Hitler y Kennedy... parientes!










El destino es curioso. Tanto que Hitler y el ex presidente americano Kennedy pudieron llegar a ser parientes. Para llegar a semejante conclusión hay que seguir la siguiente historia:

Unity Valkyrie Mitford, joven estudiante inglesa de 20 años, frecuentaba en 1935 la Osteria Bavaria de Múnich puesto que le habían dicho que Hitler solía frecuentar ese establecimiento y su mayor deseo era conocer al canciller alemán. En efecto, la chica solía sentarse cerca del Führer y le miraba fijamente hasta que éste se dio cuenta y preguntó por la muchacha. El ayudante de Hitler ya se había informado sobre la muchacha y le dijo que se trataba de "una inglesa". Al momento Hitler la invitó a su mesa. A pesar de que Unity no hablaba nada de alemán ni el Führer inglés, éste quedó maravillado con la muchacha. A partir de entonces Unity formó parte de la vida de Hitler ya que sería invitada en Bayreuth, Berlín, Munich e incluso en Berchtesgaden, donde una celosa Eva Braun tuvo que tratarla. Hitler paseaba a menudo con ella e incluso la invitaba a las celebraciones del partido en Nuremberg en tribuna de honor.

La tremenda chica se hizo una ferviente nacionalsocialista. Su hermana se casó con Mosley, el líder de los fascistas británicos. La boda se realizó en Múnich y Hitler invitó a los novios a cenar en su domicilio. Unity le dijo al Führer "Mi cuñado, mein Führer, debe aprender de usted".

Por supuesto Unity estaba locamente  enamorada de Hitler. Lo cierto es que el Führer tomaba muy en serio a la joven. Le hizo entregar la insignia del Partido y le regaló un retrato dedicado que ella mostraba orgullosa. Lo cierto es que la influencia de la joven fue cada vez mayor ya que trató con políticos como Churchill, Edén o Chamberlain.

La mayor desgracia que le pudo ocurrir a Unity fue la declaración de guerra de Gran Bretaña a Alemania el 3 de Septiembre de 1939. Unity escribió una carta a Hitler y le devolvió la insignia del partido y la foto dedicada. Después se pegó un tiro tratándose de suicidar. Sin embargo no lo consiguió. Cuando Hitler se enteró mandó a los mejores médicos a atenderla. Los gastos corrieron a cargo del gobierno. El mismo médico de Hitler, Morell, la trató. Sin embargo a partir de entonces la joven quedó inconsciente. Hitler la visitó y ordenó que la trataran de forma preferente. Hasta la misma Eva Braun le envió flores. Unity murió en Inglaterra en 1948.

¿Qué tiene que ver toda esta historia con Kennedy? Pues que de haberse casado Hitler con Unity, éste se hubiera emparentado con la familia Kennedy puesto que el hermana de Unity, Deborah se casó con el duque de Devonshire, cuyo hermano contrajo matrimonio con Kathleen Kennedy, que era hermana del futuro presidente John Kennedy. ¡Vaya lío! Sin más, se trata de una historia curiosa, como tantas en la vida de Adolf Hitler.

Fuente: Hitler y Eva Braun, Un amor maldito. Nerin E Gun

Eva Braun y Volkswagen



Como es bien sabido Hitler fue el impulsor y casi creador del famoso coche del pueblo, Volkswagen. La idea de este vehículo fue suya y participó muy activamente en su diseño. El Führer estaba decidido a que cualquier ciudadano pudiera acceder fácilmente a la compra de este coche. Él mismo era un fanático de los coches y disfrutaba mucho viajando en coche. Sólo la guerra impidió que el proyecto se llevara a cabo puesto que la industria automovilística se puso a trabajar para la maquinaria bélica. No obstante cualquier alemán podía ir pegando unos sellos en un carnet para asegurarse su Wolkswagen. Lo que es menos conocido es que una de las primeras en disfrutar del famoso coche fue Eva Braun. La amante del Führer ya disfrutaba de un Mercedes con chófer incluido para sus desplazamientos. Uno de los primeros prototipos de Volkswagen se lo regaló Hitler a Eva Braun. Sin embargo el coche era muy llamativo y Eva no podía salir a la calle con él así que el vehículo permaneció casi siempre en un garaje. En su testamento Eva dejó el vehículo a su hermana Ilse.

Después de la guerra el Volkswagen, llamado Escarabajo, se hizo muy popular en todo el mundo. Aún se siguen fabricando. Quizá sea el coche más popular de todos los tiempos. Poca gente conoce que su diseño e impulso se debe a Hitler. Y que probablemente su primera usuaria fue Eva Braun.

Hitler y el vegetarianismo













Las primeras noticias sobre el vegetarianismo de Hitler las encontramos de la mano de su amigo de juventud, Kubizek, en concreto en su libro "Adolf Hitler, Mi Amigo de Juventud".  Las memorias de Kubizek son la única referencia que tenemos sobre la juventud de Hitler. Aunque también debemos tener reservas en cuanto a su absoluta veracidad, lo cierto es que son una fuente muy rica en cuanto a acontecimientos y situaciones de la juventud del Führer.  Hitler, como amante de Wagner que era, abrazó el vegetarianismo al igual que el conocido músico. Pero aunque Kubizek indique que Hitler ya era vegetariano con 16 años, lo cierto es que cuando se inició la Primera Guerra Mundial, le tuvo que ser absolutamente imposible seguir esa dieta ya que no estaba en condiciones de exigir un rancho especial para él. Acabada la guerra Hitler se encontró con el mismo problema puesto que comía prácticamente siempre como invitado en muchos hogares en donde tampoco pudo exigir su dieta vegetariana. Sin embargo, sí existe un consenso en cuanto a que Hitler se hizo estricto vegetariano a la muerte de su sobrina Geli Raubal en 1931. A partir de entonces Hitler tuvo un cambio de actitud y no volvió a probar la carne. Además, por aquel entonces Hitler ya estaba en condiciones de tener sus propios cocineros. Dejemos al propio Führer que hable al respecto:

"En la época que comía carne yo sudaba mucho. Bebía cuatro vasos de cerveza y seis botellas de agua en el transcurso de una reunión ¡y conseguía perder nueve libras! Cuando me hice vegetariano, un sorbo de agua de cuando en cuando me es suficiente. El consumo de carne disminuye en el instante en que el mercado presenta más variedad de verduras y a medida que cada uno puede ofrecerse el lujo de los productos tempranos. Supongo que el hombre se ha vuelto carnívoro porque en la época glaciar le obligaron a ello las circunstancias. Le incitaron también a hacer cocer los alimentos, costumbre que tiene hoy, como se sabe consecuencias perniciosas... He vivido maravillosamente en Italia. No conozco país que más exalte. La cocina de Roma, ¡qué delicia!"

"Si propongo a un niño que escoja entre una pera y un trozo de carne se precipita sobre la pera. Habla su atavismo".

De la mano de dos de sus secretarias tenemos también abundantes anécdotas sobre su vegetarianismo. Traudl Junge nos dice:

"El Führer  intentaba durante la comida que nadie disfrutara de la carne. NO quería convertir a nadie al vegetarianismo, pero de repente se ponía a contar qué horribles son los mataderos: "Cuando el cuartel general estuvo estacionado en Ucrania, mi gente tuvo que inspeccionar el matadero más grande y moderno de allí. Era una fábrica completamente mecanizada, del cerdo a la salchicha, incluido el tratamiento de los huesos y los pellejos. Todo estaba limpio,  y unas chicas muy guapas con botas de goma estaban metidas hasta las pantorrillas en sangre fresca. Sin embargo, muchos se sintieron mal y salieron sin haberlo visto todo. Eso no me puede pasar a mí. Yo puedo contemplar sin problemas cómo sacan de la tierra las zanahorias y las patatas, cómo se recogen los huevos en el establo y se ordeñan las vacas." La mayor parte de los comensales ya estaban tan acostumbrados a estas conversaciones que nadie perdía el apetito. Pero Hitler siempre encontraba una víctima. El impresionable jefe de prensa se puso pálido, dejó el tenedor y el cuchillo y afirmó modestamente que no tenía hambre. A veces, a esta conversación le seguía una pequeña reflexión filosófica sobre lo cobardes que son los seres humanos: los hombres no pueden hacer ni contemplar muchas acciones, pero sacan partido de su conciencia de estas. "

Tambien Junge nos da pistas sobre lo sencilla que era la comida de Hitler:

"Hitler pedía platos simples, zanahorias con patatas y huevos pasados por agua". 

Dejemos hablar ahora a otra de sus secretarias, Christa Schroeder:

"Hacia el mediodía, Hitler llamaba para que le trajeran el desayuno que, durante los primeros años, se componía de un vaso de leche y de un poco de pan de régimen. Más adelante, no comía sino una manzana rayada y, al final, una especie de compota preparada según la fórmula de un médico suizo.

Hitler, muy frugal, prefería sobre todo los platos únicos y tenía una marcada debilidad por las alubias. A continuación, venían los guisantes y las lentejas. No había ninguna diferencia entre lo que él comía y lo que se servía  a los invitados, a excepción de que su comida no había estado en contacto con ninguna carne o grasa. Rechazaba incluso el caldo de carne. La carne le inspiraba literalmente horror. Estaba convencido de que su consumo apartaba de la vida natural al hombre. Cuando discutíamos sobre ese punto, nos citaba el ejemplo de los caballos y los elefantes, animales dotados de una gran fuerza, contrariamente a los perros, animales esencialmente carnívoros, que se agotan rápidamente al hacer un esfuerzo. Para asquear a sus comensales sobre el consumo de carne, le gustaba describir en la mesa cómo un plato de carne representa comer una materia muerta y descompuesta.... Cuando, por el contrario, elogiaba su régimen vegetariano, se lanzaba a eufóricas descripciones sobre el modo en que los elementos habían sido producidos." 

Así pues, creo haber aclarado suficientemente que Hitler fue un vegetariano estricto y que es una fantasía absoluta que su plato favorito fuera trucha asalmonada, como nos han querido vender a través del cocinero belga Jeroen Meus. 

Fuentes:

Conversaciones sobre la Guerra y la Paz, Adolf Hitler
Hasta el último momento, Traudl Junge
Doce Años junto a Hitler, Christa Schroeder

Fotografía: Hitler de paisano en 1928.

Mentiras sobre Hitler




















El Arguiñano belga enseña a preparar los platos favoritos de Adolf Hitler


Jeroen Meus, famoso cocinero belga, va a preparar para un programa de televisión los platos preferidos de Hitler. La noticia es excelente porque se debería tratar de platos vegetarianos. Me parece bien que se extienda el vegetarianismo. Pero nuevamente, tratándose de Hitler incurrimos en mentiras y difamaciones. Bueno, se puede ver la noticia aqui. En ella se dice que el plato preferido de Hitler era...¡Trucha asalmonada! y que comía jamón, caviar y chocolate. Bien, Hitler fue vegetariano ético. Decidió no comer animales porque no soportaba el trato que se les daba antes de morir. Él mismo describía la situación de los mataderos ante sus comensales y éstos siempre se horrorizaban. De hecho, la Alemania de Hitler fue el primer país que prohibió la vivisección, la experimentación con animales.

Nuevamente para desacreditar a Hitler se ha dicho que comía carne a escondidas. Esto es absolutamente falso. Lo sabemos no solo por las personas que convivieron con él día y noche, sino por sus comentarios registrados. Tampoco es cierto que Hitler comiera pescado. En una ocasión en un banquete, una dama se sorprendió de que Hitler no probara tampoco el pescado, "pero mi Führer el pescado no es carne" le dijo la dama. "Entonces pensará usted que el pescado es un vegetal" le contestó el Führer. En muchas ocasiones la cocinera de Hitler intentaba colarle huesos de animales en las sopas de Hitler, creyendo que así iba a estar mejor alimentado. Pero éste se daba cuenta de inmediato.

Sí es cierto que le gustaba mucho el caviar. Existen muchos vegetarianos que comen huevos de gallina. No creo que sea muy diferente eso a comer caviar. Por otra parte con el tiempo Hitler dejó de comer el caviar porque sabía lo que costaba capturarlo.

Con respecto al jamón, el único testimonio que tengo de eso es el de Misch, llamado guardaespaldas de Hitler y que aún vive. Él asegura haber visto comer a Hitler pollo y embutido. Pero claro, no sabemos si realmente Misch ha asegurado eso o se trata una vez más de difamaciones de las editoriales. Yo dudo mucho que Hitler comiera pollo, ni embutido ni pescado. Porque Hitler era una persona muy coherente consigo misma y porque se horrorizaría de que le vieran en semejante actitud. Es impensable que Hitler pudiera acceder a ese tipo de alimentos en privado puesto que tendría que pedírselos personalmente a sus cocineros o a sus criados. Y no tenemos ningún testimonio al respecto. Al mismo Misch le preguntaron en una entrevista hace no mucho:

«¿Se acuerda usted de lo que Hitler comía en la mesa?».

«Comía de forma totalmente sencilla y primitiva. Para desayunar, pan crujiente, dos rebanadas de mantequilla y un poco de miel. Con ello bebía cacao o te. Todos los días lo mismo».

En ningún momento de las entrevistas de Misch a las que he tenido acceso comenta que Hitler comiera pollo o embutido así que entiendo que lo que aparece en su libro "Yo fui guardaespaldas de Hitler" es un invento.

Por lo demás y según los numerosos libros de memorias que existen podemos afirmar que Hitler era un vegetariano convencido. Así que nuevamente nos encontramos ante una difamación.

No puedo entender por qué motivo un cocinero famoso (supongamos un Arguiñano en España) quiera cocinar los platos preferidos de Hitler. A no ser que este cocinero quiera hacerse más famoso también esta vez a costa de Hitler. Porque, ¿tendría la misma repercusión si este cocinero decidiera hacer lo mismo con los platos preferidos de un Churchill? La gente tiende a odiar a Hitler pero no tiene ningún problema en ganar dinero a su costa.

Por supuesto, como suele suceder en estos casos, hay gente que se ha manifestado en contra. Dicen que los jóvenes podrían banalizar la figura de Hitler. Y yo me pregunto por qué. Que se sepa, Hitler fue un ser humano. Hacer de su figura un monstruo y publicar mentiras me parece peor que tratar de ocultar la verdad.

La Muerte de Hitler


Como no podía ser de otra forma y más viniendo de un personaje como Hitler, existen multitud de leyendas en torno a su muerte.

Nuevamente aquí, la imaginación y la mentira han circulado por doquier. Dejando aparte leyendas absurdas como su huida en submarino hacia Sudamérica y mentiras como que Hitler obligó a Eva Braun a suicidarse (existe incluso una película en la que el Führer insulta y degrada a Eva antes de suicidarse) voy a exponer las diversas formas de suicidio que tuvo Hitler según algunos historiadores o testigos.

Como todos sabemos, los hechos tuvieron lugar el 30 de Abril de 1945. Hitler decidió morir a las tres de la tarde. Sabemos que Hitler y muchos nazis tenían ampollas de veneno que eran muy efectivas. El mismo Hitler las repartió entre su personal, sintiendo no poder ofrecer otro regalo mejor. Según David Irving, en su libro "La Guerra de Hitler", el Führer "se llevó la pesada Walther de 7.65 milímetros a la sien derecha, quebró con los dientes la ampolla que se había introducido en la boca y oprimió el gatillo".

El autor Joachim Fest, en su obra "Hitler", dice que Hitler se encontraba sentado, desplomado sobre sí mismo y con la cara completamente ensangrentada. Pero no dice en dónde se disparó. Pero sí incluye una buena reflexión sobre aquellos que intentan contradecir a Hitler mediante el desprecio incluso en su muerte, por los que pretenden negarle el valor necesario para escoger la mucho más difícil muerte mediante una bala. Sin embargo Fest, en su libro "El Hundimiento" sí dice que Hitler tenía la sien izquierda perforada por un orificio del tamaño de una moneda.

El último gran biógrafo de Hitler, Ian Kershaw, dice que "La cabeza de Hitler colgaba inerte. De un agujero de bala de la sien derecha goteaba sangre".

El historiador Hugh Trevor-Roper en su conocido libro "Los últimos días de Hitler" dijo que Hitler se había pegado un tiro en la boca. Como esta obra fue la primera en salir a la luz sobre los últimos días de Hitler, circuló mucho esta versión del tiro en la boca, como por ejemplo la biografía de Alan Wykes o de Karl Zheiger, que también lo afirman.

¿Disparo en la sien o en el paladar? ¿Se tragó el Führer la capsula de veneno primero y después se disparó? Nunca se sabrá. Lo que sí es absolutamente cierto es que hacia las tres y media de la tarde del 30 de Abril de 1945 el cadaver de Hitler estaba manchado de sangre. También es cierto que Hitler portaba una capsula de veneno.

Existe un documental llamado “Qué pasó realmente con Adolf Hitler” y trata sobre el cadáver del Führer. Es un documental hecho a raíz de investigaciones tras la caída de la URSS y el acceso a los archivos allí guardados.. Según el documental, durante medio siglo la verdad sobre el cadáver de Hitler fue ocultada deliberadamente. Un periodista holandés y otro británico emplearon tres años para investigar qué ocurrió realmente. Al parecer Stalin estaba obsesionado con Hitler. Tuvo una secreta colección de objetos personales del Führer. Cuando murió Stalin, ordenó que esos objetos fueran guardados para siempre en las cámaras del museo militar de Moscú. A partir de 1991 se pudieron fotografiar esos objetos. Entre ellos podemos observar fotografías de Hitler junto a niños (que no debían de ser muy secretas puesto que ya las conocíamos), acuarelas, unas botas en excelente estado de conservación, un bastón tallado en roble y, lo más asombroso, un violín. El violín tenía un acabado con la figura del propio Hitler. También había una chaqueta de gala parcialmente chamuscada, probablemente por el asalto ruso al búnker. En el documental se asegura que Hitler ordenó envenenar a su perra Blondi. Eso es de sobra conocido. Pero también afirman que ordenó envenenar al perro de Eva Braun, cosa que no había oído yo en la vida. De hecho, no tengo constancia de que el perro de Eva Braun llegara al búnker, pero eso aseguran en el documental.


La chaqueta de gala y las botas de Hitler

Como es conocido, apareció un cadáver con un parecido a Hitler muy grande. Estas imágenes del supuesto cadáver de Hitler dieron la vuelta al mundo y en muchas publicaciones aún sigue apareciendo como el cadáver de Hitler. Pero se sabe que es falso. Un patólogo observó los detalles de la oreja del cadáver, que no coincidían con los de Hitler. En el documental se afirma que Hitler tenía varios dobles que presenciaban desfiles o aparecían en actos en su lugar. Yo no tengo muy claro esta historia porque no me imagino a Hitler autorizando a suplantarse a si mismo con otra persona.

En un cráter cerca del búnker se encontraron los cadáveres de un hombre, una mujer y dos perros. Los restos fueron trasladados a un hospital a las afueras de Berlín. En 1995 ese hospital permanecía en idénticas condiciones que en 1945. Allí vieron que los cuerpos tenían cianuro potásico. El ayudante del dentista de Hitler fue obligado a dibujar las dentaduras de Hitler y Eva Braun y coincidían perfectamente. Fue la prueba más convincente. La autopsia les reveló también que la boca de Hitler tenía restos de cristales, el cuerpo estaba muy calcinado y que tenía solo un testículo. Faltaba también parte del cráneo. Se concluyó pues que la muerte le llegó por envenenamiento. Pero Stalin no se fiaba mucho. Acusó a los aliados de haber dejado escapar a Hitler. La propaganda de la guerra fría había comenzado. A Stalin le convenía mantener a Hitler vivo así que ordenó la incineración de esos cuerpos. Sin embargo no se llevó a cabo. Testigos presenciales lo aseguran. Uno de ellos asegura que los cuerpos fueron enterrados, sacados y vueltos a enterrar en varias ocasiones. Dos testigos de la SMERSH fueron llevados a Alemania en 1994 para revivir los hechos. En un bosque fueron enterrados los cuerpos junto con los de Goebbels, su esposa e hijos. Stalin quiso una segunda autopsia que confirmó los resultados de la primera. Después los cuerpos fueron llevados a la ciudad de Maddeburgo. Los dos testigos de la SMERSH regresaron allí 50 años después. Uno de los agentes localizó perfectamente el lugar donde se encontraba la familia Goebbels y Hitler. Con un radar se procedió a su búsqueda. Se excavó sin éxito.

En el archivo de Moscú se encontraban unos restos que fueron filmados por vez primera. Corresponden a una nueva búsqueda de los restos de Hitler que se llevó a cabo un año después de la guerra personalmente por el jefe de la policía de Stalin Beria. Como resultado de esa operación obtuvo unos huesos de cráneo parcialmente quemados. Beria se los llevó con él, probablemente para entregárselos en persona a Stalin. El agujero del cráneo sugiere que Hitler se disparó en la boca.
Supuesto cráneo de Hitler


Otro detalle del documental es que el piloto de Hitler aseguró a los rusos que Eva Braun estaba embarazada cuando se suicidó.

Pero todo acaba con incógnitas con el cadáver de Hitler. Las puertas del Kremlin siguen cerradas. Y allí se esconden muchos secretos sin desvelar.
El bastón de Hitler, tallado en roble, y el violín del Führer.

El Berghof

 El Berghof tal y como lo podemos encontrar en la actualidad:
Aquí podemos ver un vídeo en el que aparece Hitler en la terraza del Berghof y cómo quedó su casa una vez bombardeada:

Y para los que deseen mayor información e imágenes estas tres partes de un documental. Destacan las imágenes del Führer junto a unos niños dentro de su casa en la segunda parte:



Hitler de pícnic



Antes de la subida al poder a Hitler le gustaba mucho hacer picnics en el campo (primera imagen). Disfrutaba mucho extendiendo unas mantas y comiendo relajadamente refrigerios. Después de la toma de poder se quejó a menudo de que ya no le resultaba posible hacerlo puesto que en cuanto se corría la voz de que el Führer estaba cerca, se veía rodeado de seguidores. Así que a partir de entonces comenzó a descansar en el Berghof (segunda imagen). Allí también acudían sus seguidores para esperar a que el Führer saliera a saludarles. En muchas ocasiones lo hizo y se dejaba retratar o firmar autógrafos. 

Hitler y la Niña Berneli


Hitler adoraba a los niños. Siempre que estaba de buen humor, hacía salir a los niños de la multitud que le aclamaba y les obsequiaba con pasteles. Su fotógrafo publicó un libro llamado "Hitler entre los niños". De entre todos esos muchos niños una niña llamó la atención del Führer. La niña se llamaba Berneli y Hitler pidió permiso a su madre para que la volviese a llevar alguna vez. La pequeña se convirtió en la preferida de Hitler. Hoffmann les fotografió a menudo. Las fotografías son ciertamente encantadoras. En ellas se ve a un Hitler entusiasmado con la pequeña, en los jardines y la pequeña también parece disfrutar en compañía del poderoso líder. Sin embargo un miembro celoso del partido que conocía a la familia de la niña le contó a Bormann que la niña no era de raza aria pura. Así que Bormann se encargó de decir a la madre de la niña que no debían volver más a ver al Führer. Además Bormann comunicó a Hoffmann que la niña debía desaparecer de las fotos publicadas junto a Hitler. El fotógrafo se enojó tanto que terminó por contar el asunto a Hitler. Al Führer le apenó mucho no poder disfrutar de sus inocentes placeres. David Irving también cuenta esta anécdota en su web. Puedes verla pinchando aqui. En las fotografías de abajo, Hitler junto a la pequeña Berneli.
Fuente: "Yo fui amigo de Hitler" de Heinrich Hoffmann

Hitler y los Perros



Recuerdo que en una de las peores películas sobre Hitler, sino la peor, "Hitler el Reinado del Mal", protagonizada por Robert Carlyle, hay una escena en la que se ve a un Hitler enfurecido latigando a un perro. Sencillamente esto es una falacia absoluta. Es de sobra conocido el amor que Hitler sentía hacia los perros. Tanto es así que durante la guerra las familias con perro también tenían una cartilla de racionamiento para sus canes. Recuerdo que la escena del film me produjo mucha indignación, por ser absolutamente falsa. Hitler tuvo perros casi siempre. El primer perro del que tengo constancia fue Foxl y fue durante la I Guerra Mundial. Pero dejemos a Hitler que nos hable de aquel perro:

"Es enorme lo que he querido a aquel bicho. Nadie podía tocarme sin que Foxl se pusiera furioso. No seguía a nadie más que a mi. Cuando volvía después de dos días de ausencia ya no quería separarse de mi. En la trinchera todo el mundo le quería. Durante las marchas, corría alrededor de nosotros, observándolo todo: no se le escaba nada. Lo compartía todo con él. Por la noche se acostaba a mi lado. ¡Y pensar que me lo robaron! No habría podido separarme de él. En mi vida he podido vender un perro. Me acuerdo: fue antes de llegar a Colmar. El ferroviario que quería conseguir a Foxl pasó dos veces por el vagón y me ofreció doscientos marcos. "Aunque me diera cien mil, no lo tendría usted". Al bajar en Harpsheim , me apercibo súbitamente de que el perro ha desaparecido. La columna se pone en marcha. ¡Me era imposible quedarme detrás! Estaba desesperado. El sinvergüenza que me robó mi perro no sabe lo que me hizo."

Como se puede observar, nada que ver con la escena de la película.

El siguiente perro en la vida de Hitler fue Muck, que se lo regalaron en 1921. Habla Hitler:

"Estaba tan triste con el recuerdo de su antiguo amo, que no podía acostumbrarse a mi. Decidí separarme de él. Su nuevo dueño se había alejado unos pasos solamente cuando le abandonó y vino a refugiarse a mi lado poniéndome las patas sobre los hombros. Entonces me quedé con él. "

Sí es cierto que Hitler daba prioridades también a los perros dependiendo de su raza. A Eva Braun le regaló dos perros terrier escoceses negros pero prohibió la distribución de fotografías en las que aparecía con ellos. Se solía burlar de los perros de Eva Braun. Sin embargo permitía a Eva tenerlos en su salón, lo que motivaba que su perra favorita, Blondie, tuviera que quedarse encerrada. Cuando lograba ablandar a Eva le pedía permiso para traer a Blondie y retirar los dos canes de Eva. Resulta curioso que Hitler pidiera permiso a alguien para hacer algo.

Efectivamente, Blondi fue el pastor alemán favorito y más conocido de Hitler. Sentía verdadera pasión por ella. Incluso Hitler tenía un jefe de perros, el sargento Tornow, que era el único autorizado a pasearla. Hitler jugaba mucho con Blondi y le gustaba que los demás vieran lo inteligente que era. La perra era capaz de hacer piruetas que dejaban maravillados a los invitados de Hitler. Le decía "Blondi, ¡canta!" y la perra se ponía a aullar. Cuanto más le alababa Hitler, más aguda era la voz de la perra. Cuando la perra cantaba con voz grave, Hitler le decía "Blondi, canta más grave, como Zarah Leander" y la perra aullaba tan grave como un lobo.

"Es el perro más inteligente que conozco. A veces juego con ella a la pelota en mi despacho. A veces lanza la pelota debajo del armario y tengo que ir a la chimenea y recogerla con el atizador... tengo miedo de que se rompa las patas en el suelo de parqué, por eso no ya no juego con ella."

Hitler por las mañanas daba un paseo con Blondi. Mandó construir una pista de obstáculos para hacerle correr. Según Christa Schroeder, esa era la única distracción de Hitler.

Hitler intentó aparear a Blondi en varias ocasiones. La primera vez lo intentó con el perro de la viuda de Troost pero no hubo forma. La segunda vez, esta vez con éxito, se apareó con el perro de Alfred Rosenberg y Blondi parió ocho cachorros, pero solo sobrevivieron tres. Al más fuerte de ellos lo bautizó con el nombre de Wolf, como le gustaba ser llamado a si mismo. Pero esto sucedió ya al final de la guerra. Durante el mes de abril de 1945 era habitual ver a Hitler jugar con Wolf, que se había convertido en su cachorro favorito.

Blondi estuvo enferma en 1943 cuando contrajo una enfermedad contagiosa. Hitler hizo llevar a su perra a una clínica veterinaria privada de Munich e hizo llevar a la clínica huevos, carne y manteca para su perra. Cada mañana llegaba un informe sobre su salud que su ayuda de cámara le leía. Si el informe no era muy bueno, Hitler se mostraba muy preocupado. Pero la perra se restableció.

Para reafirmar el carácter diabólico de Hitler se ha dicho que mandó probar el veneno con el cual se iba a suicidar primero con Blondi. Efectivamente fue así. Pero no solo para probar su eficacia sino porque Hitler sabía que Blondi sin su presencia estaba perdida. Imaginémonos que la perra hubiera caido en manos de los rusos. Estoy seguro de que habría sido un botín con muy poco futuro.

El destino de los perritos de Eva Braun es poco conocido. Negus murió en Berlín al estallar una granada soviética. Stasi, el otro perrito, se encontraba en el Berghof al final de la guerra. En medio de toda la confusión que reinaba en la casa de Hitler, el perrito escapó y nadie sabe cómo logro recorrer más de 100 kilómetros hasta Munich. Un vecino se apiadó del animalito y le dio de comer. Pero después desapareció. Como Hitler y Eva Braun.

NOTAS:
En la primera imagen, Hitler con su perro Foxl durante la I Guerra Mundial.
La segunda imagen, poco distribuida, Hitler en los alrededores del Berghof, supongo que a finales de los años veinte. Tercera y cuarta imagen, Hitler y Eva Braun con sus perros.
Fuentes: "Conversaciones sobre la Guerra y la Paz"
"Doce años junto a Hitler"
"Hasta el Último Momento"
"El Informe Hitler"
"Hitler y Eva Braun"

Los Últimos Días de Hitler



He estado mirando en mi biblioteca los libros que tengo sobre los últimos días de Hitler. Desde siempre el periodo de los últimos días de Hitler ha interesado mucho al gran público, tanto que incluso se han producido varias películas. La última, El Hundimiento, inspirada en el conocido libro de Joachim Fest. Personalmente creo que si estás interesado en la figura de Hitler, sus últimos días son probablemente su etapa menos interesante. Pero el Búnker y su suicidio ritual han despertado mucho morbo entre el público. Como todo lo referente a Hitler, muchos de estos libros contienen errores o inexactitudes. El primer libro que leí fue quizá el referente de todos, "Los Últimos Días" de Hitler de Hugh Trevor-Roper. Fue éste un historiador británico que trabajó para el ejército británico y que en su momento tuvo acceso a documentos e interrogatorios. Pero Trevor-Roper quedó en entredicho a principios de los años 80 cuando dio por válidos unos diarios de Hitler que la revista Stern comenzó a publicar. Como se sabe, fue David Irving quien descubrió su falsedad. Trevor-Roper también utilizó en su día citas de autores como Hermann Rauschning , fuente desacreditada hoy por completo.

Con el tiempo y en especial en los últimos años han aparecido libritos de cualquier personaje que dice vivió los últimos días de Hitler como testigo. En ese sentido me merece mucha desconfianza el libro de Rochus Misch "Yo Fuí Guardaespaldas de Hitler". Para empezar, porque no fue su guardaespaldas. El ayudante de campo de Guderian también escribió un librito muy prescindible llamado "En el Búnker con Hitler". El libro de Michael A. Musmanno, "Los Últimos testigos de Hitler" está repleto de falsedades y tópicos. Contiene frases atribuidas a Hitler que suenan tan cómicas que resulta muy dificil darles crédito. Incluso contienen los tópicos en desuso como que Hitler se lanzaba a morder las alfombras para calmar sus nervios.

Quizá el segundo libro más famoso sobre el tema sea "El Hundimiento" de Joachim Fest. Yo suelo recomendar su biografía de Hitler pero Fest tiene una forma de escribir un tanto peculiar. A veces se resulta un tanto obsesivo. Según Fest, Hitler fue un personaje destructivo, y nos pone un ejemplo absurdo: la última orden de Hitler fue destructiva: quemar su cadáver. Esto es ridículo y poco serio. También el libro contiene errores o impresiones de Fest que no son nada serias como cuando afirma que a Hitler le complació más el desmoronamiento de las últimas semanas que cualquiera de sus victorias. También dice Fest que Hitler, al conocer la traición de Göring, se acaloró hasta el punto de acabar llorando como un niño. Nadie de su entorno contempló llorar al Fürher jamás.

Por lo que respecta a la película "El Hundimiento" se aprecian numerosos errores. Ciertamente su ambientación es excelente pero muchas escenas son terriblemente exageradas. En general las explosiones de cólera de Hitler jamás existieron, sin embargo, parece que prevalecen en las biografías de Hitler. Hay muchas escenas de la película que son inventadas o no están lo suficientemente contrastadas. El último encuentro de Hitler y Speer no fue tan emotivo como lo presenta la película. Tampoco el destino final de la secretaria Traudl Junge fue como se narra ya que se sabe que fue violada repetidas veces por soldados rusos (según los editores Henrik Eberle y Matthias Uhl de "El Informe Hitler").

A propósito del suicidio de Hitler existen muchas versiones al respecto. También en lo referente a su cadáver. En un próximo post hablaré sobre esta cuestión.

Hitler y la Música
























Existe un libro que escribió Nerin E Gun titulado "Hitler y Eva Braun" que resulta súmamente interesante, creíble y muy pródigo en anécdotas y comentarios sobre la famosa pareja. De todos los libros sobre Hitler y Eva Braun, éste es el que más me convence. Como hace poco hablé sobre Hitler y la música, en el citado libro hay una anécdota sucedida en el Berghof que transcribo tal cual del libro. La anécdota nos da una idea sobre el ambiente relajado que se vivía en el Berghof y, sobretodo, que Eva Braun podía discutir con Hitler libremente delante de todos. Tras la muerte de Ernst Röhm, Eva Braun fue la única persona que tuteó a Hitler:


"En una ocasión, Eva y su amiga Herta discutían con el fotógrafo Walter Fratz, que estaba siempre en el Berghof, acerca de una pieza musical. Hitler les oyó y se puso a silbar la Donkeyserenade.

—No es eso —dice Eva.


—Claro que sí —responde Hitler.


Todos discuten, y al fin Eva va a buscar el disco, que coloca en el gramófono.


—¿Ves cómo te has equivocado? —dice Eva, triunfante.


—No, sirena —responde el Führer—. Es el compositor el que se ha equivocado.


Todos se ríen, pero él sigue serio.


A menudo se ponían discos en el gramófono. Los discos estaban alineados en una caja negra, y el propio Hitler los había numerado. Era Bormann quien los elegía y se ocupaba de hacer funcionar el aparato. El repertorio era monótono: Strauss, Franz Lehar, Richard Wagner y Hugo Wolf. De vez en cuando, Eva ponía un disco moderno americano, logrando así que todo el mundo saliera de su sopor.


—Es bonito, eso que has puesto —hacía notar el Führer a Eva.


—Sí, y tu amigo Goebbels acaba de prohibirlo en todo el Reich —respondía Eva Braun, agresiva."

Hitler y el Arte






































Hitler en realidad solo tuvo una pasión: el arte. Uno de sus biógrafos, Joachim Fest, afirma en su biografía "Exceptuando el arte, para él realmente no existía nada".  Tanta era su pasión que liberó del servicio militar a los artistas. Tampoco fue Hitler un conquistador de países ávido de poder. En su mayor triunfo, la conquista de Francia, prácticamente no quiso aparecer por París como vencedor sino como un simple turista. Tampoco es cierto que quisiera destruir París. El mismo Hitler dijo: "Cuando el ataque aéreo sobre París, nos limitamos a actuar sobre los aeródromos, para preservar una ciudad de glorioso pasado." Uno de los escultores de Hitler, Arno Breker aseguró: "A mi entender (quizá yo sea primitivo en mis conceptos) si Hitler hubiese deseado la guerra no habría hecho nunca una cosa tan absurda como la de ocupar a millones de personas en construir casas etcétera."

Fotografías y documentos curiosos






En la primera imagen podemos ver un retrato de juventud de Hitler hecho por él mismo. La segunda imagen vemos a la hermana de Eva Braun desnuda probablemente en el Berghof. La tercera fotografía nos muestra una rara imagen de Hitler besando la mano de Eva Braun. Esta fotografía es muy poco conocida. Las últimas dos imágenes son el pasaporte militar de Hitler durante la I Guerra Mundial.

Hitler y el tabaco


Hitler detestaba el tabaco. Tanto, que terminó por prohibir que se fumara en su presencia. Antes incluso de que se supiera con certeza que el tabaquismo y el cáncer estaban muy relacionados, el Führer ya lo sospechaba. Tanto es así que tenía pensado prohibirlo al finalizar la guerra. Pero no quiso dejar sin ese pequeño placer a sus soldados. En la Alemania de Hitler ya se promulgaron las primeras leyes antitabaco. Lo que poca gente sabe, es que Hitler fue fumador en su juventud. Un gran fumador, además. Él mismo lo dijo:

"Me fumaba de veinticinco a cuarenta cigarrillos al día. Ahora bien, en aquella época un kreuzer representaba, para mi, ás que diez mil marcos hoy. Un día hice la reflexión que con cinco kreuzers podía comprar mantequilla para poner sobre mi pan. Tiré cigarrillos al Danubio y desde entonces no he vuelto a fumar. Estoy persuadido de que si hubiera continuado fumando, no hubiera resistido a la vida de preocupaciones que llevo desde hace tanto tiempo. Es quizá ese detalle insignificante a lo que el pueblo alemán debe su salvación."

"En cuanto vuelva la paz suprimiré el tabaco. Podemos hacer mejor empleo de nuestras divisas que destinándolas a la importación de veneno. Empezaré la reeducación por los jóvenes. Les diré: "no sigáis el ejemplo de los viejos."

El Secreto de Hitler


Durante años he sido y soy un asiduo lector de libros sobre la figura de Hitler. Lo primero que me llama la atención es que, décadas y décadas después de la desaparición de Hitler, y tras una impresionante campaña de desprestigio de su figura, el nivel de atracción del Führer no sólo no ha desaparecido sino que aumenta con los años. Esto se demuestra fácilmente por la inmensa edición de libros que sobre su figura aparecen todos los años. Un libro sobre Hitler es un bestseller asegurado. De eso no cabe ninguna duda.

 El último libro que ha aparecido, con gran rapidez de traducciones mundiales, es "El secreto de Hitler", de Lothar Machtan, en donde el autor trata de demostrar la supuesta homosexualidad de Hitler. El libro ha sido precedido de una amplia cobertura en prensa y televisión, al punto que, a los pocos meses de su edición, la población ya asocia la persona de Hitler con su supuesta homosexualidad. Me pregunto si esto es casual. Quiero decir: un libro sobre el vegetarianísmo de Hitler ¿hubiera tenido la misma cobertura? Me temo que no. De lo que se trata aquí es de asociar a la figura de Hitler con algo perverso. ¿Asocia la gente las figuras de Cervantes, Shakespeare, Leonardo Da Vinci, Miguel Angel, Platón etcétera con la homosexualidad aunque sea una supuesta homosexualidad?

Lo primero que hay que hacer para escribir un libro sobre Hitler y que lo publiquen masivamente (y por lo tanto, te hagas millonario), es advertir al lector de la maldad de Hitler. También tiene que dejar claro que su figura le repugna. ¿Por qué escribe una persona un libro o varios sobre un personaje que le produce repugnancia? Esto tiene que quedar muy claro en los prólogos. Ian Kershaw , uno de lo últimos biógrafos en apuntarse al carro, asegura que, tras años de investigación Hitler le parece "aun más repulsivo que antes" (EL PAIS 1-12-2001). Lothar Machtan asegura en su prólogo que Hitler es el mayor criminal político de los tiempos modernos y que por esa razón debería interesar al gran público conocer su vida privada. Incluso va más allá asegurando que Hitler es un asunto de interés público y de moral pública. Pero, ¿en realidad es Hitler un asunto de interés público?. Yo más bien diría que es un asunto de intereses oscuros y, sobre todo, un asunto que reporta muchos beneficios. Y en medio de esos intereses oscuros y de beneficios sitúo la obra de Machtan "El secreto de Hitler". Lo primero que llama la atención de su obra son las abundantes coletillas tipo " parece verosímil", "no lo sabemos", "la cuestión queda por tanto sin respuesta", "al parecer", "quizá", "podría ser", "solo caben especulaciones" etcétera. Solamente por éstas abundantes coletillas el libro no merece ningún crédito.

 ¿Cómo es posible querer demostrar algo acompañado por semejantes dudas? Machtan intenta vincular acontecimientos ocurridos en la adolescencia de Hitler con su amigo Kubizek con su supuesta homosexualidad. Y recurre al relato del propio Kubizek e incluye un pasaje que éste recuerda en el que Hitler se tumbó desnudo en una cabaña.  ¿Por qué se tumbó Hitler desnudo en una cabaña? ¡ Para secar su ropa mojada tras una intensa lluvia! Incluso en el caso de que dos muchachos  se encuentren desnudos no significa en modo alguno que sean homosexuales. Si Kubizek quisiera ocultar su homosexualidad y su relación íntima con Hitler: ¿por qué iba a relatar un hecho comprometedor? Machtan transforma un inocente relato de juventud en una supuesta homosexualidad pero no obtiene ningún crédito en su intento. El cúmulo de barbaridades de Machtan llega a su cenit cuando afirma que el odio de Hitler hacia los judíos se convirtió en un arma para combatir su miedo a ser descubierto como homosexual. Ya solo esta afirmación merece un estudio  pero no de Hitler sino de quien lo asegura. En todo caso, no es la primera vez que se busca una causa absurda del odio de Hitler hacia los judíos. Se ha llegado a decir que odiaba a los judíos porque el mismo era judío. Sin embargo esto nunca ha podido ser demostrado. También se ha escrito que el odio de Hitler hacia los judíos se gestó cuando murió su madre, que fue tratada por un médico judío. Pero afirmar que Hitler odiaba a los judíos para ocultar su homosexualidad es tan ridículo como afirmar que se dejó bigote por el mismo motivo. En toda la biografía de Hitler la época que más fácil resulta imaginarlo (y digo imaginar) como homosexual es su etapa de Viena, una etapa anónima y de la que se conoce bien poco. Es por esto que cualquier biógrafo puede soltar rienda suelta a su propio tema adaptándolo a sus intereses.

Así que Machtan no deja escapar su ocasión y se pregunta que cómo era posible que Hitler tuviera unos ingresos anuales de 1200 marcos. La única respuesta para él es que Hitler tenía amantes ricos y se empeña en encontrar un paralelismo entre homosexualidad y dinero. Sin embargo en la misma página encontramos una declaración en donde afirma que Hitler era "demasiado orgulloso para dejarse regalar algo". Por otra parte, Machtan intenta dar crédito a declaraciones de personajes y anécdotas sin ningún éxito. Hablando de los años de Hitler en la Gran Guerra muestra un relato en el que se afirma que la vida en común de los camaradas de guerra encierra siempre aspectos libidinosos "incluso para los soldados heterosexuales, la proximidad física de los cuerpos hacía permeable la frontera de la homosexualidad". Y con esta declaración de tiempos de guerra quiere presentarnos a Hitler como homosexual, pero si le damos el más mínimo crédito resulta que todos los soldados se convirtieron en tiempos de guerra en homosexuales. Continuando con las especulaciones con las que Machtan nos pretende convencer, el autor dice que Hitler sirvió de modelo en Francia para un desnudo pintado por un oficial homosexual y que a continuación se fue a la cama con él. En primer lugar esto es inimaginable en Hitler ya que es de sobra conocido que tenía aversión a mostrarse desnudo. De hecho no se conoce ningún relato sobre cómo era el cuerpo de Hitler desnudo. Así que como para imaginarlo desnudo durante horas delante de un pintor. No obstante Machtan tiene la desfachatez, líneas después, de decir que "no se ha podido confirmar y sigue siendo un rumor". Me pregunto: ¿cómo se permite la publicación de un libro que contiene tantos titubeos y tantos testimonios sin confirmar?. Otra cuestión que convierte a Machtan no solo en un ignorante sino en un homófobo, son manifestaciones tan absurdas como que la música de Wagner, a la que Hitler fue siempre un gran aficionado, es una válvula de escape para los homosexuales. Ignorante aparece Machtan cuando pretende meter en el mismo saco los gustos de Hitler. Lo mismo nos lo presenta como pederasta que mantiene relaciones con jovencítos de 18 años (cuyas declaraciones claramente parecen sobornos y chantajes) que con ancianos como Dietrich Eckart. Es muy raro que una persona tenga un abanico de gustos sexuales tan amplios. Pero de lo que se trata es de dar nombres. También llama la atención que la gran mayoría de las personas que el autor califica de homosexuales como Rudolf Hess, Emil Maurice, Kubizek, Julius Schreck etcétera fueran hombres casados y con vidas heterosexuales. Machtan intenta a la desesperada incluir en su libro frases que puedan estar relacionadas con la supuesta homosexualidad de Hitler.

 Así, por ejemplo, me resulta muy poco oportuna la declaración de Klaus Mann, el hijo de Thomsas Mann, que se atrevió a decir que Hitler y su movimiento "provienen de regiones ambiguas de la naturaleza humana, que difícilmente podrían soportar verse expuestas a la luz". ¿Acaso ignoraba Klaus la homosexualidad (esta vez sí demostrada) de su padre?. Es increíble que Machtan se atreva a colocar semejante frase ignominiosa contra la homosexualidad, aunque sea como testimonio acusador contra Hitler. Por otra parte, Klaus Mann utiliza la homosexualidad como arma arrojadiza y no como prueba. Lo mismo llama a Hitler homosexual que dice que tiene una nariz indecente. Esto no es serio. Machtan incluye una supuesta frase de Hitler en la que dijo: "¿ qué me importa la vida privada de mis seguidores?. Me gusta la música de Wagner; ¿debo acaso cerrarle mis oídos porque fuera un pederasta?. Todo esto es absurdo". Sin embargo el historiador Nicolai Tolstoy en su obra "La noche de los cuchillos largos" pone la cita así: "¡Es ridículo! A mí me encanta la música de Richard Wagner. ¿Acaso debo taparme los oídos porque era un homosexual?". Como se ve, existe una ligera diferencia y aun hoy, no sé si Wagner fue pederasta, homosexual o ambas cosas a la vez. Quizá ni una ni otra puesto que los llamados historiadores no hacen más que confundir a los lectores. Por si no hubiera ya un absoluto caos en lo que se refiere al rigor histórico de los hechos ocurridos en el Tercer Reich Machtan echa más leña al fuego de la confusión.

La noche de los cuchillos largos fue un episodio sangriento en donde Hitler liquidó a buena parte de los mandatarios de la S.A. que representaban un peligro para el ejército. Con seguridad Hitler obró así para asegurarse su mandato y presionado por el ejército y buena parte de la población. Sin embargo la novedad en Machtan es que lo hizo para tapar su homosexualidad. Como muchos jefes de las S.A. eran homosexuales, Hitler los liquidó para no levantar sospechas. Es asombroso. Al final de su obra Machtan nos presenta a Speer como supuesto amor no correspondido de Hitler. Y nos ofrece el relato del último encuentro de los dos como "el cierre sentimental de una trayectoria vital homoerótica. Claro que, esta vez, lo hace con interrogaciones y su habitual frase dubitativa. En todo caso, no se extiende mucho con Speer puesto que, queda claro, el tema no le da para mucho.

La vergüenza más absoluta de Machtan llega al final del libro cuando afirma que fueron los propios alemanes de la posguerra los que se negaron a admitir "nuevas destrucciones de la identidad. Se mantuvo el tabú de una sociedad de colaboracionistas; expresaba que los alemanes no habían abjurado por completo de la fe en su Fürher". Osea, que los alemanes adoraban tanto a Hitler, incluso después de muerto, que no solo no estaban preparados para oír que el Fürher era homosexual, sino que solo leían lo que "se quería saber". Esto incluso es más ilógico que la propia idea del libro puesto que la propaganda contra Hitler fue inmensa una vez finalizada la guerra. Dudo mucho que hubiera muchos partidarios de Hitler tan solo unos meses después de su muerte. Pero Machtan se empeña en demostrar lo contrario. En todo caso, si debemos creer a Machtan por las pruebas que nos da, éstas no serían nunca concluyentes puesto que existe mucha más literatura sobre Hitler y las mujeres que sobre su homosexualidad.

Sobre las Conversaciones sobre la Guerra y la Paz




SOBRE LAS CONVERSACIONES DE HITLER
Las "Conversaciones sobre la guerra y la paz" de Hitler están editadas por la editorial Solar de Colombia en dos tomos. Para empezar, las ediciones son bastante malas. Llama la atención la torpeza de incluir en la portada el nombre Hitler como "Adolfo" y después, en el interior de los tomos, como "Adolf". También en el primer tomo aparecen las fechas de 1933 - 1945 y las conversaciones comienzan en 1941. O que las portadas sean absolutamente horrendas con una cruz gamada como portada cuando, tratándose de conversaciones privadas de Hitler, existen multitud de fotografías del Führer en actitud relajada que bien podrían servir de portada. Dejando a un lado estos detalles menores paso a comentar los libros. Al parecer Bormann fue quien se encargó de que una secretaria tomara nota de cuanto decía Hitler. Y como se deben a Bormann estas recopilaciones se tiene que tener mucha prudencia al leerlas. No obstante, llama mucho la atención el hecho de que ningún biógrafo, o eso me ha parecido, tome prestado del propio Hitler vivencias de su juventud o de la propia guerra. Si bien es cierto que, a nada que uno haya leído algo sobre Hitler, sus declaraciones resulten familiares, no deja de ser curioso que no hayan tenido el peso editorial que merecen. Hace unos veinte años se armó mucho revuelo con la publicación de unos diarios que después resultaron ser una falsificación. El público demanda opiniones y pensamientos de Hitler, así que me extraña mucho la poca relevancia de estas conversaciones. 

Los conocimientos de Hitler resultaban muy vastos. Cuesta analizar al personaje sin quitar el peso negativo que la historia le ha otorgado.  Pero no cabe duda de que tenía muchas ideas geniales. El hecho de que Hitler no fue un hombre ávido de poder queda demostrado en muchas ocasiones. Vivía de manera sencilla y  admitía que no podía poseerlo todo. Se creía destinado a cumplir una misión, pero su mayor deseo era poder dedicarse al arte, a la arquitectura o, sorprendentemente, "vagabundear por Italia como un pintor desconocido" según sus propias palabras. Viajar sin ser reconocido hubiera sido para él un gran placer. Incluso habló de que el día más hermoso de su vida sería cuando dejara por completo la política "con sus disgustos y su esclavitud". No quería que los artistas cayeran en el frente así que procuró alejarlos de las batallas. Consideraba inadmisible que cualquier cretino ruso pudiera matar a un gran artista. Hitler padecía de insomnio.  Él mismo admite que antes de dormir se sosegaba con la arquitectura, los cuadros o interesándose por asuntos diferentes. "De otro modo no podría dormir".

Sus palabras en ocasiones parecen más bien las de un sacerdote que las de un dictador. Sorprende oírle decir que hay que evitar en lo posible "todo lo que pueda perjudicar a nuestros semejantes". También creía que "un hombre no debe morirse de hambre porque haya sido adversario mío". Es curioso que dijera que "gracias a Dios siempre he evitado el perseguir a mis enemigos". "Me gustaría no ver sufrir a nadie, no hacer mal a quienquiera que sea.. Pero cuando la especie esta en peligro, el razonamiento más frío sustituye dentro de mí al sentimiento" Creía que si hacía daño al pueblo ruso era para evitar que el pueblo ruso hiciera daño al alemán en un futuro. Sin embargo no deja dudas de su crueldad. En ocasiones sacaba su veta sentimental y decía echar de menos a su fotógrafo cuando se ausentaba, lo que nos demuestra que el Führer fue una persona con sentimientos. Consideraba que el dinero que el estado se embolsa de las loterías tendría que utilizarse en la construcción de hospitales y otros fines benéficos. Así el jugador siempre quedaría satisfecho.

No es cierto que Hitler fuera un destructor de ciudades. Admite que hubiera sufrido mucho atacando París y que solamente se limitó a actuar sobre aeródromos. También admite que no fueron los alemanes quienes iniciaron los bombardeos masivos sino los ingleses. Aunque si una ciudad no le gustaba en absoluto no le importaba destruirla, como Moscú. Su destrucción le dejaba indiferente. Tampoco era partidario de destruir los paisajes naturales. Quería conservar el propio carácter de las diferentes regiones, a pesar de la construcción de carreteras, que le obsesionaba. Y opinaba que se debía estudiar profundamente todos los problemas que se planteasen y no trastornar la geografía.

A menudo se refiere a su propia educación y decía que no soportaba a los maestros de escuela. Pensaba que la escritura a mano era totalmente absurda porque resultaba una pérdida de tiempo intentar descifrar la letra de cada uno. Así que pensaba que lo mejor era que la población tendría que saber escribir a máquina lo que le anticipaba al uso de los ordenadores actuales. Consideraba más importante eso que la educación religiosa. Creía que era absurdo que la vida de una persona dependiera de un diploma obtenido a la edad de dieciocho años. Consideraba muy importante infundir en los niños “el concepto del bien”. No era partidario de que los padres con dinero dieran su dinero a sus hijos. También fue un adelantado a su época pensando que el ama de casa tenía que verse descargada de muchos trabajos. Creía que las escuelas debían encontrarse muy próximas a los hogares y que la madre no tenía que llevar a sus hijos al colegio. Incluso pensó en artilugios como que cuando sonara el despertador, automáticamente el desayuno se encontrara preparado. Fue un fanático de los inventos. Pensaba que ellos nos harían una vida más fácil. Todas las viviendas tendrían un garaje.

Uno de sus errores, a parte de la absoluta crueldad con que invadió Rusia, fue que él mismo se creyó imprescindible en todo. Eso resultó ser una auténtica obsesión al punto de controlar una cantidad exagerada de asuntos. "Si aplico mi inteligencia a problemas militares es porque por el momento sé que nadie obtendría mejores resultados que yo", afirmó.

A menudo habla de las ventajas del vegetarianismo y de su desprecio por la caza, a la que consideraba desigual. Aunque no deja de ser curioso que en más de una ocasión admite sus simpatías por los cazadores furtivos. Le hubiera gustado utilizar a los cazadores contra los guerrilleros rusos. De la caza sacaba la conclusión de que el gozo de matar une a los hombres. Consideraba que el cáncer se debía en parte a la costumbre de cocer los alimentos y a la mala alimentación. En una época en la que el tabaco no estaba considerado un grave peligro para la salud, Hitler ya lo consideraba como cancerígeno. El consumo de carne lo equipara al consumo de carne humana por parte de los caníbales. Él mismo se dio cuenta de lo contradictorio del consumo de carne puesto que el consumo que tiene el ganado es siempre superior a la carne que produce. En este sentido Hitler también fue un adelantado a su época. Decía Hitler que los niños sienten una repugnancia natural hacia la carne y que los niños negros que se alimentan casi exclusivamente de forma vegetariana se desarrollan más armoniosamente. También estaba convencido de que las grasas vegetales debían sustituir a las de ballena pues veía que el numero de ballenas disminuía alarmantemente. Casi conmovedoras son sus palabras sobre su relación con su perro Foxl, durante la Gran Guerra, "es enorme lo que he querido a aquel bicho. Por la noche se acostaba conmigo". Cuando se lo robaron Hitler se quedó muy apenado. Y dice que nunca pudo vender un perro. Hitler siempre sintió una gran pasión por los perros.

Con respecto al tabaco él mismo inició una cruzada que puede calificarse como la primera campaña que un estado ha realizado contra su consumo. Sorprende conocer que el propio Hitler fue un gran fumador en su juventud. Asegura que fumaba de 25 a 40 cigarrillos diarios. En su presencia no estaba permitido fumar y tenía proyectado reeducar a la población alertándola de los riesgos del tabaco, al que llamaba “veneno”. Al hecho de haber dejado de fumar lo consideraba una salvación para el pueblo alemán.

La declaración de guerra de Hitler a los Estados Unidos fue algo tan inevitable como su invasión de Rusia. Hitler sentía un desprecio muy grande por los EEUU. Lo consideraba un país podrido, lleno de desigualdades y con el problema añadido de las razas. Le resultaba mucho más simpático un inglés que un americano y toda la cultura americana le resultaba hebraica y negroide. Y consideraba que, en caso de perder la guerra, los EEUU sacarían más ventajas que el Reino Unido.

Con respecto a su infancia y adolescencia se comprueba que Hitler escribió, con 15 años, una obra de teatro. Asegura que se la iba dictando a su hermana y trataba sobre los matrimonios que no se podían separar aun a pesar de que los maridos trataban a sus esposas de forma ignominiosa. Asegura Hitler que en clase leía libros que no tenían nada que ver con la propia clase. Me resulta muy curioso el relato que hace el Führer sobre su estancia en la ciudad de Steyr cuando convivió con un compañero. El relato que nos hace sobre su patrona resulta muy simpático y muy detallado. Parece ser que Hitler recordaba perfectamente sus vivencias de la adolescencia. Aprendió a esquiar. También nos habla Hitler de su primera y última borrachera y de que desde los 16 años no tuvo ninguna enfermedad.

La debilidad de Hitler fue siempre viajar en coche. Con frecuencia habla de sus salidas al campo, de sus chóferes y de la construcción de autopistas. Afirma que lo primero que hizo tras salir de la cárcel fue comprarse un coche Mercedes. Por cierto que se atribuía todo lo bello de esa marca de coches puesto que hacía croquis con el fin de mejorar la línea.

El Führer asegura sentirse muy unido a su pueblo y compartir sus penas y alegrías y que constantemente se colocaba en su lugar. Tampoco casa con la imagen de un dictador terrible cuando se enfada si un vehículo salpica de barro a las personas o cuando dice que es un patrón muy tolerante y que comprende que sus subordinados estén de vez en cuando distraídos. Lo único que decía no tolerar entre sus subordinados era la mentira.

A propósito de los continuos rumores sobre su sexualidad Hitler parece dejar bastante claro su tendencia heterosexual. Se enfadó mucho cuando no solicitaron la dirección de una atractiva rubia puesto que quiso enviarle una carta. En otras ocasiones habla de lo hermosas que son las mujeres del mundo o de que en su juventud conoció en Viena a muchas mujeres bonitas. Decía que las muchachas que más le gustaban eran las holandesas. Renunció al matrimonio porque aseguraba que su estilo de vida no era propicio para compartirlo con una esposa. Aunque aseguró que no podía soportar la soledad y que prefería cenar en compañía de una mujer bonita.  Consideró mucho mejor no casarse. Creía que el matrimonio era algo en contra de la naturaleza. Consideraba a las mujeres capaces de dar un beso “hundiendo al mismo tiempo un estilete bien afilado”. Contrariamente a lo que se piensa, no le importaba que las mujeres tuvieran hijos ilegítimos, “los prejuicios sociales van borrándose”, dijo. De hecho, prefería a una mujer que tuviera un hijo ilegítimo a otra que no tuviera ninguno. Consideraba que las mujeres que no tienen hijos acababan volviéndose neuróticas. Según dijo, no experimentaba ninguna simpatía hacia los maltratadores de mujeres ni a quienes les confiaban únicamente los trabajos materiales.

En muchas ocasiones se refiere a los españoles con mucho respeto y admiración. Cita a Cervantes y su Don Quijote como "la más genial parodia posible de un mundo en extinción". Curiosamente cita como obras fundamentales en la historia de la literatura "La cabaña del tío Tom" y "Los viajes de Gulliver".

Incluso se atrevía a hablar sobre astronomía y tenía unas teorías propias, como que Marte se convierta algún día en un satélite de la Tierra. Hablaba de la atracción de los planetas por el sol y de que nuestro sistema solar era solo uno entre muchos. Se mostraba muy interesado en que las poblaciones aprendieran "tales maravillas".

Con respecto al nacionalsocialismo opinaba que era un fenómeno puramente alemán y que su intención no era transformar el mundo. Era opuesto a exportar la doctrina nacionalsocialista. Esto es muy importante a la hora de observar el auge y crecimiento del nacionalsocialismo en otros países. Quizá sea una contradicción. Con respecto al tipo de régimen ideal para un país, consideraba que la monarquía hereditaria era un error, “un error biológico”. Las repúblicas, dijo, podían elevar al poder a cualquier fantoche solo mediante el dinero y la propaganda. También consideraba que si se dejaba a los hombres una absoluta libertad “se portan como monos”. Mucha libertad significa decadencia.

Creer que Hitler fue un hombre que tenía continuos ataques de ira y un carácter terrible es una difamación. Todos sus colaboradores, empezando por Speer nos informan de la templanza de Hitler. Cuando estaba a punto de terminar el primer invierno ruso, en 1942, Hitler tuvo un gran alivio y admitió haber pasado tres meses que habían estado a punto de acabar con sus fuerzas y puesto a prueba su resistencia de sus nervios. Él mismo observó que a su lado todo el mundo perdía el dominio de sus nervios menos él, que conservó su sangre fría.

Hitler y la Música


Es muy conocida la pasión de Hitler hacia Wagner desde su más tierna infancia. Su amigo de juventud, August Kubizek, fue músico. Y se sabe que el propio Hitler compuso una ópera en su juventud. La vida musical de la ciudad de Linz, donde creció Hitler, estaba en época de la juventud del Führer en un elevado nivel. No es de extrañar que Hitler y Kubizek se conocieran después de una representación. Hitler acudía casi a diario a una representación de ópera. Así que, en primer lugar debemos colocar siempre como compositor favorito a Wagner. El Festival de Bayreuth le debe a Hitler mucho ya que lo impulsó y lo convirtió en todo en evento de la época. El festival era dirigido por Winifred Wagner, que desde el principio apoyó a Hitler y fueron muy amigos. 

Veamos alguna reflexión de Hitler sobre música y músicos:

"No hay nada tan cruel como vivir en un medio desprovisto de comprensión para una obra ya realizada o en gestación. ¡Cuando pienso en un Schiller o en un Mozar! Mozart, a quien arrojaron, no se sabe dónde a una fosa común... ¡Qué ignominia!"

"Tristan siempre será la obra maestra de Wagner"

"Los diez días de la temporada de Bayreuth fueron siempre una de las épocas que bendigo en mi existencia. ¡Y me recreo ya con la idea de que un día podré reemprender la peregrinación!"

Hitler poseía miles de discos. En el Obersalzberg Hitler prefería música ligera. Solía escuchar operetas de Lehár y Suppé. Las veladas concluían siempre con la obertura de La Viuda Alegre. Hitler oía discos hasta las dos o las dos y media de la madrugada.


Imagen: Hitler y Winifred Wagner
Fuentes: "Adolf Hitler, Mi Amigo de Juventud" (Kubizek), Conversaciones sobre la Guerra y la Paz y "El Informe Hitler"


Hitler y sus amigos


Mucho se ha hablado de Hitler como un ser solitario y sin amigos. No es cierto. A Hitler nunca le gustó estar sólo. Necesitaba estar constantemente rodeado de gente. De hecho, tengo la impresión de que detestaba la soledad. También es habitual oír que Hitler era una persona enigmática. ¡Nada más lejos de la realidad! Hitler hablaba sin parar y no tenía el menor problema en hablar de su propia vida. En realidad se ha hecho su figura enigmática, para que los historiadores puedan adornar sus historias con muchas dosis de fantasía. Pero no hay muchos enigmas en lo concerniente a su personalidad. En una ocasión dijo:

"No soy un hombre solitario; ¡tengo el mejor amigo del mundo, tengo a Göring!" ("Göring", David Irving)

Llama la atención que un hombre de la posición de Hitler, prefiriera siempre la compañía de sus empleados a la de grandes estadistas, principes o ministros. A excepción de Mussolini, nunca le gustó la compañía de políticos ni estadistas. Resulta realmente curioso ver cómo Hitler prefería comer en compañía de sus empleados. En ese sentido, fue un líder muy cercano a su pueblo. Bastaba contratar a una secretaria o una cocinera, para que ésta fuera parte del séquito del Führer. 

Su fotógrafo escribió un libro llamado "Yo fui amigo de Hitler". En verdad fueron muy amigos. Hitler se reía mucho con las ocurrencias de Hoffmann. En una ocasión Hitler llegó a decir "Cuando Hoffmann se ausenta por unos días, le echo de menos". Su secretaria le respondió que Hoffmann estaría encantado de saber eso y Hitler le respondió que ya lo sabía. Eso nos aleja mucho de un Hitler frío y distante. 

Albert Speer repitió hasta la saciedad que Hitler fue su amigo. Pero todos los comentarios de Speer deben mantenerse en cuarentena porque se pasó media vida intentando salvar su pellejo. No obstante, es cierto que pasaron muchos ratos juntos y que Hitler se relajaba mucho en su presencia. Trabajaron mucho juntos haciendo proyectos y Hitler siempre le prefería porque podían hablar durante horas de arquitectura. 

Pero Hitler siempre prefirió la compañía de sus secretarias y servicio doméstico. De ahí que hayan proliferado las memorias de varios de ellos. Estas memorias resultan muy valiosas para conocer la personalidad de Hitler. Las citaré a menudo. 

Las obligaciones de la guerra dejaban muy poco tiempo libre a Hitler. Su única relajación era estar en compañía de su perra Blondi, de Eva Braun y de sus secretarias. Un día les dijo: "Ya no me queda más que estas pocas horas que paso con ustedes cada noche."