¡SOS!


La verdad es que este semana he estado muy ocupado. Apenas he tenido tiempo de responder bien la correspondencia y atender el blog. Si añadimos la gran cantidad de libros que tengo pendientes de lectura, estoy a punto de lanzar un SOS. No se si os ocurrirá pero los libros se van acumulando. He fotografiado alguno de los que tengo pendientes. Y sigo comprando y comprando... me dan ganas de retirarme una temporada a un balneario o a la montaña, estar desconectado una temporada y leer sin parar.... Sería un estupendo plan. Pero el mundo caótico en que vivimos no nos lo permite. Por fortuna la lectura me sigue pareciendo más barato que salir de copas. Por un par de copas siempre tienes un buen libro. El problema es leerlos. Y leerlos bien claro. Siempre acostumbro a subrayar los libros para después acceder a ellos con más facilidad. Observo que últimamente el mercado está saturado de temas sobre la 2 Guerra Mundial. El mercado anglosajón tiene mejor publicaciones que el nuestro, en donde no nos llegan muchos libros interesantes. 

Fotografías de Hitler





Existen muchas fotos de Hitler en color. Muchas han sido coloreadas posteriormente. Sin embargo en la época ya existía la fotografía en color. También existían métodos para hacer fotos en color que requerían un proceso largo. En todo caso, resulta difícil saber si las fotos que vemos en muchas ocasiones han sido coloreadas posteriormente o fueron hechas en color. De todas formas, las que publico aquí resultan muy sorprendentes. Estamos acostumbrados a ver fotos de Hitler en blanco y negro. Al verlo en color, nos podemos hacer una idea de su físico y su entorno.

Hitler y la caza


Ahora que asistimos a la dimisión de un ministro cazador, es buen momento para observar cuál era la opinión de Hitler hacia la caza. Su postura fue siempre abiertamente contraria hacia esa afición. No solamente le repugnaba sino que el Führer era contrario a toda clase de tortura animal. Su mismo vegetarianismo era de origen ético, es decir, estaba en contra de matar animales para su consumo. En ese sentido podemos afirmar que Hitler fue un adelantado también a su tiempo, cuando las posturas ecologistas y animalistas prácticamente eran desconocidas. Por cierto que esto también ha generado numerosos debates puesto que no les debe hacer ninguna gracia a los ecologistas ni a los animalistas tener entre sus defensores a un personaje de la talla de Hitler. Lo cierto es que Hitler fue un amante de los animales siempre. Numerosos son sus comentarios hacia los perros y hacia muchos animales. Pero veamos lo que opinaba de la caza:

- El elemento más simpático en la caza es el animal, después el cazador furtivo. Él por lo menos pone en peligro su vida. El último tipejo puede declarar la guerra a un corzo. La lucha es demasiado desigual entre un fusil de repetición y un conejo, que no ha progresado desde hace tres mil años. La caza no es un deporte popular. Si fuera cazador ello me perjudicaría más ante mis partidarios que una batalla perdida.

Precisamente el número dos del régimen, Hermann Göring, fue un gran amante de la caza. Sin embargo Göring, procuraba respetar al máximo las leyes de la naturaleza. A él se debió la primera (si no la única) ley en contra de la vivisección. Suyas fueron unas leyes de caza que se anticiparon a las que se aplican en toda Europa hoy en día. No obstante, cada vez que Göring y Hitler hablaban amigablemente, Hitler sacaba el tema de la caza, con el consiguiente sonrojo de Göring. 

- Como profesión no tengo nada contra la caza. Mas hoy la caza se ha convertido en una moda; todo funcionario del partido siente la necesidad de pertenecer a algún sindicato o grupo de cazadores, con objeto de inmolar sin hacer distingos a todos los animales de la tierra que han quedado reducidos al silencio.

Göring defendía el punto de vista del cazador, al que presentaba como protector de los bosques. Hitler bromeó:

- Sí, es cierto. El cazador protege y defiende a los desgraciados animalitos hasta que llega el momento en que cree que ha de matarlos. El ojeador advierte a su amo acerca del momento y el lugar en que el animal hará su operación; entonces el amo, cómodamente instalado detrás del anteojo, espía a su víctima para asesinarla. Después, el glorioso cazador, vuelve a casa llevando la presa. 

- Pero nuestras nuevas leyes sobre la caza prohíben la matanza sin discriminación -discutió Göring. Además, el verdadero cazador encuentra mayor placer en atacar a los animales salvajes. 

- Y bien -contestó Hitler- entonces ¿por qué no siguen el ejemplo del duque de Windsor? Le he preguntado si le gustaba la caza. Le gusta, en efecto... pero no con una escopeta: no lleva más armas que su cámara fotográfica.

- ¡Al diablo las bromas! Si usted se llama cazador, ¿por qué no combate con un animal salvaje con armas iguales? ¡Si, señor Montero! Si yo le viera a usted matando un jabalí con una lanza, no dejaría de felicitarle. 

Más adelante Hitler prohibió toda clase de artículos en la prensa que hicieran referencia a la caza. 

Hitler también dijo:

- La caza y las carreas de caballos son los últimos restos de un mundo feudal ya extinguido. 
Lamentablemente, el mundo de la caza continúa hoy en vigor. La cacería del Ministro de Justicia junto a un famoso juez nos dan fiel testimonio y me ha dado la ocasión para hablar de un tema que, personalmente, también condeno. 


Fuente: "Hitler y los animales"

¿Conocemos bien a Hitler?


Es muy habitual oír y leer que el personaje de Hitler es un misterio, que se conoce poco de su vida. ¿Cómo puede ser esto cierto y existir a la vez tal cantidad de libros sobre su vida?  Siempre me ha llamado la atención esa afirmación y, sobre todo, cuando la hacen biógrafos que son capaces de escribir biografías mastodónticas de Hitler. Por ejemplo, uno de sus principales biógrafos Joachim Fest, dice que "todos los informes y recuerdos que poseemos de quienes le rodeaban no nos ayudan a conocer mejor al Führer". Pero lo cierto es que si existe un personaje al que podemos conocer bien, y yo me atrevería a decir, muy bien, ese es Adolf Hitler. Conocemos casi a la perfección todos sus pasos desde que fundó el Partido Nacionalsocialista hasta su muerte. Tenemos testimonios de quienes le trataron, discursos, millones de fotografías, declaraciones personales suyas... no existe ningún personaje con tantos datos como Hitler. ¿Por qué los historiadores a pesar de eso siguen diciendo que no se le conoce, que es un misterio? Quizá para justificar sus errores o para añadir un misterio al personaje que permita nuevos estudios. El estudio de Hitler es casi infinito.

 Joachim Fest nos dice también que "no han quedado anécdotas sobre él". ¿Por qué dice eso un historiador que trabajó durante toda su vida en Hitler? Precisamente anécdotas sobre Hitler tenemos a cientos. También resulta sorprendente que Fest afirmara que Hitler "apenas leía" o que "es muy posible que jamás leyese un libro hasta el final". Fest hace declaraciones muy curiosas acerca de Hitler. También se atreve a afirmar que Hitler creía que era un amante de la música pero que en realidad "significaba muy poco para él". Teniendo en cuenta que Hitler devoraba los libros y que durante toda su vida la música le acompañó resultan muy sorprendentes esas conclusiones. ¿Pretende el historiador denigrar a Hitler? Evidentemente sí. Por increíble que parezca, apenas unos párrafos posteriores Fest pone en boca de Hitler "Sí, estoy solo, pero me consuelan los niños y la música". Es muy fácil observar contradicciones en las biografías de Hitler. Se disponen ya de los suficientes informes como para dar por terminadas muchas polémicas en torno a su figura. Pero me temo que el interés que suscita el personaje va a hacer muy difícil la publicación de una biografía definitiva y rigurosa. 

Hitler glotón


Voy a tratar de recapacitar sobre el nuevo informe secreto de Hitler. Cada poco tiempo tenemos acceso a uno nuevo. Lo curioso de este es que ¡ha pasado 64 años olvidado en una estantería! Resulta muy sospechoso. Un documento de esas características no puede pasar desapercibido a nadie que lo tenga. Lo digo simplemente porque su poseedor siempre sabría que podría rentabilizarlo económicamente. ¿Por qué no lo hizo antes? Qué sospechoso...

El siguiente motivo de extrañeza es que el informe ¡no dice absolutamente nada que no se supiera! Cierto es que aun no lo hemos leído integro pero, por lo que ha publicado la prensa, es más de lo mismo. Parece ser que lo que más ha llamado la atención de nuestros periodistas es que Hitler se atiborraba de dulces y pasteles.  No es una novedad. También les llama la atención el que Hitler sufriera un desorden digestivo.


En más de una ocasión se le ha culpado a su vegetarianismo. La dieta vegetariana es precisamente la mejor contra el flato. Y Hitler lo sabía. Se ha exagerado y ridiculizado su ingesta de dulces. Por supuesto, no es ninguna novedad su gusto por los dulces. Se los preparaban siempre sus cocineras. Conocemos por sus secretarias también que cuando al Führer le gustaba mucho algún postre, hacía que se lo retiraran para no acabar el plato. También es cierto que esta ingesta de dulces fue aumentando conforme la guerra avanzaba. Hasta entonces Hitler siempre se controló en ese sentido. Yo entiendo que se pudiera deber a varios motivos:

1) a una respuesta a la extraña medicación del Dr. Morell
2) a obtener una forma rápida de placer ya que el Führer llevaba una vida prácticamente de privaciones y privado de placeres.
3) Muchos vegetarianos experimentan un gran placer con los dulces al tener que privarse de otros placeres culinarios provenientes de animales.

Su secretaria Christa Schroeder explicó:
- Me era imposible entender cómo alguien que continuaba predicando una vida de ascesis, podía atracarse así de dulces y pasteles. Nos explicaba que comía menos por la cena a fin de poder comer más reposterías. Mientras se entregaba así a su satisfacción preferida no hablaba de ello. Glotonamente engullía los pasteles, como si tuviera miedo de que alguien se los pudiera quitar. Como excusa, nos decía que nunca había podido comprender que una persona no apreciara los dulces.


Conozcamos un poco más los gustos culinarios de Hitler, también a través de Schroeder:
- El desayuno durante los primeros años se componía de un vaso de leche y de un poco de pan de régimen. Más adelante, no comía sino una manzana rayada y, al final, una especie de compota preparada según la fórmula de un médico suizo.


- Hitler, muy frugal, prefería sobre todo los platos únicos y tenía una marcada debilidad por las alubias. A continuación, venían los guisantes y las lentejas. No había ninguna diferencia entre lo que él comía y lo que se servía a los invitados, a excepción de que su comida no había estado en contacto con ninguna carne o grasa. Rechazaba incluso el caldo de carne. La carne le inspiraba literalmente horror. Estaba convencido de que su consumo apartaba de la vida natural al hombre. Cuando discutíamos sobre ese punto, nos citaba el ejemplo de los caballos y los elefantes, animales dotados de una gran fuerza, contrariamente a los perros, animales esencialmente carnívoros, que se agotan rápidamente al hacer un esfuerzo....
(Doce años junto a Hitler, Christa Schroeder)

Según Traudl Junge, otra de sus secretarias, los trastornos estomacales de Hitler se debían a su naturaleza nerviosa o imaginaria. Hitler tuvo varios cocineros dietéticos. Cuando Hitler estaba en Obersalzberg, una cocinera del sanatorio le preparaba su comida. Según Junge, Hitler tenía pasión por el aceite de linaza y le gustaba aderezar las patatas cocidas con ese aceite. Eva Braun también tenía problemas estomacales así que también comía platos con poca grasa.

Cabe decir también que si Hitler se hubiera atiborrado siempre de dulces como dicen, hubiera sido una persona obesa. Y Hitler sentía pánico a engordar. No le gustaba presentarse ante los alemanes con unos kilos de más. Y lo cierto es que siempre mantuvo un peso adecuado.



A mi entender, si Hitler padeció un "serio desorden digestivo", como se dice en el informe, se tuvo que deber forzosamente al ritmo de vida que llevó durante sus últimos años y añadido a los extraños medicamentos del Dr. Morell.

Sobre los malos modales de Hitler en la mesa,  cuesta entender que personas que le trataron a diario nunca comentaran nada al respecto y sea precisamente un militar que comió junto a él durante una veintena de veces quien se diera cuenta. Hitler trató durante su vida con personajes muy distinguidos. Durante su ascenso al poder siempre era invitado a comer junto a familias pertenecientes a la aristocracia y ya durante su mandato tuvo como invitados a personajes ilustres del mundo entero. Cuesta creer que nadie nos haya dejado testimonio de su mala educación. 64 años después, nos viene un informe secreto y nos lo revela. ¿Qué curioso no?

Hitler era un maleducado en la mesa


























Con Hitler no hay día que no tengamos una noticia. ¿Por qué no ocurre otro tanto con Churchill?  Es una cuestión para los psicólogos.  Los medios de comunicación son una lacra, qué le vamos a hacer. Aceptemos que Hitler es el personaje favorito de la prensa de todos los tiempos. ¿Qué toca hoy? Pues que Hitler era un maleducado en la mesa, que se mordía las uñas y se tocaba el bigotito mientras comía. Aquí os dejo la noticia. Son siempre las mismas bobadas. Lo único que puedo decir es que para ser un informe secreto, vaya gilipollez que acaban de publicar.

El lector Hitler



Ayer salió en El País un artículo por un libro que se acaba de editar sobre la biblioteca privada de Hitler. Hitler acumuló una biblioteca de unos 16.000 volúmenes. Desconozco si se publicará en España, aunque es muy probable, habida cuenta del eco que esa publicación ha tenido en nuestra prensa. El artículo del El País, escrito por Jacinto Antón es absolutamente grosero, indecente y escrito con muy mala uva. Además, al escribir sobre lo que leyó Hitler desde nuestra perspectiva, se pueden hacer chistes fáciles y otras mofas de muy mal gusto. Al final tengo la impresión de que quien queda a la altura del barro es el propio articulista .  Empecemos a criticar al crítico de turno. Comienza el articulo diciendo que Hitler quemaba libros, pero que también los leía. Afirmación vulgar donde las haya. Para empezar, Hitler no quemó ningún libro, fue su ministro Goebbels quien lo hizo. Y no olvidemos que los libros siempre, en todos los regímenes han tenido sus persecuciones. ¿Acaso no está prohibido Mi Lucha en muchos países, incluida Alemania? ¿Por qué se critica tanto la quema de libros por Goebbels y nos quedamos tan contentos con nuestras propias piras literarias?

Jacinto Antón continúa diciendo que Hitler era incapaz de tener relaciones profundas y sinceras de amor o amistad. Incluso se atreve a afirmar que lo que sentía por Eva Braun y por su perra Blondie eran "afectos envenenados y ¡CLARO! si no tenía cariño por Eva ni por su perra ¡cómo iba a tener cariño por los libros! ¡Cielo Santo! Jamás he leído nada tan pueril. No sabemos a ciencia cierta si Hitler sintió amor hacia Eva Braun. Existen muchos historiadores que lo están debatiendo. Pero de lo que no cabe ninguna duda es que el Führer sí tuvo cariño hacia su amante. Y  hacia su perra Blondie. Además: ¿Qué  tendrá que ver que no tengas cariño hacia tu amante y POR LO TANTO, no lo puedas tener hacia otras cosas? Según Jacinto Antón "el sello de TODOS los bibliófilos" es el cariño hacia los libros.  Hitler tenía semejante biblioteca porque la despreciaba. Qué descubrimiento tan fantástico ha hecho. Maravillado me ha dejado. Pensar que Hitler no pudo sentir cariño hacia nada es, sencillamente, estúpido. Hay escritores y pseudo historiadores que simplifican tanto al personaje solo porque le odian. Demuestran tan poco respeto hacia los lectores, tanto desprecio hacia ellos que, en este caso, sí que una buena quema de sus libros sería necesaria... igual igual que lo hizo Goebbels.



Hitler hacía con los libros lo mismo que con los países: los depredaba. Otra estupidez. Tan fácil es esa afirmación como aplicarla a otros aspectos de Hitler. Imaginaos que queréis escribir un libro sobre los gustos culinarios del Führer. Podéis aplicar la misma teoría absurda y decir que Hitler no comía sino que depredaba. Es algo tan simple. Continúa Jacinto diciendo que a Hitler la lectura le servía "para llevar agua al molino de sus ideas". ¡Y se queda tan ancho! Pero ¿a quién no? Seguro que este buen hombre lee para llevar agua al molino de las ideas de su vecino.

Pero bueno, aquí lo que cuenta a partir de ahora es demostrar que Hitler, a pesar de haber sido un gran lector y poseer una biblioteca que para si quisieran muchos no leyó nunca por placer. Pobrecito Adolf... me lo imagino sufriendo lo indecible con cada libro que leía. Precisamente son abundantes sus declaraciones sobre el gran placer que le producía la lectura. Pero claro, aquí los únicos grandes lectores deben de ser los que leen bestsellers baratos. ¿Y cómo arreglamos el que Hitler leyera a alguien aceptado y valorado en nuestros días? Muy sencillo señores: Hitler no lo leyó y punto. Como por ejemplo a Nietzsche o a Schopenhauer. Faltaría más. Si al articulista o historiador de turno le gusta mucho un autor, si coincide con el gusto de Hitler... pues lo solucionamos diciendo a los sufridos lectores que no, que tranquilos, que Hitler tenía toda su bibliografía pero que no los leyó.

Nuestro Jacinto se apoya en el biógrafo Kershaw, ese que escribió la biografía diciendo que odiaba a Hitler, quien dijo que dudaba de que Hitler "leyera lo que hay que leer". Vaya. Qué afirmación tan interesante. Lo que no entiendo es por qué no nos dan un listado de lo que hay que leer para no acabar siendo dictador de un país. Igual el futuro de la humanidad está en manos de este tipo de simplezas. Siguiente contradicción: Hitler no leía novelas. Lo curioso es que después nos dan detalle de bastantes novelas que sí leyó. Hay que tener valor. Estoy por decir que la mayoría de quienes leemos ensayo e historia no solemos leer novelas, más que nada por falta de tiempo. Es más, la mayoría de los escritores admiten no leer novelas. No se por qué se recrimina a Hitler que no leyera novelas, lo que es falso, por cierto, y no se le recrimina a los muchos que tampoco las leen.

El punto fuerte de los 16.000 volúmenes de Hitler es un manual de 1931 sobre gases venenosos. Desde luego aquí los historiadores y articulistas de pacotilla lo tienen tan fácil... No voy a hablar sobre un tema que he evito en este blog. Simplemente decir que Hitler padeció intoxicación por gases durante la Primera Guerra Mundial. Es perfectamente comprensible que entre sus libros figurara uno sobre los gases. Las calenturientas mentes de los historiadores harán el resto. Es lamentable. Decir también que Hitler prohibió el uso de gases durante la II Guerra Mundial.

Un tema tan interesante como este se ha convertido de nuevo en un show impresentable. Qué pena. La mala leche de los historiadores se cebará de nuevo sobre Hitler. Y sobre los lectores, claro. Sin pudor y con una falta de respeto que roza el delirio. Los historiadores no están dispuestos a admitir que Hitler fue un ser humano que leía, comía y defecaba como nosotros. 

Valkiria



































He tomado unas fotos de la película Valikiria en donde aparece Hitler. Insisto en que la caracterización no puede ser más desafortunada. El personaje parece directamente una figura de cera. Se le nota tanto el maquillaje que da lástima verlo. Es increíble tratándose de una película que presume de haber caracterizado tan bien a los personajes. La expresión de Hitler también es falsa. Parece un enviado del diablo. Me recuerda a esos personajes malvados que salían en Mazinger Z. Hitler reía, hacia bromas y estar con él no era una experiencia tensa, como aparece en la película. Y menos en su casa del Berghof, en donde el Führer siempre estaba más relajado. Además, en la película la música escogida para las escenas en las que sale no puede resultar más tétrica. En definitiva... que nadie se atreve a pintar a Hitler como realmente era. Nadie quiere un escándalo, claro.

¿Es Hitler el de la famosa foto?


Munich, 2 de Agosto de 1914. Según Ian Kershaw Hitler comentó que había estado en la plaza al día siguiente de la declaración de guerra a Rusia. Hoffmann, que fotografió el momento estuvo buscando sus fotografías y ampliándolas para encontrar a Hitler. Y lo encontró. Y así es como esta fotografía se hizo muy popular. Joachim Fest nos dice sin embargo que la foto se ha conservado "por casualidad". Según él se reconoce claramente su cara. Pero, ¿se trata realmente de Hitler? Podemos comparar un poco los retratos del joven Adolf de esa época:


El retrato es del propio Hitler. La segunda fotografía es durante la I Guerra Mundial. En la supuesta foto de Hitler observamos que ya tiene su característico bigote. Sin embargo posteriormente vemos que Hitler no llevaba el bigote recortado sino más al estilo de la época. Parece ser que Hitler se recortó el bigote al término de la I Guerra Mundial puesto que antes del conflicto no existen fotos con ese estilo. Por otra parte, la ampliación de la famosa foto tampoco nos aclara muy bien el estilo del bigote. ¿Es realmente Hitler?

Hitler y Röhm




















Uno de los aspectos más curiosos e interesantes en la vida de Hitler se refiere a su relación con el jefe de las SA Röhm. Éste fue uno de los mejores amigos de Hitler, hasta el punto de que se tuteaban. A parte de Eva Braun y miembros de la propia familia de Hitler, no se conoce a nadie con el derecho de tutear a Hitler. La relación del Führer con Röhm pone de manifiesto hasta qué punto Hitler era leal a sus amistades hasta límites que ponían muy nerviosos a sus colaboradores. Hitler le apreciaba por los méritos y por haberle ayudado tanto a alcanzar el poder. Pero una vez en el poder, Röhm se convirtió en un estorbo. La propia SA seguía siendo una organización del Partido muy revolucionaria y no pocos de sus miembros se consideraban socialistas.

 El hecho de que Röhm fuera homosexual no importó a Hitler en absoluto en una época en la que la homosexualidad estaba penada. Hitler se enfrentó por ese motivo con la opinión pública y a la mayor parte de su Partido. Curiosamente fueron los socialdemócratas quienes atacaron a Röhm por su homosexualidad, aireándola públicamente. Es una ironía de la historia que fuera un partido "democrático"quien denunciara a alguien por su condición sexual y el propio Hitler le defendiera. Curiosamente Hitler quedó como una persona más tolerante que los demócratas. En aquella época la homosexualidad estaba muy mal vista y penada. Cierto es que los acontecimientos que siguieron con el nacionalsocialismo en el poder, hicieron mucho daño a los homosexuales. Se da la circunstancia de que Hitler también condenaba la homosexualidad, pero la toleraba en muchos de sus colaboradores.

 Era conocedor de la homosexualidad de muchos de sus colaboradores. Llama la atención esa dualidad terrible de Hitler. No olvidemos los sufrimientos que padecieron muchos homosexuales durante la Alemania de Hitler. Aunque tampoco hay que olvidar que por aquella época, los homosexuales eran perseguidos también en todos los países occidentales. La homosexualidad no fue lo que motivó el asesinato de Röhm. Conocemos el descontento de éste una vez alcanzado el poder. Röhm pretendía una revolución más radical en Alemania. Los mismos estamentos conservadores de Alemania, como el ejército y muchos jerarcas nazis, deseaban su eliminación. Solamente cuando Hitler se vio completamente acorralado por los acontecimientos, tuvo que intervenir. Fue lo que posteriormente se conoció como "La Noche de los Cuchillos Largos". En un principio Hitler no quiso asesinar a Röhm. Parece que hay indicios claros de que las SA planeaban derrocar al gobierno de Hitler. Finalmente Hitler acabó por convencerse. Tenemos unas declaraciones de Hitler:
- Ha sido muy duro para mi romper con unos camaradas que han luchado durante años por nuestra causa. Estas personas habrían acabado con todas las SA. Tenía que llegar el día en que parara todo esto. 

Hitler ofreció a su amigo la posibilidad de suicidarse pero Röhm se negó. Así que finalmente a Hitler no le quedó otra alternativa que ordenar que le fusilaran. En la famosa noche fueron fusiladas unas ochenta y dos personas. Hitler ordenó la concesión de pensiones a cargo del estado para los parientes próximos de las víctimas (David Irving, El Camino de la Guerra). 

Hitler y la Guerra

A continuación pongo unas frases de Hitler sacadas del interesante libro "Hitler y sus Generales" en las que nos da una idea de lo que pensaba en una etapa tan crítica de la guerra como fueron los años 1943 y 1944. Vemos que Hitler no deseaba matar de hambre a los prisioneros rusos, sino que deseaba almentarlos bien para que produjeran. Desde luego Hitler podía ser cruel, pero no era tan gilipollas como para querer matar de hambre a quienes le servían para la industria de la guerra. Como vemos en sus frases, Hitler estaba incluso dispuesto a reducir el tan querido "Espacio Vital" y que también daba órdenes de retirada de sus ejércitos. Muchos historiadores y biógrafos dicen que Hitler jamás autorizaba una retirada. No es cierto. También podemos ver a un Hitler muy preocupado por su salud. Ciertamente se consideraba imprescindible para el desarrollo de la guerra y su salud le preocupaba mucho. En alguna frase, hace referencia a las consecuencias del atentado del 20 de Julio de 1944. También, como se observa en las últimas frases, Hitler estaba convencido de que los aliados iban a tener problemas políticos tarde o temprado. No se equivocó... pero fue demasiado tarde para él. Creo que es muy importante estudiar todo lo que dijo Hitler porque nos encontramos con frases y pensamientos del Führer que nada tienen que ver con lo que nos dicen sus biógrafos.
- Yo he sido siempre del parecer de que existen muy pocas personas que, en tiempos de crisis fulminantes, conserven la cabeza siempre clara y no se entreguen a fantasmas de una y otra clase. Una buena parte de las personas que viven una situación de peligro deja de ver las cosas como realmente son.
(Hitler y sus generales, 1943)
- No necesito para nada un ejército ruso al que deba incorporar un número ingente de controladores alemanes. Pero si obtengo trabajadores rusos, me resulta de mucha más utilidad , porque eso me permite tanto liberar a los alemanes como readaptar a los rusos… aunque esta claro que deberemos darles alimentos de primera si les confiamos trabajos de primera.
(Hitler y sus generales, 1943)



- Podría ocurrir, incluso, que tuviéramos que avenirnos a otra reducción sustancial del espacio vital de Alemania… Al decir esto, asumo que implica perderlo. Quizá tendríamos que batirnos en retirada ya mismo.
(Hitler y sus generales, Entrevista del Führer con Jodl el 31 de Julio de 1944)
- De veras que ansiaba pasar aquí, al oeste; pero ahora no puedo, ni con la mejor voluntad. Durante los próximos ocho días –si no más- no podré subirme a un solo avión, por culpa de mis oídos. No esta claro que el segundo se cure en ese tiempo; pero si uno se curara del todo, ya no le daría más importancia, me arriesgaría. Pero si ahora me subo a un avión, con el estruendo y la diferencia de presión, el resultado podría ser catastrófico. ¿Y qué ocurriría si de repente me coge una otitis? ¡Tendrían que tratarme! Habrá peligro de infección en tanto en cuanto la herida siga abierta. Y tampoco puedo decir que haya pasado sin afectarme la cabeza.

- Naturalmente me aguanto de pie, e incluso puedo hablar durante un rato; pero luego, de repente, me tengo que volver a sentar. Hoy no me atrevería a hablar delante de diez mil personas. Un discurso como el que pronuncié aún hace poco en el Obersalzberg, hoy no me atrevería a pronunciarlo, porque es posible que de repente sintiera un mareo y me derrumbara. Un momento como ese puede darse también mientras estoy caminando, de forma que tenga que recobrar la compostura para no dar un paso en falso. Pero, desde luego, si falla todo lo demás haré cualquier cosa; entonces no me preocuparé más, montaré en un avión monomotor y me pondré en el blanco de todos los disparos hasta llegar al frente, de modo que esté allí bien pronto. Eso no me preocupa en absoluto. Pero, por supuesto, lo mejor sería que ya me hubiera recuperado del todo.


- Así que, pese a mi actual estado de salud, estoy trabajando lo mismo que nuestros caballeros en sus agotadoras oficinas de París, etc. pero si no es imprescindible, prefiero mantenerme en este límite, no sea que termine por provocar un colapso; tampoco es necesario llegar hasta ahí. Pero por otra parte, es algo sorprendente, porque este golpe casi ha hecho desparecer mi neuropatía. Todavía siento algún temblequeo en la pierna izquierda, cuando las reuniones duran demasiado; pero anteriormente, esta pierna solía temblarme en la cama misma. Ahora, de repente, con el golpe ha desaparecido casi por completo; aunque con eso no quiero decir que me parezca el remedio más adecuado.
(Hitler y sus generales, Entrevista del Führer con Jodl el 31 de Julio de 1944)


- El feldmariscal Rommel es una gran líder, muy activo en los momentos victoriosos, pero es un pesimista extremo en cuanto asoma una dificultad, por menor que sea.

- Rommel, en determinadas circunstancias, me parece un jefe extraordinariamente audaz y además muy diestro.
(Hitler y sus generales, 31 de agosto de 1944)
- creo que a lo largo de mi vida he demostrado de un modo suficientemente palmario que soy capaz de conseguir éxitos políticos. No hace falta que explique que yo nunca dejaría escapar una oportunidad como esa. Pero, por supuesto, es infantil e ingenuo esperar que una época de graves derrotas militares sea el momento político más conveniente para tener esperanza de lograr algo. Incluso en el año de 1940, después de la campaña francesa, les tendí la mano a los británicos, aun renunciando a todo. .. pero llegarán momentos en los que las tensiones entre los diversos aliados crecerán tanto que surgirá la ruptura, a pesar de todo.


- Porque todo el mundo se puede imaginar que esta guerra no me resulta nada agradable. Hace ya cinco años que estoy aislado del mundo exterior; no he pisado un teatro, no he escuchado un concierto, no he vuelto a ver una película. Vivo exclusivamente para una única tarea: la de dirigir esta batalla, porque se que la guerra no se podrá ganar si no hay detrás una naturaleza fuertemente voluntariosa.
(Hitler y sus generales 31 de agosto de 1944)

Hitler y Stalin


Trato el tema de las relaciones entre Hitler y Stalin. No es fácil, desde luego, tratándose de dos encarnizados enemigos. Si tenemos en cuenta que los orígenes del nacionalsocialismo se basan en una oposición clara al bolchevismo y que uno de los puntos fundamentales de la ideología nacionalsocialista es la conquista de territorios del Este para los colonos alemanes llegamos a la conclusión de que el choque entre los dos dictadores era inevitable. Dos personalidades tan inteligentes como Hitler y Stalin debían saberlo. Ocurre que la política previa a la IIGM resulta a veces tan complicada de entender que el pacto entre los dos dictadores hace correr ríos de tinta. Como la IIGM y Hitler se nos ha explicado de forma cada vez más ininteligible por la gran cantidad de suposiciones y nuevas teorías a mi me gusta buscar explicaciones sencillas a los hechos. 

Que Hitler y Stalin se admiraban mutuamente es un hecho constatado. En las Conversaciones de Hitler abundan los halagos:

- Stalin es una de las personalidades más extraordinarias de la historia mundial.

- Poseo un libro consagrado a Stalin. Hay que reconocer que es una personalidad extraordinaria, un verdadero dictador. 

Hitler siguió admirando a Stalin, más cuando al final de la guerra se lamentó de no haber sido tan duro como lo fue Stalin con sus militares. Esto se constató especialmente tras el atentado del 20 de Julio. Por otra parte la obsesión de Stalin hacia Hitler es evidente. Cuando conquistó Berlín su mayor anhelo era capturar a Hitler vivo. Al no conseguirlo su obsesión fue manifestar su desconfianza sobre su muerte o capturar su cadaver. Ya escribí sobre ello anteriormente.

Hitler le dijo a Hoffmann, su fotógrafo, antes de enviarlo a Moscú en agosto de 1939:

- Le pido a usted que me traiga una opinión objetiva sobre Stalin y los que le rodean. Me interesan las cosas que pasan con frecuencia inadvertidas, que otros encuentran insignificantes, pero que muchas veces proyectan luz sobre un hombre, una luz más clara que las de los funcionarios del Ministerio con sus inconformes inconformistas y estúpidos. De modo que a Moscú, Hoffmann, y abra bien los ojos. 

Cuando Hoffmann regresó de Moscú, Hitler le bombardeó a preguntas sobre Stalin: ¿Cuál es su impresión? ¿Qué piensa usted de su salud? ¿Fuma tanto?...

El pacto que firmaron ambos dirigentes resulta increíble. Pero no debemos olvidar que los aliados también firmaron un pacto con Stalin tras el ataque alemán de Junio de 1941. Tan chocante fue el pacto de Hitler como el de Churchill o Roosevelt, quienes odiaban el comunismo. Churchill se excusó diciendo que se aliaría con el mismísimo diablo. ¿Hicieron eso Hitler y Stalin? ¿se aliaron ambos con el diablo? Evidentemente lo hicieron para ganar tiempo. No debemos olvidar las ideologías de ambos dictadores. Hitler no solo quería expandirse hacia el Este sino exterminar el bolchevismo. Y tampoco debemos olvidar que el fin de bolchevismo tenía sus miras a una revolución a escala mundial que fue, por cierto, el origen de las futuras guerras tras el fin de la contienda mundial. Por lo tanto, el enfrentamiento era inevitable.

He buscado en boca de Hitler sus opiniones al respecto:

- La evolución de nuestro conflicto co Rusia demuestra que un jefe de Estado debe saber asumir responsabilidades y comprometerse a fondo cuando una guerra le parece inevitable. En una carta que le encontramos encima al hijo de Stalin, escrita por un amigo suyo, figuraba textualmente la siguiente frase "Deseo ver una vez más a mi Anuschka antes del paseo por Berlín" Si, conforme con su proyecto, a los rusos les hubiera sido posible adelantarse a nuestra acción, es probable que nada hubiera podido detener a sus tropas blindadas ya que la tupida red de carreteras de la Europa central no hubiera hecho más que favorecer su avance. 

- Los rusos hubieran barrido Polonia, y  Alemania, con un ejercito de cien mil hombres, hubiese corrido la misma suerte antes de que nadie se diese cuenta de nada. En París de todas formas hubiesen izado la bandera roja. Europa se ha librado de todo ello, por puro milagro, con un ojo o la funerala. 

A su fotógrafo y amigo Hoffmann le dijo:

- Las circunstancias me han arrastrado a dar el primer paso hacia lo que yo llamo una guerra preventiva. No, déjeme, esto debe ser explicado claramente al pueblo alemán. Era necesario que asestase yo el primer golpe, para impedir que los rusos lo diesen antes. Los otros (los ingleses) no tienen el menor deseo de buscar la paz. He esperado, bien lo sabe Dios, tanto como era posible. Pero hoy, no tenía elección: debía correr el riesgo de una guerra en dos frentes. Ahora bien, fíjese; necesitamos gasolina para nuestra aviación y para nuestro ejército: el ataque a los terrenos petrolíferos en Rusia debe tener éxito a todo precio.

Finalmente le dijo Hitler a su fotógrafo:

- No podía obrar yo de otro modo.

Más opiniones de Hitler en sus Conversaciones:

- Estoy tan poco inquieto en lo relativo a la lucha en el Este,  porque todo lo que allí ocurre se desenvuelve exactamente dentro del marco que me ha parecido siempre deseable.  Son muchos los que pensaban, después de la guerra mundial,  que debíamos mirar hacia las riquezas mineras del Oeste, hacia las materias primas coloniales. Yo he considerado  siempre la posesión del suelo del Este como indispensable para nosotros, y no tengo ninguna razón  para modificar mi punto de vista. (28 de Julio de 1941)

- Nuestro pacto con Rusia no implicó nunca que tuvieramos que adoptar una actitud diferente en consideración al peligro interior. Tomados por sí mismos, nuestros comunistas me son mil veces más simpáticos.  Eran naturalezas robustas. Es una pena que no se quedaran más tiempo en Rusia. Hubieran vuelto completamente curados. 


El Ascenso de Hitler

He preparado un vídeo con imágenes de Hitler durante su ascenso al poder. Hay imágenes realmente interesantes, como las primeras películas que se conocen de él, con tan solo 30 años, excursiones en coche por el campo, las tropas de asalto, Hitler viendo unos fuegos artificiales y finalmente los fastos de su subida al poder el 30 de Enero de 1933. 

La Traición de Himmler y el fusilamiento de Fegelin


He observado que con la conocida traición del fiel Himmler también existen muchas diferencias, sobre todo en lo referente a la detención y muerte del enlace y cuñado de Hitler, Fegelin. Vamos pues a repasar las siguientes versiones:

La primera conocida es la de Hugh Trevor-Roper en su conocido y desacreditado "Los últimos días de Hitler". Nos dice que en la noche del 28 al 29 de Abril Hitler despojó a Himmler de todos sus pretendidos derechos a la sucesión, escribió su testamento y se casó con Eva Braun. Dice Trevor-Roper que lo primero que hizo Hitler fue ir en busca de Fegelin. Todos conocemos las imágenes de un Hitler histérico que grita "¡Fegelin, Fegelin, Fegelin!" en la película El Hundimiento.  Bien, Trevor sigue equivocándose diciendo que Fegelin fue interrogado por el jefe de la Gestapo, Müller y que admitió que tenía conocimiento de las entrevistas de Himmler con el conde Bernardotte. Trevor-Roper opina que Hitler estaba deseoso de venganza por la traición del Reichsführer y que el fusilamiento de Fegelin se debió solo a eso. Según Trevor, Hitler se sintió aliviado por el derramamiento de sangre. 

Joachim Fest en su biografía de Hitler nos dice que durante la noche del 28 al 29 de abril Hitler fue interrumpido por su criado Heinz Linge y le dio la noticia de la defección de Himmler. La conmoción que sufrió Hitler fue mucho más violenta que todas "las alternativas sentimentales de las últimas semanas" (¿?). "Fue el golpe más fuerte para Hitler que pueda imaginarse".  También Fest nos habla de la necesidad de venganza de Hitler y de la orden de detener a Fegelin. Después Hitler se casó con Eva Braun. En la biografía Fest no dice nada sobre el fusilamiento de Fegelin. Sin embargo en su libro El Hundimiento Fest da más datos sobre Fegelin. Según este libro fueron Bormann y Otto Gunsche quienes convencieron al Führer de hacer un consejo de guerra contra Fegelin. Eva Braun rogó a Hitler que perdonara la vida de su cuñado a lo que este se negó. También Fest dice que Fegelin fue interrogado por Muller. Durante el interrogatorio se conoció la noticia de la traición de Himmler (¿?) y en ese momento decidió el fusilamiento de Fegelin. 

Pasemos a la obra "La Guerra de Hitler" de David Irving. Durante la última semana Hitler apenas había visto a Fegelin. Pero el 28 de Abril los colaboradores de Hitler comenzaron a recibir llamadas telefónicas de Fegelin. Hitler sospechaba que Fegelin estaba emboscado y comentó con Greim la posibilidad de que el Reichsführer SS tolerase esa conducta. A última hora de la tarde Bormann comentó a Hitler la noticia que la radio aliada había dado sobre la deserción de Himmler. Entonces se efectuó un registro de los documentos de Fegelin y se encontraron documentos relacionados con la traición de Himmler así como dos cinturones con soberanos de oro y otras monedas enemigas.  Después Fegelin fue detenido y llevado al búnker. Hitler ordenó a Bormann que fuera incorporado a la lucha en defensa del centro de Berlín. Pero Bormann y Guünsche (el ayudante de Hitler) le convencieron de que si hacía eso Fegelin podría huir "por lo que el Führer ordenó que fuera sumarísimamente juzgado y ejecutado". 

Ian Kershaw, con su habitual falta de respeto a la hora de escribir sobre Hitler, dice que este "aulló" cuando conoció la noticia de la traición de Himmler. Es habitual en Kershaw poner sonidos de animales en la boca de Hitler (algo que a mi personalmente me molesta mucho pues toda su seriedad como historiador se va al garete). Kershaw dice que Hitler mandó llevarle a Fegelin y que le sometió "a un temible ataque verbal", dando a entender que Hitler personalmente interrogó al enlace de Himmler. Esto yo no lo he leído en ningún otro libro así que no le doy ningún crédito. Según Kershaw (sin duda el historiador con menos respeto a su biografiado de todos) dice que Hitler tenía "sospechas paranoicas". Entonces Fegelin fue condenado a muerte por un consejo de guerra.  "Para Hitler fue lo más parecido a una venganza contra el Reichsführer-SS", dice Kershaw.  Y ahí acaba su investigación, para mi absolutamente incompleta y falta de rigor histórico por todos los comentarios personales que hace. 

Sin embargo a mi me gusta ir directamente a las fuentes principales, es decir, a los testigos directos.  Los ayudantes de Hitler, Otto  Günsche y Heinz Linge nos van a dar pistas sobre el caso. La orden de Hitler fue que Fegelin fuera llevado al frente como condena. Günsche se quedó "estupefacto" por lo blanda de la condena. Cuando Günsche fue a ver al Führer para hablar del asunto, se encontró a Eva Braun llorando con fuerza mientras Hitler trataba de consolarla. No olvidemos que Fegelin estaba casado con su hermana. Günsche le explicó a Hitler que Fegelin trataría de huir entonces (en esto coinciden algunas versiones). Entonces la decisión de Hitler fue:

- ¡Que se degrade a Fegelin y que sea entregado a un tribunal! Lo presidirá Mohnke. 

Fue entonces Mohnke quien condenó a Fegelin a muerte y no Hitler. Es habitual leer que la muerte de Fegelin se debió a un deseo de venganza de Hitler, que lo mató por sus ansias de ver sangre. Nuevamente encontramos muchas contradicciones de un hecho histórico. Sin embargo no cabe duda de que Hitler no quiso matar a su cuñado puesto que su idea era enviarlo al frente. Finalmente, la condena a muerte de Fegelin no la dictó Hitler, sino Mohnke. 

Interrogatorio a Speer sobre Hitler



Extractos del Informe del ministro Speer a sus interrogadores en Nüremberg:

- Sus conocimientos técnicos y su memoria para los números siempre causaban gran impresión, ya que estas cualidades rebasaban la comprensión de la gente. Sin embargo, siempre que se hablaba de asuntos técnicos, dejaba que hablasen primero los expertos y luego daba su opinión.

- No solía vociferar ni perder la compostura.

- Tuvo hasta el final un absoluto dominio de sí.

- Su círculo admiraba aquella capacidad suya para dominarse.

- Le gustaba en particular, de vez en cuando, hacer viajes en coche de dos o tres días de duración.

- En El Obersalzberg dedicaba más tiempo a cuestiones artísticas, a la arquitectura, y veía muchas películas. Dado que veía dos diarias, muchas acabó viéndolas dos y tres veces.

- Cuesta encontrar otro individuo que resistiera una tensión comparable durante tantos años y que, además, tuviera un médico que probara en él productos farmacológicos de última hora para conservar su capacidad de trabajar y, al mismo tiempo, someterlo a un experimento médico único en su especie.

- Si algo patológico hubo en sus ideas de los últimos años fue esta fe inquebrantable en su buena suerte. Creo que fue un caso de autosugestión.

- Quería ser un político, pero sus métodos de trabajo y sus características eran los de un artista y no los de un político, ymenos aún los de un jefe militar.

- Se expresaba con frecuencia y claridad contra la política, y más aun contra los temas militares. No ocultaba su intención de abandonar los asuntos de Estado, después de la guerra, y contruir en Linz una casa grande para pasar en ella el resto de su vida.

- En su opinión sólo había tres profesiones que valieran la pena: arquitecto, militar o campesino, pero político, jamás.

- En su opinión, la grandeza de una época no se medía sólo por sus conquistas políticas. Éstas debían ir acompañadas de conquistas culturales.

- París influyó mucho en sus planes. Conocía bien la ciudad por ilustraciones y libros de arquitectura y cuando fue en 1940 fue asombroso lo bien que sabía orientarse.

- En consecuencia, no daba órdenes y sólo hacía sugerencias (en relación a los artistas)

- A diferencia de Göring y muchos otros, lo hacía por el pueblo. Tenía intención de fundar museos. Las colecciones privadas de de Göring y otros le irritaban porque eran de mucho valor y no tenían derecho a impedir que el público las viera.

- Censuraba los deportes de caballeros que practicaban sus colegas importantes como la caza y las carreras de caballos.

- En cualquier caso, solía repetir, recalcando las palabras, que sus generales habían perdido los nervios y la cabeza, y que sólo gracias a su tenacidad personal no había sido mayor la catástrofe. Creo que en este caso no se equivocaba del todo.

- Hitler fue uno de esos fenómenos históricos inexplicables de la naturaleza que se dan en la humanidad en contadísimas ocasiones.

Fuente: "Interrogatorios. El Tercer Reich en el banquillo" Richard Overy