Sobre nazismo, escraches, indignados y antifascismo

Recientemente hemos vivido en España un debate mediático a raíz de que la secretaria general del PP, Maria Dolores de Cospedal, dijera que los escraches (acoso a los políticos de derecha en sus domicilios) son "nazismo puro". Los lectores de este blog ya conocemos el efecto que tiene una acusación de "nazi" o de "Hitler": Consigue enervar e irritar a media población, y la prensa se hace eco de la noticia de manera llamativa. Así que de primeras quien hace esas acusaciones consigue su objetivo, porque los tontos ofendidos le dan cobertura. ¿Cuál es el origen de ésta practica? Pues básicamente tiene un nombre: "antifascismo". La cuestión es muy sencilla: hacemos creer a la mitad de los jóvenes que todo lo que no les gusta es "fascismo", que el fascismo sigue existiendo y que hay que combatirlo. ¿Pero acaso no saben éstos jóvenes que el fascismo fue derrotado en 1945? ¿Acaso no saben que contra quienes ellos luchan fueron quienes derrotaron al fascismo? Los jóvenes indignados piensan que luchan contra el fascismo, pero luchan contra el capitalismo de toda la vida, que fue el que más empeño puso en derrotar al fascismo. Por eso mismo la palabra "antifascismo" hoy en día tiene más guasa que otra cosa. Por supuesto, faltaría más, la palabra "fascismo" engloba también al nacionalsocialismo, o nazismo. Se ha conseguido que el joven rechace el nazismo ipso facto, lo cual es un logro ideológico impresionante, porque eso hace que éstos jóvenes luchen contra una ideología que no existe. Éste tipo de dislate ideológico es propio de "Rebelión en la Granja" de Orwell. 

Y, si nos paramos a pensar un poco, observamos que las declaraciones de Cospedal no andan muy desencaminadas. Para Cospedal, representante de la derecha de toda la vida, acosar a un político en su domicilio es nazismo. Y puede que tenga razón, pero por otros motivos que ni a ella ni a los indignados se les ocurre: no por las prácticas sino por la ideología. Porque luchar contra el capitalismo, que es contra lo que luchan los jóvenes indignados sin saberlo (porque le llaman "fascismo") es más propio de un nacionalsocialista o de un Hitler. No es casualidad que la extrema derecha participara en las manifestaciones del 15M. Para la mayoría de jóvenes indignados eso fue un oprobio pero la realidad es que los que se piensan "antifascistas" tienen más en común con la extrema derecha de lo que creen. Un consejo: no intentéis persuadir a un "antifascista" con todos éstos argumentos. El "antifascista" es una persona incapaz de la reflexión.

Podemos tener un interesante debate con el tema. También el asunto tiene mucho que ver con Hitler, por supuesto. 

Aniversario de Hilter

Con motivo del aniversario de Hitler, he querido recopilar unas frases del Führer que recogió en sus memorias una de sus secretarias, Christa Schroeder:

- Las mejores ideas devienen de noche.

- Es difícil que exista un tema que un hombre pueda pensar sin que otro hombre lo haya pensando antes.

- Para descubrir las grandes líneas de un tema y retenerlas hay hablar frecuentemente de él.

- No me puede permitir caer enfermo.

- Jamás besaría a una mujer que tuviera la costumbre de fumar.

- Las mujeres más bellas pertenecen por derecho a los combatientes.

- En la política, hay que conseguir el apoyo de las mujeres; el apoyo de los hombres viene solo, después.

- El hombre tiene una tendencia natural a mostrarse ingrato.

- De la dignidad al ridículo hay sólo un paso.

- El jefe de un ejército debe vivir con la misma simplicidad que los hombres a quienes manda.

- La tragedia de esta guerra estriba en el hecho de que tres hombres geniales compiten entre ellos.

- Lo único que queda tras la vida de un hombre son sus sombras y el recuerdo que deja.

- Carezco de sucesor.

- No pienso en abandonar Berlín; prefiero matarme.


Según el ayudante de Hitler Fritz Wiedemann, en los cumpleaños del Führer el gran salón de la cancillería se colocaban los regalos que recibía. Se recibía de todo "empezando por valiosos óleos que le había enviado un industrial, hasta un par de calcetines, regalo de alguna viejecita". También se solía recibir tartas de de chocolate con un "Heil a nuestro Führer" o una maqueta de un acorazado, hecha a mano, con la bandera de la cruz gamada. En total habría siempre cerca de mil regalos, "expresión conmovedora de la admiración y el amor profesado a este hombre por las amplias masas del pueblo."

También recibía Hitler miles de cartas el día de su cumpleaños. Veamos algún ejemplo:

" ¡Señor Canciller del Reich Adolf Hitler!
   Manifestamos nuestra más sincera gratitud. Con nuestro movimiento por fin he vuelto a tener trabajo, después de cuatro años, como recadera. Mi marido lleva 4 años y medio sin trabajo, pero ya pronto le llegará su turno. Ahora al menos podemos comer hasta quedar satisfechos.
   Con la mayor consideración, alzamos la vista hacia nuestro Führer."

Los poemas también eran habituales:

¡Viva nuestro Führer! ¡Viva la patria alemana!
Donde algún día nacimos.
A tu lado estamos firmes,
En la lealtad que te juramos.
Pues nos has devuelto el honor,
Y has restituido el heroísmo.
Por eso alzamos nuestra mirada a Dios,
Que desciende sobre nosotros con su bendición.

¡Viva nuestro Führer! ¡Viva la patria alemana!
Tú nos has concedido la libertad.
Dondequiera que ardiese la lucha,
Y sangrasen y padeciesen nuestros héroes,
Allí estabas tú, redentor de la ignominia y el ultraje.
Heraldo y vencedor en el combate.
Nosotros te emulamos fielmente,
Y no nos apartamos de tu lado.

¡Viva nuestro Führer! ¡Viva la patria alemana!
Al atravesar el umbral de un nuevo año,
LA mano te tendemos en tu natalicio,
En nombre de todos los alemanes.
Dios te proteja, águila audaz y valiente,
Y alce tus alas en vuelo.
Queremos ser un pueblo libre
Y unido, hoy y siempre.

(extraído de Cartas a Hitler, Henrik Eberle)





¿Se dedicó Hitler a la política para hacerse millonario?

- Me dediqué a la política contrariando mis aficiones. Por lo demás, solo veo en ella un medio que conduce a un fin. Hay gentes que creen que me sería duro quedarme sin la actividad que tengo ahora. Se engañan enormemente, ya que el día más hermoso de mi vida será el que deje detrás de mí la política, con sus disgustos y su esclavitud. Cuando concluya la guerra, tendré la sensación de haber cumplido mi deber y me retiraré. Querría entonces consagrar cinco o diez años a dar lucidez a mi pensamiento y objetivarlo en forma de obra escrita. Las guerras pasan. Sólo subsisten los testimonios del genio de los hombres.

- Si hubiera existido alguien capaz de realizar la obra a la que me he consagrado, no habría emprendido nunca el camino de la política. Me atraían más las artes o la filosofía. La preocupación que siento por la existencia del pueblo alemán me obligó a esta actividad. Sólo a partir del momento en que las condiciones de vida están aseguradas, puede florecer la cultura. 
(Hitler, Conversaciones)

Pongo estas palabras de Hitler porque en los últimos tiempos está habiendo un ataque nuevo hacia el Führer: que entró en política para enriquecerse.

Estoy leyendo el libro "Secretos del Tercer Reich" de Guido Knopp. El título ya nos indica a las claras, que no nos va a ofrecer ningún secreto, por lo menos los que hemos leído algún libro sobre el Tercer Reich. El libro (también podríamos llamarle "basura" pero bueno, para entendernos le llamaremos "libro") contiene un capítulo entero llamado "El dinero de Hitler". Tratándose de un libro de "secretos" uno puede pensar que contendrá alguno importante. Pero no. El autor nos quiere presentar a un Hitler ávido de dinero cuyo único fin en la vida fue enriquecerse. Incluso se atreve a decir que la mentira de que Hitler fue un hombre sencillo, sin apego a lo material, es un bulo que ha pervivido desde el III Reich. Desde 1945 se propusieron aniquilar a Hitler de todas las formas posibles y, mira por dónde, descubren ahora que aún quedan bulos del III Reich sin desmontar.

Decir que Hitler fue un avaro millonario es muy sencillo. Basta recurrir a los coches que tuvo, a su casa de montaña, al arte que coleccionó y a los regalos que hacía a Eva Braun. Es muy fácil. Con esos tópicos ya tienen su libro, se desarrollan convenientemente y listo.

Veamos qué nos dice el amigo Guido Knoop en su pastiche. Lo primero, que Hitler ya era millonario antes de llegar al poder. Todos sabemos que Hitler vivió holgadamente con las ventas de su libro Mein Kampf, como no podía ser de otra manera. Por cierto, que en un principio Mein Kampf no se vendió muy bien. No fue hasta 1932 o 1933 en que el libro comenzó a venderse. El autor recurre a la demagogia diciendo que lo que ganaba Hitler era setecientas cincuenta veces más que el sueldo de un obrero de la época. Incluso dice que "al escritor de éxito en que se había convertido Hitler no le resultaba difícil  realizar donaciones que causaban un gran revuelo en los medios de comunicación". Pero, ¿esto no nos suena a algo? ¿No está nuestra sociedad abarrotada de famosos, futbolistas y políticos haciendo supuestas obras sociales que anuncian a bombo y platillo?

"El estilo de vida de Hitler, que de puertas para fuera parecía espartano, y su celebrada modestia personal no eran sino parte de una escenificación que tenía poco que ver con la realidad. El multimillonario Hitler podía ser un asceta en lo que a comida y vestido se refiere: el biógrafo Ian Kershaw lo asegura en su obra fundamental, Hilter, 1889-1936", aunque añade que la vida del dictador transcurría "en el marco de un lujo desorbitado". Es evidente que el Führer del Tercer Reich disfrutó de los frutos que le proporcionaba el poder. En qué medida lo hizo es uno de los secretos de la dictadura nazi".

Para tratarse de un libro llamado "Secretos del Tercer Reich" y que el propio autor afirme que no puede responder a su propia pregunta y que lo solucione con un vergonzoso "es uno de los secretos de la dictadura nazi", nos viene a demostrar que este libro no solo es una tomadura de pelo sino que es una estafa. Por otra parte, que tenga a Ian Kershaw como referente ya nos dice por dónde van los tiros.

En el mismo capítulo Knoop hace un esbozo biográfico de Hitler en donde llega a llamarle "muerto de hambre insignificante", un estilo aprendido de su idolatrado Kershaw, por supuesto. Ya lo he dicho muchas veces, un libro escrito mediante insultos no merece ningún crédito. Pero con Hitler estamos más que acostumbrados.

No merece la pena perder tiempo con este libro pero voy a transcribir algunas perlas para que os hagáis una idea. Más que descrédito o pena, producen risa:

- Hitler se olía que la política le daría ocasión de ganarse la vida, ascender en la escala social y convertirse en alguien.

- Hitler se convirtió en uno de aquellos beneficiados por la inflación a los que permanentemente censuraba, implacable, en sus discursos.

El libro apenas contiene fuentes y las frases "se sospecha que.." son habituales. Por otra parte,  achacar que Hitler ganó en 1931 40.780 marcos en concepto de derechos de autor es tan mezquino como achacárselo a cualquier escritor de éxito.

Un capitulo del libro se llama "Lujo y Ostentación" pero ¿cuál es el lujo del que se rodeaba Hitler? Nada más que Berchtesgaden, que por otra parte era una casa modesta. No creo que la residencia de Hitler haya sido más lujosa que la de cualquier otro mandatario de la época, o incluso de nuestra época. El autor incluso aprovecha para llamar a Hitler "chapucero" porque la casa le parece digna de ser rechazada en "cualquier curso de la Escuela Técnica Superior".

Pero el autor va más allá y se atreve a asegurar que para edificar el Berghof hubo que hacer una presión brutal sobre los dueños y que algunos incluso fueron enviados a campos de concentración. Sin embargo, se le olvida al autor mencionar una fuente que lo acredite. Si alguien sabe algo al respecto que informe por favor, aunque me temo que se trate de un bulo.

Después la traducción es una chapuza. Por ejemplo de Göring dice que fue "delegado del plan trimestral". Sin palabras.

Por supuesto que Hitler ganó dinero. Por supuesto que vivió como un pequeño burgués. Pero la realidad es que Hitler fue una persona de gustos muy sencillos. Nunca hizo ostentación de riqueza. A mi me resulta curioso que en estos días se afanen en convertir a Hitler en un avaricioso y codicioso cuyo único fin por dedicarse a la política era convertirse en millonario. Hace falta ser retorcido. Sobretodo en la época en que vivimos, cuyos políticos democráticos se han llenado los bolsillos de dinero público. Éste es el escándalo. Y no que Hitler fuera millonario, como por otra parte, no podía ser de otra manera. Sin embargo la única preocupación del Führer en su testamento fueron su familia, sus empleados, el partido y el Estado, a quienes cedió sus bienes. Aquí la única realidad es que Hitler ha hecho millonarios a quienes hablan mal de él. El resto es una patraña.