27 de junio de 2013

Hitler intenta negociaciones con los aliados, Caída de Mussolini.

Hitler, el 8 de Septiembre de 1943 madrugó más de lo habitual. A pesar de haber dormido solo 4 horas, fue despertado a las cinco y cuarenta y cinco de la mañana. Tenía una entrevista en Ucrania con Manstein. El mariscal le había informado de la situación: los rusos habían roto el frente del sexto ejército y amenazaba con avanzar hacia Kiev. 

Hitler estaba inquieto. Más de lo habitual. Temía una traición de Italia. Apenas estuvo noventa minutos con Manstein. Volvió a subir a su Cóndor y al mediodía ya volaba, dejando Rusia para siempre, ya que nunca más volvería. A las cinco de la tarde se encontraba ya en La Guarida del Lobo, celebrando otra reunión.

La intuición de Hitler fue certera una vez más. Se enteró de que existía un informe, de cuatro días atrás, hecho por un agente, que sugería las propuestas de paz italianas. Por otra parte, la prensa aliada, publicaron los rumores. Hitler se encontraba agotado. Dormitó media hora. Pero su ayudante le despertó con la noticia que la BBC acababa de dar: el rendimiento incondicional de Italia.

Hitler convocó un pleno de reunión de guerra. Asistieron Ribbentrop y Goebbels. El Almirantazgo alemán comentó:

"Las consecuencias de este vil acto de traición -sin parangón en la historia militar- serán muy diferentes de lo que Italia esperaba. El campo de Italia se convertirá en un campo de batalla entre los traicionados aliados de ayer y los despiadados conquistadores de hoy.

Hitler se desplomó en su cama a las cinco de la mañana. Había trabajado veintitrés horas seguidas. Según Irving, "solo él había predicho sin vacilar aquella traición."

Hitler autorizó a Ribbentrop a realizar sondeos ante Stalin, para un posible armisticio. Pero se arrepintió y después consideró la posibilidad de sondear a los ingleses, con quienes tenía más afinidad. Pero se encontró con el obstáculo de Churchill. No se le puede negar a Hitler el haber intentado en numerosas ocasiones, incluso cuando Alemania parecía todopoderosa, llegar a un acuerdo de paz con Gran Bretaña. Aunque también es cierto que Hitler confiaba en alguna victoria para poder negociar. 

Al poco tiempo, Alemania tomó Roma. Después tuvo lugar el famoso rescate de Mussolini por parte de Otto Skorzeny, a quien Hitler entregó la Cruz de Caballero. Hitler dijo:

- Cuando la noticia del rescate se difunda caerá en el mundo como una bomba, especialmente entre los ingleses. Les demostrará que nunca abandono a los amigos, que soy hombre de palabra. Los ingleses dirán: ¡Eso es un amigo!

Dos días después, Hitler se dirigió a La Guarida del Lobo para recibir a Mussolini. Antes pidió a Skorzeny que le relatara el espectacular rescate. Hitler le dijo a Mussolini que tenía proyectado un compromiso con Stalin. Pero al día siguiente cambió de opinión:

- Ya lo sabe, Ribbentrop; la verdad es que si hoy llego a un acuerdo con Rusia, mañana volveré a saltarle al cuello. Es mi manera de ser. 

 Con respecto a los tratos con Churchill, dijo:

- En política no se puede permitir que los principios y las personalidades constituyan un obstáculo. Pero Churchill es un hombre que actúa inspirado por el odio, no por el sentido común. 



7 de junio de 2013

El caso Rauschning

Son muchos los lectores que me preguntan por Rauschning. Recientemente desde el blog Filosofía Crítica , se me preguntó también sobre este personaje.

Rauschning es un personaje con muy poco crédito en la historia. Ningún  historiador actual da crédito a sus libros. De hecho todas las afirmaciones de Rauschning son inventadas. Es absolutamente imposible retener en la memoria párrafos enteros que este hombre atribuye a Hitler. Prueba tu a mantener una conversación con alguien y después de unas horas intenta escribir lo que ha dicho: es imposible. Pero bueno, el historiador suizo Wolfgang Haenel investigó el libro y llegó a la conclusión de que era un fraude total. Para ese historiador, "el libro solo tiene valor como propaganda de guerra aliada". 

 Al principio este hombre fue tomado en serio, incluso por Trevor-Roper, pero incluso éste quedó en entredicho por haber bebido de las fuentes de Rauschning. El libro "Conversaciones sobre la Guerra y la Paz" , las famosas conversaciones de sobremesa de Hitler, tuvo una introducción de Trevor-Roper en 1953 que tituló "La mente de Hitler". Pues bien, la mayor parte de las fuentes de Trevor-Roper están totalmente desacreditadas, en especial las que se refiere a Rauschning.

En una segunda edición publicada en los años 80, Trevor-Roper reconoció su error al usar fuentes de Rauschning pero se justificó diciendo que, aunque inventadas, eran veraces, lo que constituye un engaño a todas luces al lector. 

El conocido libro de Rauschning "Hitler me dijo" se puede descargar de Internet con facilidad. 


Rauschning no fue un jerarca del nazismo. Solamente cuando vio que no pudo ascender, despotricó del régimen convirtiéndose en un enemigo. Es natural que no haya que fiarse de sus declaraciones, a todas luces fantasiosas. Se trasladó a Suiza, Francia, Reino Unido, para mudarse finalmente en 1942 a EEUU donde adquirió la ciudadanía. Allí colaboró con Henry Morgenthau,  a quien ya conocemos por sus planes contra el pueblo alemán. 



Poseo el libro que veis arriba, "Confesiones íntimas". Curiosamente en la introducción el editor advierte:

"El título que presentamos ha sido centro de un áspero debate: algunos estudiosos lo han señalado como un documento apócrifo, nacido al calor de la propaganda aliada. Según palabras del autor, es el resultado de diversas reuniones y conversaciones que el líder nacionalsocialista mantuvo con su círculo más cercano, y de las que él mismo, en compañía de otros dirigentes del entorno hitleriano, fue testigo directo y partícipe. Siguiendo sus opiniones, fue en esos encuentros donde Hitler dio a conocer sus ambiciones y planes secretos, que exponen sin tapujos sus ideas verdaderas, ideas que siempre ocultó.... sin eludir la controversia de su origen, la presente edición tiene por objeto rescatar un documento vivo, escrito por un protagonista inmerso en una época terrible....."

Así que si el editor mismo del libro admite controversia, nosotros no tenemos más que añadir: las declaraciones de Rauschning son falsas a todas luces.

En todo caso, voy a poner ejemplos que aparecen en el libro y que a cualquier aficionado en la materia deberían provocar la carcajada:

Por ejemplo, en el capítulo "El Anticristo" nuestro  Rauschning asegura que en una ocasión se reunió en la Cancillería con el "flamante canciller del Reich" Hitler. Incluso se atreve a citar a destacados líderes del nacionalsocialismo que estuvieron presentes en la reunión. Cita  a Julius Streicher, el gauleiter Wagner, la señora de Goebbels...  Rauschning nos asegura que Hitler llegó en ese momento del cine y que el príncipe Augusto Guillermo de Prusia hizo el siguiente comentario "Es una cinta muy endeble y mala, ¡Ah! , nos queda aún una misión educadora por cumplir". La cita del príncipe viene acompañada de una anotación en la que hace una pequeña biografía del aristócrata y, tranquilamente, nos dice que vivió entre 1864-1927, con lo cual es muy difícil que el príncipe susodicho hubiera asistido a la reunión, ya que Hitler solo fue canciller a partir de 1933. Naturalmente, suponemos que se referirá a  Augusto Guillermo Heinrich Günther, que falleció en 1949 y que sí colaboró con Hitler. En todo caso, es sonrojante que citen una reunión de Hitler con alguien que ya estaba muerto. 

En el libro nuestro Rauschning cita a menudo a otro embustero y mentiroso con respecto a Hitler: el conocido Ernst Hanfstängel. Con lo que ya tenemos otra prueba más de la falsedad de las conversaciones de Rauschning. 

Fest, el biógrafo que más crédito dio a Rauschning

Curiosamente John Toland ni menciona a Rauschning. Sin embargo Joachim Fest lo menciona a menudo en su biografía de Hitler. Comienza mencionando la obra de  Rauschning "La revolución del nihilismo". En esa obra, nos dice Fest,  Rauschning asegura que "Hitler y su estrecho círculo de seguidores no eran más que falsos revolucionarios que ni tenían ni luchaban por ninguna ideología concreta, sino que utilizaban varias ideologías con un único fin: la conquista, afianzamiento e incrementación del poder personal". Más adelante Fest da credibilidad a las fantasías de  Rauschning y pone en boca de Hitler semejante frase: "Debemos ser crueles. Debemos reconquistar para la crueldad a la buena conciencia. Sólo de esta forma podremos extirpar de nuestro pueblo la blandura y el sentimentalismo burgués, esta 'calma idílica', esta beatífica felicidad. No hay tiempo para los bellos sentimientos. Debemos obligar a nuestro pueblo a la grandeza, si queremos que cumpla con su cometido histórico." No contento con que nos traguemos semejante embuste, más adelante Fest sigue dando crédito a  Rauschning con actitudes impropias de Hitler con frases como "Yo no quiero descender otra vez. Usted quizá pueda esperar. ¡Usted no está sentado sobre el fuego! ¡Hombre, escúcheme, sin trabajo! Antes de volverlo a ser, me convertiré en delincuente. Yo me mantendré arriba, aunque tenga que hacer lo imposible. ¡No volveremos a atacar otra vez para alcanzar esta cima!". Sorprende mucho que Fest de crédito a este tipo de frases descabelladas.
Kershaw, uno de los mayores difamadores de Hitler
Ian Kershaw (de quien volveré a hablar en breve) no menciona a  Rauschning en su biografía de Hitler. Y lo cierto es que incluso dijo que la obra de Rauschning no merecía credibilidad. Es de esperar, que  si el mayor oportunista sobre Hitler que es Kershaw, quien no desaprovecha ocasión alguna para difamarle, no pudo utilizar las citas de Rauschning, la sentencia absoluta es que Rauschning es uno de los mayores bulos.

Pero curiosamente, si  Rauschning fue un hombre al que Hitler se manifestó de manera tan íntima, Hitler no lo menciona si quiera en sus conversaciones privadas, lo cual es muy sospechoso. 

25 de mayo de 2013

¿Fue Hitler un dirigente débil?



La pregunta da para encendidos debates. He elegido la introducción del libro de David Irving "La Guerra de Hitler" porque creo que sintetiza muy bien varios debates, como el del título. Todo el texto que sigue es del propio Irving:

"A los historiadores se les ha concedido un poder que incluso a los dioses se ha denegado: alterar los hechos ya ocurridos" 

Así comienza el polémico David Irving su famoso libro "La Guerra de Hitler". Irving continúa así:

- Tuve muy presente esta sarcástica frase cuando, a fines de 1964, me embarqué en el estudio de los años de guerra de Hitler. Estimé que mi función sería la propia del encargado de limpiar la piedra de una fachada, por cuanto mi principal preocupación no sería tanto la palabrera y subjetiva apreciación arquitectónica, cuanto la de quitar la suciedad y reavivar los colores de un silencioso e imponente monumento, sin saber de antemano si el monumento, una vez puesto de manifiesto, resultaría tan horroroso que más valdría apartar de él la vista.

En anteriores libros, me basé en las fuentes originarias de la época en cuestión antes que en la literatura publicad sobre el tema. Ingenuamente supuse que podía aplicar la misma técnica al estudio de Hitler, con el fin de terminar el trabajo en el plazo de cinco años, sin siquiera sospechar que tardaría once en dejar al descubierto la pétrea base formada por los hechos, sobre la que se construyó la leyenda de Hitler. Pero tengo el convencimiento de que la dura labor de rascar ha revelado una imagen de aquel hombre, que, hasta el momento presente, nadie podía imaginar.

La conclusión a que llegué al terminar mis investigaciones me sorprendió a mi mismo: si bien es cierto que Adolf Hitler fue un jefe militar firme e implacable, tampoco cabe negar que, durante los años de guerra, se comportó como un líder político blando e indeciso que permitió que los negocios del Estado anduvieran a la deriva. En realidad, Hitler fue probablemente el dirigente político más débil que haya tenido Alemania en el presente siglo. A pesar de que a menudo reaccionaba brutalmente y carecía de sensibilidad, Hitler no sabía ser despiadado en los momentos más necesarios. Por ejemplo, se negó a ordenar el bombardeo de Londres hasta que tuvo que adoptar forzosamente tal decisión, a fines del verano de 1940. Se mostró remiso a imponer la dura prueba de la total movilización a la alemana "raza de amos" hasta el momento en que fue demasiado tarde para que tuviera eficacia, de modo que, mientras las fábricas de municiones reclamaban a gritos el aumento de su fuerza de trabajo, ociosas amas de casa alemanas seguían dando empleo a medio millón de servidoras domésticas, dedicadas a quitar el polvo y dar brillo a los muebles de sus hogares. La indecisión militar de Hitler también quedó de relieve, por ejemplo, en sus aterradas vacilaciones en los tiempos de crisis, cual la de la batalla de Narvik, en 1940. Durante un periodo excesivamente largo, impuso ineficaces medidas contra sus enemigos en el interior de Alemania, y al parecer fue incapaz de valiosas decisiones contra la fuerte oposición existente en el seno de su propio alto mando. Toleró a ministros y a generales incompetentes mucho más tiempo que los dirigentes aliados lo hicieron. Tampoco supo unir a las enfrentadas facciones del partido y de la Wehrmacht, para que lucharan juntas por la causa común, y fue incapaz de aplacar el corrosivo odio que el OKH (Ministerio de la Guerra) sentía hacia el OKW (el alto mando de la Wehrmacht). 

Creo que en este libro demuestro que cuanto más se aislaba Hitler mediante las alambradas y los campos de minas que rodeaban su lejano cuartel general militar, más se convertía Alemania en un Führer-Staat sin Führer. La política interior estaba dominada por aquellos que más poderosos fueran en cada sector, por Hermann Göring, en su calidad de jefe del poderoso organismo económico del plan cuatrienal; por Han Lammers como jefe de la cancillería del Reich; por Martin Bormann, el jefe del partido, o por Heinrich Himmler, ministro del Interior y Rechsführer de las SS de negro uniforme. 

La gran complejidad del carácter de Hitler queda de relieve al comparar su extremada brutalidad, en algunos aspectos, con su casi ridículo sentimentalismo y su tozuda fidelidad a convencionalismos militares abandonados largo tiempo atrás, en otros aspectos.

Tradicionalmente se estima que la demostración de lo negativo es siempre difícil; sin embargo, creo que vale la pena intentar desacreditar ciertos dogmas aceptados, aunque sólo sea para poner de relieve la escasa credibilidad de muchas leyendas acerca de Hitler, actualmente en circulación. 

El mayor problema que se plantea en el momento de dar un tratamiento analítico a Hitler es la aversión hacia él, como persona, creada por años de intensa propaganda bélica, y por una emotiva historiografía de posguerra. 

Las caricaturas de los dirigentes nazis han influido perniciosamente en las obras de historia, desde aquellos tiempos. A los autores les ha resultado imposible despojarlos de su satánica manera de ser. Ante el fenómeno del propio Hitler, los historiadores son incapaces de comprender que era un ser humano normal y corriente, que caminaba y hablaba, pesaba unas 155 libras, tenía el cabello entrecano, los dientes postizos en su mayor parte, y padecía de crónicos problemas digestivos. Para ellos, Hitler es la encarnación de Satanás. Después de su muerte, el proceso de satánica mitificación de Hitler aumentó todavía más. En los procesos de Núremberg, la culpa pasó del general al ministro, del ministro al dirigente del partido, y de todos ellos, invariablemente, a Hitler. Bajo el sistema de editores "con licencia", tanto en lo referente a libros como a periódicos, impuesto por los aliados a la Alemania de la posguerra, las leyendas gozaron de gran predicamento. Por absurdo que fuera, todo relato gozaba de crédito, y nadie ponía en tela de juicio la autoridad de los escritores que los pergeñaban. 

11 de mayo de 2013

Novedades en torno a Hitler

Como hay muchas novedades en torno a Hitler, paso a detallar las que más me han llamado la atención. La mayor parte de las noticias no ofrecen nada nuevo. Acompaño el link a cada noticia.

- Parece que el estado de Baviera trabaja rápidamente para tener la versión comentada de Mein Kampf. Como sabemos, los derechos de autor del libro caducan en el año 2015. El gobierno alemán está teniendo conversaciones con el gobierno israelí y habría “un interés común en impedir la difusión de esta misantrópica ideología."

 El ministro bávaro del Interior, Joachim Hermann, ha declarado:

 “De acuerdo a las leyes vigentes, el texto original de Hitler es una marcada incitación al odio”. Por ello, éste político anuncia desde ya pasos legales en contra cualquiera que pretenda difundirlo. Tim Hoesmann, abogado especializado en medios, el párrafo 130 del Código Penal ofrece el instrumento para enfrentar el problema. La prohibición del libro resulta probable, pues en él se difama claramente a personas y a grupos religiosos. Con todo, no es seguro, pues “se puede llegar a diferentes sentencias”. Precisamente, el Instituto para Historia Contemporánea (IZF) en Múnich trabaja desde el 2009 en una versión comentada, apoyada económicamente por Baviera. Berlín, en cambio, es más bien neutral: aunque el proyecto no es su iniciativa, podría resultar importante en el sentido de una valoración histórica de la dictadura nacionalsocialista.

“Si en general se permite que esa obra se difunda con comentarios, podría llevar a que la extrema derecha prepare una nueva edición con comentarios que no queremos que se difundan”, opina Lischka.





Los historiadores muniqueses trabajan  para tener listo los comentarios que deberán acompañar el texto íntegro de Mein Kampf.  “En ella no habrá sólo Hitler”, dice Simone Paulmichl, portavoz del instituto.

“Mientras más misterios se tejan en torno a un libro, mayor efecto tendrá”, opina Paulmichl, para quien esta edición de Mein Kampf tiene un valor informativo. Y Hoesmann ha declarado: “Me parece un paso apropiado. Pues, en caso de que el libro llegara a ser prohibido, muchos mitos comenzaran a tejerse a su alrededor”.
El historiador Laurence Rees escudriña en ‘El oscuro carisma de Hitler’ la fatal y perniciosa atracción ejercida por el dirigente nazi en las masas alemanas:
“Fue un ser mediocre, de escasa altura intelectual, un pésimo actor, pero aun así dueño de un notable y pernicioso carisma que utilizó para conducir a millones de será humanos al abismo de la destrucción”

Laurence Rees analiza en su nuevo libro el “oscuro carisma” del líder nazi


El blog El silencio de la Verdad,  ha publicado recientemente dos entradas interesantes, una de ellas sobre el destino de los falsos diarios de Hitler y otro sobre la hermana de Hitler, también muy interesante. Recomiendo su lectura. 




Las grandes ciudades nazis que afortunadamente Hitler no logró concretar

Las fotografías que Hitler le ordenó a su fotógrafo destruir y que éste salvó, siguen siendo utilizadas. Aquí ya hemos hablado sobre éstas fotografías. Lo cierto es que Hitler ensayaba mucho sus discursos y se preparaba a conciencia: he aquí parte de estas interesantes fotografías:













29 de abril de 2013

Sobre nazismo, escraches, indignados y antifascismo

Recientemente hemos vivido en España un debate mediático a raíz de que la secretaria general del PP, Maria Dolores de Cospedal, dijera que los escraches (acoso a los políticos de derecha en sus domicilios) son "nazismo puro". Los lectores de este blog ya conocemos el efecto que tiene una acusación de "nazi" o de "Hitler": Consigue enervar e irritar a media población, y la prensa se hace eco de la noticia de manera llamativa. Así que de primeras quien hace esas acusaciones consigue su objetivo, porque los tontos ofendidos le dan cobertura. ¿Cuál es el origen de ésta practica? Pues básicamente tiene un nombre: "antifascismo". La cuestión es muy sencilla: hacemos creer a la mitad de los jóvenes que todo lo que no les gusta es "fascismo", que el fascismo sigue existiendo y que hay que combatirlo. ¿Pero acaso no saben éstos jóvenes que el fascismo fue derrotado en 1945? ¿Acaso no saben que contra quienes ellos luchan fueron quienes derrotaron al fascismo? Los jóvenes indignados piensan que luchan contra el fascismo, pero luchan contra el capitalismo de toda la vida, que fue el que más empeño puso en derrotar al fascismo. Por eso mismo la palabra "antifascismo" hoy en día tiene más guasa que otra cosa. Por supuesto, faltaría más, la palabra "fascismo" engloba también al nacionalsocialismo, o nazismo. Se ha conseguido que el joven rechace el nazismo ipso facto, lo cual es un logro ideológico impresionante, porque eso hace que éstos jóvenes luchen contra una ideología que no existe. Éste tipo de dislate ideológico es propio de "Rebelión en la Granja" de Orwell. 

Y, si nos paramos a pensar un poco, observamos que las declaraciones de Cospedal no andan muy desencaminadas. Para Cospedal, representante de la derecha de toda la vida, acosar a un político en su domicilio es nazismo. Y puede que tenga razón, pero por otros motivos que ni a ella ni a los indignados se les ocurre: no por las prácticas sino por la ideología. Porque luchar contra el capitalismo, que es contra lo que luchan los jóvenes indignados sin saberlo (porque le llaman "fascismo") es más propio de un nacionalsocialista o de un Hitler. No es casualidad que la extrema derecha participara en las manifestaciones del 15M. Para la mayoría de jóvenes indignados eso fue un oprobio pero la realidad es que los que se piensan "antifascistas" tienen más en común con la extrema derecha de lo que creen. Un consejo: no intentéis persuadir a un "antifascista" con todos estos argumentos. El "antifascista" es una persona incapaz de la reflexión.

Podemos tener un interesante debate con el tema. También el asunto tiene mucho que ver con Hitler, por supuesto. 

20 de abril de 2013

Aniversario de Hitler

Con motivo del aniversario de Hitler, he querido recopilar unas frases del Führer que recogió en sus memorias una de sus secretarias, Christa Schroeder:

- Las mejores ideas devienen de noche.

- Es difícil que exista un tema que un hombre pueda pensar sin que otro hombre lo haya pensado antes.

- Para descubrir las grandes líneas de un tema y retenerlas hay hablar frecuentemente de él.

- No me puede permitir caer enfermo.

- Jamás besaría a una mujer que tuviera la costumbre de fumar.

- Las mujeres más bellas pertenecen por derecho a los combatientes.

- En la política, hay que conseguir el apoyo de las mujeres; el apoyo de los hombres viene solo, después.

- El hombre tiene una tendencia natural a mostrarse ingrato.

- De la dignidad al ridículo hay sólo un paso.

- El jefe de un ejército debe vivir con la misma simplicidad que los hombres a quienes manda.

- La tragedia de esta guerra estriba en el hecho de que tres hombres geniales compiten entre ellos.

- Lo único que queda tras la vida de un hombre son sus sombras y el recuerdo que deja.

- Carezco de sucesor.

- No pienso en abandonar Berlín; prefiero matarme.


Según el ayudante de Hitler Fritz Wiedemann, en los cumpleaños del Führer el gran salón de la cancillería se colocaban los regalos que recibía. Se recibía de todo "empezando por valiosos óleos que le había enviado un industrial, hasta un par de calcetines, regalo de alguna viejecita". También se solía recibir tartas de chocolate con un "Heil a nuestro Führer" o una maqueta de un acorazado, hecha a mano, con la bandera de la cruz gamada. En total habría siempre cerca de mil regalos, "expresión conmovedora de la admiración y el amor profesado a este hombre por las amplias masas del pueblo."

También recibía Hitler miles de cartas el día de su cumpleaños. Veamos algún ejemplo:

" ¡Señor Canciller del Reich Adolf Hitler!
   Manifestamos nuestra más sincera gratitud. Con nuestro movimiento por fin he vuelto a tener trabajo, después de cuatro años, como recadera. Mi marido lleva 4 años y medio sin trabajo, pero ya pronto le llegará su turno. Ahora al menos podemos comer hasta quedar satisfechos.
   Con la mayor consideración, alzamos la vista hacia nuestro Führer."

Los poemas también eran habituales:

¡Viva nuestro Führer! ¡Viva la patria alemana!
Donde algún día nacimos.
A tu lado estamos firmes,
En la lealtad que te juramos.
Pues nos has devuelto el honor,
Y has restituido el heroísmo.
Por eso alzamos nuestra mirada a Dios,
Que desciende sobre nosotros con su bendición.

¡Viva nuestro Führer! ¡Viva la patria alemana!
Tú nos has concedido la libertad.
Dondequiera que ardiese la lucha,
Y sangrasen y padeciesen nuestros héroes,
Allí estabas tú, redentor de la ignominia y el ultraje.
Heraldo y vencedor en el combate.
Nosotros te emulamos fielmente,
Y no nos apartamos de tu lado.

¡Viva nuestro Führer! ¡Viva la patria alemana!
Al atravesar el umbral de un nuevo año,
LA mano te tendemos en tu natalicio,
En nombre de todos los alemanes.
Dios te proteja, águila audaz y valiente,
Y alce tus alas en vuelo.
Queremos ser un pueblo libre
Y unido, hoy y siempre.

(extraído de Cartas a Hitler, Henrik Eberle)




3 de abril de 2013

¿Se dedicó Hitler a la política para hacerse millonario?

- Me dediqué a la política contrariando mis aficiones. Por lo demás, solo veo en ella un medio que conduce a un fin. Hay gentes que creen que me sería duro quedarme sin la actividad que tengo ahora. Se engañan enormemente, ya que el día más hermoso de mi vida será el que deje detrás de mí la política, con sus disgustos y su esclavitud. Cuando concluya la guerra, tendré la sensación de haber cumplido mi deber y me retiraré. Querría entonces consagrar cinco o diez años a dar lucidez a mi pensamiento y objetivarlo en forma de obra escrita. Las guerras pasan. Sólo subsisten los testimonios del genio de los hombres.

- Si hubiera existido alguien capaz de realizar la obra a la que me he consagrado, no habría emprendido nunca el camino de la política. Me atraían más las artes o la filosofía. La preocupación que siento por la existencia del pueblo alemán me obligó a esta actividad. Sólo a partir del momento en que las condiciones de vida están aseguradas, puede florecer la cultura. 
(Hitler, Conversaciones)

Pongo estas palabras de Hitler porque en los últimos tiempos está habiendo un ataque nuevo hacia el Führer: que entró en política para enriquecerse.

Estoy leyendo el libro "Secretos del Tercer Reich" de Guido Knopp. El título ya nos indica a las claras, que no nos va a ofrecer ningún secreto, por lo menos los que hemos leído algún libro sobre el Tercer Reich. El libro (también podríamos llamarle "basura" pero bueno, para entendernos le llamaremos "libro") contiene un capítulo entero llamado "El dinero de Hitler". Tratándose de un libro de "secretos" uno puede pensar que contendrá alguno importante. Pero no. El autor nos quiere presentar a un Hitler ávido de dinero cuyo único fin en la vida fue enriquecerse. Incluso se atreve a decir que la mentira de que Hitler fue un hombre sencillo, sin apego a lo material, es un bulo que ha pervivido desde el III Reich. Desde 1945 se propusieron aniquilar a Hitler de todas las formas posibles y, mira por dónde, descubren ahora que aún quedan bulos del III Reich sin desmontar.

Decir que Hitler fue un avaro millonario es muy sencillo. Basta recurrir a los coches que tuvo, a su casa de montaña, al arte que coleccionó y a los regalos que hacía a Eva Braun. Es muy fácil. Con esos tópicos ya tienen su libro, se desarrollan convenientemente y listo.

Veamos qué nos dice el amigo Guido Knoop en su pastiche. Lo primero, que Hitler ya era millonario antes de llegar al poder. Todos sabemos que Hitler vivió holgadamente con las ventas de su libro Mein Kampf, como no podía ser de otra manera. Por cierto, que en un principio Mein Kampf no se vendió muy bien. No fue hasta 1932 o 1933 en que el libro comenzó a venderse. El autor recurre a la demagogia diciendo que lo que ganaba Hitler era setecientas cincuenta veces más que el sueldo de un obrero de la época. Incluso dice que "al escritor de éxito en que se había convertido Hitler no le resultaba difícil  realizar donaciones que causaban un gran revuelo en los medios de comunicación". Pero, ¿esto no nos suena a algo? ¿No está nuestra sociedad abarrotada de famosos, futbolistas y políticos haciendo supuestas obras sociales que anuncian a bombo y platillo?

"El estilo de vida de Hitler, que de puertas para fuera parecía espartano, y su celebrada modestia personal no eran sino parte de una escenificación que tenía poco que ver con la realidad. El multimillonario Hitler podía ser un asceta en lo que a comida y vestido se refiere: el biógrafo Ian Kershaw lo asegura en su obra fundamental, Hilter, 1889-1936", aunque añade que la vida del dictador transcurría "en el marco de un lujo desorbitado". Es evidente que el Führer del Tercer Reich disfrutó de los frutos que le proporcionaba el poder. En qué medida lo hizo es uno de los secretos de la dictadura nazi".

Para tratarse de un libro llamado "Secretos del Tercer Reich" y que el propio autor afirme que no puede responder a su propia pregunta y que lo solucione con un vergonzoso "es uno de los secretos de la dictadura nazi", nos viene a demostrar que este libro no solo es una tomadura de pelo sino que es una estafa. Por otra parte, que tenga a Ian Kershaw como referente ya nos dice por dónde van los tiros.

En el mismo capítulo Knoop hace un esbozo biográfico de Hitler en donde llega a llamarle "muerto de hambre insignificante", un estilo aprendido de su idolatrado Kershaw, por supuesto. Ya lo he dicho muchas veces, un libro escrito mediante insultos no merece ningún crédito. Pero con Hitler estamos más que acostumbrados.

No merece la pena perder tiempo con este libro pero voy a transcribir algunas perlas para que os hagáis una idea. Más que descrédito o pena, producen risa:

- Hitler se olía que la política le daría ocasión de ganarse la vida, ascender en la escala social y convertirse en alguien.

- Hitler se convirtió en uno de aquellos beneficiados por la inflación a los que permanentemente censuraba, implacable, en sus discursos.

El libro apenas contiene fuentes y las frases "se sospecha que.." son habituales. Por otra parte,  achacar que Hitler ganó en 1931 40.780 marcos en concepto de derechos de autor es tan mezquino como achacárselo a cualquier escritor de éxito.

Un capitulo del libro se llama "Lujo y Ostentación" pero ¿cuál es el lujo del que se rodeaba Hitler? Nada más que Berchtesgaden, que por otra parte era una casa modesta. No creo que la residencia de Hitler haya sido más lujosa que la de cualquier otro mandatario de la época, o incluso de nuestra época. El autor incluso aprovecha para llamar a Hitler "chapucero" porque la casa le parece digna de ser rechazada en "cualquier curso de la Escuela Técnica Superior".

Pero el autor va más allá y se atreve a asegurar que para edificar el Berghof hubo que hacer una presión brutal sobre los dueños y que algunos incluso fueron enviados a campos de concentración. Sin embargo, se le olvida al autor mencionar una fuente que lo acredite. Si alguien sabe algo al respecto que informe por favor, aunque me temo que se trate de un bulo.

Después la traducción es una chapuza. Por ejemplo de Göring dice que fue "delegado del plan trimestral". Sin palabras.

Por supuesto que Hitler ganó dinero. Por supuesto que vivió como un pequeño burgués. Pero la realidad es que Hitler fue una persona de gustos muy sencillos. Nunca hizo ostentación de riqueza.  Me resulta curioso que en estos días se afanen en convertir a Hitler en un avaricioso y codicioso cuyo único fin por dedicarse a la política era convertirse en millonario. Hace falta ser retorcido. Sobre todo en la época en que vivimos, cuyos políticos democráticos se han llenado los bolsillos de dinero público. Éste es el escándalo. Y no que Hitler fuera millonario, como por otra parte, no podía ser de otra manera. Sin embargo la única preocupación del Führer en su testamento fueron su familia, sus empleados, el partido y el Estado, a quienes cedió sus bienes. Aquí la única realidad es que Hitler ha hecho millonarios a quienes hablan mal de él. El resto es una patraña.