Las Últimas Navidades de Hitler









Hitler pasó el 31 de Diciembre de 1944 en el Cuartel General Occidental, desde donde dirigió la ofensiva de las Ardenas, en un valle solitario cubierto de prados en Bad Nauheim. Estaba situado en el bosque y camuflados con casas prefabricadas y búnkers bien protegidos. Hitler pasó aquella noche entre asistentes, médicos, secretarias y, como no, su inseparable Bormann. Todos bebieron champaña menos Hitler. Según las memorias de Albert Speer Hitler hizo pronósticos optimistas para el nuevo año. Seguía conservando su mágico poder.

Durante esos días Hitler procuró irradiar entre sus colaboradores optimismo. Sin embargo, el Führer se encontraba envejecido, a pesar de tener solo 55 años. Tenía la espalda encorvada, su cara era macilenta por estar siempre expuesto a la luz artificial, su cabello se había encanecido. Después de las reuniones del mediodía Hitler tenía que dormir tres horas por prescripción de sus médicos. Solía dar paseos por la nieve alrededor de su búnker. A pesar de que fue operado de la garganta semanas antes, el Führer quiso grabar un discurso de Nochevieja a la nación. 


Las Navidades más tristes de Hitler


Como es sabido, Hitler sintió verdadera adoración hacia su madre. Hasta el final de su vida siempre le acompañó un retrato de ella, del que no se separaba. A Hitler nunca le gustaron las Navidades porque le recordaban uno de los episodios más tristes de su vida: la muerte de su querida madre, en diciembre de 1907. El 21 de diciembre Hitler, que se encontraba en Viena, volvió a Linz porque su madre se encontraba gravemente enferma. Como era habitual en esa época, la ciudad estaba totalmente cubierta de nieve. El único amigo de Hitler, August Kubizek fue a visitar a la familia Hitler. Clara Hitler se encontraba en el lecho de muerte y le dijo al chico:

- Sea usted el buen amigo de mi hijo, aun cuando yo no esté ya. No tiene a nadie más.



La escena era realmente triste. Kubizek se lo prometió con lágrimas en los ojos. Bastaba ver el rostro de Hitler para saber que su madre había fallecido al día siguiente. A pesar de todo el joven Hitler supo conservar la serenidad aunque su rostro reflejaba todo lo que sufría.  Con el fallecimiento de su madre, Hitler perdió todo lo que la palabra amor significaba en su vida. Durante el entierro Hitler caminaba detrás del ataúd vistiendo un abrigo largo y negro de invierno, guantes negros y un sombrero.

Al día siguiente era Navidad y Hitler fue a casa de los Kubizek. Estaba muy abatido. "Todo en él parecía vacío y sin consuelo, sin la menor chispa de vida". Confesó a la madre de Kubizek que no había dormido en varias noches. Ésta le preguntó dónde se proponía pasar la velada de Navidad. Hitler respondió que había sido invitado en casa de su hermana, los Raubal, pero que aun no se había decidido. Finalmente se decidió a no ir. La Nochebuena de 1907 Hitler la pasó caminando durante muchas horas. Cuando Hitler, ya convertido en Canciller, recibió a su amigo Kubizek, recordaba perfectamente aquella Navidad triste. Finalmente, Hitler volvió a casa de su madre y se durmió.

Así pues, a Hitler nunca le gustaron las Navidades. Siempre procuró estar en compañía puesto que no le gustaba estar solo. 

El Enigma Hess



Desde el famoso vuelo a Inglaterra de Rudolf Hess se ha especulado mucho sobre su comportamiento. ¿Actuó el lugarteniente del Führer con su consentimiento? ¿Actuó solo? ¿estaba loco? ¿alguna misión secreta todavía no desvelada? Como en muchos aspectos de la guerra, sobre este se han vertido ríos de tinta y de imaginación. A pesar de que hay aspectos sin aclarar y documentos sin desclasificar aún, lo que sí sabemos es la reacción de Hitler ante el famoso vuelo de Hess. El 11 de mayo de 1941 Hitler se encontraba en el Berghof. MArtin Allen, en su libro "El Enigma Hess", asegura que cuando Hitler recibió la noticia, en contra de lo que se ha escrito, no estaba furioso ni mucho menos. Según Allen cuando el ayudante de Hess le entregó un sobre a Hitler informándole del vuelo, éste ya sabía dónde se encontraba Hess. Al parecer Hess mantuvo una entrevista con Hitler la semana anterior en la que le dijo que si el asunto salía mal siempre podía decir que Hess se había vuelto loco... como efectivamente sucedió. Martin Allen expone una serie de pruebas en las que pretende demostrar que Hitler estaba perfectamente al corriente del vuelo de su lugarteniente.

Vamos a repasar lo que han escrito los grandes biógrafos de Hitler. David Irving nos dice que Hitler se negaba a creer que Hess le hubiera sido desleal. Según Irving, Hitler expresó su temor de que si Hess llegara a Inglaterra fuera drogado por Churchill para que confesara lo que quisiera. También dice Irving que inmediatamente Hitler ordenó una investigación y se dieron cuenta que hacía tiempo que Hess había caído en manos de curanderos y astrólogos. Finalmente Hitler se decidió por dar un comunicado en el que insistió en que Hess actuó de manera enajenada. Además, Hitler debió de sentir mucho pánico ante la idea de que los ingleses tuvieran apresado a Hess. Según muchos testigos, Hitler se encontraba tan alterado como cuando se suicidó Geli Raubal. No en vano, Hess fue amigo y compañero de lucha desde hacía muchos años. Una vez pasada la tempestad, Hitler en raras ocasiones volvió a mencionar el asunto.

Ian Kershaw dice que Hitler tras conocer la noticia se puso furioso. Como se aprecia, nada que ver con lo que dice Martin Allen. Kershaw considera que el comportamiento de Hitler aleja toda posibilidad de que éste tuviera conocimiento de los planes de Hess. Considera a Hitler capaz de interpretar cualquier cosa, pero si realmente estaba fingiendo con Hess sería un actor "del calibre de un actor de Hollywood". Después, dice Kershaw que debido al comportamiento de Hitler con anterioridad al famoso vuelo, aleja toda posibilidad de que Hess y Hitler actuaran juntos.

Curiosamente, el biógrafo Joachim Fest prácticamente no menciona el asunto más que de pasada. Albert Speer, que se encontraba en el Berghof con Hitler cuando ocurrió el incidente menciona en sus Memorias que Hitler cuando se enteró de la noticia dio un grito "casi animal" pero que pronto recuperó su compostura habitual. Según Speer, Hitler dijo:

- ¿Quién va a creer que Hess no ha actuado en mi nombre? ¿Que todo lo ocurrido no es sino un juego pactado a espaldas de mis aliados? ¡Ojalá se ahogue en el mar del Norte! Así desaparecería sin dejar rastro y podríamos tomarnos un tiempo para pensar una explicación.

Speer corrobora también que a partir de entonces Hitler prácticamente no mencionó a Hess. Sin embargo eso no significa en absoluto que Hitler se olvidara de su querido lugarteniente. Desde que Geli Raubal se suicidara, el Führer tampoco la mencionó prácticamente.

Por los testimonios que tenemos, se puede afirmar que Hitler no estaba enterado del plan de Hess. Por su comportamiento, saltaba a la vista que el incidente le cogió totalmente por sorpresa. De lo que no cabe duda es de que Rudolf Hess fue no solo un compañero leal de Hitler desde los primeros tiempos sino que fue también un gran amigo del Führer. En el III Reich estaba considerado el número 3 del Régimen, después de Göring.

A partir de su encarcelamiento, Hess tuvo un extraño comportamiento. Al parecer, los ingleses no pudieron sacarle mucha información y a partir de entonces Hess tuvo un comportamiento que rozaba la esquizofrenia y la amnesia.  Ese comportamiento fue siempre fingido. Junto a Göring, fue el único jerarca nazi que no se arrepintió de nada y que siguió comportándose con lealtad hacia Hitler. Esa lealtad la mantuvo durante toda su larga vida. Su caso fue especialmente triste porque, como se sabe, fue el único recluso que los aliados mantuvieron hasta su muerte en extrañas circunstancias en 1987. Durante muchos años hubo muchos personajes y asociaciones que solicitaron su excarcelación por motivos humanitarios. Pero los rusos siempre se negaron. Al fin y al cabo ellos interpretaron el vuelo de Hess como un aviso a los ingleses del inminente ataque alemán a Rusia.

Tengo un libro de la editorial Arndt que contiene muy buenas fotografías, como todo lo que editan. Esta es la portada del libro, otra foto de cuando Hess compartió celda con Hitler y otra de cuando estaba en Spandau, observándo con melancolía sus uniformes:




Cuando Hess murió guardé algún recorte de prensa, incluidos artículos y una curiosa esquela que un grupo nacionalsocialista le puso en un periódico:






Link: Yo miré a sus asesinos a los ojos:

Abdallah Melaouhi


Dresde

























La revista Historia y Vida publica una noticia en la que se asegura que el bombardeo de Dresde fue menos letal de lo que se pensaba. Una comisión de expertos ha revisado a la baja el número de víctimas mortales causadas en el famoso bombardeo de Dresde. Como se sabe, existe un baile de número de víctimas muy importante. Se ha estimado que en el bombardeo aliado murieron más de 200.000 personas, las cifras más altas, unas 135.000 hasta esta comisión que asegura que murieron "sólo" 18.000. Existen muchos estudios al respecto así que la moda ahora es que cada uno elija el que quiera.  Me alegro mucho cuando se asegura que hubo menos víctimas en cualquier contienda. Pero  resulta muy sospechoso que las cifras a la baja en el número de víctimas siempre se den dentro de los propios alemanes. Si otros expertos aseguraran que el número de víctimas aliadas fueron mucho menores el escándalo estaría organizado. Yo creo que ya va siendo hora de dejar rencores y dejar de tomar el pelo a los lectores y a la historia en general. Ojalá se asegure mañana que en Dresde murieron en realidad 10 personas. 

A Hitler le intrigó que los bombarderos ingleses, en vez de atacar a Dresde, no hubieran atacado los ejércitos de Himmler, que se disponían a lanzar un contraataque en Pomerania (David Irving). Hitler juró vengarse. Hasta ese momento el Führer había prohibido  el uso  de gases paralizantes Tarin y Sabun, capaces de atravesar cualquier máscara antigás aliada. Entonces empezó a pensar si no había llegado el momento de que ellos también practicaran la guerra sucia. Al parecer, fueron Ribbentrop y Dönitz quienes se mostraron en contra. Ya a finales de 1942 Hitler declaró:

- Son los ingleses quienes tomaron la iniciativa de los bombardeos. Tuvimos la paciencia de aguantar cuatro meses antes de contestar, lo cual tal vez fue un error por nuestra parte. 


La Guerra de Hitler


El 12 de Diciembre de 1944 Hitler dio un discurso ante los comandantes de división y, entre otras cosas, dijo lo siguiente:


- Yo estaba convencido de que en Alemania, en los próximos diez, veinte, treinta o quizá cincuenta años, no nacería nadie con más autoridad, más posibilidades de influencia sobre la nación y más capacidad de resolución que las que yo poseo. También creía que el tiempo terminaría por dar la razón a mis estimaciones. Por esto entendí también, personalmente, que era correcto llevar a cabo –lo más pronto posible- cuantas declaraciones resultaran necesarias , después de evaluar la situación, no para provocar la guerra, sino para asentar las garantías que protegieran a Alemania en el caso de resultar atacada. Estas garantías eran:

1) Introducción inmediata del servicio militar universal y armamento total de la nación.


2) Restauración de la soberanía alemana con miras a ocupar la Renania y recuperación de la soberanía en el oeste, incluyendo la construcción de fortines.


3) Anexión inmediata de Austria, liquidación de Checoslovaquia y, finalmente, liquidación paralela de Polonia, para poner al territorio del imperio alemán en un estado de capacidad defensiva. Esos eran los requisitos previos para un futuro mantenimiento de la paz. Porque incluso la paz sólo se puede mantener si uno esta armado.

- El entusiasmo y la disponibilidad de sacrificio no son cosas que uno pueda meter en una serie de botellas para guardarlas almacenadas; es algo que surge una única vez en el transcurso de una revolución y que luego, poco a poco, se va volviendo a apagar. Los que tenemos por enemigos son los mayores extremos que imaginarse puedan en este mundo: por un lado, estados ultracapitalistas; y por el otro lado, estados ultramarxistas; por un lado, un imperio mundial que está dando las últimas boqueadas, Gran Bretaña, y por el otro una colonia que busca quedarse con la herencia, Estados Unidos.

Hitler estratega






















El libro “Hitler y sus Generales” contiene las transcripciones de las reuniones de Hitler con sus militares.

 Aunque no se tengan conocimientos militares, resulta muy interesante, porque nos da una idea de lo que fueron aquellas reuniones y del comportamiento de Hitler durante la guerra. Nuevamente nos llevamos una sorpresa en cuando al carácter de Hitler. En la introducción tienen la deferencia de admitir que “no se puede negar la perspicacia y el instinto de Hitler para las cuestiones y oportunidades operativas, al igual que una determinada serie de condiciones positivas, capaces por sí solas de llevar su liderazgo a la victoria como mínimo en las situaciones menos complicadas: era tenaz y poseía una energía arrolladora. Además de eso, poseía una fenomenal capacidad de memorizar la literatura técnico-militar y de dominar la teoría y la historia de la guerra; su excelente inteligencia técnica lo capacitaba para ver nuevas posibilidades de aplicación práctica del armamento moderno. En más de una ocasión, todo eso logró dejar atónitos y perplejos a los expertos. En suma: probablemente se puede decir, sin faltar a la verdad, que Hitler era uno de los más informados y versátiles especialistas técnicos del ejército de su momento; y demostró con creces que sus capacidades iban mucho más allá de la simple memorización de los manuales de instrucciones, anuarios navales, etc.”

No es habitual que un historiador se “moje” tanto con Hitler. Por supuesto también se mencionan los aspectos negativos de las decisiones del Führer y que ya conocemos puesto que siempre se trata de resaltarlos al máximo, obviando sus logros. Así pues en la misma introducción Helmut Heiber dice “hay que reconocer que la mayoría de las decisiones propiamente militares de Hitler fueron, hasta casi las postrimerías de la contienda y en un sentido técnico y científico, perfectamente razonables: o en cualquier caso, más razonables de lo que la actual versión estándar de los acontecimientos nos llevaría a creer, de forma interesada.

A menudo opinamos sobre las decisiones militares de la II Guerra Mundial justo porque hemos leído tal o cual libro. Existen miles de foros en los que los participantes se creen expertos militares. Incluso discuten las grandes batallas con mucho apasionamiento. Yo nunca he osado hacerlo porque no soy un experto militar. Sin embargo la conclusión que puedo sacar es que fueron necesarios muchos años, muchos millones, muchos países y muchas vidas humanas para derrotar a un hombre que, como dicen muchos historiadores, era un aficionado militar. No debe de ser nada fácil conducir una guerra de aquellas características durante tantos años. Y menos aun si tenemos en cuenta que incluso en su propio país Hitler estaba rodeado de enemigos. El jefe del espionaje, Canaris, conspiró contra él durante muchos años. 

Las ejecuciones del 20 de Julio











A menudo se ha escrito que las ejecuciones a los conspiradores por el complot del 20 de Julio de 1944 no solo fueron filmadas sino que las vio Hitler con gran deleite. En "El Informe Hitler" se dice que los fotógrafos de Hoffmann se trasladaron a la Guarida del Lobo exclusivamente para fotografiar a los condenados y que las fotos fueron enviadas a Hitler. Joachim Fest va más lejos y dice que Hitler ordenó que se le proyectasen las grabaciones, "con el fin de ver hasta los últimos estremecimientos" pero no resulta muy convincente porque en la nota de la fuente nos dice que es "basándose en una encuesta entre testigos oculares".

 Ian Kershaw nos dice que "no es seguro que Hitler viese la película de las ejecuciones. Los testimonios son contradictorios a ese respecto." Albert Speer en sus memorias dice que una noche se proyectaron las películas de las ejecuciones. Dice que vio entrar a gente de las SS, pero a nadie de la Wehrmacht. Tampoco nos aclara si vio entrar a Hitler. Por otra parte Speer dice que él mismo tampoco entró, así que no le podemos considerar testigo directo.

David Irving, en su famoso libro "La Guerra de Hitler" nos dice que a Hitler le indignó la cinta en la que se recogía el juicio presidido por Roland Freisler. Estas grabaciones del juicio sí existen y yo mismo las he visto. Hitler reprendió a Freisler por su "melodramático e insultante comportamiento" durante el juicio. Esto debe de ser cierto puesto que Kershaw también lo admite. Hitler dijo a su ayudante Schaub respecto a Freisler:

- Se está comportando como un mal actor en vez de dar fin lo antes posible a este juicio contra estos delincuentes comunes.

David Irving dice que los ahorcamientos fueron filmados pero que Hitler se negó a ver las películas. Dice que Fegelein le entregó también las fotografías de los cuerpos pero que Hitler las echó a un lado irritado. También nos dice Irving que Hitler dio la orden a Himmler de que se asignara una pensión mensual suficiente a los más próximos familiares de los ahorcados, lo que contradice esa famosa orden en la que se instaba a exterminar a todos los familiares de los conjurados.

Como se ve, nuevamente versiones muy diferentes en torno a un acontecimiento en la vida de Hitler. Yo tengo la impresión de que Hitler no vio esas películas puesto que colaboradores muy cercanos a él, que convivían a diario con el Führer, no nos dicen nada al respecto.

En todo caso, no entiendo cómo se puede criticar a Hitler por eso (aún cuando estoy casi seguro de que no vio las filmaciones) cuando medio mundo hemos visto por televisión muchas ejecuciones y después nos hemos ido a comer tranquilamente. Recuerdo la ejecución de Sadam Hussein, por ejemplo. A la hora de criticar a Hitler en muchas ocasiones empleamos un cinismo absurdo.

Fotos Curiosas



Para relajar un poco, publico dos fotos  poco conocidas. La verdad es que esta primera en color es ciertamente extraña. Vemos a Hitler y a varios colaboradores a la luz de las velas y en actitud meditativa. Estoy seguro de que la foto hará las delicias de quienes opinan que existe una relación entre el nazismo y el ocultismo. Por cierto que, a pesar de que se ha escrito mucho sobre ello, Hitler siempre lo negó. Incluso existen declaraciones de él contra las ciencias ocultas. 

Esta fotografía también resulta muy curiosa, no solo por la vestimenta del Führer, sino por la cara tan seria con la que posó. Por su aspecto, la foto parece estar hecha en los alrededores del Berghof antes de la toma del poder. Porque Hitler después se negó a vestirse con el típico traje bávaro.

Frase atribuida a Hitler




Una lectora me pasó una frase supuestamente atribuida a Hitler:



- Si el pueblo alemán nos defrauda, no merece que luchemos por su futuro; en ese caso podríamos prescindir de él con toda justicia



Este tipo de frases se han popularizado en boca de Hitler, más aún desde la película El Hundimiento. De hecho, en la película se incluye la frase,  "Podemos hundirnos. Pero nos llevaremos un mundo con nosotros". Naturalmente las palabras de Hitler o, mejor dicho, sus supuestas frases, siempre son descontextualizadas y malinterpretadas. He estado investigando un poco este tipo de frases apocalípticas de Hitler y creo que son falsas. Además, existe un caos con respecto a su fecha exacta. No obstante, existe un consenso en afirmar que fueron pronunciadas al final de la guerra cuando Hitler supuestamente echaba pestes sobre todo el mundo, incluido el pueblo alemán. Me extraña mucho, puesto que Hitler habló muy a menudo, prácticamente todos los días, sobre lo mucho que amaba al pueblo alemán. Incluso en su testamento, escrito solo horas antes de morir, Hitler agradecía al pueblo alemán su heroísmo. En el testamento dijo:



- Muero con el corazón tranquilo gracias al conocimiento que tengo de las grandes empresas y servicios de nuestros soldados en el frente, de nuestras mujeres en casa, del trabajo de nuestros campesinos y obreros y de la contribución, sin precedentes en la historia, de la juventud que lleva mi nombre.



- Los esfuerzos y los sacrificios del pueblo alemán han sido tan grandes en esta guerra que yo no puedo creer pudiesen resultar inútiles.



No parece pues lógico que quien pronuncia esa frase precisamente en el momento de su muerte opine que el pueblo alemán le haya fallado y que es mejor que se pudra por ello.



Por otra parte, he visto que en las Memorias de Rommel, el hijo de este, Manfred, aseguró que Hitler dijo:



- Si el pueblo alemán es incapaz de obtener la victoria, no importa que se pudra.



Según el hijo de Rommel, la frase la pronunció Hitler en una fecha tan temprana como finales de julio de 1943. Teniendo en cuenta que Manfred tuvo sobrados motivos para detestar a Hitler, tampoco se le debería atribuir mucho crédito.




El autor de la Imagen


Finalmente, el autor de la imagen que utilizó la televisión belga VTR para promocionar un programa de viajes, ha salido a la luz. Se trata de Ismael Álvarez, quien hizo el dibujo hace un año para mofarse de los ataques que recibía de neonazis, puesto que Ismael Álvarez es un dibujante homosexual. Lo cierto es que le robaron la imagen de Hitler y ahora dice que va a tomar medidas. Lo mejor del caso es que ni él, ni los que hicieron la campaña publicitaria van a poder seguir usando la imagen puesto que, como ya dije en un anterior post, el anuncio tuvo que ser retirado. Pongo aquí uno de los dibujos del creador pero omito otro en el que aparece Hitler desnudo. El que lo quiera ver, que entre en la web del dibujante. Como podemos observar, no hay semana en la que Hitler no se vea envuelto en una nueva polémica.


El Desencadenamiento de la guerra



- Esta palabrería eterna sobre la guerra no es más que una locura y vuelve locos a los pueblos. ¿Cuál es la pregunta? Sólo que necesitamos trigo y madera. Para el trigo preciso espacio en el Este, pera la madera sólo necesito na colonia, sólo una. Podemos vivir. Nuestras cosechas han sido en el año 1938 y en éste realmente muy buenas... Pero un día determinado el suelo se hallará exhausto y holgará como un cuerpo al que siempre se le han dado estimulantes. ¿Qué sucederá entonces? Yo no puedo aceptar, tranquilamente, que mi pueblo pase hambre. ¿No es mejor entonces dejar sobre el campo de batalla a dos millones de hombres que perder muchos más mediante el hambre? Nosotros sabemos qué significa morir de hambre...

- No poseo objetivos románticos. No tengo el menor deseo de dominar. Sobre todo, de Occidente no quiero nada, ni hoy ni mañana tampoco. Yo no deseo nada de las regiones fuertemente pobladas de este mundo. Aquí no busco nada, y de una vez para siempre: nada de nada. Todas esas ideas que le gente me imputa no son más que invenciones. Pero tengo que tener libertad de acción en el Este.

Hitler dirigiéndose al comisario de la Sociedad de Naciones de Danzig, Jacob Burckhardt.

Fuente: Hitler, una biografía de Joachim Fest

Un poco de humor


Entre tanta seriedad que es esto de hablar sobre Hitler, voy a poner un poquito de humor con estas fotografías. La verdad es que existen multitud de fotos en las que vemos al Führer en actitudes simpáticas y graciosas. En esta primera foto vemos a Hitler señalando a alguien en actitud de sorpresa.

En esta foto tan curiosa vemos al Führer en los alrededores del Berghof lanzando lo que parece una botella. Lo cierto es que Hitler no era nada aficionado a ningún tipo de juego y menos en los que había que tener destreza. No le gustaba nada jugar porque no quería exponerse a perder o a quedar en ridículo. A tener en cuenta el hombre de detrás que tampoco dudó en fotografiar al Führer. 

En esta instantánea parece que Hitler fue inmortalizado mientras dirigía una orquesta sinfónica. La imagen es ciertamente curiosa. Da la impresión de que se encuentra delante de alguna maqueta arquitectónica, que tanto le gustaban.


Hitler y la aviación


Ahora que se va a cerrar el histórico aeropuerto de Berlín Tempelhof, orgullo de Hitler, es buen momento para hablar de Hitler y la aviación. Desde el principio Hitler dio mucha importancia a la aviación, no solo como objetivo militar, sino también como civil. Él mismo, antes de la subida al poder, utilizó el avión para poder viajar de forma rápida y eficaz. Eso le permitió poder dar mitines en ciudades diferentes en el mismo día. En ese sentido Hitler también fue un pionero porque en aquella época muy poca gente se atrevía a viajar en avión. Antes de la subida al poder alquiló para sí mismo y para sus íntimos un avión. Esos vuelos le dieron una omnipresencia por Alemania increíble. De hecho, un lema utilizado por aquella época fue "Hitler sobre Alemania". Ese efecto, como muchos otros utilizados por los nazis, fue espectacular. Años después la cineasta Leni Riefensthal comenzó su mítico "El Triunfo de la Voluntad" con un avión en donde viajaba Hitler y descendía hacia las masas enfervorizadas. Fue no solo un efecto cinematográfico nuevo, también fue un efecto psicológico sobre las masas.
A lo largo de su vida Hitler tuvo vuelos difíciles, con aterrizajes forzosos. Pero ello nunca le restó valor para seguir viajando en avión.

- Subsiste siempre un elemento de peligro en el vuelo. Se depende únicamente de un hombre. Basta que éste falle en algo para que todo se acabe, manifestó Hitler.

- En otra época yo volaba con cualquier tiempo. Hoy tengo la preocupación de que me pase algo. Cuando la situación se normalice, no afinaré tanto.

Su piloto fue Han Baur. Hitler confiaba mucho en él y le tenía en gran estima. En dos ocasiones tuvieron que aterrizar con niebla y no sabían si se iban a chocar contra algo. Sin embargo Baur siempre le sacaba al Führer intacto en semejantes situaciones. En otro descenso de emergencia estuvieron a punto de impactar contra un rebaño de ovejas. Aterrizajes forzosos debido a tormentas tuvieron muchos.

En ocasiones Hitler llamaba a su piloto en el último momento para viajar a alguna ciudad. Sin embargo no estaban equipados para volar de noche hacia Múnich. Hitler recordaba que cuando llegó sentía vértigo y creyó desvanecerse. Recordaba hablar en un mitin incluso a las 3 de la madrugada. A veces se acostaba a las 5 de la mañana y a las 8 ya estaba en el campo de aviación de nuevo.

Cuando comenzó la guerra Baur tuvo que estar a disposición de Hitler en todo momento. Estuvo con Hitler hasta el final. Hitler solía hablar del futuro de la aviación civil y le gustaba imaginar a grandes aviones trasladando a los ciudadanos de un lugar a otro, como se hace hoy en día.