17 de julio de 2012

Carta de Hitler al presidente von Hindemburg

En noviembre de 1932 Hitler envió esta carta al Presidente de la república von Hindemburg.

RUEGO A VUESTRA EXCELENCIA ME CONCEDA LA MÁXIMA AUTORIDAD Y PODER

Después de seis meses de gobierno, el gabinete Papen -como había predicho- ha quedado completamente aislado dentro de Alemania y a su vez ha llevado a ésta a un aislamiento con respecto al exterior.

Si hoy un gobierno tuviera que recoger esta terrible herencia política... su acción sólo podrá tener éxito siempre que hacia él confluyan una autoridad desde arriba y una fuerza desde abajo igualmente grandes y potentes.

Si yo, en calidad del movimiento nacionalsocialista, he sido nuevamente llamado a Berlín por vuestra excelencia para colaborar en la solución de esta gravísima crisis de nuestro pueblo, podré hacerlo, según mi mejor ciencia y conciencia y mi juicio, siempre que el movimiento y yo mismo obtengamos la autoridad que es necesaria para llevar a cabo esta función, pero que también compete al movimiento en virtud de su fuerza. En efecto, la ineludible necesidad de poner a Alemania por encima de partidos, será reconocida solo cuando se le asigne en anticipo al movimiento más fuerte, como factor de negociación, la posición que hasta ahora vuestra excelencia ha conferido a todos los representantes del poder presidencial. Esta exigencia no es menos justificable desde el punto de vista de la equidad...

Puedo asegurarle a vuestra excelencia mi firme decisión de formar un gabinete presidencial propuesto por mí, sujeto a mi dirección y aceptado por vuestra excelencia, con todas las premisas constitucionales necesarias para un largo y fructífero mejoramiento de nuestro pueblo política y económicamente arruinado. Por este motivo, dirijo a vuestra excelencia un solo ruego, el de otorgarme por lo menos, tanta autoridad y poderes como los que antes que yo recibieron hombres que por su parte podían contribuir igual que yo, a valorar la autoridad y el prestigio del nombre de vuestra excelencia. No obstante, como estoy obligado a causa de la Constitución a tener en cuenta a los partidos para el legal funcionamiento del futuro gobierno, llevo conmigo, señor Presidente del Reich, al partido más grande de todos. Pero mi nombre y la existencia de este gran movimiento alemán, son garantías que se verían anuladas, necesariamente, por un fracaso en nuestros esfuerzos. En tal caso, señor Presidente del Reich, yo no veo después de nosotros una dictadura militar, sino el caos bolchevique. 

Si después de tuviera que persistir en el propósito de volver a formas de gobierno de viejo sello parlamentario, entonces sería necesario, a mi parecer, dar a conocer esta voluntad de vuestra excelencia. Sin embargo, en este caso, me permito con todo respeto, llamarle la atención sobre las repercusiones de una decisión semejante. Yo las lamentaría profundamente. 

Permítaseme, para concluir, rogar a vuestra excelencia tener en debida cuenta mis motivaciones y desistir del intento de darle esta solución a la crisis. 


5 de julio de 2012

Knut Hamsun

Acabo de comprar un librito con artículos del premio nobel noruego Knut Hamsun, escritos en el periodo de 1932 a 1945. Hamsun apoyó a Hitler, incluso se entrevistó con él el 23 de Junio de 1943. Por supuesto, su apoyo a Hitler le costó caro al escritor. Al finalizar la guerra sufrió juicios vejatorios por su "traición" a la patria y fue desposeído de sus bienes. Murió con 92 años, ciego, sordo y sin ningún reconocimiento a su obra. La lista de intelectuales o artistas que apoyaron o simpatizaron con Hitler fue numerosa. Sin embargo, una vez acabada la guerra, su destino fue más o menos parecido: la humillación, el destierro, la vejación y la ignominia. Y, lo que a mi me resulta más curioso, el ser considerados locos por haber apoyado a Hitler. Al mismo Hamsun le sometieron a exámenes psíquicos. 

Artistas de la talla de Leni Riefensthal, Arno Breker, Ezra Pound etc tuvieron que sufrir la persecución después de la guerra. El libro de Hamsun resulta interesante de leer porque nos permite conocer sus opiniones políticas. El capítulo más interesante es el dedicado a su entrevista con Hitler. El Führer conocía al escritor y le dijo que se sentía fuertemente ligado a él ya que sus vidas eran muy parecidas. En la entrevista hablaron de los métodos de trabajo de los escritores. Sin embargo terminaron hablando sobre la política y Noruega.
Recreación para una película del encuentro entre Hitler y Hamsun

Resulta interesante observar cómo Hitler conocía perfectamente lo que ocurría en los territorios ocupados. Hamsun se mostró muy descontento con la labor del comisario del Reich en Noruega, Terboven. Hitler le contestó:

- Las autoridades militares de ocupación son a menudo más amables con la población que la política, que debe llevar a cabo los requerimientos militares necesarios. El comisario del Reich tiene una difícil tarea. Si le encargo que construya un ferrocarril hasta Narvik en ocho meses, o una carretera hasta el norte de Noruega en seis meses, o que construya algunas baterías de artillería en tres meses, es asunto suyo cómo lo termine. Piense en lo que significa simplemente tener que proporcionar camas para tantas personas. Las autoridades políticas siempre tienen que ir por delante. Han de tomar decisiones incómodas. Terboven tiene que efectuar sus tareas políticas de guerra, que a menudo son pesadas. Muchas veces puede ser duro.
Hitler junto a Quisling

Hamsun le insistió a Hitler y se le hará regresar a Terboven a Alemania. Y Hitler le contestó: 

- El comisario del Reich es un hombre de guerra, está allí exclusivamente para desempeñar tareas políticas de guerra. Luego regresará a Essen, donde es Gauleiter.

Hamsun le dijo a Hitler que seguramente los noruegos necesitarían la ocupación alemana por algún tiempo más, y se conmovió. Sin embargo, insistió en que Terboven destruía más que construía. Hitler le contestó:
Terboven

- Si no ganamos la fatal lucha que ahora llevamos a cabo, será la ruina para todos nosotros.

Hitler le dijo a Hamsun que Alemania no tenía necesidad de constituir un gobierno noruego, y que el hecho de que se le permitiera tenerlo, era una muestra de buena voluntad. Después dijo:

- Sin embargo, todo esto es insignificante comparado con nuestros sacrificios. ¿Qué importancia tiene? Los sacrificios políticos que la población de los países ocupados ha de sobrellevar pesan menos que las pesadas cargas que el pueblo alemán tiene que soportar, el cual, además de todo esto, también se ve afectado por un enorme sacrificio de sangre. 

Me resulta interesante esta entrevista. Es muy reveladora. Nos indica que Hitler podía entrevistarse, en un momento tan complicado como era el año 1943, con un intelectual. Que escuchaba, pero que no estaba dispuesto a prescindir de sus colaboradores, por cuanto él veía que le eran útiles en tiempos de guerra, y que, una vez acabada la guerra, deseaba devolverlos a Alemania. Por otra parte, a Hitler le importaban poco los métodos empleados, ya que él consideraba más valiosos los esfuerzos que estaba haciendo el pueblo alemán. Hitler fue un hombre práctico. Lo que opinara la historia de él no le importaba. Lo demostró en muchas ocasiones. Tampoco creo que sus oponentes actuaran de diferente manera. A la hora de ganar una guerra, por desgracia, sabemos que los métodos no son siempre humanitarios. 

Por otra parte, está el debate sobre los intelectuales y la política. Muchos intelectuales simpatizaron con Hitler y después tuvieron que soportar vejaciones de todo tipo. La cuestión es ¿resta el hecho de simpatizar con Hitler credibilidad a la obra de un intelectual? Evidentemente no. Porque su obra está ahí. Sin embargo, los prejuicios hacen que la gente los rechace. 

20 de junio de 2012

Los lectores de periódicos

Fragmento de Mein Kampf sobre los lectores de periódicos:

   Los lectores de periódicos pueden dividirse, tal vez, en tres grupos:

- Aquellos que creen todo lo que leen;
- Aquellos que no creen en nada;
- Aquellos que analizan críticamente lo que han leído

   Desde el punto de vista numérico, el primer grupo es, por un amplio margen, el más imponente. Comprende a la gran masa del pueblo, representa por lo tanto la parte espiritualmente más simple de la nación. Por tal motivo, éste no puede catalogarse según las profesiones sino según los grados de inteligencia. A él pertenecen todos aquellos que no piensan de manera independiente y creen en todo lo que ven impreso, tanto por necedad como por ignorancia. A éstos se pueden agregar los indolentes que sabrían pensar por sí mismos, pero que sin embargo prefieren digerir, perezosamente, lo que han pensado otros, con la excusa de que éstos ya han hecho el esfuerzo. La influencia de la prensa será, por tanto, enorme sobre este tipo de gente, que representa la gran mayoría. Estas personas no están en condiciones o no quieren analizar por si mismas las ofertas que se les hacen, de manera que su posición frente a todos los problemas diarios, está en función de influencias externas. Y esto también podría ser una ventaja, si la acción de esclarecimiento  fuera realizada por gente seria y amante de la verdad; pero es realmente una desgracia cuando esa acción la llevan a cabo mentirosos y sinvergüenzas. 

   El segundo grupo es mucho menos numeroso. Está compuesto en parte por elementos que pertenecían al primero, para después pasarse a éste como consecuencia de amargas desilusiones; ahora ya no creen en nada de lo que ven impreso. Odian los periódicos, o no los leen, o se indignan por su contenido, que en su opinión no pude ser más que una mezcla de mentiras y falsedades. Esta gente es bastante difícil de tratar, ya que su desconfianza les hace reaccionar incluso contra la verdad; deben considerarse incluso contra la verdad; deben considerarse perdidos para cualquier propaganda positiva.

   El tercer grupo es, por un amplio margen, el más exiguo; está constituido por cerebros delicados que por disposición y educación han aprendido a pensar por cuenta propia, saben hacer un juicio personal sobre todas las cosas y someten lo que leen a un examen escrupuloso y atento. Si leen los periódicos, realizan un profundo análisis y, los redactores no tienen una tarea fácil. A los periodistas, en efecto, les gusta este tipo de lectores, pero con cierta prudencia.

   Pero estos componentes del tercer grupo, las tonterías que un periódico es capaz de publicar, no tienen importancia. Ellos están acostumbrados a ver en cada periodista a un granuja que raramente dice la verdad. Desgraciadamente, la importancia de esta buena gente está en su inteligencia, no en su número -una verdadera desgracia en una época en la cual no cuenta la calidad, sino la cantidad. Hoy cuando la papeleta electoral de la masa decide todo, el peso decisivo descansa sobre el grupo más numeroso, es decir, el primero: el grupo de los ingenuos y de los crédulos.

14 de junio de 2012

Sobre los sindicatos

Tomo unos extractos de "Mi Lucha" para conocer la opinión de Hitler sobre los sindicatos:

- Ya a principios de siglo, el movimiento sindical había dejado de servir a sus objetivos iniciales. Año tras año fue cayendo cada vez más en el radio de acción de la política socialista, para ser solo utilizado como un ariete en la lucha de clases. Le correspondía por lo tanto la función de destruir, a fuerza de golpes, el cuerpo económico de la nación, para así poder demoler más fácilmente el edificio estatal, después de haber minado sus bases económicas. La defensa de los verdaderos intereses del proletariado no era ya la finalidad principal; hasta que por último la habilidad política estableció que tal vez no era deseable eliminar las plagas sociales y culturales de la masa, porque de esta manera se corría el peligro, una vez satisfechos sus deseos, de no poderlas utilizar más como una tropa de asalto ciega.

  Una perspectiva de este tipo infundía cierto temor a los líderes de la lucha de clases, que en realidad parecían rehusar cualquier reforma social oponiéndose  de la manera más decisiva.

  Me resultó difícil comprender los motivos de una posición tan absurda en apariencia.

  Cuando las exigencias de los obreros se hacían cada vez mayores, su posible realización parecía siempre más inadecuada e ineficaz, de modo que siempre se le podía decir a la masa que las escasas reformas tomadas en consideración, tendrían diabólicamente a reducir la fuerza combativa del proletariado hasta paralizarla. Y dada la poca inteligencia de las grandes masas, el éxito de esta táctica era indiscutible.

  Del lado burgués, estaban indignados por esta evidente mala fe de la táctica socialista, pero no sabían sacar la mínima consecuencia para corregir la propia conducta.

  Precisamente el miedo del socialismo de frente a cualquier levantamiento del proletariado de lo más profundo de su miseria cultural y social, habría debido llevar a los burgueses a hacer el máximo esfuerzo en esta dirección, para quitarle a los lideres de la lucha de clases su mejor instrumento. Pero esto no se hizo.

  En lugar de tomar por asalto la posición del enemigo, se prefirió obligarlo poco a poco a tener que defenderse para aferrarse después a subterfugios absolutamente insuficientes que, al aplicarlos demasiado tarde, no tenían efecto y eran inútiles. Todo quedaba como antes. Solo el malhumor crecía.

  Como una amenazadora nube tormentosa se levantaba ya sobre el horizonte el "sindicato libre". Este fue uno de los más terribles instrumentos de poder para la seguridad y la independencia de la economía nacional, para la fuerza del Estado y la libertad del individuo.

  Fue lo que redujo el concepto de democracia a una frase vacía y ridícula, burlándose vergonzosamente de la libertad y la fraternidad con la frase: "Si no quieres ser un 'compañero' te rompemos la cabeza".

  Y fue así como yo aprendí a conocer aquella amiga de la humanidad. Con el transcurso de los años mi conocimiento se hizo más profundo y más amplio, pero nunca tuve que cambiar sus bases.



  

29 de mayo de 2012

Un sanatorio muy particular

En octubre de 1916 se estaba librando la batalla del Somme. Las fuerzas aliadas sufrieron 614.000 bajas en una carnicería inútil ya que las lineas alemanas no cedieron. Durante esa batalla Hitler continuó participando en misiones muy arriesgadas. Como era costumbre, Hitler siempre salía indemne de todas sus misiones. Sin embargo, la noche del 7 de octubre, mientras dormía con otros mensajeros en un estrecho túnel, un obús estalló cerca de la entrada y todos los mensajeros fueron arrojados unos contra otros. Hitler resultó herido en un muslo. Su mayor deseo era continuar su servicio pero tuvo que ser trasladado a un hospital de campaña, rumbo a Alemania.

El hospital militar al que fue a parar estaba al suroeste de Berlín. Allí Hitler pudo dormir en unas cómodas camas, lo que suponía una gran diferencia de la vida que llevaba en las trincheras. Bien, pues el hospital continúa en pie, solo que el edificio está completamente abandonado. El edificio está en la localidad de Beelitz, en Brandeburgo. En su momento se trató de un sanatorio de fama mundial, sin embargo se encuentra abandonado desde hace años. 
 Hitler estuvo en este sanatorio durante dos meses, exactamente desde el 9 de Octubre hasta el 4 de Diciembre de 1916. Fue en este hospital donde Hitler se percató de que muchos soldados se fingían enfermos para evitar el frente.También en Berlín se percató de que la moral de la población era muy baja. 
 Este hospital también se utilizó durante la Segunda Guerra Mundial y durante la batalla de Berlín alojó a unos 3000 heridos hasta que fue ocupado por las fuerzas soviéticas hasta 1995. En su momento fue el hospital militar más grande fuera de la Unión Soviética. 
 Después de los soviéticos se intentó hacer un centro de rehabilitación infantil, un centro de investigación para enfermos de Parkinson, incluso un centro cultural. Pero el resto del edificio se abandonó y ahora es un edificio fantasma. 
 Como curiosidad, decir que el edificio sirvió para varias escenas en las películas "El Pianista" y "Valquiria" . Lo extraño es que no se haya convertido en un destino "turístico" de nostálgicos de Hitler. Sin embargo no debe de resultar difícil encontrarlo y saber que en ese edificio estuvo Hitler durante dos meses.  Mucho me temo que, debido al estado en que se encuentra, lo derriben. Sin embargo, contemplar éstas imágenes resulta fascinante.


17 de mayo de 2012

Novedades

Algunos ya me lo habéis recordado. Se ha "rebelado" un informe de los servicios de inteligencia británicos realizado en 1942 sobre Hitler. El informe ha sido escrito por el académico Joseph MacCurdy Vamos a ver las perlas que contiene:

- "Hitler cayó en una red de delirios religiosos". Joseph MacCurdy dice que Hitler "es un dios encargado de lograr la victoria sobre el mal. Bien, es de suponer que Hitler cuando inició su lucha pensaba que lo que hacía era "el bien". No se, no me imagino a Hitler pensando a sí mismo que lo que hacia era el mal absoluto ni que disfrutara al máximo repartiendo maldad a diestro y siniestro. Si él inició una lucha, es de suponer que pensara que era justa. Otra cuestión es que la posteridad, y nosotros mismos, pensemos que estaba equivocado. Pero lo lógico es que él creyera en lo que luchaba. 

- "Hitler es un dios por cuyo sacrificio se puede obtener la victoria final sobre el mal", "Hitler está atrapado en una telaraña de engaños religiosos". Según el estudio, "los discursos de Hitler reflejan unas tendencias morbosas". Y, para colmo, el estudio dice que esas tendencias se identifican con el chamanismo, la epilepsia y la paranoia:

- Chamanismo: se refiere a la histeria y compulsión de Hitler en alimentar a la multitud con su mensaje.
- Epilepsia : evidencia frialdad combinada con una tendencia a perder el corazon cuando no consigue sus ambiciones. 
- Paranoia: "pensaba que estaba conduciendo a un pueblo elegido en una cruzada contra el mal"

Como vemos, ninguna novedad que no se haya escrito. El informe es de 1942. Y ese tipo de acusaciones contra Hitler fueron muy populares en los primeros estudios sobre Hitler. Sin embargo, están totalmente en desuso y creo que no ayudan nada por comprender la mentalidad de Hitler. Es más, pienso que son totalmente superficiales ya que creo que no hay que tratar de intentar comprender la personalidad de Hitler, sino su obra. Se empeñan en atribuir a Hitler conductas que, en nuestra mentalidad, justifiquen sus hechos. 

Pasemos a otra cuestión. Se ha encontrado una postal escrita por Hitler cuando era soldado. Al parecer, Hitler envió esa postal a un compañero de trincheras. Fue enviada el 19 de diciembre de 1916. Literalmente la postal dice:

- Estimado Lanzhammer, ahora estoy en Múnich en el Batallón de Reemplazo. Actualmente estoy bajo tratamiento dental. Justamente, me presentaré como voluntario para el campo de batalla inmediatamente. Un cordial saludo, A. Hitler

Para que veamos la paranoia colectiva que existe sobre Hitler vamos a ver las reacciones del personal. El siguiente texto está extraído del periódico ABC:

"Uno de los investigadores de la prestigiosa universidad británica, Stuart Lee, ha afirmado que sintió «un escalofrío» cuando se pudo concluir que la misiva era de Adolf Hitler. «Era difícil creer que en un evento local para recoger historias de gente corriente estuviese viendo un documento desconocido hasta el momento del puño y letra de Hitler; yo estaba tocando algo que Hitler había tocado», ha dicho

El historiador Thomas Webber, de la Universidad de Aberdeen, afirma a la BBC que el ejército había sustituido a la familia en la vida de Adolf Hitler., «cualquier otro soldado habría escrito a su hogar», asegura. Webber identifica al ejército como la «red social» más próxima al dictador."

Stuart Lee demuestra muy poca seriedad emocionándose de esa manera por tocar algo que Hitler había tocado. Si se tratara de alguno de nosotros (lectores de este blog), entendería la emoción, pero ¡de alguien que detesta a Hitler! Es un poco absurdo y nos indica el grado de obsesión que la gente tiene con Hitler. Lo dicho por el historiador Thomas Webber es otra idiotez. Para este tipo, esta postal indica que Hitler sustituyó al ejército por su familia. Pero ¡es que se trata de una postal encontrada! Si se hubieran encontrado 100 y 90 hubieran sido destinadas a camaradas del frente, semejante teoría podría tener algún significado, pero ¡una sola postal! El hecho de que una sola postal haya tardado casi 100 años en ser descubierta nos indica que puedan existir más y que nunca han sido vistas. Por lo tanto, la afirmación de Webber la considero absurda. En todo caso, no veo nada malo en que una persona sustituya su familia por la gente de su entorno. Es algo comprensible y nada anormal. No obstante, Hitler tuvo contacto directo con su familia siempre.


1 de mayo de 2012

Extracto del discurso de Hitler ante dos millones de trabajadores el 1 de Mayo de 1933


Espantosa es la miseria que el pueblo alemán tiene tras sí. Y no porque haya faltado la diligencia, ¡no! Millones de nuestro pueblo siguen trabajando como antes, millones de campesinos marchan tras el arado como antes, millones de obreros trabajan en el torno de banco, ante el retumbante yunque. ¡Millones de nuestro pueblo trabajan y otros millones anhelan trabajar, más no pueden! Decenas de millares ponen fin voluntariamente a una existencia que para ellos no parece contener más que dolores y miseria. Lo truecan por el otro mundo donde esperan encontrar más y mejores cosas que en la tierra. Tremenda es la desgracia que ha venido a buscarnos, dejando en todas partes el abatimiento y hasta la desesperación. Y nosotros nos preguntamos ¿por qué?

Es una crisis política. El pueblo alemán está en vías de decaimiento, todas sus fuerzas vitales las necesita para la lucha interior. La confianza en la fuerza de la propia voluntad, la propia fuerza, ha desaparecido. Millones dirigen la mirada hacia el resto del mundo con la esperanza de recibir de allá dicha y la salvación. El pueblo decae y en este decaimiento desaparece su fuerza vital, la fuerza para la afirmación de la vida. Los resultados de esta lucha de clases lo vemos alrededor de nosotros y debajo de nosotros y queremos aprender de ellos, pues una cosa hemos reconocido como primera presuposición para el restablecimiento de nuestro pueblo: ¡El pueblo alemán ha de volver a conocerse mutuamente!

Los millones de hombres divididos en profesiones, separados en clases artificiales, que, atacados de presunciones profesionales y locura de clases, no pueden comprenderse unos a otros, tienen que encontrar el camino de unos a otros. Una tarea extraordinaria, poderosa, ¡lo sabemos!. Cuando la locura ha sido defendida y predicada como idea política por espacio de 70 años, cuando la destrucción de la solidaridad popular ha sido casi una ley política 70 años seguidos, es difícil, sumamente difícil, querer cambiar el sentido de los hombres de un golpe. Sin embargo, no debemos desanimarnos ni desesperar. Lo que construyeron las manos del hombre, pueden derribarlo las manos del hombre, lo que inventó en un tiempo la insensatez humana, puede vencerlo y rehacerlo de nuevo una prudente sensatez.

Sabemos que este proceso de encontrarse unos a otros y comprenderse mutuamente no es cuestión de semanas o meses, ni siquiera de unos pocos años. Tenemos, empero, la inquebrantable voluntad de cumplir esta misión ante el pueblo alemán, estamos resueltos a conducir a los alemanes unos a otros, hasta empleando la fuerza si necesario fuese.

He aquí el sentido del 1 de mayo que a partir de hoy ha de ser celebrado en Alemania a través de los siglos, que en el día de hoy se encuentren unos a otros cuantos actúan en el gran engranaje de nuestra labor creadora nacional, y que una vez al año se estrechen las manos convencidos de que nada puede hacerse en tanto no contribuyan todos a la realización de esta labor. Y así, hemos elegido como lema de este día la máxima siguiente:

¡Honrad el trabajo y respetad al obrero!

Para millones es hoy difícil volverse a encontrar por sobre el odio y los errores procreados artificialmente en tiempos pasados. Hay un credo que nos permite recorrer fácilmente este camino. Que trabaje quien quiera y donde quiera, mas no puede ni debe olvidar que su compañero, el que cumple su deber lo mismo que él, es indispensable, que la nación no existe por el trabajo de un gobierno, de una clase determinada o por obra de su inteligencia, sino que solo vive por el trabajo común de todos. Si millones creen poder sacar de la naturaleza del trabajo una deducción acerca de la dignidad de su portador, se encuentran en un amargo error. Hay decenas de millares entre nosotros que quieren hacer depender el respeto al individuo de la clase de trabajo que éste hace. ¡No! Lo decisivo no ha de ser lo que él crea o hace, sino como lo hace. Que entre nosotros hay millones que trabajan año por año, sin la esperanza de adquirir jamás riquezas digo más, sin ganar lo suficiente para llevar una vida sin apuros, no ha de ser motivo para los demás para no creerse dignos de ellos, pues solo su idealismo y abnegación son los que permiten y facilitan el ser y la vida de la colectividad. ¡Desgraciados de nosotros si llegase a desaparecer este idealismo en nuestro pueblo y el valor de los hombres se quisiera medir únicamente por los bienes terrenales que le ha deparado la suerte! El valor de nuestro pueblo no sería ya entonces tan grande ni su existencia tan larga.

No es útil el explicar al obrero su importancia, el demostrar al campesino la necesidad de su existencia, el ir al intelectual, al trabajador mental para hacerles ver la importancia de su cometido y de su labor. Lo necesario es enseñar a cada clase social la importancia de la otra. Y así es preciso que vayamos a las ciudades a proclamar y anunciar la necesidad y la esencia del campesino alemán, que salgamos al campo  y vayamos en busca de nuestra intelectualidad para hacerle ver la importancia de los obreros y trabajadores alemanes. Vamos a ver al obrero y al campesino para enseñarles que sin la inteligencia alemana no hay vida alemana; que todos juntos deben formar una gran comunidad: inteligencia, frente y puño, obreros, campesinos y ciudadanos.

El 1 de mayo ha de transmitir al mismo tiempo al pueblo alemán el reconocimiento de que: la aplicación y el trabajo solos no crean la vida si no se desposan con la fuerza y la voluntad de un pueblo. Aplicación y trabajo, fuerza y voluntad, actuando conjuntamente, solo cuando detrás del trabajo se levante el puño fuerte de la nación para proteger y amparar, puede venir la verdadera bendición.

Hay más, este día ha de hacerle comprender al pueblo alemán: ¡Pueblo alemán! Serás fuerte cuando seas uno, cuando hayas arrancado de tu corazón tus discordias y el espíritu de lucha de clases. Podrás poner detrás de tu trabajo una fuerza inaudita cuando enlaces tu trabajo con la voluntad de vivir de todo tu nacionalismo.

Tenemos la firme resolución de que todo alemán, sea quien sea, rico o pobre, hijo de sabios o de obreros de fábrica, vaya una vez en su vida al trabajo manual para conocerlo, para que algún día pueda mandar aquí con más facilidad por haber aprendido ya antes a obedecer. No pensamos en eliminar el marxismo únicamente por fuera, exteriormente; estamos resueltos a privarlo de las presuposiciones. Queremos ahorrar los trastornos mentales a las generaciones que vienen detrás de nosotros.

Los trabajadores de la cabeza y de la mano no deben estar nunca unos contra otros. Por esta razón, exterminamos la soberbia y la presunción que se apoderan tan fácilmente del individuo y le hacen ver con desprecio a los camaradas que "solo" trabajan en el torno de banco, junto a la máquina o detrás del arado. Pero no basta que cada alemán conozca esta clase de trabajo, precisa también que el obrero manual sepa, a su vez, que también hay necesidad del trabajo mental. También a él hay que hacerle ver que nadie tiene derecho a menospreciar a los demás y creerse superior a ellos, sino que todo el mundo debe estar preparado para la gran comunidad.

En este año realizaremos por primera vez esta gran idea ética que enlazamos con el servicio de trabajo obligatorio. Y sabemos que algún día, cuando hayan transcurrido 40 años, habrá experimentado la palabra trabajo manual para millones de seres humanos la misma transformación que sufrió en un tiempo el concepto de lansquenete, en cuyo lugar hubo de ponerse el soldado alemán.

Otra de las grandes misiones que pensamos llevar a la práctica en este año es la liberación de la iniciativa creadora de los fatales influjos de los acuerdos de mayoría. No solo en el Parlamento, no, también en la economía. Sabemos que nuestra economía no podrá prosperar en tanto no se encuentre una síntesis entre la libertad del espíritu creador y el deber con respeto del pueblo todo. Nuestra misión consistirá asimismo, por tanto, en conceder a los tratados la importancia que les corresponde. El hombre no vive para los tratados y contratos, sino que estos existen para facilitar la vida del hombre. Finalmente haremos este año todos los esfuerzos posibles para recorrer la primera etapa del camino de una administración económica orgánica, partiendo del reconocimiento fundamental de que: "No hay encumbramiento que no empiece en la raíz de la vida nacional y económica, en el campesino". De aquí parte el camino que conduce al obrero y finalmente a la inteligencia.

De aquí nace otra nueva tarea: la eliminación de la falta de trabajo procurando ocupación a los que no la tienen. La procuración de trabajo la dividimos en dos grupos. Primeramente la procuración del trabajo privado. Aquí emprenderemos este año una gran obra, la referente a la restauración de los edificios y casas alemanas para que centenares de millares tengan trabajo. En este momento y en este sitio vamos a apelar por primera vez al pueblo diciéndole : ¡Alemanes! No creáis que el problema de la procuración de trabajo se va a resolver en las estrellas. Vosotros tenéis también que ayudar y contribuir a su solución. Tenéis por confianza y prudencia que hacer lo que pueda dar trabajo. Cada uno tiene el deber personal de no vacilar en la creación de lo que necesita, de no esperar para mandar hacer lo que alguna vez tiene que mandar hacer. Cada empresario, cada propietario de casa, cada hombre de negocios, cada particular, tiene la obligación de acordarse del trabajo alemán. Si el mundo propala hoy falsas afirmaciones contra nosotros, si se proscribe el trabajo alemán, debemos esperar que el alemán se haga cargo él mismo de su trabajo.

¡Queremos trabajar y trabajaremos! Todo depende al fin del pueblo alemán mismo, de vosotros, de la confianza que tengáis en nosotros, depende de la fuerza con que os confeséis partidarios del Estado Nacional. Únicamente cuando todos seáis unos en la voluntad de salvar Alemania podrá encontrar el ciudadano alemán su salvación de su patria. 

¡Camaradas alemanes! Si el mundo está así contra nosotros, con tanta mayor razón debemos formar una unidad, con tanta mayor razón debemos asegurarle: ¡Podéis hacer lo que queráis! ¡Pero nunca nos doblegaréis, jamás nos obligaréis a reconocer un yugo! ¡El llamamiento a igualdad de derechos no lo apartaréis de nuestro pueblo! El pueblo alemán ha vuelto en sí. ¡No tolerará en su seno a quienes no estén por Alemania! ¡Queremos merecer honradamente el nuevo encumbramiento de la nación por medio de nuestra aplicación, de nuestra perseverancia, de nuestra inconmovible voluntad! No imploramos del Omnipotente: "Señor, hacednos libres". Queremos ser activos, trabajar, tratarnos como hermanos, luchar juntos, para que algún día llegue la hora en que podamos presentarnos ante el Señor y podamos decirle: "Señor, ya ves, nos hemos cambiado". El pueblo alemán no es ya el pueblo sin honra, de la desvergüenza, de la anarquía, de la pusilanimidad  de la incredulidad. No, Señor, el pueblo alemán es ya otra vez fuerte en su voluntad, fuerte en su perseverancia, fuerte para sobrellevar todo sacrificio. 

19 de abril de 2012

Semblanza de Hitler según Joachim Fest


Hace poco comenté que se había publicado en edición de bolsillo la biografía de Toland. Fue un error. El libro publicado ha sido la biografía de Fest. La portada como vemos, es espantosa. Con la cantidad de fotos de Hitler que existen tan buenas.

Un capítulo entero de la biografía de Fest está dedicado a hacer una semblanza de Hitler que, ciertamente, deja mucho que desear. En muchas ocasiones Fest se deja llevar por extrañas conclusiones sexuales. 

Fest considera que Hitler no era un amante de la música, "equivocadamente creía ser un amante de la música, pero en realidad significaba muy poco para él" llega a decir. La razón es porque a Hitler no le gustaba la música sinfónica o de cámara. Pero ¿es indispensable que te guste toda la música para poder afirmar que te gusta la música? Personalmente me parece una estupidez su argumento. Es de sobra conocido que Hitler no podía vivir sin música y que ésta desempeñó un papel muy importante en su vida desde niño. Y conocida es su gran colección de discos. Como la mayoría de los biógrafos, Fest incurre en contradicciones porque un poco más adelante pone en boca de Hitler "Sí, estoy muy solo, pero me consuelan los niños y la música".  Bueno, si no eres amante de la música, difícilmente puedes consolarte con la música.

Pero eso no es todo. Después Fest se supera a si mismo y llega a afirmar que Hitler apenas leía " y que a su alrededor solo toleraba la presencia de admiradores o de quienes contestaban a todo con un sí". Bueno, no se si es necesario recordar lo mucho que leyó Hitler durante toda su vida. De hecho, es imposible imaginarse a Hitler sin libros. He intentado buscar un contexto a la afirmación de Fest y no lo encuentro. Decir que Hitler no leía es como decir que no tenía bigote. Un absurdo.

Otra obsesión de Fest en su obra es la sexualidad. Así pues, cuando nos habla del círculo de Hitler dice que "una parte del acompañamiento lo constituían efebos -según un observador- de cabellos ligeramente rizados, ordinarios, toscos, con gestos afeminados". Esta afirmación parece indicar que Hitler tenía inclinaciones homosexuales. Como sabemos, no es la primera vez que se habla del asunto. En su momento ya traté este tema en este post. En todo caso, me parece una estupidez decir que Hitler estaba rodeado de efebos puesto que sabemos que no es verdad. A no ser que Fest considere efebos al fotógrafo Hoffmann o al doctor Morell. Seguro que los miembros de las SS eran jóvenes y efebos, perfectos miembros de la raza aria, pero el personal de escolta de Hitler nunca intimó con él.

Fest afirma que "todos los informes y recuerdos que poseemos de quienes le rodeaban no nos ayudan a conocer mejor al Führer. Según él Hitler ocultaba "bajo una máscara su total falta de personalidad, en una escenificación cuyos resortes dominaba de manera magistral, como todos los testimonios coinciden en reconocer". No estoy de acuerdo con esta afirmación. Básicamente porque existen muchos testimonios de personas que convivieron con Hitler, y estos testimonios, son la base del conocimiento que tenemos sobre Hitler. Un poco más adelante Fest afirma que "no han quedado anécdotas sobre Hitler". Tenemos mil anécdotas sobre Hitler. En este blog se han publicado muchas.


Otro aspecto que resalta Fest es la supuesta obsesión de Hitler con la muerte. Al parecer Hitler escribió una carta en julio de 1928 en la que Hitler decía que contaba ya con treinta y nueve años de forma que "en el mejor de los casos, solo me quedan unos veinte años aprovechables" para cumplir sus trascendental misión. "El tiempo empuja. No me queda mucha vida por delante... Debo poner los cimientos sobre los que puedan seguir construyendo los otros. Yo ya no veré terminada la obra".

"Se servía de un aparato policíaco y de las sopas de harina. No fumaba, no bebía, evitaba incluso el café o el té, contentándose, en su lugar, con inocuas infusiones de hierbas medicinales. En los años posteriores, por influencia de su médico personal, el profesor Morell, recayó en el vicio de los medicamentos; constantemente tomaba remedios o, por lo menos, tenía pastillas disolviéndose en la boca. Se observaba a sí mismo con una preocupación de hipocondríaco. Unos simples espasmos de estómago los consideraba como un inmediato síntoma de cáncer. Cuando, durante la primavera de 1932, en el transcurso de la campaña electoral para la reelección de presidente del Reich, uno de sus correligionarios le visitó en el hotel donde se hospedaba, le manifestó, sin dejar de comer su plato de sopa de verduras, que no podía esperar demasiado tiempo; 'no puedo perder ni un solo año, tengo que estar en el poder cuanto antes, con el fin de llevar a cabo misiones gigantescas en el plazo de vida que todavía me resta. ¡Es preciso, es preciso!' Numerosas manifestaciones hechas en años posteriores, incluso algunos discursos aislados, contienen referencias similares. En el círculo íntimo del Führer, observaciones tales como 'ya no me queda demasiado tiempo por delante' 'marcharnos pronto de aquí' o 'pocos años de vida' se convirtieron en frases hechas, constantemente utilizadas".

Sin embargo, Fest no cita fuente. Así que no podemos fiarnos de estas declaraciones de Hitler.

En muchas ocasiones he mencionado la biografía de Fest. Es indudable que ocupa un peso pesado entre los biógrafos de Hitler. Se me antoja menos malicioso de Kershaw. Pero lamentablemente creo que Fest en ocasiones divaga con pensamientos de tipo sexual o psicológicos que dejan mucho que desear.

"Hitler, Joachim Fest, Una biografía" Planeta.





1 de abril de 2012

Novedades Hitler


En China se ha comparado al Dalai Lama con el nazismo. Normalmente en Oriente guardan distancias con respecto al nazismo por cuestiones históricas y culturales. Sin embargo, parece que han aprendido que en Occidente, cualquier comparación con Hitler funciona muy bien. Es un anzuelo que aquí conocemos bien. Incluso en Turquía se ha tenido que retirar un anuncio de un champú en donde aparecía Hitler. 

Se ha hecho público en Dallas la existencia de dos álbumes de fotografías y obras de arte que pertenecieron a Hitler y que dos soldados americanos robaron de la residencia de Hitler. Tiene guasa el asunto ya que siempre que se habla de arte y Hitler, se menciona el hecho de que Hitler robó obras de arte. Y digo que tiene guasa, porque los americanos robaron todo lo que pudieron en Alemania. No solo robaron, sino que destruyeron muchas obras de arte. Y más irónico es que se diga que Hitler robó obras de arte cuando, precisamente estos dos volúmenes de Hitler fueron a su vez robados. El fotógrafo de Hitler, Hoffmann, dijo en su biografía que Hitler pagaba puntualmente por todas las obras que adquirió.

La noticia estrella esta semana es el desmantelamiento de las tumbas de los padres de Hitler en la localidad austriaca de Leonding, cerca de Linz. Oficialmente se ha dicho que una familiar de Hitler ha ordenado su eliminación, sin especificar quien, aunque se especula que pudiera ser una descendiente de la primera esposa de Alois Hitler. En todo caso, es evidente que lo que se ha pretendido con ello es evitar la peregrinación de grupos de neonazis a la localidad. Me resulta llamativo que dichas tumbas siguieran en pie después de la guerra, con la terrible ola de odio que sacudió Alemania tras la guerra. Pero allí han estado los últimos casi 70 años. Me parece una falta de respeto hacia dos personas ajenas a la 2 Guerra Mundial. Y, si lo que se pretende es evitar peregrinaciones, lo que creo que fomentan estas medidas es precisamente todo lo contrario. Porque ahora la noticia es bien conocida y más gente se interesará por el asunto. De hecho, apenas era conocido por el gran público la existencia de estas tumbas. Algo parecido sucedió con el cadáver de Rudolf Hess, hecho que no disminuyó en absoluto la fama del lugarteniente de Hitler. Siempre diré que la oportunidad de enterrar a Hitler y el nazismo la tuvieron los aliados en 1945. Pero no lo hicieron. 70 años después, Hitler sigue siendo tan conocido o más que entonces. Algo habrán hecho mal.

Se acaba de publicar "La primera guerra de Hitler" de Thomas Weber. El libro pretende desmontar la idea generalizada de que Hitler fue un soldado valiente. Se dice que ese mito fue elaborado en el III Reich para ensalzar más la figura de Hitler. Lo que me resulta increíble es que ese mito no fuera desmontado inmediatamente después de la guerra. ¿Cómo ha podido sobrevivir un supuesto mito del III Reich hasta la aparición de este libro? Bueno, no es la primera vez que se pone en entredicho el comportamiento de Hitler durante la I Guerra Mundial. Ya en 1943, Walter C. Langer publicó un trabajo llamado "La mente de Hitler" en donde decía que Hitler no era popular entre sus compañeros de armas y que permanecía apartado de ellos. También se puso en entredicho por aquella época la forma de conseguir la Cruz de Hierro de Primera Clase de Hitler. Así pues, este libro de Weber no supone ninguna novedad. Simplemente, se hace eco de lo que ya se ha hablado en muchas ocasiones. El "gancho" del libro de Weber es la aportación de cartas de soldados inéditas. Bien, yo la verdad, no voy a comprar el libro. No tengo ganas de perder dinero ni tiempo. Creo que el valor de Hitler y el compañerismo que demostró durante la I Guerra Mundial está más que demostrado y no merece la pena perder el tiempo con estas basuras. La mayor parte de los biógrafos oficiales de Hitler resaltan el valor de Hitler en la Gran Guerra. A modo de ejemplo, tenemos la biografía de John Toland que, por cierto, acaba de salir en edición de bolsillo a precio reducido. Toland relata hechos indiscutibles sobre el comportamiento de Hitler:

"A pesar de sus peroratas contra el fumar y beber, Adi era apreciado por la mayoría, pues se podía contar con él en los momentos críticos. Jamás abandonaba a un camarada herido ni se fingía enfermo cuando llegaba el momento de emprender una misión peligrosa. Además, era un buen compañero durante las largas y tediosas horas que pasaban esperando a entrar en combate. El hecho de ser artista aumentaba su popularidad entre los camaradas del cuartel. Dibujaba postales que ilustraban momentos cómicos de la vida que llevaban. Una vez, por ejemplo, un soldado mató un conejo para llevárselo a casa cuando estuviese de permiso, pero partió con un paquete que contenía un ladrillo que alguien había cambiado por el animal. Hitler envió a la víctima de la broma una postal con dos dibujos: uno representaba a un soldado desenvolviendo un ladrillo en su casa,  y el otro a su amigos del frente comiéndose el conejo."


Yo tengo tantos libros pendientes de lectura que la cuestión empieza a abrumarme. He comenzado "Anatomía del Tercer Reich" de Álvaro Lozano, que promete ser interesante. Ya lo comentaré cuando lo finalice. También tengo pendiente de lectura "Guerra Absoluta" de Chris Bellamy sobre la guerra en el Frente Oriental entre 1941 y 1945. "El Día D" de Antony Beevor, "Y siguió la Fiesta" de Alan Riding sobre la vida cultural en el París ocupado. "Un Mundo en Guerra" de Richard Holmes sobre la historia oral de la Segunda Guerra Mundial. También tengo pendiente una biografía de Goebbels escrita por Toby Thacker que compré a un precio muy asequible.

 Y estoy leyendo a su vez "Después del Reich" de Giles Macdonogh sobre el destino de los alemanes después de la guerra. Este libro me está resultado muy dramático y sobrecogedor. Es ciertamente terrible leerlo, pero creo que ocupa un lugar importante para dar a conocer el sufrimiento del pueblo alemán en manos de las fuerzas de ocupación aliadas.
Así que tengo una "labor" tremenda. Teniendo en cuenta que uno no dispone de todo el tiempo del mundo para leer, tengo lectura para mucho tiempo.