Vacaciones







Bueno, la verdad es que estos días no he tenido mucho tiempo para actualizar el blog en condiciones. El verano tiene la culpa. Así que tampoco es cuestión de añadir entradas a toda prisa. Voy a estar 15 días de vacaciones así que lo más probable es que apenas tenga tiempo de conectarme. Después, espero volver a la carga.

Pongo unas fotografías de Hitler en actitud relajada, acorde con el descanso. Lo que más le gustaba a Hitler para relajarse era acudir a su querido Berghof, como todos sabemos. Allí en la montaña se sentía muy cómodo. Ciertamente Hitler nunca fue una persona amante de viajar. Aunque en aquella época la gente no viajaba tanto como ahora. Si bien es cierto que recorrió Alemania entera en muchas ocasiones. Lo que más le gustaba era viajar en coche. Le gustaba admirar el paisaje y parar de vez en cuando para comer en el campo. Cuando subió al poder ya casi no podía viajar sin que masas de admiradores le acosaran. Hitler llevaba la fama con resignación, aunque siempre se lamentó de no poder salir a la calle de incógnito. De todos los viajes que realizó, siempre guardó muy buenos recuerdos de Italia, de donde decía que se comía muy bien.

A Hitler se le debe en cierta forma los viajes modernos. El turismo de masas lo inventó él. Durante el III Reich los trabajadores alemanes podían viajar y hacer cruceros de forma muy económica. De hecho Hitler siempre se preocupó de que los trabajadores tuvieran acceso al bienestar, y los viajes eran parte de su programa. Tampoco hay que olvidar que las autopistas creadas por él, facilitaron mucho el traslado de la gente de un lugar a otro de forma cómoda. Hitler tenía pensado también fabricar grandes trenes veloces. También la aviación comenzó a hacerse popular. Hitler solía hablar sobre los aviones del futuro, que son en cierta forma los que utilizamos hoy.

Os dejo con este vídeo del paisaje que disfrutaba Hitler, visto en la actualidad:
A los que os encontráis en verano, os deseo unas felices vacaciones. A los que estáis al otro lado del atlántico en invierno, que disfrutéis también lo que podáis. Nos vemos a la vuelta.

Bibliografía




Todos sabemos que Hitler ha sido el protagonista de miles y miles de libros desde su muerte. La mayoría son prescindibles. Por un lado están los historiadores y biógrafos consagrados que más o menos conocemos. Después están los oportunistas que escriben verdaderas tesis fantasiosas, que van desde el típico bulo a la difamación y mentira. También existen pequeñas biografías de poca monta que se incluyen en coleccionables y suplementos. Existen también libros sobre Hitler novelados, como por ejemplo "Führer" de Allan Prior. También existen novelas fantasiosas que nos sitúan a un hipotético Hitler viviendo en Inglaterra en su juventud, o novelas con supuestos hijos de Hitler. Incluso la fantasía más absoluta existe en muchas novelas cuando situaban a un Hitler superviviente de la guerra y viviendo en un país sudamericano. Y por último tenemos los testimonios de quienes trataron a Hitler directamente. Estos testimonios son de vital importancia para los historiadores y los lectores. El problema para analizar a Hitler es que muchos de estos testimonios están condicionados, y en muchos casos manipulados por otros historiadores. No obstante, hubo amigos y colaboradores de Hitler que se atrevieron a no traicionar a Hitler. No son muchos, pero existieron. Por eso, un lector no iniciado se puede extrañar de encontrar títulos como "Yo fui amigo de Hitler" o "Hitler, mi amigo de juventud".
Evidentemente son más de fiar los testimonios de quienes trataron a Hitler. Por supuesto también hay que tener reservas, pero estos libros contienen anécdotas que nos pueden resultar interesantes para conocer a Hitler. En ese contexto, si queremos conocer la infancia y juventud de Hitler, es muy importante el libro escrito por el amigo de Hitler "Adolf Hitler, mi amigo de juventud" de Kubizek. A pesar de que el testimonio de Kubizek en ocasiones parece forzado y fantasioso, Kubizek fue el único que trató a Hitler directamente durante su juventud. Ese libro es el único que existe sobre ese periodo. A menudo los analistas buscan en la infancia y juventud de Hitler las causas de su comportamiento posterior. Parece que intentan demostrar que Hitler fue una persona resentida por algo y que posteriormente cuando llegó al poder quiso vengarse de todo el mundo. A mi me parece una explicación poco convincente. Hasta ahora conseguir el libro de Kubizek era difícil. Yo mismo tengo un ejemplar de segunda mano y antiguo. Pero creo que la editorial Tempus lo va a editar, si es que no lo ha hecho ya. El libro es muy entretenido de leer y contiene abundantes historias que nos dicen mucho del carácter de Hitler. Trataré algún episodio del libro próximamente.

Ya hemos hablado también del libro de su secretaria Christa Schroeder. Lamentablemente en español no hay una edición del verdadero libro de la secretaria, sino una versión corregida, como vimos en una anterior entrada. Aún así el libro resulta muy interesante.

Otro libro muy entretenido de leer es el escrito por su fotógrafo Heinrich Hoffmann. Tuvo la valentía de titularlo "Yo fui amigo de Hitler". Ciertamente en una época en la que haber sido amigo de Hitler te podía costar muy caro, titularlo así era de una gran valentía. El libro resulta muy divertido porque Hoffmann tuvo mucha confianza con Hitler y era una de las personas que más le relajaban y divertían al Führer. El libro se reeditó hace unos años por la editorial Caralt. Es una pena que esa edición tenga una calidad muy mala en cuanto a su presentación, ya que las fotografías no tienen mucha calidad. Precisamente habiéndose tratado del fotógrafo de Hitler, creo que la edición debería tener más fotografías y por lo menos en brillo. Pero bueno, es mejor tener esa edición que ninguna.
Las memorias de Speer son una verdadera mina para estudiar a Hitler. El problema que nos surge con Speer es que no ha tenido mucho crédito entre los historiadores. Se sabe que Speer fue muy manipulado por Joachim Fest. Sin embargo yo acudo a menudo a Speer porque fue un personaje importante en la vida de Hitler. Sus testimonios son de vital importancia, a pesar de todo. Por ejemplo, la gente tiene una imagen de un Hitler histérico, que levantaba la voz y gritaba a todo el mundo. Sin embargo Speer nos dice que en contadas ocasiones vio a Hitler alterado o perdiendo los nervios. A mi eso fue lo que más me llamó la atención de sus memorias porque yo también pensaba que Hitler perdía los nervios con facilidad. Sin embargo no es verdad. Hitler siempre sabía mantener la compostura, incluso en los momentos más difíciles.
Uno de los últimos testimonios aparecidos fueron las memorias de Rochus Misch, tituladas "Yo fui guardaespaldas de Hitler". Lo que más llama la atención es el título porque Misch no fue nunca el guardaespaldas de Hitler. Misch fue radio-operador y telefonista, o un ordenanza. Misch fue testigo de los acontecimientos finales del Reich, en el búnker de Hitler. Pero nada más. Además, como sucede a menudo, la traducción del libro es de una edición francesa, con lo cual supongo que pierde mucho más que al traducirla directamente del alemán.
Otro testimonio interesante de leer es el escrito por el chófer de Hitler Erich Kempka. Se titula "Yo quemé a Hitler". Yo tengo una versión bajada de Internet. Ignoro si se puede conseguir fácilmente. Pero recomiendo su lectura.
Por último el libro que más me gusta a mi es "Conversaciones sobre la guerra y la paz" o "Conversaciones de sobremesa", que recogen las conversaciones de Hitler. Estas conversaciones fueron recogidas de forma taquigráfica por dos personas, a petición del propio Hitler. Fue Martin Bormann quien se encargó de guardarlas. Al final de la guerra el financiero suizo Genoud se hizo con las transcripciones de estas conversaciones, al conseguirlas a través de la esposa de Bormann. Este financiero suizo las tradujo al francés y de ahí se tradujeron al inglés. En alemán tenemos dos versiones, las recogidas por los taquígrafos, que fueron Heinrich Heim y Pickert.


Las versiones españolas de este libro fueron traducidas directamente del inglés. Es decir, las palabras de Hitler, en alemán, han pasado después al francés, al inglés y de esta edición inglesa al español. Un lío ¿verdad? Al final con tanta traducción muchas palabras de Hitler están equivocadas. En España la editorial Crítica editó el libro, pero sin tener en cuenta las ediciones originales alemanas, con lo cual no se trata de una buena traducción. Yo tengo dos tomos editados por la editorial Solar, de Colombia. A pesar de los errores, las conversaciones resultan de vital importancia para conocer a Hitler. Yo las tengo ampliamente subrayadas y a menudo recurro a ellas para escribir el blog.

20 de Julio

Bueno, hoy se cumple el 65 aniversario del famoso complot contra Hitler. Se ha hablado mucho sobre el atentado. La cuestión que planteo aquí es si, caso de triunfar, hubiera evitado más desastres a Alemania o por el contrario, todo hubiera seguido igual. Aquí la cuestión es si los aliados iban contra Hitler o contra Alemania. Porque, en caso de que fueran contra Alemania, la eliminación de Hitler no era fundamental.

Pongo una serie de fotos poco conocidas, para recordar ese día:

Goebbels muestra unos restos del atentado. Al lado, un ejemplar del periódico Volkischer Beobachter en donde se recoge la noticia.


Una imagen poco conocida de Hitler tras el atentado.


La sala de conferencias antes del atentado.

Mi Lucha - Mein Kampf

El 18 de Julio de 1925 se publicó en Alemania el primer volumen del libro de Hitler, llamado Mein Kampf, Mi Lucha. Como sabemos fue escrito durante el encarcelamiento de Hitler, tras el fracasado golpe de estado o putsch. En un principio Hitler lo quiso llamar "Cuatro años y medio de lucha contra las Mentiras, la Estupidez y la Cobardía". Ciertamente se trataba de un título impactante pero muy poco comercial. Así que el editor decidió cambiarlo por el famoso y rotundo "Mein Kampf". En sí, el libro es una biografía de Hitler en donde relata también acontecimientos políticos de la época. Es por eso que resulta un poco pesado de digerir en la actualidad. Durante el primer año apenas llegaron a venderse diez mil ejemplares. Al poco tiempo de ser publicado, Hitler se dedicó a escribir el segundo tomo.


Hitler escribió su libro en la cárcel a sugerencia de Gregor Strasser. Al principio se lo fue dictando directamente a su chófer Emil Maurice y después se lo dictó a su secretario Rudolf Hess, ya que ambos también se encontraban en la cárcel.

A raíz de los éxitos de Hitler el libro fue vendiéndose más y más, lo que le permitió a Hitler vivir de sus derechos de autor de manera holgada. Hacía el año 1932 ya se habían vendido en Alemania 80.000 ejemplares. Sin embargo, en 1933 se vendieron un millón y medio de ejemplares. Hasta los ciegos lo podían leer, ya que se editó en braile. Los novios recibían el día de su boda una edición de los dos volúmenes especial. Al finalizar la guerra, en Alemania se habían vendido diez millones de ejemplares. El libro se tradujo también a dieciséis idiomas. Lo cierto es que el libro convirtió a Hitler en millonario.

En la actualidad el libro está prohibido, aunque no es difícil hacerse con una copia. No obstante, hay que tener mucho cuidado con qué se compra porque muchas ediciones no contienen buenas traducciones y se encuentran claramente mutiladas. Yo los he visto en muchas ferias de libros, lo que siempre me ha sorprendido. Yo tengo tres ediciones distintas y difieren mucho. El copyright del libro lo tiene el estado de Baviera hasta el año 2015. A partir de entonces el copyright pasará a manos de los herederos de la familia de Hitler, esto es, los Raubal. Abajo, distintas ediciones del libro:

Nueva encuesta



Pongo una nueva encuesta sobre Hitler. Esta vez el asunto es espinoso. Parece claro a la hora de juzgar a Hitler que éste fue el responsable de la Segunda Guerra Mundial. Los historiadores lo tienen muy claro: Hitler fue el único responsable. Pero ¿es eso cierto? De no haber existido un Hitler ¿se habría evitado el conflicto? Quizá juzgar a Hitler de esa manera sea una forma simplista de entender la historia. Si una persona poco instruida en el tema quiere informarse someramente, puede que la conclusión que necesite sea que Hitler fue el culpable número uno de la 2GM. Pero si profundizamos en el tema, podemos llegar a muchas conclusiones. Por ejemplo, Hitler no fue el único líder expansionista. Stalin invadió más países que Hitler. Francia y Gran Bretaña eran dos potencias que poseían grandes imperios mundiales. Estados Unidos comenzaba a saborear las mieles del expansionismo. También Japón practicaba una agresiva política imperialista.

La famosa frase "la historia la escriben los vencedores" esta muy manida. Pero no deja de ser una frase muy a tener en cuenta. Yo más bien diría que, a parte de escribir la historia, los vencedores no dejan escribir otra historia. Porque muchos archivos se encuentran cerrados a la opinión pública. Otras historias nunca se podrán contar al no disponer de versiones.



Es evidente que Hitler se preparó para la guerra. Quizá la guerra que le surgió no es la que él deseó. Interpretar el papel de Hitler da para mucho. Tanto, que seguimos debatiendo al personaje. Pero es evidente que Hitler fue una persona que triunfó por dos motivos:
1) Como consecuencia del Tratado de Versalles.
2) Como consecuencia de la amenaza comunista.
Esto quiere decir que sin estos factores, Hitler nunca habría calentado los motores de la guerra que comenzó en 1939.

Las comidas de Hitler


Las memorias de Speer, aunque muy discutidas, contienen abundantes anécdotas sobre Hitler. Speer dijo que las comidas en casa de Hitler eran una pérdida de tiempo porque siempre se alargaban hasta las cuatro y media. Decía que estar tanto tiempo era un lujo porque nadie se podía permitir eso todo los días. Él mismo acudía a comer una o dos veces por semana "para no desatender mi trabajo". Eso es típico de Speer. Escribir que estar con Hitler comiendo hasta las cuatro y media era una pérdida de tiempo, cuando yo entiendo que en aquella época eso debía de ser un honor impresionante. Además, estar junto al Führer le garantizaba a uno un buen puesto en el Reich. Eso, por ejemplo, no lo comenta Speer. Pero bueno, podemos entender al bueno de Speer, que escribió sus memorias enfrentándose a una pena de cárcel e intentando justificar su conducta. Eso sí, por lo menos nos dice que ser invitado del Führer "daba prestigio". Lo cierto es que Hitler, mientras comía o conversaba con sus colaboradores, también trabajaba. Daba directrices políticas. Hitler era una persona a la que no le gustaban las reuniones. Prefería dirigir mientras departía en esas comidas o sobremesas, lo que entiendo resultaba más ameno para todos.


A las cenas de Hitler solían asistir el personal más íntimo del Führer. Speer nos dice que acudían entre seis y ocho personas. Su asistente, su médico, el fotógrafo, algún conocido de Múnich o el piloto privado de Hitler. Según Speer, por la noche Hitler no deseaba estar con colaboradores cercanos tipo Goebbels. Las conversaciones en la cena eran más triviales. Al Führer le gustaba ser informado sobre obras teatrales o por cotilleos de la vida mundana. Se divertía mucho con las anécdotas que le contaban su piloto Baur y, sobre todo, con su fotógrafo Hofmann. Finalmente era el propio Hitler quien hablaba sobre su vida.
Nos cuenta Speer una anécdota sobre los gustos culinarios de Hitler. Kannenberg, el intendente, intentó ofrecer a Hitler un plato distinto al de sus gustos sencillos. Y le llevó un plato de caviar, cuyo sabor desconocía. Sin embargo Hitler quiso conocer el precio de ese plato y cuando Kannenberg se lo dijo, el Führer se escandalizó por el elevado precio y prohibió que se volviera a comprar. Kannenberg no dejó de insistir y en otra ocasión se presentó con un caviar más barato, pero el Führer lo volvió a considerar excesivamente caro y ya no le volvieron a servir caviar. Por otra parte, Hitler no concebía la idea de un Führer comiendo caviar, que era una comida lujosa. A Hitler siempre le gustó predicar con el ejemplo y nunca destacó por cometer excesos. En ese sentido siempre fue muy estricto.

Cuando la cena concluía, Hitler dirigía a sus invitados a la sala de estar. Entonces el Führer se relajaba y estiraba las piernas. A Hitler le gustaba entonces ver una película e invitaba incluso al personal del servicio y a los escoltas. A Hitler le gustaba mucho hablar sobre la película y sobre los actores cuando finalizaba la proyección. Después continuaba la tertulia mientras se servía vino, cerveza y algunos bocadillos. Hacia las dos de la madrugada Hitler se despedía.

Al principio Hitler invitaba a damas a sus veladas. Esas damas eran elegidas por Goebbels, aunque para evitar rumores Hitler siempre prefería que fueran damas acompañadas de sus esposos. En esas ocasiones el Führer se mostraba especialmente cordial con ellas y no paraba de ofrecerles toda clase de atenciones. Sin embargo, según Speer, hacia 1935 dejó de invitarlas. Pero hacia 1939 Eva Braun tuvo un dormitorio en el domicilio de Hitler de Berlín.

Una carta del joven Hitler


Cuando Hitler llegó a Múnich por primera vez se alojó en casa del sastre Popp. Tenía veinticuatro años de edad. Hitler recordaría su época de Múnich antes de la guerra como una de las más gratas de su vida. Sin embargo, esa tranquilidad que disfrutó en Múnich se rompió con el estallido de la guerra. Se conserva una carta que el Führer envío a su casero, en donde podemos ver claramente el afecto que sentía hacia él. La carta es muy representativa e importante. En ella podemos ver que Hitler no era una persona asocial. Podemos ver que era una persona con sentimientos y que consideraba al señor Popp como de su propia familia. De paso, es importante por cuanto comenta la concesión de la condecoración de la cruz de hierro. En muchas ocasiones se ha dicho que Hitler la consiguió mediante artimañas y engaños. Nada más lejos de la realidad. La carta esta fechada el 3 de diciembre de 1914. Reproduzco la carta al completo:


" Querído señor Popp,

Lille es una gran ciudad típicamente francesa. Algunos barrios fueron atacados e incendiados. Sin embargo, en conjunto, la ciudad ha sufrido poco. En Lille, como he dicho, estábamos en estado de alerta. A la una de la madrugada del 27 se recibe de improviso la orden de marcha. Salimos de la ciudad a las dos y el 29 a las siete de la mañana nos encontramos en primera linea de ataque. Fue la batalla de Gheluwe en Bezeluere. Durante cuatro días luchamos en un durísimo combate y puedo decir con orgullo que nuestro regimiento se batió heroicamente desde el primer día. Al llegar la noche habíamos perdido casi todos los oficiales... Al cuarte día, de los 3.600 hombres de nuestro regimiento, solo quedaban 611. Sin embargo, habíamos derrotado a los ingleses. Yo fui ascendido a cabo y salí, puede decirse, milagrosamente incólume. Después de tres días de reposo reemprendimos el avance. Combatimos cerca de Messines y, después, en las proximidades de Wytschalte. Allí fuimos otras dos veces al ataque. Sin embargo la lucha se hacia más dura. Mi compañía no contaba más que con 42 hombres y la onceava sólo con 17. Ahora hemos recibido tres transportes de refuerzos con un total de 1.200 hombres. En cuanto a mí, inmediatamente después del segundo combate, fui propuesto para la cruz de hierro, pero el comandante de la compañía fue gravemente herido el mismo día y no se concretó.


En compensación fui trasladado al estado mayor, como portaórdenes de combate. Desde entonces, puedo decirlo perfectamente, he puesto en juego la vida cada día y me he enfrentado cara a cara con la muerte. El propio coronel Engelhart me propuso para la cruz de hierro. Pero el mismo día, también él fue gravemente herido.


Era ya el segundo comandante de nuestro regimiento; el primero había caído al tercer día. Ahora fui propuesto nuevamente por el asistente maor Eichelsdorf, y ayer, 2 de diciembre, obtuve efectivamente la cruz de hierro. Ha sido el día más feliz de mi vida.


Por otra parte, mis compañeros, que también la merecían, están casi todos muertos. Le ruego, querido señor Popp, que me consiga el periódico donde se habla de la condecoración. Quisiera conservarlo como recuerdo, si Dios me deja con vida.


Y ahora señor Popp, ¿cómo está usted y su familia?


Espero que todos se encuentren con buena salud. Es un verdadero milagro que yo esté bien a pesar del ajetreo y la falta de sueño. ¿Qué hacen Peggy y Liesl? Pienso a menudo en Munich y particularmente en usted, querido señor Popp, y en su señora. A veces siento una gran nostalgia de casa.


Aquí termino, querido señor Popp, y le ruego además me disculpe por no haberle escrito antes. La culpa es de la cruz de hierro. "


Cabo Hitler

16 regimiento reserva bav.

6ª división reserva bav.

1 compañía (estado mayor de regimiento)

Celebridades y Hitler

Bernie Ecclestone, el dueño de la Fórmula 1, ha hecho hace unos días unas declaraciones que le pueden costar el puesto. Su frase maldita ha sido:

"Hitler conseguía que se hicieran las cosas".

Es habitual observar cómo un famoso de turno elogia a Hitler, probablemente sin admirarlo, y después tiene que pedir perdón por su frase. Yo me imagino la situación: lees un poquito, te interesas por el tema, terminas sintiendo una simpatía hacia Hitler o hacia la estética del nacionalsocialismo, lo comentas a algún medio de comunicación y ¡zas!, ya la tienes montada. Como se dice ahora, liada parda. Supongo que una vez hechas las declaraciones, reciben tal aluvión de llamadas protestando, recordando todo lo negativo de Hitler etc. que al final se ven obligado a rectificar en público. A nivel mediático, no hay piedad. Ignoro si Ecclestone es admirador de Hitler o no, pero si analizamos su frase, seria como decir "Hitler tenía bigote". Porque, es evidente, Hitler consiguió que se hicieran muchas cosas. Bien, ahora le ha tocado el turno a Ecclestone y supongo que acabará dimitiendo. Pero existen muchos famosos que también han sufrido el mismo efecto. En concreto en el mundo del rock son muchos.

A mediados de los años 70 el cantante David Bowie se hizo un gran admirador de Hitler. Leía de forma compulsiva sobre Hitler, coleccionaba objetos nazis etc. Incluso le fueron confiscados en la frontera soviética objetos nazis de coleccionismo. Tal era su obsesión por Hitler que incluso habló de dedicarse a la política y ser un dictador de Gran Bretaña. Incluso en una ocasión hizo el saludo nazi ante las masas en la estación Victoria de Lóndres. Por supuesto, Bowie se retractó de todo años después.




El también cantante inglés Brian Ferry declaró hace poco su admiración por la estética nazi. Ni siquiera se declaró admirador de Hitler. Simplemente dijo que le gustaba esa estética. Y las criticas no se hicieron esperar. Al poco tiempo tuvo que dar explicaciones. Además, sus declaraciones le salieron caras ya que dejó de ser la imagen de una marca de moda. Su frase maldita fue:





"Los nazis sabían cómo presentarse a sí mismos.“Las películas de Leni Riefenstahl, los edificios de Albert Speer, los desfiles masivos y las banderas… Impresionante. Realmente bonito”.

El cantante de Joy Division, Ian Curtis, fue otro admirador del nazismo y de Hitler. Incluso uno de sus conciertos lo abrió diciendo al público "¿Os habéis olvidado de Rudolf Hess?". El mismo nombre de Joy Division está sacado de la simbología nazi. Cuando se suicidó, el resto del grupo adoptaron el nombre de New Order, de claro carácter nazi.

Esta claro que quienes hacen este tipo de declaraciones lo hacen por provocar o porque, ciertamente les gusta el nazismo. Yo ya he dicho en alguna ocasión que a los que nos gusta leer sobre el nazismo y sobre Hitler en particular, solemos tener un cierto sentimiento de culpabilidad. Nos gusta el asunto pero nos da vergüenza reconocerlo abiertamente. No quiero extenderme con los muchos artistas, políticos y demás gente conocida que han hablado en alguna ocasión sobre Hitler y les ha costado caro el asunto. La cuestión que me planteo aquí es: ¿debemos de condenar públicamente a quien haga una declaración sobre Hitler? ¿Se puede admirar el nacionalsocialismo sin ser nazi? ¿Se puede admirar a Hitler sin ser mala persona?

Tampoco debemos olvidar el carácter propagandístico de Hitler. Ya sabemos que todo lo que rodea a Hitler explosiona como una bomba en todo el mundo. Si uno quiere provocar, o hacerse publicidad, pues nada como hablar sobre Hitler. Aunque en ocasiones hablar de Hitler también te puede salir caro. Ahora le ha tocado el turno al dueño de la Fórmula 1. Pero, no lo olvidemos, esto suele ocurrir varias veces al año con un famoso de turno.

La Noche de los Cuchillos Largos



Se han cumplido 75 años de la famosa Noche de los Cuchillos Largos. A lo largo de estos años mucho se ha hablado sobre ella y se ha dicho que fue una acción sanguinaria y vengativa de Hitler. Pero Hitler no lo hizo por venganza, ni mucho menos. Para él fue una decisión muy difícil pero inevitable si quería continuar en el poder. Porque el creciente poder de la SA representaba un evidente peligro para el ejército. El propio presidente Hindemburg estuvo a punto de declarar la ley marcial ante la amenaza parda. A Hitler no le quedó otro remedio que actuar. Kershaw dice que Hitler no sabía exactamente qué hacer y que habló de deponer a Röhm o mandarle detener. Röhm era un nacionalsocialista revolucionario. El carácter revolucionario de Hitler es evidente pero el Führer prefería conquistar el poder con más cautela y astucia que su compañero Röhm. Las conversaciones privadas de Hitler nos demuestran su intención de cambiar la sociedad de arriba a abajo. Pero Hitler era muy astuto y primero debía demostrar al ejército, a los políticos más conservadores y a los industriales, que el nacionalsocialismo no era un peligro para ellos. Röhm y sus SA sí lo eran. Röhm estaba desilusionado. A la SA les dijo: "Sólo las SA conseguirán ganar y conservar el triunfo del nacionalismo puro y del socialismo que no pueden ni deben de ser falseados". Sin embargo Röhm tenía enemigos: Göring, Goebbels o el mismo Himmler. Parece ser que fue Göring quien convenció a Hitler de que debía actuar contra Ernst Röhm y las SA antes de que fuera demasiado tarde. Sin embargo Hitler quiso intentar una última reconciliación. Sólo cuando tuvo la evidencia de que Röhm preparaba un golpe se decidió a actuar. Incluso supo que Röhm le había llamado "ese ignorante cabo de la guerra mundial". También supo que las SA estaban almacenando armas. Según David Irving esta más que claro que las SA planeaban derrocar a Hitler.

Hitler ofreció a Röhm la posibilidad de suicidarse pero el jefe de las SA se negó. El saldo de muertos fue de ochenta y dos. Ian Kershaw dice que fueron entre ciento cuenta y doscientas personas. Dice también que el nombre de Röhm no figuraba entre la lista de los ejecutados. Parece que existe un consenso entre los historiadores afirmando que Hitler no deseaba la muerte de Röhm. Fue el mismo jefe de las SA quien decidió morir. El mismo Joachim Fest se pregunta "si Hitler tenía realmente otra elección". Tres años después Hitler dijo:

- Había tenido que aniquilar a este hombre y a sus seguidores, a pesar de lo mucho que lo había sentido.

A pesar de que La Noche de los Cuchillos Largos ha pasado a la historia como una noche de terror e infamia, en su momento los alemanes lo vivieron como un alivio. No solo los alemanes corrientes. También el ejército y los industriales respiraron aliviados. El mismo presidente del Reich Hindenburg felicitó a Hitler por su decisión.





Hitler dio un discurso en el Reichstag el día 13 de Julio de 1934 para explicar lo sucedido. Transcribo una parte de este discurso:

"De una cantidad de hechos y culpabilidades personales, de una serie de equivocaciones e insuficiencias humanas y de una serie de errores humanos, se ha producido, en nuestro joven Reich, una crisis, la cual rápidamente podría haber causado daños y habernos destruido con consecuencias no previsibles. Explicar su nacimiento y la forma en que fue vencida es mi deber explicárselo a ustedes y a nuestro pueblo. El contenido será muy abierto, únicamente por su importancia deberé recortar un poco, en parte para salvaguardar los intereses del Reich y en parte para evitar que estos hechos signifiquen, al otro lado de nuestras fronteras, un deshonor.

Tumultos en la calle, luchas de barricadas, terror en masa y programas de destrucción individualistas tienen en tensión hoy en día a casi todo el mundo. También en Alemania todavía hoy algunos locos y delincuentes intentan seguir con este destructivo quehacer. Desde la destrucción de los partidos comunistas hemos visto, aunque cada vez con menor fuerza, algunos intentos de volver a empezar de movimientos u organizaciones comunistas con carácter más o menos anarquista. Sus métodos son siempre los mismos. Explican el presente y al mismo tiempo propagan el paraíso comunista del futuro llevando, en el fondo, únicamente una guerra para el infierno, ya que las consecuencias de su victoria para Alemania no traerían más que destrucción.





1) En contra de mi concreta orden, el anterior jefe Röhm había engrosado de tal forma la SA y encendido su ánimo que tal actitud tenía que ser necesariamente peligrosa.

2) La enseñanza de la ideología nacionalsocialista había disminuido entre las filas de los Jefes de la SA.

3) La relación entre el partido y la SA se iba distanciando poco a poco. Por medio de un plan se pudo comprobar que era objetivo de la SA alejarse más y más de nuestra misión, para poder servir a otras obligaciones e intereses.

4) Para ascender a Jefe de la SA eran precisos, únicamente, conocimientos externos e intelectuales. Gran cantidad de hombres que habían sido nombrados por mí dimitían cada vez en mayor número, mientras que gente entrada en 1933 tenía cada vez más privilegios. En ocasiones bastaban unos meses en la SA para lograr un ascenso, el cual viejos miembros de la SA no podían alcanzar durante años.

5) La presencia de estos jefes en la SA no tenía nada que ver con el movimiento y era completamente anti-nacionalsocialista e incluso en algunos casos repugnante....

De estas anomalías y otras avisé a Röhm, sin haber observado desde entonces ninguna mejora ni alguna disposición para preverla.

En los meses de abril y mayo aumentaron estas quejas. Por primera vez en este tiempo recibí comunicados por escrito y archivos de las discusiones que había efectuado el Führer de la SA en concreto y de las cuales únicamente se podía extraer un sentimiento de vergüenza. Por primera vez constaba en estas actas que durante las discusiones se notaban indicios de la necesidad de una nueva revolución.

A finales de abril quedó claro en el gobierno y entre algunos mandos del partido, que diversos jefes de la SA engañaban expresamente a las organizaciones políticas diversas o, al menos, nada hacían para impedirlo a los que sí actuaban así. El intento de atajar esto por camino legal, no obtuvo resultados en ninguno de sus intentos. Röhm aseguró una y otra vez que había tomado medidas para acabar con todos estos grupos, pero nunca se observó una mejoría....

La firme decisión del Gobierno nacionalsocialista de acabar con estos hechos que manchan su honor y sus responsabilidades, ha llevado a grandes enfrentamientos con la dirección de la SA. Estos enfrentamientos llevaron a discusiones constantes entre el señor Röhm y yo, en las cuales, por primera vez, empecé a desconfiar de la lealtad de este hombre.

Después de que en cuatro ocasiones me había obstinado en no pensarlo, después de que durante años y años había protegido a este hombre por su fidelidad, ahora por fin tenía que considerar las serias acusaciones -especialmente gracias a Rudolf Hess- las cuales me impedían proteger por más tiempo a este hombre por más que hubiera querido pensar que eran falsas.

Desde el mes de mayo no podía haber ya ninguna duda de que el señor Röhm estaba ocupado engrandes proyectos que podían llevar a la catástrofe....

La penitencia por este crimen ha sido dura. 19 comandantes de la SA de elevado rango y 31 intermedios han sido fusilados como cómplices de esta operación. Otros 13 mandos de la SA y civiles murieron al oponerse a su detención. Tres más se suicidaron. Cinco miembros del partido, pero no pertenecientes a las SA, fueron fusilados por participación. Finalmente aun fueron fusilados tres miembros de las SS que se hicieron reos de vergonzosos malos tratos a detenidos.


Aunque los sacrificios hayan sido duros, no han sido en vano, aunque a algunos les pueda parecer así. Además, tengo yo la confianza de que si alguna vez el destino me quita de mi sitio, mis sucesores no actuarían de otra forma, e igualmente si ellos tuvieran que ceder el sitio a un tercero tampoco actuaría de otra manera pues igualmente esa persona sería responsable de todo su pueblo....

Al igual que ofrecí hace año y medio el perdón a nuestros adversarios, también ahora quiero decirles a todos aquellos que fueron culpables, que quiero olvidar este acto de traición. Que ellos mismos reflexionen en su interior y busquen el perdón. Todos hemos de ser responsables del bien de nuestra patria: la paz interior y el orden.

Estas 24 horas han sido las más difíciles de mi vida, pero en ellas el destino me volvió a demostrar que tengo inconmoviblemente a mi lado lo que es más valioso para mí: El pueblo y el Reich alemán."