I Guerra Mundial, el citado de Eva Braun y otra biografía de Goebbels. Así que esperamos una temporada de publicaciones "jugosas". Lo cierto es que las estanterías de nuestras librerías van a estar repletas de novedades en las próximas semanas. Bueno, ya sabéis que no soy nada optimista en cuanto al tratamiento de Hitler. En los últimos tiempos vivimos una nueva ofensiva de los enemigos mediáticos de Hitler, así que no soy nada optimista. A Hitler le han convertido en "humano" en los últimos tiempos, pero se sigue mintiendo y manipulando su figura.