Eva Braun

Esta próxima a aparecer una biografía de Eva Braun escrita por Heike Görtemaker que, según relata la prensa, va a desmentir la imagen que se tenía hasta ahora de la amante de Hitler. Según observo la presentan como "la novia del monstruo" o "la amante del demonio". Supongo que la pobre Eva nunca pensó en Hitler como un monstruo o como el diablo. Ella siempre estuvo enamorada del Führer y se entregó a él en cuerpo y alma. Los calificativos son propios de la prensa. La novedad viene representada con la idea de si es posible encontrar nuevos datos sobre Hitler a través de Eva Braun. Por ejemplo, la autora asegura que Eva Braun estuvo presente "en cuestiones políticas delicadas". Se apoya simplemente en la idea de que es difícil creer que Hitler no le comentara muchos asuntos de estado a Eva. Por supuesto aún no tengo el libro pero si su tesis se basa en que "es difícil creer.." etc, mal empezamos. 

Mucho me temo de que lo que se trata ahora es buscar nuevos culpables de la época, esta vez las mujeres de los jerarcas nazis. Albert Speer dijo en una ocasión que Eva Braun iba a suponer "una decepción para los historiadores". La autora afirma que con ello el propio Speer estaba protegiendo a su propia mujer al afirmar que las mujeres no desempeñaron un papel importante en el III Reich. Teniendo en cuenta primero que las declaraciones de Speer hay que cogerlas con pinzas puesto que se pasó media vida intentando justificarse, de momento prefiero no considerar esta tesis. 

Por otra parte, no debemos olvidar el papel de la mujer en el mundo occidental de la época. En ningún país el papel de las mujeres tenía el protagonismo que tiene en la actualidad. Por lo tanto, es injusto tratar a las mujeres del III Reich de otra manera. 

Hasta ahora el referente sobre Eva Braun ha sido el libro escrito por Nerin E. Gun "Hitler y Eva Braun", al que ya he hecho referencia en este blog. A mi siempre me ha parecido un libro sumamente interesante. Es fácil descargarlo en Internet o comprarlo de segunda mano. E. Gun escribió un libro neutral y valiente para la época. 

Es de sobra conocida la opinión de Hitler sobre las mujeres y el matrimonio. En sus conversaciones habla a menudo sobre el tema. Es fácil imaginarse que para él Eva Braun significaba relajarse de sus preocupaciones. Hitler fue una persona entregada en cuerpo y alma a su proyecto político. Ello le llevaba prácticamente las 24 horas del día. Así que cuando podía estar junto a Eva lo lógico es que buscara una relajación merecida. Yo no me imagino a un Hitler comentando los asuntos políticos con Eva Braun de la misma forma que nunca lo hizo con su círculo íntimo de secretarias y empleados cercanos. No era su estilo. No entiendo el empeño de buscar algo donde no lo hay. Hitler trató muy correctamente a Eva Braun. Incluso cuando todo estaba perdido Hitler quiso salvar a Eva a toda costa y no lo logró. Fue ella la que voluntariamente quiso morir junto a su amado Führer. Se han dicho cosas tan absurdas como que Hitler la obligó a suicidarse. Recuerdo una mala película en la que el mismo Hitler insulta a Eva en el momento del suicidio, lo que sitúa la escena en la categoría de la ficción. 

Evidentemente habrá que esperar a leer el libro, pero con los datos que tengo, por las entrevistas a la autora, dudo mucho que nos descubra nada nuevo. Todo son refritos aderezados con alguna nueva tesis. Lo mismo le ocurrió a Kershaw, que escribió una monumental biografía de Hitler cuyo único aliciente fue alguna tesis de cosecha propia para justificar el libro. Viene siendo la tónica: escribo el mismo libro de siempre con alguna escusa nueva. En mi opinión son tonterías. 

Por supuesto también ha salido a colación el tema de las relaciones sexuales de Hitler y Eva Braun. El tema se ha convertido en una obsesión de los historiadores. Yo no entiendo por qué este asunto trae de cabeza a tanta gente. Ello parte de la idea de que la sexualidad debe tener alguna importancia. No es la primera vez que se habla sobre la sexualidad de Hitler, en general con un mal gusto propio de un programa del corazón. Personalmente no me interesa en absoluto si Hitler y Eva Braun tenían relaciones sexuales por cuanto ese asunto es absolutamente privado. Pero ello va asociado a la enfermiza obsesión de la gente de querer saberlo todo de los demás. Me gustaría preguntar a algún historiador  que indaga en la sexualidad de Hitler si estaría dispuesto a contar a todo el mundo los pormenores de su propia sexualidad. Es algo zafio, vulgar y ordinario.