3 de mayo de 2009

Ideas de Hitler

A Hitler el Ministerio de Asuntos Exteriores no le gustaba nada. Y le gustaban menos los funcionarios. Creía que los diplomáticos eran gente que se movía en círculos cerrados y que solo estaban informados de lo que ocurría en esos círculos. Los diplomáticos le resultaban orgullosos:

- Me gustaría poder eliminar de los hombres el demonio del orgullo. Entre ustedes (Hitler se refiere a los diplomáticos) el valor se mide por la altura de los tacones. Si uno de nuestros diplomáticos tuviera que alojarse en un hotel de tercera categoría o se viese en la precisión de coger un taxi , ¡Qué deshonor! Y sin embargo a veces tiene interés conocer todos los ambientes. Los jóvenes se libran de esto con mayor facilidad que los bonzos. 

Hitler no era partidario de mantener un personal numeroso en las legaciones porque pensaba que lo único que hacían era recortar periódicos. 
Para Hitler el interés del estado era lo primero. Siempre dijo que primero era el interés del estado antes que el interés individual. 

- El estado no puede ser independiente y tener una autoridad indiscutible. El simple hecho de tener acciones de una sociedad, es para mi suficiente para esa exclusión. Todo funcionario debe ser puesto ante la alternativa de renunciar a sus acciones o abandonar el servicio del estado. Los servidores del estado no deben mezclarse  de ningún modo en especulaciones financieras. Si tienen dinero, que compren bienes inmuebles o que lo coloquen en valores del estado. Por lo demás, la seguridad de tales valores permite que a la larga esas inversiones sean más lucrativas que las de empresas privadas, que tienen necesariamente altas y bajas. 

Lo que pretendía Hitler era acabar con la especulación y los funcionarios inservibles. Vamos, un problema que todavía tiene nuestra sociedad. Después de la reconstrucción de Berlín, Hitler tenía proyectado instalar los distintos ministerios en lugares reducidos y con poco presupuesto. 

En materia de justicia, a Hitler no le gustaba la lentitud de la justicia. En particular, le irritaban las denuncias por injurias. Dijo:

- Un azote del cual podrémos librar ya desde ahora a los tribunales, son las querellas por injuria.  Se dispondrá que no pueden presentarse  hasta después de un plazo de cuatro a seis semanas. Entretanto, las partes se reconciliarán, y ese género de asuntos desaparecerán de los juzgados. 

Yo creo que cuando juzgamos a Hitler por lo ocurrido durante su mandato, tendemos a equivocarnos, puesto que las ideas de Hitler no terminaron de ponerse en práctica ni  en una mínima parte. Ciertamente, la guerra no fue un momento adecuado y Hitler quiso esperar a que acabara para poder poner en práctica sus ideas nacionalsocialistas. 

2 comentarios:

  1. Fantastico trabajo, realmente me quito el sombrero y te saludo con respeto.... Acabas de llenar un gran vacio historico... Escribir sobre un personaje tan controvertido y cuya figura ha sido tan vapuleada debe ser dificil
    y recompensador a la vez.
    Pero, bueno te deseo que sigas adelante en ese trabajo y que algun dia lo plasmes en un libro que pueda divulgar la verdad historia que un personaje imprescindible

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  2. El mismo Hitler lo resumió en su Obra. "Du bist nicht, das Volk ist Alles" "No eres nada, el Pueblo lo es todo", me recuerda al compendio de los Mandamientos de la Ley de Dios... Pero menos lisonjero y más práctico (Sin ánimo de ofender a ningún creyente...)

    H.U.R.

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