Libros para el Führer

Libros para el Führer - Juan Baráibar López

Es curioso que este libro del egiptólogo Juan Baráibar López haya pasado tan desapercibido por la prensa nacional, sobre todo teniendo en cuenta la gran repercusión que se le dio al libro "Los libros del Gran Dictador" de Ryback y ya comentado en este blog. Mientras que Ryback desaprovechó la ocasión de interpretar bien los libros de Hitler, Baráibar López hace un recorrido no de los libros personales de Hitler, sino de los libros que le fueron regalados al Führer y sus dedicatorias. A su vez, hace referencias biográficas de quienes le regalaron los libros a Hitler y los sitúa en el contexto histórico correspondiente. Me ha parecido una forma original de explicar la subida al poder de Hitler. Además, Baráibar López resulta más imparcial y no hace excesivos juicios de valor, lo que es de agradecer. Resulta curioso que sea un historiador español quien haya hecho este estudio, lo que debería situar a España como uno de los países en donde los nuevos historiadores (Jesús Hernández, Álvaro Lozano, el mismo Baráibar López) se pueden medir de igual a igual con sus colegas extranjeros, normalmente mejor valorados por el público. A mi me ha sorprendido mucho. En su momento ya publicaré algún extracto curioso del libro.


Hace no mucho me envió un compañero esta curiosa fotografía en la que vemos a Hitler echar una tranquila siesta mientras sus colaboradores charlan. Lo curioso de la foto es que Hitler se encuentra en un crucero. ¿Y por qué es tan curioso? Porque se acostumbra a decir que Hitler era una persona desconfiada. Sin embargo yo creo que hace falta tener confianza en tus colaboradores para echarte una tranquila siesta ¡y más en un crucero en donde te pueden lanzar por la borda! Sin lugar a dudas un documento interesante para analizar.

Aquí tenemos un montaje en donde podemos apreciar cómo sería Hitler sin bigote. Eva Braun solía bromear mucho con el Führer sobre su famoso bigote y en más de una ocasión le sugirió quitárselo. Pero Hitler era muy consciente de lo famoso de su mostacho. Además, aunque hoy nos pueda resultar casi ridículo, en aquella época era muy popular.





De entre los muchos fotomontajes y campañas publicitarias con Hitler, éste se me antoja como uno de los más desafortunados. Se trata de una campaña (no es actual, es de hace un tiempo) en favor de los animales y contra el uso de sus pieles. Le han colocado a Hitler un cuello de piel. Hombre, una cosa es que Hitler se viera involucrado en la muerte de muchas personas, pero lo que no se le puede achacar es crueldad con los animales, sino todo lo contrario. Siempre fue un gran amante de los animales y lo demostró con creces durante toda  su vida, no solo siendo vegetariano sino desde su juventud, cuando en plena guerra adoptó un perrito. Durante su mandato Hitler prohibió la experimentación con animales y durante la guerra hizo que todas las familias con perros tuvieran su propia cartilla de racionamiento para sus mascotas. Así que se equivocaron por completo quienes lanzaron esta campaña.