Feliz 2011

Os deseo un feliz año 2011 a todos los seguidores de este blog.

Un saludo a todos y cuidado con los excesos!

Primera Navidad en Obersalzberg

Lo primero, desear una feliz navidad a todos. Esto me recuerda que ya son varios años escribiendo el blog y, como vemos, Hitler nos da para mucho. Es una fuente inagotable de escrituras. Esta vez, y dado que nos encontramos en estas fechas, transcribo las palabras de Hitler contando con mucha ilusión sus primeras navidades en el Obersalzberg, el lugar donde el Führer se encontraba mejor.

- En 1928 supe que se alquilaba la casa Wachenfeld. Pensé que era una solución excelente y me decidí a ir a verla. No había nadie. El viejo Rasp, con quien tropecé, me dijo que las dos señoras acababan de irse. Winter, que hizo construir la casa había sido un industrial de Buxtehude. Le había dado el nombre de soltera de su mujer: Wachenfeld. 

Las dos señoras volvieron. "Perdonen, señoras: ¿son ustedes las propietarias de esta casa? He sabido que la querían alquilar.

- ¿Es usted el señor Hitler? Somos miembros del partido.
-Esto viene a las mil maravillas.
-Entre, venga a tomar una taza de café.

Entonces visité la casa y quedé seducido, sobre todo por el cuarto grande. Nos pusimos de acuerdo en seguida. Las propietarias estaban encantadas de alquilar toda la casa por un año, en el precio de cien marcos por mes. Consideraban que les hacía un gran favor no dejando la casa vacía. Tuvieron a bien añadir que en caso de venta, lo que no era probable, me darían preferencia.

Anuncié inmediatamente la noticia, por teléfono, a mi hermana de Viena, pidiéndole que hiciera el favor de venir a desempeñar el papel de ama de casa. Nos instalamos en seguida. La primera Navidad allí arriba fue maravillosa. Como mi hermana se quedaba a menudo sola, con una criadita joven, le proporcioné dos perros guarda. Nunca le pasó nada.

¡Hay muchos lazos entre Obersalzberg y yo! ¡Tantas cosas nacieron y fueron realizadas allí! He pasado allá arriba las horas más bellas de mi vida. Mi pensamiento permanece fiel a mi primera casa. Fue donde todos mis proyectos maduraron. Entonces tenía ratos libres y ¡cuántos amigos encantadores! Ahora, es el embrutecimiento y la esclavitud. Ya no me queda más que estas pocas horas que paso con ustedes cada noche. 

A pesar de todo, Hitler siempre se refirió a los años 20 como la época más feliz de su vida:

- Aquella unión con el pueblo que sentía entonces, no me ha abandonado. Gracias a los lazos que me unen con él, soy capaz de compartir su penas y sus alegrías. Me coloco espontáneamente en su lugar.


Acompaño este post con unas fotografías de Hitler poco conocidas. Espero que os gusten, ya que son ciertamente curiosas. Por cierto, que he podido comprobar que este blog es muy visitado gracias a las fotos raras de Hitler. Un saludo a todos los lectores del blog y muchas gracias por vuestra fidelidad.


Hitler y Wagner

Recientemente el director de orquesta argentinoisraelí Barenboim ha pedido que deje de identificarse a Wagner con Hitler. La identificación del autor con Hitler es tan grande que en Israel está prohibido interpretarlo. Lo cierto es que es difícil alejar al compositor del Führer, por mucho que no se conocieran ni pertenecieran a la misma generación. Sin embargo, acertada o equivocadamente, lo que es innegable es la influencia que Wagner tuvo en Hitler. Ya tratamos en su día el estado de éxtasis en que quedó un Hitler adolescente después de presenciar un concierto del maestro y que su amigo de juventud Kubizek relató de manera muy detallada.

Ya desde muy pequeño Hitler sintió atracción hacia la música. Incluso tomó lecciones de piano con el mismo profesor de su amigo Kubizek. La hermana de Hitler, Paula, le recordaba durante horas sentado ante un piano de cola. La mala salud de la madre de Hitler impidió que el futuro Führer siguiera con las clases (Toland, página 47).  No es casualidad que el encuentro de Hitler y Kubizek en 1938 fuera precisamente durante las representaciones de Bayreuth y precisamente durante "El ocaso de los dioses". La pareja visitó uno de sus lugares sagrados: la tumba de Wagner. 

Hitler nunca se cansaba de escuchar a Wagner. La ópera favorita de Hitler era Lohengrin, que era capaz de ver en numerosas interpretaciones. El Führer tenía siempre la biografía de Wagner escrita por Houston Stewart Chamberlain. Era conocido que Hitler era capaz de silbar pasajes de óperas de Wagner y que entretenía con ello a sus compañeros. La primera vez que Hitler estuvo en Bayreuth, donde residió Wagner, fue en 1923. Hitler accedió al teatro y quedó extasiado. Ya desde un principio Winifred Wagner, que fue la esposa del hijo de Wagner Siegfried, quedó embelesada por Hitler y tuvieron una relación muy amistosa durante toda la vida de Hitler. 

Yo creo que es muy importante el hecho de que Hitler conociera a Winifred Wagner y a Houston Stewart Chamberlain. Éste último era también un fanático de Wagner y estaba casado con la hija más joven del compositor. Ciertamente existió un círculo cerrado en torno a Wagner liderado por Hitler ya durante los años de lucha. El hecho de que Hitler tuviera tan buena relación con Winifred hizo que ésta fuera la regente del festival dBayreuth hasta el año 1944. El nombre de Hitler y Wagner van unidos no solo porque Hitler fue un gran admirador del compositor. Descendientes del maestro fueron amigos y partidarios de Hitler. No solo eso, los Wagner ayudaron a Hitler durante los años de lucha. Le proporcionaban cosas tan sencillas como ropa blanca y porcelana. Incluso le enviaron un ejemplar de las obras completas de Wagner así como partituras originales (Joachim Fest, pag. 356). 

Podemos estar de acuerdo o no con la política cultural y artística de Hitler, pero lo cierto es que fue un hombre más atraído hacia las artes que hacia la política. En sus conversaciones nunca faltan comentarios hacia los artistas:

- Un gran hombre vale mucho más que mil millones en las arcas del estado. Un hombre que tiene el privilegio de estar al frente de un país, no podría hacer mejor uso de su poder que ponerlo al servicio del talento. ¡Ojalá el Partido considere siempre que su principal deber es descubrir y alentar los talentos! Los grandes hombres son los que expresan el alma de una nación.

- No hay nada más bello que ofrecer a la nación monumentos dedicados a la cultura.

- A la larga las guerras se olvidan. Solo quedan las obras del genio humano.

- Me hallo absolutamente decidido a imbuir un poco de cultura en las más pequeñas de nuestras ciudades, de suerte que cada una de ellas pueda presentar de si misma una imagen cada vez más atrayente. Cierto es que toda ciudad no puede pretender recibir el influjo de la cultura más que en la medida de sus tradiciones, ya que esas dos ideas son siempre indisolubles. Bayreuth, Weimar y Dresde, para hablar de ejemplos clásicos, son prueba de ello. Si se reflexiona resulta cierto que es muy difícil asociar una ciudad a la idea de la cultura si no ha habido hombres célebres que respirasen entre sus muros. Son ellos quienes le confieren ese destello  de humanismo que se identifica a la larga con su imagen. 

Joachim Fest relata en su biografía de Hitler una anécdota que ilustra hasta qué punto la música de Wagner era tan importante para Hitler:

- Durante el viaje, mientras atravesaba por la noche el territorio del Ruhr, ante altos hornos incandescentes, ante montañas de escorias y torres extractoras, le embargó uno de aquellos sentimientos de soñador sojuzgamiento propio que despertaban en él el deseo de oír música. Rogó le pusiesen un disco con música de Richard Wagner, meditando después de haber oído el preludio de Parsifal: "Del Parsifal crearé mi propia religión. Un oficio divino en forma solemne... sin teatro de humildad... Sólo con el ropaje del héroe puede servirse a Dios. 

Tampoco debemos olvidar que la estética del nazismo debe mucho a Wagner. Las representaciones y congresos del partido tenían una teatralidad propia de las óperas de Wagner. Fest dice que "Las ideas de Hitler sobre una política convertida en estética se cubrían perfectamente con el concepto", haciendo referencia a la música de Wagner y que "la magnificencia hace ostentación de muerte".  Otro pasaje de la biografía de Fest nos dice:

"Su expresión más elevada la constituía el final de El crepúsculo de los dioses. Siempre que en Bayreuth se derrumbaba entre llamas el castillo de los dioses, bajo los efectos de la rebelión musical, cogía entre sus manos, en la oscuridad del palco, la de la señora Winifried, sentada a su lado, y, emocionado, se la besaba."

Ahora la polémica está nuevamente servida. Esta vez se trata si los judíos pueden escuchar la música de Wagner. El director Barenboim lleva años intentándolo. Wagner y Hitler no fueron contemporáneos. Podemos separar a Wagner de Hitler. Pero no a Hitler de Wagner.  Hitler estuvo íntimamente ligado a su familia y dio un gran impulso al festival de Bayreuth. Wagner fue el compositor que más se oyó durante el III Reich. 

Como curiosidad del destino, decir que el funcionario que casó a Hitler y Eva Braun se apellidaba Wagner. Hitler no pudo encontrar a nadie mejor para la ocasión. 


Normandía

En "La Guerra de Hitler" David Irving nos dice que en el momento en que Hitler comenzó la reunión de guerra "la batalla de Francia estaba ya perdida". Según Rommel había que derrotar al enemigo en las mismas playas de desembarco, cosa que no ocurrió. La superioridad aérea enemiga era abrumadora.  Hitler había advertido desde febrero de 1944 que el Muro Atlántico debía construirse para asegurar la derrota de cualquier desembarco pero hacia la fecha de la invasión, solo estaba construido en un dieciocho por ciento. Irving achaca las deficiencias de la defensa alemana a la lentitud del servicio de información. Hitler mismo ordenó una investigación pero según Irving se ignoran sus resultados. 

Lo cierto es que cuando se produjo el ataque, Hitler pensaba que la invasión de Normandía solo era una distracción del enemigo. Irving, con buen criterio, apunta que "es fácil hacer criticas en la actualidad". También nos dice Irving que Hitler y sus generales "gozaban de excesiva confianza". Lo cierto es que, días más tarde, Hitler reconoció que su optimismo  había carecido de fundamento  y ordenó envíos de divisiones Panzer. Ya a finales de agosto Hitler declaró: "Si hubiese tenido las divisiones Panzer  nueve y diez en el Oeste, todo esto no habría ocurrido". 

Joachim Fest asegura que "Hitler, guiado una vez más por su característica intuición, manifestó que Normandía era una zona de desembarco no menos apropiada, pero se atuvo, posteriormente, a los juicios de los consejeros militares." En todo caso Hitler declaró que "si la invasión no es rechazada, la guerra estará perdida para nosotros."

En el interesante libro "Porque perdí la guerra" de Saint Paulien el autor pone en boca de Hitler los hechos: 

"Se dice que el desembarco de Normandía -Operación Overlord- triunfó tan sólo porque yo había dado órdenes incoherentes, como de costumbre. Todos los cronistas se complacen en repetirlo. Cierto que cometí errores, pero más cierto todavía que me los hicieron cometer. Examinemos algunos hechos. El jefe de la Abwer del XV Ejército alemán (apostado entre Calais y Dieppe), coronel Helmuth Meyer, había descifrado el primero de junio de 1944 un doble mensaje de la BBC. Iba dirigido a ciertas redes de la Resistencia francesa y precisaba la inminencia de la "Operación Overlord". El coronel Meyer comunicó la preciosa información a su jefe directo, el almirante Canaris y al comandante del XV Ejército, general Hans von Salmuth. Este tomó sus precauciones para aguardar a los invasores. Pero el almirante Canaris se guardó muy bien de prevenir al VII Ejército inmediato que se encontraba en Normandía y fue éste, como por casualidad, el que recibió el coche... No hay explicación al hecho de que el mariscal Rommel abandonara su cuartel general el 4 de Junio: tanto Keitel como Jodl y yo mismo, le creíamos todavía en La Roche-sur-Yon. Unos pretenden que estaba en camino para presentarme un informe que yo no le había pedido, y otros que quería detenerme y encerrarme en el castillo de La Roche-sur-Yon. El general Heinz Hellmich, jefe de las tropas que tenían que defender Cotentin, no estaban en su puesto, al igual que los generales W.Falley y Von Schlieben... Era perfectamente posible, sin embargo, echar al invasor al mar. A condición claro está, de que los dos grandes jefes dieran inmediatamente las órdenes necesarias. Pero uno estaba ausente y el otro dormía. "

Otra fuente de información la encontramos en las memorias del imprevisible Speer:

"Serían sobre las diez de la mañana del 6 de Junio cuando, encontrándome en el Berghof, uno de los asistentes militares de Hitler me informó de que a primeras horas de la mañana había comenzado la invasión.

- ¿Han despertado al Führer?

- No, recibirá la noticia cuando haya tomado su desayuno. 

Dado que Hitler había dicho una y otra vez a lo largo de los últimos días que era previsible que el enemigo iniciara la invasión con un falso ataque, destinado a alejar a nuestras tropas del verdadero lugar de desembarco, nadie quería despertarlo para no sera acusado de haber enjuiciado mal la situación.

Durante la reunión estratégica que tuvo lugar unas horas más tarde en la sala de estar del Berghof, Hitler parecía aún más seguro de que el enemigo sólo pretendía engañarlo:

- ¿Se acuerdan ustedes? Entre los muchos informes que hemos recibido, había uno que señalaba exactamente el punto, el día y la hora del desembarco, lo que refuerza mi idea de que no puede tratarse de la verdadera invasión.

Según Speer, Hitler se había vuelto muy desconfiado de las informaciones que recibía:

- ¿Cuántos de estos agentes "limpios" no están al servicio de los aliados? Nos dan noticias confusas a propósito. Y tampoco pienso dejar que esta llegue a París. No se lo diremos; lo único que conseguiríamos sería que el Estado Mayor se pusiera nervioso.

También según Speer, Hitler siguió creyendo que era un amago de invasión incluso semanas de producirse la invasión de Normandía, lo que contradice las opiniones de David Irving.

Ian Kershaw dice en la biografía de Hitler que éste era optimista cuando se produjo la invasión. Es más, según Kershaw el optimismo de Hitler no era injustificado. Dice que Hitler creía que la costa atlántica estaba mejor fortificada de lo que estaba en realidad.

En lo que coinciden casi todos los historiadores es en mencionar las nuevas armas V1 justo en el momento de la invasión de Normandia. Hitler había puesto muchas esperanzas en los cohetes voladores y en los cazas a reacción. Sin embargo la producción de estos aviones estaba empezando.

Según Irving, tanto Hitler como Göring habían estado esperando la invasión durante mucho tiempo y ese día estaban radiantes. Para Göring porque una victoria de su aviación en Normandía "restablecería definitivamente el mermado prestigio de la Lutwaffe".  

Durante esos días, el propio Führer sufría también los ataques aéreos:

"De día veía los destelleantes escuadrones de bombardeos norteamericanos volando a gran altura , en su camino desde Italia  a los objetivos del sur de Alemania. De noche, los ingleses volaban en dirección contraria , hacia Austria y Hungría. Las sirenas de Obersalzberg obligaban a cuantos se encontraban en Berghof a salir por la puerta trasera y dirigirse hacía las grandes puertas de acero que disimulaban la entrada a los túneles  que perforaban la montaña. El propio Hitler se resistía a descender  los sesenta y cinco peldaños antes de que las baterías antiaéreas comenzaran a disparar.  Solía quedarse junto a la entrada del túnel , para procurar que nadie saliera antes de que las sirenas dieran fin a la alarma. A menudo, reflejados en el cielo se veían los resplandores de los incendios en Múnich. El ama de llaves de Hitler le suplicó que trasladara el contenido del piso que el Führer tenía en Múnich a un lugar seguro. Pero Hitler siempre se negó: 'Frau Winter, tenemos que dar ejemplo.'



La subida de Hitler al poder

Mucho se ha hablado de los triunfos y fracasos de Hitler. Sobre todo de los fracasos, porque parece que resulta útil hablar solo de sus fracasos. Sin embargo Hitler representa a ese tipo de personas, que se dan muy poco en la historia, capaces de superarse a sí mismos y conseguir objetivos ciertamente inimaginables. Sus conquistas militares son impresionantes. Sus logros sociales y el haber sido capaz de tener a toda una nación en su corazón, también. Tampoco debemos olvidar como un gran triunfo de Hitler el hecho de que sea tan conocido en el mundo entero y de que su figura sea recordada hoy en día, para bien o para mal. Sin embargo todo eso no hubiera sido posible sin lo que yo considero el mayor logro de Hitler: su escalada al poder. El hecho de haber intentado subir al poder mediante un golpe, el famoso Putsch de Múnich, y de haber fracasado, hizo recapacitar a Hitler sobre el método a utilizar. Sabemos que ese método le fue bien a Mussolini (aunque el tiempo demostró que Mussolini no tenía todo el apoyo que necesitaba para sostenerse), sabemos que muchos dirigentes y militares han conseguido el poder mediante golpes de estado. El método de Hitler, conseguir el poder mediante armas legales y mediante el apoyo de las urnas, fue ciertamente una hazaña más asombrosa que sus conquistas militares. El hecho de ser un personaje anónimo y alcanzar la cancillería de un país como Alemania, supuso para Hitler un hito difícil de superar. Nadie lo ha logrado en tiempo record como él. De hecho, sus campañas electorales han sido imitadas. Normalmente se intenta soslayar el asunto aduciendo que la subida al poder de Hitler tuvo poco merito e incidiendo que la crisis mundial le aupó al poder. Los historiadores y analistas intentan restar importancia al merito de Hitler pero lo cierto es que hizo un esfuerzo titánico para lograrlo. Siempre me ha sorprendido que digan que Hitler fue poco más que un vago, que no tenía horarios etc. Pero lo cierto es que las energías de Hitler fueron impresionantes. Me gustaría que quienes critican a Hitler me dijeran quién ha logrado en la historia algo tan increíble como llegar al poder de la nada y en semejante tiempo. El mismo Hitler hablaba de 14 años de lucha. Eso es cierto si tenemos en cuenta que Hitler comenzó su carrera política prácticamente cuando finalizó la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, en 1925 Hitler tuvo que comenzar prácticamente de cero, lo que nos indica que Hitler consiguió el poder en tan solo 7 u 8 años.

Cuando Hitler salió de la cárcel, en 1924, tuvo que comenzar desde cero. La mayor parte de sus partidarios se hallaban encarcelados aún o habían desaparecido. Los que seguían, estaban peleados entre sí. Según Joachim Fest, cuando Hitler regresó de Landsberg "es verdad que solo existían ruinas pero también es cierto que ya no existían rivales serios." Después Hitler quiso legalizar la situación de su partido. Según Fest, Hitler quiso seguir siendo revolucionario "y al mismo tiempo, como defensor de las actuales situaciones, dar la sensación de ser radical y templado, de amenazar el orden y figurar como conservador, quebrantar la ley pero conjurar de la forma más convincente su recomposición." 

La cárcel le sentó bien a Hitler. En una ocasión dijo:

- Aquel periodo me dio la oportunidad de profundizar en varios conceptos de los que sólo tenía un conocimiento instintivo. Fue también durante mi encarcelamiento cuando adquirí esa fe inquebrantable, ese optimismo, esa confianza en nuestro destino que a partir de entonces nada pudo hacer vacilar.

En la biografía de Fest, hay unas declaraciones de Hitler que nos dicen mucho sobre sus métodos:

- Si alguien viene y me quiere imponer condiciones, entonces le digo: "amiguito, ante todo espera un momento y escucha las condiciones que yo te impongo. Yo no aprecio a la gran masa. Después de un año ustedes, mis partidarios, deben juzgar; he obrado correctamente, entonces todo va bien; si no he obrado correctamente, entonces deposito mi cargo en sus manos. Pero hasta entonces vale que: yo dirijo al movimiento completamente solo y nadie puede imponerme condiciones, mientras sea yo el responsable. Y yo me hago totalmente responsable de cuanto pueda suceder en el movimiento.

A parte de ganar a la población para captar sus votos, Hitler centró sus esfuerzos en ganarse a los industriales, financieros y al propio ejército. Ya antes del golpe de 1923 Hitler buscó el apoyo de la industria alemana, a pesar de que existía un marcado sentimiento anticapitalista en el movimiento. Los empresarios temían al comunismo mucho más que al nacionalsocialismo por lo que no le resultó difícil ganárselos. Por otra parte, Hitler llegó a poseer un ejército mayor que el propio ejército regular. Este detalle es muy importante ya que no conocemos muchos casos, a parte de los comunistas en Rusia, de un movimiento político sostenido por semejante número de paramilitares.

Se ha dicho a menudo que Hitler se vendió a los industriales y al ejército para alcanzar el poder. Sin embargo no cabe duda de que la estrategia de Hitler funcionó: fue lo suficientemente inteligente como para buscar su apoyo para lograr un fin. Hitler nunca se sintió cómodo con los grandes industriales y siempre tuvo un marcado sentimiento anticapitalista. Prefería la compañía de sus modestos sirvientes que estar entre empresarios. Pero no era posible alcanzar el poder sin el apoyo de éstos.

También se ha dicho que Hitler alcanzó el poder gracias a la crisis mundial existente y al empleo de chivos expiatorios, como eran los judíos y los comunistas. Sin embargo hay que estar muy preparado para alcanzar el poder, por mucha crisis que exista. Por otra parte, nunca he estado de acuerdo en que Hitler utilizara a judíos y comunistas como chivos expiatorios. Hitler los combatió porque creía firmemente que debía hacerlo, no para utilizarlos.

En 1932 Hitler envió una carta al Presidente de la república von Hindemburg:

- Puedo asegurarle a vuestra excelencia mi firme decisión de formar un gabinete presidencial propuesto por mi, sujeto a mi dirección y aceptado por vuestra excelencia, con todas las premisas constitucionales necesarias para un largo y fructífero mejoramiento de nuestro pueblo política y económicamente arruinado. Por este motivo, dirijo a vuestra excelencia un solo ruego, el de otorgarme por lo menos, tanta autoridad y poderes como los que antes que yo recibieron hombres que por su parte podían contribuir igual que yo a valorar la autoridad y el prestigio del nombre de vuestra excelencia. No obstante, como estoy obligado a causa de la constitución a tener en cuenta a los partidos para el legal funcionamiento del futuro gobierno, llevo conmigo, señor Presidente del Reich, al partido más grande de todos. Pero mi nombre y la existencia de este gran movimiento alemán, son garantías que se verían anuladas, necesariamente, por un fracaso en nuestros esfuerzos. En tal caso, señor Presidente del Reich, yo no veo después de nosotros una dictadura militar, sino el caos bolchevique. Si después tuviera que persistir en el propósito de volver a formas de gobierno de viejo sello parlamentario, entonces sería necesario, a mi parecer, dar a conocer esta voluntad de vuestra excelencia. Sin embargo, en este caso, me permito con todo respeto, llamarle la atención sobre las repercusiones de una decisión semejante. Yo las lamentaría profundamente. Permítaseme, para concluir, rogar a vuestra excelencia tener en debida cuenta mis motivaciones y desistir del intento de darle esta solución a la crisis.

Apenas dos meses de enviar esta carta, Hitler consiguió alcanzar el poder, una gesta que solo él supo lograr de manera magistral.






Sobre el tratamiento de "Führer" y otros temas

Hitler dijo en 1942:

- Dentro de diez años la expresión "el Führer" habrá adquirido un carácter impersonal. Bastará que de a ese título una consagración oficial para que se borre el de Canciller del Reich. Incluso en el ejército se dice ahora "el Führer". Este título lo llevarán más tarde personas que no tendrán todas las virtudes de un jefe, pero contribuirá a asentar su autoridad. Se puede hacer de cualquiera un Presidente, pero no es posible dar el título de Führer a un patán. También está bien que todo alemán pueda decir "mi Führer", los otros no pueden decir más que "Führer". Es extraordinaria la rapidez  con que esta fórmula ha tomado derecho de ciudadanía. Nadie se dirige a mi en tercera persona. Todo el mundo puede escribirme: "Mi Führer yo le saludo". He concluido con la tercera persona y dado el golpe de gracia a los últimos vestigios de la servidumbre, esas reminiscencias de la época feudal. No se cómo nació la expresión, yo no intervine en ello para nada. Fue algo que se implantó de pronto en el pueblo y poco a poco tomó una forma usual. ¡Qué bien inspirado estuve rehusando el título de Presidente del Reich! ¿Imaginan ustedes esa frase? ¡El presidente Adolf Hitler! No hay título más bello que el de Führer, ya que nació espontáneamente del pueblo. En cuanto a la expresión "Mi Führer" pienso que surgió en los labios de las mujeres. Cuando quería causar efecto sobre el "viejo señor" me dirigía a él diciéndole "señor Mariscal". Únicamente en las ceremonias oficiales le llamaba "señor Presidente". Hindenburg fue, sin embargo, el que dio prestigio al título de Presidente. Son matices que pueden parecer bagatelas, pero tienen importancia. Es lo que da consistencia al cuadro.

Sobre sus tropas de choque:

- En 1923 mis tropas de choque incluían elementos extraordinarios: hombres que se unieron a nosotros con la idea de formar parte de un movimiento que progresaba rápidamente. En tiempo de paz tales elementos no son útiles pero en los períodos turbios es muy distinto. Aquellos mozos me rindieron en esa época servicios inapreciables. Cincuenta burgueses no valían tanto como uno solo de ellos. 'Con qué confianza ciega me seguían! En el fondo, eran niños grandes. ¿Su pretendida brutalidad? Simplemente, estaban algo próximos al estado de la naturaleza.

- Yo nunca cesé de decir a mis partidarios que nuestro éxito era una certidumbre matemática, pues a diferencia de los socialdemócratas, nosotros no rechazábamos a nadie de la comunidad nacional.

- No se nada del más allá, y tengo la honradez de reconocerlo. Otros saben más que yo, y soy incapaz de demostrarles que se equivocan. No pretendo que pueda imponer mi filosofìa  a una campesina. Todo conduce al sentimiento que el hombre posee de su impotencia. Esta filosofía en si, no tiene nada de pernicioso. Lo esencial, en efecto, es que el hombre sepa que la salvación consiste en que cada uno se esfuerce en comprender la Providencia y en aceptar las leyes de la naturaleza.

- Nuestros antepasados eran particularmente tolerantes para los robos de alimentos. Cuando el delincuente podía probar que no le animaba más que el hambre y que sólo  había robado para aplacarla, no era castigado. Hacían una distinción entre actos que perjudicaban o no a la vida de la comunidad. Según el derecho actual, puede suceder que el que mata una liebre sea castigado más severamente que el que mata un niño.

- ¿Somos nosotros los que hemos creado la naturaleza y establecido sus leyes? Las cosas son como son y nada podemos hacer. La Providencia ha dotado a los seres vivientes de una fecundidad sin límites, pero no ha puesto a su alcance, sin que esto necesite un esfuerzo por su parte, el alimento que necesitan. Está muy bien así, ya que es la lucha por la existencia la que produce la selección de los mejores.







Exposición sobre Hitler en Alemania

La noticia ya está lo suficientemente extendida como para que todos la conozcáis. Efectivamente, el 15 de octubre se inauguró en Berlín una exposición sobre Adolf Hitler. Ciertamente llama la atención que Hitler aparezca en una exposición, y más en Alemania. Pero aunque nos quieran hacer creer que esto es una novedad, no es cierto. Berlín expone desde hace años en el mismo museo de historia, salas enteras dedicadas al nacionalsocialismo. No solo eso, siempre hay exposiciones sobre el nacionalsocialismo y Hitler, no solo en toda Alemania, sino en la mayoría de los países que Alemania ocupó durante la guerra. Es imposible visitar Praga, Varsovia, París etc sin que exista una exposición dedicada al asunto. Repito: imposible. Y ahora nos quieren hacer vender una supuesta idea "innovadora", cuando en realidad se trata del mismo perro con diferente collar. La supuesta novedad radica en "normalizar" la figura de Hitler en Alemania. Y con este "normalizar" no se puede tener mayor cinismo. Si visitamos la web oficial de la exposición observamos que ya de entrada nos dicen que Hitler fue el responsable de la guerra. No solo eso, también nos dicen que una consecuencia del mandato de Hitler fue la destrucción de Alemania. Yo creo que es imposible ser más gilipollas. Pensar que Hitler destruyó Alemania es muy discutible. Que se sepa, Hitler no enviaba personalmente los bombarderos aliados a destruir sus ciudades por mandato propio. Supongo que en la destrucción de Alemania, "algo" tendrían que contar los británicos, americanos, rusos o franceses. La Segunda Guerra Mundial es única en cuanto a asumir responsabilidades: todo lo que ocurrió durante esos años fue culpa de Hitler. No sabemos cuál es papel de los historiadores, pero a todas luces es un absurdo. Total, para qué investigar si toda la culpa de absolutamente todo la tiene Hitler. 

¿Es así como se normaliza una figura histórica? Ciertamente parece una broma. Porque la idea de los organizadores de la exposición es que el visitante salga de con la idea de Hitler fue el responsable directo de todas las muertes de la guerra. Pero esto es lo que se viene intentando desde 1945 en los libros oficiales. Solo que esta vez lo llaman "exposición" y lo disfrazan de "normalización". Claro, se han dado cuenta de que no todo el mundo lee libros de historia, así que el show de Hitler hay que extenderlo. Y como la gente es muy dada a acudir a las exposiciones, pues para allí que mandan a las masas para que salgan despavoridas y horrorizadas una vez más. 

Han tenido mucho cuidado de no atraer a los neonazis a la exposición. Y nos dicen que no presentan a Hitler como un héroe precisamente por eso. ¿Sólo por eso? No, si los neonazis no existieran tampoco lo harían. Otra cuestión que me llama la atención es que los organizadores dicen que muchos alemanes consideran que hay muchas preguntas sin respuestas sobre Hitler y que esta exposición "podrían aclararse". Bien, es para echarse a reír y no parar. De repente una exposición con bustos de Hitler, uniformes, películas escandalosamente oficiales... va a aclarar las dudas existentes sobre una guerra que no deja de plantearnos dudas y que ni los historiadores son capaces de resolver. En la exposición se ha tenido mucho cuidado de no poner objetos personales de Hitler para evitar que los neonazis los conviertan en objeto de culto. Es asombroso el miedo que se sigue teniendo a Hitler a 65 años de su muerte. Ningún personaje histórico le iguala en eso. ¿Cómo es posible que a pesar de toda la propaganda en contra Hitler siga despertando miedo por la admiración que la gente pueda tener sobre él? Yo creo que la cuestión está bien clara: porque Hitler ha sido la única opción a las democracias que triunfó. El comunismo siempre fue un fracaso. Pero Hitler triunfó y fue una alternativa a los sistemas capitalistas. Y digo yo, ¿no es más fácil olvidarse de Hitler no hablando de él? Porque si continuamos a este ritmo de producciones de películas, libros, ahora exposiciones y en el futuro no sabemos qué... Hitler va a estar presente en nuestras vidas de por vida. Y conseguirán que la mayoría deteste a Hitler y lo odie. Pero siempre habrá un porcentaje de gente que se haga preguntas y quiera ir más allá. No serán neonazis. Será gente que a la que no le valga la historia oficial. Porque si algo está podrido en la historia es lo que nos quieren vender sobre Hitler y su Alemania nacionalsocialista. Podrido de mentiras y manipulación.

La exposición estará abierta hasta febrero del año que viene. Así que tenemos tiempo para visitarla. Tengo pensado ir a Berlín próximamente así que seguro la visitaré. Prometo un informe completo. 







¿Quería Hitler la guerra?

Según se desprende de la mayoría de libros, la culpabilidad de la II Guerra Mundial recae indiscutiblemente en Adolf Hitler. Así ha pasado el Führer a la historia.  Para empezar, bueno es que el mismo Hitler diga algo al respecto:

- No es cierto que yo o cualquier otro en Alemania deseara la guerra en 1939. Ella fue deseada e instigada exclusivamente por aquellos estadistas internacionales que eran de origen judío o que trabajaban para los judíos. He hecho tantas ofertas para la reducción y limitación de armamentos, que la posteridad no siempre encontrará excusas para atribuirse la responsabilidad de esta guerra. Además, nunca he deseado que después de la Primera Guerra Mundial naciera una segunda contra Inglaterra o América... Sólo tres días antes de que estallara la guerra alemana-polaca, propuse al embajador británico  en Berlín una solución al problema alemano-polaco, similar a aquella para el territorio del Sarre, bajo control internacional. Tampoco puede impugnarse esta oferta. Fue rechazada sólo porque los círculos responsables de la política inglesa querían la guerra, en parte por la esperanza de hacer buenos negocios, y en parte bajo el impulso de una propaganda organizada por el judaísmo internacional. 

Esa era la opinión de Hitler en 1945, con la guerra a punto de finalizar. Pero dos décadas antes, Hitler dejó clara la política internacional que él quería en su libro Mi Lucha. Veamos algún pasaje aclaratorio:

- Sólo un territorio suficientemente amplio puede garantizar a un pueblo la libertad de su vida. Además, no hay que perder de vista que, a la significación que tiene el territorio de un estado como fuente directa de subsistencia, se añade la importancia que debe reunir desde el punto de vita político-militar, cuando un pueblo tiene asegurada su subsistencia gracias al suelo que posee, deberá, sin embargo, preocuparse todavía de la manera de garantizar la seguridad de este suelo; seguridad que reside en el poder político general de un estado, el cual depende a su vez, en gran parte de la posición geográfico-militar del país. 

Más adelante Hitler dice:

- Nosotros los nacionalsocialistas , tenemos que sostener inquebrantablemente nuestro objetivo de política exterior que es asegurar al pueblo alemán el suelo que en el mundo le corresponde... Las fronteras de los estados las crean los hombres y son ellos mismos los que las modifican.

Ian Kershaw opina que Hitler, ya en 1937, "percibía intensamente, como demostraban sus comentarios en la reunión de Hossbach, que el tiempo corría en contra de Alemania. Él había llegado a la conclusión de que no podía limitarse a esperar pasivamente la evolución de los acontecimientos internacionales; como mucho en 1943-45 tenía que estar todo preparado para emprender una acción militar, antes si se presentaban las circunstancias adecuadas. Su entusiasmo por acelerar el impulso de expansionismo estaba parcialmente agudizado por un sentimiento creciente de que podría no quedarle mucho tiempo de vida para alcanzar sus objetivos."

David Irving, en su libro "El camino de la guerra" dice a propósito ya en 1936:  "Alemania, ordenó Hitler, debe ser capaz delibrar una guerra contra la Unión Soviética, porque una victoria del bolchevismo sobre Alemania significaría algo peor que un nuevo tratado de Versalles, significaría la aniquilación final , el exterminio de la nación alemana. Hitler anunció que debía resolver definitivamente los problemas económicos de Alemania aumentando su Lebensraum y, por tanto, también sus recursos de materias primas y de alimentos. En resumen, Hitler exigió dos cosas: ' En primer lugar, el ejército alemán debe estar preparado para la acción en cuatro años;  y en segundo lugar, también en cuatro años, la economía alemana debe estar preparada para la guerra'.

Sobre la guerra, sabemos cuál era la opinión de Hitler. Para él, era inevitable. En agosto de 1941 dijo:

- La vida es cruel. Nacer, existir, desaparecer, siempre la cuestión de la muerte. El que nace, debe morir. Que sea de enfermedad, a consecuencia de un accidente, o en la guerra no cambia nada. En cuando a los que sufren por la guerra, pueden encontrar  un consuelo pensando  que si se consiente su sacrificio  es para asegurar el porvenir del pueblo del que forman parte. 

Sobre la opinión que Hitler tenía de la imagen que podía quedar de él en la historia, Irving dice:

- A Hitler le importaba muy poco su propia imagen. A pesar de las buenas intenciones que muchos mostraron en este sentido, él  se resistió a cambiar su "gorra de cartero", sus botas arrugadas y aquel bigote pasado de moda y propio de los años treinta. Nunca le gustó la publicidad ni los laureles de la posteridad. En una ocasión escribió a Hans Lammers ordenando que si los ingleses insistían tanto en tener detalles de su vida para el Who's Who, sólo debían darse a grandes rasgos. Como explicó años más tarde durante una reunión secreta con sus generales en 1944, al protestar éstos por la severidad de las decisiones que afectaban al frente ruso: 'Me tiene sin cuidado lo que diga la posteridad'.

Creo que es un buen epitafio para Hitler.