Viajar, un sueño hecho realidad


- En el porvenir cada obrero tendrá sus vacaciones, algunos día del año, de los que dispondrá libremente. Cada uno podrá, una o dos veces en su vida, hacer un viaje por mar. Adolf Hitler.

Hitler siempre estuvo interesado en proporcionar al obrero alemán las comodidades que muchos de nosotros disfrutamos hoy en día. Se puede asegurar que fue él uno de los primeros en hablar del "estado del bienestar". Es curioso el hecho de que cuando la gente en la actualidad piensa en el nazismo o en Hitler, se imaginen que su obsesión más grande era la de esclavizar al obrero. Se relaciona al nazismo con el obrero esclavo de "Metrópolis", una de las películas favoritas de Hitler por cierto. Sin embargo en los discursos de Hitler, y en sus conversaciones privadas, siempre defiende al obrero frente al patrón. Lo realmente milagroso es que durante el breve espacio de tiempo que estuvo en el poder Hitler, los obreros ya empezaran a disfrutar de ese "estado del bienestar". Promovió viajes turísticos muy baratos, cruceros y pensiones para ancianos. Es curioso porque el comunismo, supuesto defensor del obrero, nunca consiguió eso. Este hecho fue explotado por el nazismo, que decía que el marxismo había prometido mucho al obrero y se quedó en simples promesas. Todas estas ventajas para los obreros se hicieron bajo la organización Fuerza por la Alegría, el famoso KdF. En las imágenes vemos a Hitler en un crucero junto a la esposa de Robert Ley, la actriz Inga Ley. Las imágenes son muy curiosas porque era raro que Hitler viajara en barco. Demostró con creces su valentía al viajar en avión en una época en la que hacerlo no era muy seguro, pero admitió que el mar le creaba mucha inseguridad. Incluso tengo la impresión de que en las imágenes se le nota un cierto nerviosismo.



Uno de los destinos de los cruceros eran las Islas Madeira. Es curioso porque los actuales alemanes siguen siendo unos forofos de las islas y continúan en la actualidad viajando a las islas Canarias y, sobretodo, a Mallorca. En realidad los alemanes iban buscando el sol y el descanso, algo de sobra conocido en la actualidad. Durante el III Reich, cuando la gente recibía una comunicación de que podían realizar un crucero hasta las Islas Madeira, apenas podían contener su alegría. En el mismo crucero se organizaban fiestas y juegos que facilitaban el trayecto. Durante el trayecto imperaba un espíritu de amistad. También los viajeros podían permanecer en su camarote o realizar carreras de sacos en la cubierta. También se servía cerveza y se organizaban bailes.Por las noches se bailaba o se asistía a un recital o incluso al cine. Cuando llegaban a Madeira los turistas alemanes se entregaban al turismo y a observar el modo de vida de los lugareños. Observaban que se podía comer en abundancia por poco dinero. En general el turista observaba la vegetación de las islas y sus paisajes. Cuando regresaban a Alemania, los trabajadores lo hacían con fuerzas renovadas. No era de extrañar que los agradecidos turistas regresaran y dijeran "¡Salud y victoria al Führer!".

Por ejemplo, 14 días en Italia le costaba al trabajador alemán sólo 155 marcos.